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La Memoria Democrática y las migraciones: una necesidad para comprender qué es España

La comprensión sobre la composición del presente es, como afirma Serge Gruziuski, el resultado de la reconstrucción del pasado a través de estudios rigurosos sobre los diferentes acontecimientos pretéritos. Cuanto más completos son los análisis sobre las diferentes caras del pasado, más herramientas tendremos para comprender nuestro presente.

En las últimas décadas, desde la academia universitaria se han realizado profundos análisis sobre el franquismo, la transición, los primeros años de la democracia y también sobre la evolución de los relatos sobre esos mismos periodos históricos. Todo ello ha permitido reconstruir el pasado más reciente, comprender las causas y las consecuencias de cada acontecimiento y valorar las conquistas democráticas. En relación con esta última cuestión, las iniciativas actuales de Memoria Democrática, a través de investigación, educación y sensibilización, tratan de difundir el legado cultural del pasado traumático para poner en valor la relevancia de la reconstrucción de la ciudadanía democrática y también para entender con perspectiva histórica los derechos humanos. Hasta el momento, una parte importante de la Memoria Democrática se ha orientado hacia el análisis de las experiencias traumáticas y hacia los episodios violentos de la dictadura. Sin embargo, estos relatos de Memoria deben incluir nuevos ángulos de estudio para lograr un mejor conocimiento de nuestro pasado y, sobre todo, para continuar construyendo sociedades más tolerantes.

Como afirmaba un jornalero de Albacete en la Radio Pirenaica “si los obreros agrarios se marchan del campo no es por capricho, sino por pura necesidad. Porque además de ganar una miseria de jornal trabajando de sol a sol, no encuentran trabajo”

En el caso español, destaca la escasa importancia que se le ha otorgado a los movimientos migratorios en las iniciativas de Memoria Democrática, a pesar de que existen numerosos análisis con gran rigor histórico que han demostrado el impacto de la emigración en España a lo largo de todo el siglo XX. Primero hacia América y después hacia Europa. Y también de la inmigración llegada a España en las últimas décadas. En el contexto actual, marcado por las batallas identitarias y por el auge de la extrema derecha, es necesario incluir las historias de la emigración española en el relato sobre nuestro pasado más reciente para así entender el movimiento de las sociedades y la permeabilidad de las fronteras. Se debe insistir, por ejemplo, en la gran importancia de la emigración española a Europa durante el franquismo y en su impacto en la economía, en la sociedad y en la política de aquellos momentos. Una parte importante de los españoles que cruzaron la frontera lo hicieron por extrema necesidad. Como afirmaba un jornalero de Albacete en la Radio Pirenaica “si los obreros agrarios se marchan del campo no es por capricho, sino por pura necesidad. Porque además de ganar una miseria de jornal trabajando de sol a sol, no encuentran trabajo”. También se debe insistir en la relevancia que tuvieron estos movimientos para el antifranquismo y para los movimientos sociales democráticos, pues muchos emigrantes acabaron vinculándose a ellos después de experimentar lo que significaba vivir en regímenes de libertades.

La construcción de la memoria democrática de este país requiere la introducción de las emigraciones españolas para que las nuevas generaciones, que no han vivido el pasado traumático —político, social y económico— del país, reflexionen sobre dos cuestiones. En primer lugar, es necesario abrir este debate para comprender que la heterogeneidad del país y de la sociedad se debe, entre otras muchas cosas, a los procesos migratorios. En segundo lugar, debatir sobre el pasado migratorio español a través de estudios y de experiencias de vida es un antídoto contra los argumentos simplistas y repletos de prejuicios de la extrema derecha. No hay que olvidar que la historia de Europa, y por tanto de España, es la historia de los movimientos de población.

La inclusión de la temática migratoria en la Memoria Democrática de un país no es una novedad en Europa. Especialistas como Mareike König y Rainer Ohliger reclamaron hace más de dos décadas la importancia de integrar los relatos migrantes en la conciencia europea. Más recientemente, hace tan solo unos meses, en Francia se reabrió el Museo de la Inmigración de París. Esta muestra, situada en el Palacio de la Porte Dorée de Paris, narra la historia del país, resaltando las aportaciones culturales, sociales y económicas de los emigrantes. En un momento de endurecimiento europeo de la recepción de inmigrantes, sobre todo presionados por los movimientos de extrema derecha, quizás es el momento de que en España se empiece a reflexionar sobre la importancia de los movimientos migratorios en este país y su contribución a la España que hoy conocemos. Nuestra sociedad actual es heredera, en parte, de todos aquellos y aquellas que tuvieron que salir del país en busca de un salario con el que vivir o los que salieron en busca de mayores cotas de libertad, por lo que merece la pena incluirlos en los relatos sobre nuestro pasado más próximo.

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Sergio Molina García es Investigador Principal del proyecto “Ir para volver: los emigrantes temporeros españoles en Europa y la construcción de la ciudadanía democrática, 1948-1986” (Ref. 141-MD-2023). Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. Y miembro del proyecto de investigación “Salir para volver: la olvidada figura de los trabajadores temporeros en Europa, 1948-2022”, Referencia: 2022-GRIN-3412. Ministerio de Ciencia e innovación.

La comprensión sobre la composición del presente es, como afirma Serge Gruziuski, el resultado de la reconstrucción del pasado a través de estudios rigurosos sobre los diferentes acontecimientos pretéritos. Cuanto más completos son los análisis sobre las diferentes caras del pasado, más herramientas tendremos para comprender nuestro presente.

En las últimas décadas, desde la academia universitaria se han realizado profundos análisis sobre el franquismo, la transición, los primeros años de la democracia y también sobre la evolución de los relatos sobre esos mismos periodos históricos. Todo ello ha permitido reconstruir el pasado más reciente, comprender las causas y las consecuencias de cada acontecimiento y valorar las conquistas democráticas. En relación con esta última cuestión, las iniciativas actuales de Memoria Democrática, a través de investigación, educación y sensibilización, tratan de difundir el legado cultural del pasado traumático para poner en valor la relevancia de la reconstrucción de la ciudadanía democrática y también para entender con perspectiva histórica los derechos humanos. Hasta el momento, una parte importante de la Memoria Democrática se ha orientado hacia el análisis de las experiencias traumáticas y hacia los episodios violentos de la dictadura. Sin embargo, estos relatos de Memoria deben incluir nuevos ángulos de estudio para lograr un mejor conocimiento de nuestro pasado y, sobre todo, para continuar construyendo sociedades más tolerantes.

Publicado el
12 de enero de 2024 - 20:52 h
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