Emma Lira, Premio Edhasa Narrativas Históricas 2026 con una novela que nos reconcilia con Al-Ándalus

"Una novela de extraordinaria sensibilidad, que recrea, con ricos detalles y un exotismo velado, la Hispania árabe-musulmana del califato, en la cumbre de Medina Azahara, así como la historia de Almanzor antes de convertirse en leyenda". Este es el fallo del jurado del Premio Edhasa Narrativas Históricas 2026, que recae en La luz de Medina, obra seleccionada entre 284 originales, escrita por la reportera, guía cultural y apasionada viajera Emma Lira, agasajada a su vez con los 10.000 euros de dotación del galardón.

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Lira explica a infoLibre que esta novela es "un retazo de esa Córdoba del siglo X, cuando en el Califato Omeya era la perla de occidente, una de las ciudades más esplendorosas del mundo compitiendo con Constantinopla y Bagdad”. "Es un trocito de nuestra historia que tenemos a veces un poco arrinconada y en el que había personajes increíbles", apostilla, situando la trama en aquel momento en el que los reinos cristianos, vulnerables y enfrentados entre sí, tejen alianzas con la suntuosa corte de Medina Azahara en espera del momento de poder combatir contra Al-Ándalus.

Se convierte así La luz de Medina en una epopeya que narra el ascenso al poder de Almanzor y el conflicto íntimo de Lubna, una mujer esclava pero erudita que supo abrirse camino en la corte cordobesa y terminó siendo llamada a salvaguardar una verdad oculta en la más monstruosa de las mentiras. "Siempre digo que Almanzor es para los españoles, en general, lo que Aníbal es para los romanos. Pero a Aníbal se le ha contado muy bien, mientras que este personaje ha sido poco contado. Sabemos poco de él y a mí me gustaba pensar en cómo sería, cómo habría sido su vida, cómo se habría movido por esos pasillos de Medina Azahara para llegar a donde llegó, a mover los destinos de un califato sin ser el califa", anticipa la autora.

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Y continúa: "No deja de ser un personaje que ha nacido en una Algeciras que lleva 200 años siendo musulmana, en una península que es Al-Ándalus, menos una franja del norte, por así decirlo, del Cantábrico. Los historiadores consideran que es un gran estratega, un gran general y, de alguna manera, hemos solapado ese carisma y esa inteligencia porque no nos ha interesado. Es una parte de nuestra historia que a lo mejor no nos apetece contar o recordar".

Porque, efectivamente, La luz de Medina tiene también la intención de "no contar solamente otras partes de la historia de España que a lo mejor conocemos más o de las que nos enorgullecemos más". "Esta es una parte de nuestra historia tan importante o más que otras mejor recordadas", recalca Lira. "Tengamos en cuenta que un califato es como un papado, de alguna manera, solo hay un califa, que es un representante de Dios en la Tierra. Y en el siglo X hay un cisma dentro de la jerarquía islámica y coinciden tres califatos: Bagdad, Fatimí, que es el que funda El Cairo, y Córdoba", prosigue.

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Me da pena que, en ocasiones, nos tomemos esa parte de la historia como si fueran 'los otros', que digamos 'esos eran los otros, que vinieron y se fueron', porque 'los otros' somos nosotros también

Un momento histórico de evidente relevancia, sostiene, en definitiva, al contar Córdoba con un califato que "dura cien años y que tiene sus formas propias", más allá de la religión que lo asemeja a los otros: "Al-Ándalus tenía su carácter propio, porque al final es una mezcla de la gente que ya vivía aquí, de la que venía del Magreb, de todo ese sustrato y de todas esas culturas que ya existían, incluyendo la cultura judía y la cultura hispanorromana que habían heredado los visigodos. Todo eso hace que la arquitectura, los modos de vida, el lenguaje y más ámbitos hagan diferente Al-Ándalus de lo que puede llegar a ser Bagdad o El Cairo".

Es por ello que también defiende la autora que esa es "una época muy nuestra, porque nace aquí y nos ha dado grandes obras arquitectónicas, grandes personajes históricos y muchos avances tecnológicos, empezando por el regadío y terminando por grandes obras escritas o tratados médicos". "Me da un poco de pena que, en ocasiones, nos tomemos esa parte de la historia como si fueran 'los otros', que digamos 'esos eran los otros, que vinieron y se fueron', porque los otros somos nosotros también. Esto duró 800 años. Un invasor que esté en un lugar 800 años ya no es un invasor", argumenta.

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Así las cosas, La luz de Medina es de alguna manera también un intento de "reconciliación con esta parte de nuestra historia, en la que Córdoba y Al-Ándalus eran un foco brillante al que venía a estudiar gente de todo el mundo y en el que se miraba todo el mundo". "No creo que sea algo de lo que tenemos que avergonzarnos, sino al revés. Tenemos que enorgullecernos de esa etapa de nuestra historia", afirma.

Todo eso está presente en esta obra, que por su propia condición de novela, por supuesto, transita por ese espacio en el que el rigor histórico se difumina con la ficción. "Yo suelo moverme en las lagunas, en lo que no se sabe", señala la escritora, que se hace preguntas como las siguientes: "¿Y si esto hubiera sido así? ¿Y si lo que nos han contado no es exactamente lo que sucedió? ¿Y si había un secreto que había que salvaguardar a toda costa de alguna manera para que esta maquinaria, esta dinastía esplendorosa que ha llegado a montar un califato en la otra parte del mundo, pueda continuar adelante?"

"Ahí es donde yo meto la ficción, reconstruyendo las relaciones de una serie de personajes que en su mayoría son históricos", resume, antes de terminar reconociendo que con esta novela le gustaría generar "curiosidad" y que los lectores sintieran la necesidad de buscar más información sobre estos personajes: "Me gustaría que la gente quisiera saber más sobre ellos, que se preguntara por esa línea entre la realidad y la ficción. Y, sobre todo, que se animara a conocer esa parte de nuestro pasado tan importante, que nos ha dejado un legado tan grande y de la que, en ocasiones, renegamos. Que miren a ese pasado con ojos de orgullo, de pertenencia, y que digan 'esto tan bello, bonito e interesante también es parte de mi historia".

"Una novela de extraordinaria sensibilidad, que recrea, con ricos detalles y un exotismo velado, la Hispania árabe-musulmana del califato, en la cumbre de Medina Azahara, así como la historia de Almanzor antes de convertirse en leyenda". Este es el fallo del jurado del Premio Edhasa Narrativas Históricas 2026, que recae en La luz de Medina, obra seleccionada entre 284 originales, escrita por la reportera, guía cultural y apasionada viajera Emma Lira, agasajada a su vez con los 10.000 euros de dotación del galardón.

Ganadores del Premio Edhasa Narrativas Históricas

Emma Lira se suma a un palmarés de galardonados que, con su incorporación en esta novena edición, queda así: Fernando Narla (2018, por Laín. El bastardo), Emilio Lara (2019, con Tiempos de esperanza), Herminia Luque (2020, La reina del exilio), José Soto Chica (2021, El dios que habita la espalda), Abraham Juárez (2022, La faraona oculta), José Zoilo (2023, La frontera de piedra), Roberto Corral (2024, Gala de Hispania) y Pilar Sánchez Vicente (2025, por El cantar del norte).

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