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"Puedo salir de casa sin avergonzarme de mi país”: una sensación de alivio recorre la Francia antifascista

La gente reacciona tras el anuncio de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas, en Marsella.

Dan Israel y la redacción de Mediapart

"¿Hemos ganado? ¡Hemos ganado!". Pauline, profesora de matemáticas en Pas-de-Calais, conoció los resultados de la segunda vuelta de las elecciones legislativas poco después de las ocho de la tarde del domingo, justo antes de ser entrevistada por Mediapart. Y sigue emocionada. De camping con su familia, bailará con su sobrina y su hermana en la fiesta Dancefloor organizada en las instalaciones. Si la Agrupación Nacional (RN) hubiera obtenido la mayoría en el país al término de las elecciones legislativas, no estoy segura de que sus corazones se hubieran puesto en modo chachachá. "Estoy contentísima de que RN haya quedado tercera, ya me estaba haciendo a la idea de una mayoría relativa de la extrema derecha", dice Pauline, militante de La France insoumise (LFI) desde hace apenas dos semanas.

El Nuevo Frente Popular (NFP) se situa en cabeza y la RN queda relegada a una posición muy alejada de la que prometían los sondeos. Lo mismo que esta profesora de matemáticas de Arras (donde la ministra Agnès Pannier-Runacher se impuso a Agrupación Nacional, con un 55,8%), ha sido toda una población de izquierdas, más allá de esa Francia que lucha contra la RN, la que ha suspirado aliviada ante los resultados de la noche del 7 de julio. A veces literalmente: cuando Julie Chastang cogió la llamada, dejó escapar un enorme y emocionado suspiro antes de decir nada.

"No esperaba poder responderle con palabras de esperanza", dice esta médica de un centro de salud municipal de Val-de-Marne. Lleva tres semanas sin poder dormir, tres semanas sintiéndose impotente ante la angustia de sus pacientes, muchos de ellos con doble nacionalidad o indocumentados, aterrorizados por el miedo a ver su vida diaria destruida por una toma de poder de la extrema derecha.

Cuando les preguntaba por su estado mental, sus pacientes soltaban una palabra, sólo una: miedo. A veces acompañada de algunos sollozos. Por eso, Julie Chastang no oculta su alegría al ver materializarse el más inesperado de los escenarios: una victoria de la izquierda unida. "Estamos muy aliviados y con una inmensa esperanza", afirma.

Entre los ciudadanos, militantes y parlamentarios con los que Mediapart se ha cruzado por toda Francia durante esta campaña electoral sin parangón, Charles es uno de los pocos que se no declara sorprendido por los resultados. "Las encuestas siempre dan a la RN una posición demasiado alta, y luego el frente republicano funciona siempre", dice este votante estrasburgués del NFP, que votó a la ecologista Sandra Regol (que ganó con el 58,6% de los votos). "Puedo salir de casa sin avergonzarme de mi país. Ya es un gran logro no fomentar el odio y la violencia", dice todo satisfecho.

"Alegría, lágrimas, gritos”, así describe Jade Baty, de 21 años, el momento en que sus amigas y ella escucharon los resultados tras el recuento en el distrito electoral de Avignon (Vaucluse), donde era asesora, y en el que el FNP obtuvo "el 85%". Esta estudiante de ciencias sociales también expresó su "alivio" por "todos sus amigos no blancos o de la comunidad LGTBIQA+, por los que ha pasado mucho miedo últimamente".

Una señora me dijo: "A la gente de color no se la identifica bien"

Audrey Essola, concejal socialista de Vannes

"Una jornada sorprendente", describió eufemísticamente Audrey Essola, que acababa de salir a las 20:35 del colegio electoral de Vannes (Morbihan) que le tocó presidir. Este concejal socialista era el suplente de Anne Gallo, la candidata del NFP que quedó segunda en la primera vuelta, y que se retiró en favor de la candidata de Horizontes, Anne Le Hénanff, quien ganó con creces en la segunda vuelta, con el 71,6% de los votos.

Para este socialista, que en el momento de escribir estas líneas aún no había tenido tiempo de enterarse de las primeras tendencias nacionales, los resultados son "una sorpresa realmente buena". Sobre todo después de una "tensa campaña" a nivel local: el 30 de junio presentó una denuncia por ofensas a funcionario público después de que se pintaran con spray graffitis en los carteles de los candidatos del NFP, describiéndolos como "antisemitas, asesinos y violadores".

El concejal, que es negro, también denunció un incidente racista dirigido contra él ese mismo día, recordando el contexto en el que se desarrollaron las elecciones: "Una señora me preguntó si yo era el suplente de Anne Gallo, porque, dijo, 'a la gente de color no se les identifica bien'. No creo que hace unos años esta persona se hubiera atrevido a hacer semejante comentario".

Frente(s) republicano(s)

A pesar del resurgimiento de declaraciones descaradas, la extrema derecha ha sufrido repetidas derrotas en todo el país. Esto se ha debido en gran parte al éxito del Frente Republicano. "Es un verdadero alivio", afirma Audrey Essola, "los votantes de la izquierda entendieron nuestra decisión de retirarnos, y no faltó ni un solo voto para el candidato opuesto a la extrema derecha. La gente que nos ha votado sabía diferenciar entre un adversario político y un enemigo de la democracia." Donde la izquierda y los macronistas habían cosechado un total de 59.500 votos el 30 de junio en su circunscripción, la centrista Hénanff recuperó 57.600 el 7 de julio.

En Sarthe, Emmanuel Franco, el alcalde derechista de Étival-lès-le-Mans, refleja la situación de Vannes. "¿Se imaginan a un tipo de derechas diciendo que se alegra de que haya sido elegida una candidata de LFI? Yo lo digo y lo acepto, estoy contento esta noche", afirma. En su circunscripción, el candidato macronista se retiró para que no ganara Marie-Caroline Le Pen.

La hija mayor del fundador del Frente Nacional perdió por 225 votos frente a Élise Leboucher (LFI). Emmanuel Franco fue a la prefectura a comprobarlo. Sigue siendo indudablemente de derechas, citando a François Fillon (UMP) y Joël Le Theule (RPR), ex diputados por la circunscripción, como "grandes hombres" que no podrían, "en ningún caso", dejar paso a una Le Pen.

En la misma frase, recordó el pedigrí racista y antisemita de varios candidatos de RN, y detalló el daño que la extrema derecha habría hecho a las instituciones del país si hubiera estado en cabeza... Al ser parado por "un colega" que pasaba por allí, preguntándole si se habían confirmado los resultados, el alcalde le respondió: "¡Ha sido derrotada! ¡Ha sido derrotada! Ya no hay Le Pen en la zona, me parece bien".

De derechas, pero anti RN

A pesar de haber votado a Renacimiento, Dominique, de 66 años, también se declaró "muy contenta de que RN no haya ganado: ¡lo aplaudo con pies y manos!" A esta jefa de una pyme, que contesta a mitad de recuento desde su despacho en París, le llama no obstante la atención el declive de los macronistas, que la han decepcionado enormemente: "En 2017 había 310 diputados. Si hubiera otra vuelta, dentro de un año se quedarían en 60. ¡Hay tanto desprecio hacia el presidente! No se le ha oído durante la última semana de campaña, pero tampoco habría estado mal que no hubiera hablado antes."

Originaria de la región de Lorient (Morbihan), donde el voto RN dio un salto histórico en la primera vuelta, Dominique ha "discutido estos últimos días con muchos familiares que no fueron a votar". "Está claro que ha habido grandes vaivenes", dice.

La RN no ha sido en absoluto aplastada. No es una pequeña parte del pastel político. No lo olvidemos y, sobre todo, no lo despreciemos

Jean-Luc, votante de centro-derecha en Amiens

Definiéndose como "de derechas en lo económico y de izquierdas en lo social", Dominique cree que las distintas formaciones del NFP "van a exigir cosas, ese es el juego", pero espera que "sepan ser razonables". Admite, no obstante, que "hay que aumentar el salario mínimo, siempre que se bajen las cargas". "Hay que ser inteligentes", pide.

Jean-Luc, votante de centro-derecha de Amiens (Somme), dice que "nunca imaginó que LFI –o el Frente Popular– llegaran tan arriba". Este jubilado de 65 años es "impermeable a la retórica de Mélenchon", pero aún espera que "alguien de Renacimiento sea capaz de construir un consenso para Matignon". Si no, espera "alguien que no sea demasiado optimista, porque todavía necesitamos un cierto realismo económico, animar al mundo del trabajo y a la inversión, en definitiva decisiones que no sean demasiado demagógicas y que desencadenen una crisis financiera".

Jean-Luc habla bien sobre François Ruffin, reelegido en su circunscripción (52,9% contra la candidata de RN): "No estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero Ruffin tiene sus méritos. No es un trepa, cree en lo que dice y suda la camiseta sobre el terreno." Dicho esto, a Jean-Luc hay algo que le preocupa: "La RN no ha sido en absoluto aplastada. No es una pequeña porción del pastel político. No la olvidemos y, sobre todo, no la despreciemos."

La RN arriba, muy arriba

El domingo por la noche, los sentimientos positivos de todo el mundo seguían impregnados de cierta ansiedad. "No hay que echar las campanas al vuelo. Esto huele a IV República, a inestabilidad... No sabemos cómo van a acabar las cosas", decía Charles en Estrasburgo. Su corazón se inclina hacia los Insumisos. Para entrar en Matignon, "tendremos que presentar a alguien muy moderado y abierto". "Y un primer ministro así probablemente no dure mucho tiempo, así que imagino que no será una figura importante la que ocupe el puesto. Demasiado arriesgado, a tres años de las elecciones presidenciales", plantea. En resumen, todo esto "no es ninguna locura".

Khaled, empleado de la limpieza en Sciences Po Grenoble (Isère), se muestra igualmente prudente, encendiendo el canal 15 poco antes de las 8 de la tarde. "Hace dos años que no veo la BFMTV", dice. "Pero, excepcionalmente, seguimos los resultados en este canal". Su hijo de 23 años gritó de alegría y salió corriendo a la calle. Él, "más hogareño", soltó un suspiro de alivio y apagó la tele.

"Ha votado mucha gente a la Agrupación Nacional, pero no son los únicos que han creado este ambiente. ¿Quién alimenta el racismo?", refunfuña, aconsejando a los votantes de RN que " apaguen la televisión". "Que vuelvan a la actividad normal y verán a la gente tal como es."

"Ver a RN obtener un resultado tan alto es justo lo que nos temíamos", dice Nasser, profesor de educación especial y entrenador de fútbol en Allonnes (Sarthe), a las afueras de Le Mans. "El vivir juntos ha sufrido un duro golpe. Tal vez "vivir codo con codo" describa mejor la situación actual".

Este enseñante constata que la sociedad está fracturada y no se hace muchas ilusiones para el futuro. Pero la próxima generación le da un rayo de esperanza: "Vamos a tener que trabajar con los jóvenes en el deporte y en la escuela, para inculcarles los valores de la tolerancia y la diversidad, allí donde fracasamos con sus mayores".

Intensa movilización de la izquierda

El mensaje fue recibido alto y claro por los dirigentes políticos de la izquierda, que no obstante se congratulan por la intensa movilización de su militancia durante esta campaña tan corta. En Toulouse (Haute-Garonne), Frédéric Borras, coordinador de campaña del FNP en el departamento, pasó la tarde en la Bolsa de Trabajo de Toulouse, sede de la CGT. "Una reunión de todos los partidos, la primera en Toulouse desde los años 30", dice entusiasmado este ex profesor de historia.

Borras, militante de izquierdas desde la primera campaña de François Mitterrand, "nunca había visto tanta gente haciendo campaña desde 1981". La sorprendente victoria en la segunda vuelta de las elecciones legislativas la atribuye a esta movilización general, sin precedentes desde hace tantos años. Y sólo ve una solución para luchar en las siguientes  elecciones contra la RN, "que sigue siendo ultra peligrosa": "la unión de la izquierda".

En los próximos meses, la coalición de izquierdas debería poder contar con algunos reclutamientos frescos. Como el de Pauline, la profesora de matemáticas de Arras. Antes de esta campaña relámpago, esta joven de 24 años nunca se había afiliado a ningún partido político. En junio conoció en el mercado a Claude, un veterano militante insumiso.

"Cuando se anunció la disolución de la Asamblea, le envié un mensaje para decirle que participaría en la campaña", explica. "Tras aquella conmoción, muchos sentimos la necesidad urgente de implicarnos." En Arras, muchos jóvenes trabajadores, estudiantes y parados han engrosado en pocos días las filas de la izquierda. Y no tienen intención de detenerse ahí. "Hay que llamar a la puerta y hablar con la gente". Y tienen planes: hacer podcasts, repartir folletos, crear nuevos foros de debate en los pueblos y recuperar votantes, voto a voto, circunscripción a circunscripción.

Grandes expectativas

Los votantes del Nuevo Frente Popular esperan ahora que la izquierda haga todo lo posible en la coalición por aplicar su programa. En Grenoble, Khaled votó en las dos vueltas al NFP en su circunscripción, la primera en Isère. Al principio de la tarde, los resultados mostraban que el joven militante insumiso Hugo Prévost perdía frente al ex ministro de Sanidad Olivier Véran. Pero tres horas más tarde era él, ex presidente del Sindicato de Estudiantes, quien resultaba elegido por unos mil votos de diferencia.

Aunque el limpiador se alegra de que haya sido elegido el candidato de LFI, se mantendrá vigilante: "Espero que todo lo que la izquierda ha puesto sobre la mesa pueda aplicarse, en particular sobre el reconocimiento de Palestina y sobre las cuestiones salariales. Queremos vivir mejor, tener mejores viviendas, y volveremos a movilizarnos para 2027".

En Champigny-sur-Marne, Julie Chastang apenas ha tenido tiempo de saborear esta victoria, y su mirada se centra ya en lo que viene ahora. Sabe que la izquierda tendrá que redoblar sus esfuerzos y su inventiva para restablecer un sistema sanitario deteriorado por años de políticas liberales.

"La izquierda debe aprovechar la oportunidad que le brinda el pueblo francés para construir una sanidad pública que permita realmente el acceso de todos a la atención sanitaria, restaurar los servicios de proximidad en colaboración con los hospitales públicos y reformar la ayuda médica estatal (AME) para que se beneficien de ella todos los que tienen derecho", afirma la doctora.

Hay muchas cosas en suspenso desde hace semanas, y este período podría durar mucho tiempo. ¿Qué dirección política se tomará a continuación? ¿Y cuándo?

Una prefecta el domingo por la noche

Jade Baty, estudiante de Aviñón y vicepresidenta de la Asociación representativa de estudiantes de ciencias sociales (Aress), tiene en mente las promesas hechas por la izquierda a los estudiantes: reforma de las becas, terminar con las tasas universitarias específicas para los extra-comunitarios y retirada de la reforma de las pensiones, para que "no tengamos que jubilarnos a los 70 años si decidimos prolongar los estudios".

Ahora hace falta que estas reivindicaciones sean escuchadas por un gobierno de izquierdas. Una prefecta, entrevistada el domingo por la noche, confesaba sus dudas. "En cuanto a la continuidad de la acción gubernamental, puede que nos encontremos ante un verdadero desafío: hay muchas cosas en suspenso desde hace semanas, y este periodo de suspensión podría durar mucho tiempo. ¿Qué dirección política se tomará a continuación? ¿Y cuándo?" se pregunta. "No sabemos cuándo se nombrará el nuevo Gobierno, ni de qué color será. Y menos aún sabemos si surgirá una mayoría relativa lo suficientemente sólida como para mantenerse unida en la Asamblea."

Estas dudas no son nada comparadas con la angustia de los últimos días para esta representante del Estado: "Ante la posibilidad de que RN liderara el Gobierno, me debatía entre dos opciones: quedarme e intentar resistir aplicando la Constitución y la ley, pero con la obligación de representar oficialmente a la extrema derecha y recibir a sus ministros de visita en mi territorio; o irme. Me inclinaba por la dimisión. Pero esta noche hemos evitado lo peor."

 

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Este artículo ha sido redactado gracias a los testimonios recogidos por Yunnes Abzouz, Zeina Kovacs, Mathilde Mathieu y Khedidja Zerouali.

 

Traducción de Miguel López

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