Crisis en el PSOE

Dirigentes del PSOE buscan vías de negociación para evitar una escisión

Pedro Sánchez y César Luena, en la reunión de la Ejecutiva del PSOE el pasado lunes.

Ibon Uría

Un partidos, dos poderes. Esa es la situación que atraviesa el PSOE desde la noche del miércoles y la que este jueves se escenificó con toda su crudeza. La secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez –de la máxima confianza de Susana Díaz–, afirmó a primera hora ser "la única autoridad que existe" en el partido tras quedar vacantes la mayoría de puestos de la Comisión Ejecutiva Federal y por la condición que desde 2014 ha ostentado en cada reunión del Comité Federal: la de presidenta de la mesa. En paralelo, Pedro Sánchez reunió a 16 de los 18 miembros que quedan en la Ejecutiva y aprobó convocar un Comité Federal el sábado para poner fecha a un congreso extraordinario.

El enfrentamiento, en el que ambos sectores niegan cualquier autoridad al contrario, ha encendido todas las alarmas. Dirigentes han establecido contactos en las últimas horas para intentar tender puentes entre afines y detractores de Sánchez. A uno y otro lado existe el convencimiento de que es necesario "rebajar el tono", según indicaron a infoLibre fuentes conocedoras de las conversaciones. Hay cargos del círculo de Sánchez que admiten que no se puede seguir adelante obviando la cascada de dimisiones en la ejecutiva. Y voces en el sector crítico que capitanea Susana Díaz que consideran un desacierto las palabras de Verónica Pérez. Además, a nadie se le escapa que la deriva de las últimas 48 horas conlleva un riesgo real de caminar hacia una escisión.

En esa línea de trabajo, la de buscar salidas dialogadas, están inmersos a estas horas dirigentes tanto de uno como de otro sector. Según las fuentes consultadas por este periódico, el expresidente del Congreso, Patxi López, y el presidente de Asturias, Javier Fernández, son dos de los principales interlocutores. El primero de ellos se cuenta entre los próximos a Sánchez y el segundo entre los cercanos a Susana Díaz. Entre los afines a Sánchez también buscan "abrir espacios de diálogo y negociación" para "desbloquear" la situación otros dirigentes como Roberto Jiménez –exlíder del partido en Navarra y miembro de la ejecutiva– y Meritxell Batet –secretaria de Estudios y Programas–. Las llamadas continúan para que no se ensanche la brecha que divide el PSOE. "Hemos quedado en dialogar. Se necesita, es imprescindible", afirma un cargo cercano a la actual dirección. "No parece que haya mediación, pero sí voluntad de todos para bajar el tono", asegura una fuente del sector crítico.

Los contactos entre López y Fernández no constituyen el primer intento para abrir vías de diálogo en las últimas horas, desde que los críticos activaran en la tarde del miércoles la dimisión masiva de integrantes de la ejecutiva para forzar la caída de Sánchez. Ya antes, el exministro Josep Borrell –que ha defendido en público convocar un congreso y ha rechazado la vía de una gestora– dialogó también con el presidente de Asturias. Las conversaciones quedaron interrumpidas al filtrarse que el candidato de los críticos para liderar la gestora era, precisamente, Javier Fernández. Según fuentes conocedoras de esos contactos, el objetivo era "buscar una salida sin que se rompa el partido".

La necesidad de tender puentes también estuvo presente en la reunión de la Ejecutiva del partido que se celebró durante cuatro horas este jueves. Fuentes consultadas por infoLibre señalan que seis cargos –el portavoz en el Congreso, Antonio Hernando; el exlehendakari Patxi López; la secretaria de Estudios y Programas, Meritxell Batet; el secretario de Emigración, Roberto Jiménez; la secretaria de Cambio Climático, Pilar Lucio, y el secretario de Economía, Manuel de la Rocha– pusieron especial énfasis en esta cuestión, destacando, entre otras cuestiones, la mala imagen que está transmitiendo el partido y la necesidad de "abrir vías de diálogo de forma inmediata porque no se puede llegar así al Comité Federal del sábado".

Especialmente significativa en este sentido fue la intervención de Antonio Hernando, que forma parte del núcleo duro de Sánchez, y que se "expresó con total claridad en favor del diálogo", según explican varios asistentes. En todo caso, esas mismas fuentes insisten en que "en ningún caso se puede decir que hubo discrepancias en la reunión. Simplemente, algunos pusieron más énfasis en la necesidad de tender puentes que otros".

Una cita clave

Precisamente la reunión del máximo órgano entre congresos prevista para este sábado se perfila como un momento determinante en la batalla entre los dos sectores del PSOE. Entre los críticos surgieron voces que plantearon la posibilidad de ausentarse de la reunión para que no hubiera quorum, de modo que Sánchez y sus afines no pudieran sacar adelante sus planes de convocar primarias a la Secretaría General el 23 de octubre y un congreso extraordinario el 12 y 13 de noviembre. Los partidarios de esa opción argumentaban, además, que la Comisión Ejecutiva de este jueves no tenía autoridad para convocar el Comité Federal por haber quedado extinguida tras la dimisión de la mitad más uno de sus miembros.

Pero, finalmente, los críticos se inclinan por acudir a la cita. A favor de esta decisión hay al menos dos argumentos de peso. El primero, que su ausencia trasmitiría la impresión de que huyen del Comité Federal. El segundo, que de no poderse reunir el máximo entre congresos del partido tampoco podría convocarse el Congreso Federal para elegir a la nueva dirección –como quieren los de Sánchez– ni activarse una gestora –como desean los críticos–, lo que conduciría al PSOE a un vacío legal absoluto y a la indefinición total, pues el escenario no está previsto ni en los estatutos ni en ningún reglamento. 

¿Cuál es entonces la salida para asistir a una reunión que consideran irregularmente convocada sin aceptar las tesis del sector de Sánchez? Para conjugar esos dos elementos, los críticos defienden que asistirán al Comité Federal que convocó la comisión permanente de la Ejecutiva el lunes pasado. Aunque algunos cargos alineados en este sector recordaron que a su juicio sólo el plenario de la Ejecutiva tiene capacidad de convocar el Comité Federal y que la permanente –la versión reducida del órgano de dirección del PSOE– no puede hacerlo, la tesis por la que se decanta una mayoría es que es preferible ceder y acudir a la reunión del sábado, con el argumento de que es la convocada el lunes y no la fijada este jueves.

Comisión de garantías

Una vez comience el Comité Federal, eso sí, lo previsto es que salten chispas. Verónica Pérez anunció que su intención es llevar a esa reunión un informe que elaborarán próximamente los integrantes del sector crítico con asiento en la Comisión de Ética y Garantías y que, en síntesis, avalará la posibilidad de crear una comisión gestora en el partido que lo dirija durante una etapa transitoria hasta el próximo congreso.

Este jueves, los citados tres miembros de la Comisión de Ética y Garantías del PSOE críticos con la dirección del partido –María Jesús Montero, Inés Ayala y Wilfredo Jurado– registraron un escrito donde reclaman la convocatoria de este órgano "en un plazo no superior a 24 horas" para decidir sobre las peticiones que ha elevado Verónica Pérez, que pidió que se debata la situación en la que queda el partido tras la dimisión mayoritaria de su Ejecutiva y lo que considera una interpretación errónea de los estatutos por parte de la dirección del partido.

En caso contrario, advirtieron los tres miembros críticos de la comisión, emitirán un dictamen sobre la cuestión. Hasta ahora, Isabel Celaá, presidenta de éste órgano, a quien las normas del partido atribuyen en exclusiva la capacidad de reunir a la comisión, no ha realizado esa convocatoria. En la citada Comisión de Garantías, a priori, hay dos miembros afines a Sánchez y tres detractores del secretario general. Celaá, además, remitió ya en la noche del miércoles una carta a Verónica Pérez en la que le recordó que cualquier reunión de la comisión que no siguiera el cauce oficial y que se armase de forma "unilateral" por parte de los críticos sería "nula a todos los efectos".

Choque de legitimidades

En el Comité Federal del sábado también se visibilizará el enfrentamiento entre ambos sectores por la convocatoria del próximo congreso. Sánchez y sus afines quieren fijar ya la fecha, mientras que fuentes del sector crítico aseguran que cuentan con la mayoría suficiente para tumbar ese orden del día. Este jueves, la ejecutiva acordó proponer al Comité Federal que las primarias a la Secretaría General se celebren el 23 de octubre y el congreso el 12 y 13 de noviembre, si bien añadió en un comunicado que esa propuesta de calendario está "abierta al consenso". Esa frase, señalan a infoLibre cargos socialistas afines a Sánchez, va en la línea de intentar buscar el entendimiento con los críticos.

Por parte precisamente de los detractores de Sánchez, la presidenta andaluza Susana Díaz rechazó este jueves en su intervención ante el Comité Director del PSOE andaluz –el equivalente al Comité Federal a nivel regional– convocar un congreso en los plazos propuestos por el secretario general. La líder andaluza lo acusó de "temeridad y aventurerismo", y apuntó que su propuesta de congreso "deprisa y corriendo" no obedece a otros intereses distintos de los suyos "personales". En síntesis, Díaz defendió que "primero" hay que resolver la situación de "el país" –en referencia a la gobernabilidad– y "luego tener un debate sereno y profundo" para relanzar el proyecto de PSOE. En esa reunión, la plana mayor del PSOE andaluz acordó defender ante el Comité Federal "que el Congreso se celebre cuando haya Gobierno en España".

¿Es de verdad Verónica Pérez la “única autoridad” en el PSOE hasta el sábado?

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