Crisis del coronavirus

España no da ayudas directas a empresas frente a los 50.000 millones de Alemania, 13.500 de Francia o 7.500 de Italia

Aspecto de un restaurante cerrado de la Rambla de Cataluña, en Barcelona.
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España prepara una batería de ayudas directas a empresas con problemas por la crisis del coronavirus. La medida va a llegar casi un año después de las primeras y duras restricciones por la pandemia, y con bastante retraso respecto a las grandes economías europeas: Alemania, Francia, Italia, Reino Unido o Países Bajos sí crearon a lo largo de 2020 paquetes de transferencias directas a pymes dotadas de miles de millones.  

Hay otro puñado de países de la UE que o bien ya han dado algún tipo de ayuda directa (Finlandia, Austria) o bien la están empezando a canalizar ahora (Portugal) a sus pymes, mientras que una gran mayoría ha preferido actuar sobre el empleo (con medidas como los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo y otras análogas), además de impulsar créditos en condiciones favorables, avales, rebajas de impuestos... "Aquí las ayudas del Gobierno central se han limitado a líneas de crédito ICO y a ERTE", lamentan en Hostelería de España, la gran patronal del sector. "El reparto de ayudas directas ha caído sobre las comunidades autónomas. Seguimos esperando un año después". 

Según los cálculos de este medio a partir de varios informes oficiales, Alemania ha consignado desde que arrancaron las restricciones en invierno de 2020 hasta 50.000 millones de euros en ayudas directas a empresas, un 1,25% del Producto Interior Bruto germano. Le seguirían Austria y Países Bajos con 15.000 millones en ambos casos (3% y 1,9% del PIB), Francia y Reino Unido con 13.500 millones e Italia con unos 7.500 millones (en los tres casos, menos del 0,5% del PIB).  

Uno de los problemas para calcular el volumen total de ayudas directas es que los países que las diseñan las incluyen dentro de grandes anuncios en los que se añaden otras medidas (apoyo financiero, por ejemplo). Para diferenciar las iniciativas, la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea ha elaborado un informe (Policy measures taken against the spread and impact of the coronavirus) que trata de recoger, una por una, todas las medidas aprobadas por los Veintisiete hasta diciembre.

Igualmente, otro texto del Consejo Nacional de la Productividad –un órgano creado en 2018 que depende del primer ministro de Francia– titulado Los efectos de la crisis del covid-19 sobre la productividad y la competencia compara las decisiones tomadas en Países Bajos, España, Austria, Alemania, Bélgica o Reino Unido, además de Francia. El informe alaba la rapidez y el "equilibrio" de las medidas adoptadas en España desde marzo de 2020, pero asegura que es el único país de los analizados en no crear un marco de ayudas directas a pymes. "En lo que concierne a medidas de urgencia", dice el Consejo de la Productividad, "todos los países a excepción de España han combinado esfuerzos inmediatos localizados en la actividad parcial con ayudas a pymes, micro-pymes y autónomos". 

Según fuentes de Economía –confirman que se está diseñando un marco para dar transferencias directas–, "los ERTE o la prestación a autónomos por cese constituyen ayudas directas a empresas". El Banco Central Europeo (BCE), en cambio, considera en un boletín publicado a finales de enero que ni los ERTE ni las ayudas a autónomos sean una ayuda directa en términos presupuestarios; por esta razón el supervisor sitúa a España a la cola de la Eurozona (19 de los 27 estados de la UE) en cuanto a estímulos fiscales directos contra la pandemia, con un gasto del 1,3% del PIB. 

Economía defiende que si se incluyeran ambas medidas, el gasto en función del PIB estaría por encima del 5%. Para aumentar la confusión, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) publicó el pasado 18 de diciembre otro informe cuantificando las ayudas públicas en España en el 4%. 

"En España las restricciones a partir de junio han sido diferentes según la incidencia en los territorios", explican en la Vicepresidencia Económica. "Por tanto es lógico pensar que las ayudas también lo son. El Gobierno ha dado dinero a las autonomías para que lo asignen como prefieran. Son ellas las que deciden los confinamientos perimetrales. Se dan situaciones en las que los negocios de un pueblo están cerrados y los del pueblo de al lado abiertos, aunque sean de la misma región.". 

¿Qué ayudas reciben los empresarios de otros países europeos? 

Alemania. El ministro de Economía, Peter Altmaier, airea que las ayudas a empresas desde el inicio del virus han alcanzado los 80.000 millones, pero de esa cantidad hay que restar ingentes partidas como el kurzarbeit (equivalente al ERTE) y la Comisión Europea rebaja la factura a 50.000 millones. Hasta diciembre, las subvenciones directas llegaron a tres millones de pequeños empresarios, con pagos que van desde los 9.000 euros al mes (para pymes de cinco o menos empleados) hasta los 15.000 (10 o menos trabajadores). Uno de los requisitos es que los empresarios demuestren que su negocio ha caído por culpa de la pandemia y que no estaba aquejado anteriormente de problemas financieros.

En el tramo final de 2020, Alemania adoptó duras restricciones para los comercios y locales. Aquí se renovaron las ayudas directas: por cada semana de cierre, se asigna una subvención equivalente al 75% declarados en el mismo mes de 2019. La panoplia de medidas continúa, a la vista de que la vacunación completa lleva su tiempo. Berlín ha incluso asignado ayudas a los hogares según el número de convivientes y sus rentas. 

Italia. El caos político que de manera periódica viven las instituciones del país transalpino podría trasladarse a las medidas un tanto atropelladas que el ex primer ministro Giuseppe Conte presentó para respaldar a sus pequeñas y medianas empresas. Tras una oleada de protestas semi-violentas contra el confinamiento, Conte dio luz verde a finales de octubre a un paquete de ayudas de 5.400 millones de euros que tres semanas después tuvo que ampliar en otros 2.000 millones a la vista de que la primera inyección había sido insuficiente. También hubo problemas con la ayuda inicial a autónomos, que se repartió de manera lineal sin atender a la facturación y a los ingresos de cada empresario. 

Francia. Aunque, como en el caso alemán, el Elíseo habla de estímulos a las empresas por valor de 45.000 millones de euros (cantidad que al final prácticamente se dobló), este paquete consistía básicamente en líneas de asistencia financiera. El fondo de solidaridad es el instrumento expresamente creado para transferir dinero a las empresas. A 24 de enero la cuantía desembolsada rozaba los 13.500 millones de euros, según el Ministerio de Economía. Para esa fecha se habían concedido nada menos que 6,6 millones de ayudas. 

Las compensaciones varían, pero la filosofía de las medidas es compensar la pérdida de la facturación durante un año además de eximir impuestos a las pymes. Las empresas con menos de 50 trabajadores reciben una indemnización mensual por su caída de ingresos que puede llegar a los 10.000 euros. Siempre a cargo del fondo de solidaridad. 

Reino Unido. Londres se dio más prisa en auxiliar a sus negocios que en restringir la movilidad para contener al virus. Primero vino un gran paquete de ayuda financiera, pero en julio de 2020 llegaron las primeras ayudas directas sumando un total de 10.000 millones de euros. La medida se ha perfeccionado en enero y las ayudas para el pequeño o mediano empresario van de 4.000 a 9.000 libras (unos 10.000 euros), según el tamaño del negocio. 

Países Bajos. Es uno de los que más ha destinado en función de su PIB, solo superado por Austria. Una pérdida del 20% de facturación con relación al año anterior para cualquier empresa supone para el dueño recibir una compensación por valor del 90% de su masa salarial (en España la prestación por cese de actividad a autónomos en septiembre implica una caída del 75% de los ingresos). La medida durará hasta julio, cuando se supone que se establecerá una condicionalidad más estricta. 

Otro de los requisitos para recibir la cuantía es que el empresario o propietario no puede recibir bonificaciones, bonus o dividendos extra. Igualmente, las empresas reciben otra gratificación para cubrir las cotizaciones sociales de sus asalariados, otra vía de ayuda directa. A cambio, el empleador debe mantener a sus empleados y abonarles el salario (aunque este puede revisarse a la baja). En total, 14.700 millones de euros según las estimaciones del Ejecutivo comunitario. 

Otros países. En Austria se han creado los Corona-Hilfs-Fonds que, además de dar préstamos, garantizan subvenciones y otras partidas para cubrir costes fijos (hasta el 75%). Para ello, hay que demostrar una caída del 20% de los ingresos, condición que se piensa endurecer hasta el 40%. Este marco de ayudas lleva vigente unos ocho meses aproximadamente y es tan generalizado que su coste se eleva hasta 15.000 millones de euros, el 3% del PIB. En Finlandia las ayudas totalizan unos 2.000 millones de euros, con líneas de subvenciones directas a autónomos, negocios de hostelería, empresas agrícolas... Este país nórdico ha introducido otras medidas novedosas, como ampliar la gratuidad de todo tipo de actividades escolares de la educación primaria y secundaria, además de otros servicios igualmente gratuitos para personas mayores. Finalmente, en Portugal también se aprobaron medidas de apoyo a empresas dentro de un plan global de 7.000 millones de euros. Aunque no todo son transferencias directas, sí que hay subvenciones: por ejemplo, los empresarios pueden recibir hasta el 50% del pago del alquiler de sus locales, con un importe de entre 1.200 y 2.000 euros al mes, siempre que las pérdidas de ingresos superen el 20%. 

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