La financiación de los partidos

La fundación de IU subvencionada por Caja Madrid estuvo 20 años sin presentar sus cuentas

Ángel Pérez, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Madrid.

La Fundación de Estudios Municipales y Territoriales (Fundeste), utilizada por Izquierda Unida de Madrid entre otras cosas para recibir subvenciones de Caja Madrid, es un agujero negro en todo lo que respecta a sus finanzas. Inscrita en el Ministerio de Cultura por una orden del 27 de junio de 1989, entre esa fecha y el año 2008 jamás presentó sus cuentas anuales, según han confirmado a infoLibre fuentes ministeriales. Dos décadas de absoluta opacidad financiera. Durante todo ese periodo, la fundación ha estado controlada por Ángel Pérez, histórico hombre fuerte de IU en Madrid. Diversos territorios de IU y la Presidencia Federal reclaman la dimisión de Pérez por su papel en el escándalo de la caja madrileña y en Fundeste. En la actualidad es portavoz en el Ayuntamiento de Madrid.

Las primeras cuentas depositadas por Fundeste en el Ministerio de Cultura corresponden al ejercicio de 2009, justo 20 años después de que la fundación empezase a funcionar. También están depositados los ejercicios de 2010, 2011 y 2012. Pero ninguno de ellos ha sido publicado, porque las cuentas presentadas "tienen defectos" que están pendientes de subsanación. Por tanto, de momento no son de acceso público.

La ley establece que el Patronato de las fundaciones –su órgano rector– tiene la obligación de confeccionar las cuentas anuales, que deben incluir el balance, la cuenta de resultados y la memoria. Dichas cuentas anuales tienen que ser aprobadas por el Patronato en el plazo máximo de seis meses desde el cierre del ejercicio y deben ser firmadas en todas sus hojas por el secretario del Patronato, con el visto bueno del presidente. Por tanto, Fundeste incumplió la legislación durante dos décadas.

infoLibre su puso este viernes en contacto con la dirección de IU Madrid para conocer su versión oficial sobre estos hechos y sobre la gestión de Fundeste. Una portavoz indicó que responderían a las preguntas, pero al cierre de esta edición aún no había podido "recopilar todos los datos". 

El escándalo de Caja Madrid

Izquierda Unida vive una profunda crisis por el papel que sus representantes desempeñaron en Caja Madrid. El principal implicado es José Antonio Moral Santín, que ha sido uno de los consejeros que más dinero gastó con su tarjeta B (456.522 euros). Moral Santín fue además uno de los principales muñidores de los pactos firmados por IU con el PP para entregar primero la presidencia de Caja Madrid a Miguel Blesa, en 1996, y mantenerlo después en el cargo hasta el año 2010.

La persona que impulsó la carrera como banquero de Moral Santín fue Ángel Pérez. Procedentes ambos del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), Pérez se hizo con el control del PCE de Madrid en 1992 y un año después fue elegido coordinador regional de IU. Desde entonces, ha sido la persona más poderosa de la organización (aunque en el año 2000 dejó de ser el líder regional). Pérez y Santín, más allá de discrepancias puntuales, han decidido siempre la política de IU en la caja madrileña. En julio de 2014, cuando incluso IU federal ya había presentado una querella contra Santín por su actuación en la caja, Ángel Pérez salió a defenderlo en una entrevista concedida a Europa Press. "Se está cometiendo una injusticia con Moral Santín", declaró.

Pero su amistad y apoyo a Moral Santín no es el único hecho que le está generando problemas a Ángel Pérez dentro de IU. El otro punto oscuro se llama Fundeste. Cuando el PCE creó la fundación en 1989, Pérez ya estaba allí, en su primer Patronato. Y desde 1996 hasta 2013, fue el presidente de Fundeste. 

El dinero de Fundeste

¿Para qué se creó Fundeste? Sus estatutos hablan de asuntos como "fomentar el conocimiento y la difusión de las materias y políticas municipales y territoriales" o "fomentar el estudio e investigación en el ámbito de las ciencias económicas, políticas y sociales". Pero personas que ocuparon cargos de responsabilidad en IU en los años noventa señalan que a la fundación también se le dieron otros usos: "En aquella época hubo un acuerdo entre PP, PSOE e IU para canalizar las subvenciones públicas, y en el caso del PP también las cuantiosas donaciones, a través de fundaciones. En IU Madrid se decidió que ese papel lo cumpliese Fundeste. Así que, lógicamente, Fundeste sirvió para aportar fondos a IU". Las fuentes consultadas no hablan en ningún momento de la existencia de financiación ilegal, pero sí de la utilización de Fundeste para ayudar a financiar a la organización.

Esta versión coincide con algunos datos que figuran en informes del Tribunal de Cuentas. Según ha podido comprobar infoLibre, en el informe sobre la contabilidad de los partidos políticos en 1996, el órgano fiscalizador destaca que la organización regional de IU recibió 15.975.525 pesetas (96.014 euros de la época) "procedentes de Fundeste, cuya contrapartida es la cuenta corriente no bancaria antes mencionada. De este importe, 14 millones se justifican únicamente con una nota genérica de servicios prestados, no quedando debidamente acreditada su naturaleza ni su prestación". En 1996 Ángel Pérez ya era presidente de Fundeste, además de coordinador regional de IU. Es decir, estaba en los dos lados de aquella operación desvelada por el Tribunal de Cuentas.

Tres lustros después, Pérez seguía presidiendo Fundeste y las cuentas continuaban sin estar muy claras. Según publicó eldiario.es, el Tribunal de Cuentas señaló que entre los años 2009 y 2011 Caja Madrid –a través de su fundación– había entregado 373.888 euros a Fundeste. Aunque en IU lo consideraron una subvención, el órgano fiscalizador entendió que debía calificarse como una donación, puesto que no existían contraprestaciones concretas que Fundeste tuviese que realizar a cambio del dinero.

La actuación de IU en las cajas

Tras conocerse públicamente el escándalo de Caja Madrid, Ángel Pérez y sus fieles han defendido la tesis de que las decisiones sobre la entidad financiera se debatían y acordaban en los órganos de dirección regionales de IU, de forma que la responsabilidad era colegiada. Sin embargo, los diferentes sectores críticos de la organización han denunciado durante años que todo lo relacionado con Caja Madrid era un coto cerrado donde Pérez y Santín no dejaban entrar a nadie que no fuera de su círculo más estrecho.

El papel de IU en la caja madrileña, apoyando en todo momento una gestión que terminó con un rescate que costó más de 22.000 millones de euros a los ciudadanos, ha generado indignación entre los dirigentes de la mayoría de federaciones de IU. Y, por supuesto, entre la militancia. El cabreo se ha incrementado al comprobar que la dirección regional se negaba a asumir responsabilidades políticas y pretendía zanjar el asunto reclamando la dimisión de un dirigente de segunda fila, como Antero Ruiz. Todo ello tras montar una comisión de investigación integrada por cinco personas, de las que dos habían formado parte de la asamblea general de Caja Madrid.

Esa indignación llevó a que esta misma semana la Presidencia Federal, compuesta por una setentena de miembros, reclamase la dimisión de todos los antiguos coordinadores de IU Madrid que tomaron decisiones sobre Caja Madrid y Bankia y "la de quienes, desde la presidencia de Fundeste, son responsables de la inadecuada gestión de la fundación". La Presidencia dio tres días a la organización regional para que tomase medidas. IU Madrid no sólo se negó, sino que publicó un durísimo comunicado en el que calificaba de "inaceptable" la petición de dimisiones, aunque dos días más tarde rebajó el tono para intentar reconducir el choque con el equipo de Cayo Lara. Este domingo se reúne el Consejo Político Federal de IU, máximo órgano entre asambleas, y aunque el tema no figura en el orden del día, la mayoría de dirigentes dan por supuesto que este tema se debatirá.

Aunque a la mayoría de IU le haya pillado por sorpresa el papel que ha tenido la organización en algunas cajas de ahorro, lo cierto es que el tema ya fue objeto de debate a mediados de los años noventa, cuando Julio Anguita era el coordinador federal. El entonces responsable del área económica, Salvador Jové, redactó un informe en el que se defendía la necesidad de coordinar y controlar las actuaciones de los consejeros elegidos en nombre de IU en las cajas de ahorro. Incluso se llegó a celebrar alguna reunión, en la que estuvo presente Moral Santín. Fuentes conocedoras de aquellos hechos explicaron a infoLibre que el planteamiento de Jové fracasó: "En la reunión, Moral Santín no se pronunció sobre el planteamiento de Salvador [Jové]. Pero poco después, Salvador recibió una orden de Julio [Anguita] diciendo que no se metiese en los asuntos de Madrid". 

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