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LA AMENAZA DE LA ULTRADERECHA

Martín Rodríguez Yebra, editor de 'La Nación': "Milei cree que Ayuso tiene más posibilidades que Feijóo"

Martín Rodríguez Yebra, editor de La Nación.

Fue corresponsal de La Nación en España entre 2013 y 2017 y, tras su vuelta a Argentina, se convirtió en el editor de Política Nacional del segundo diario de mayor circulación del país, del que también es columnista. Esas dos perspectivas le han dado a Martín Rodríguez Yebra (Buenos Aires, 1974) una visión privilegiada sobre el ascenso de Javier Milei, su llegada a la presidencia y la creación del personaje histriónico de discurso ultra, adalid de la lucha del ultraliberalismo más salvaje contra la izquierda global. También sobre su conflicto con el Gobierno español y su cercanía a Vox y a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Rodríguez Yebra cree que Sánchez ayuda a Milei a reforzar su papel de azote de la socialdemocracia. Y que el presidente argentino, con su reunión con Ayuso, busca dos objetivos. En primer lugar, aliarse con una dirigente del PP a la que ve con más posibilidades de convertirse en presidenta del Gobierno que Alberto Nuñez Feijoo. Pero también justificar con un acto institucional los enormes gastos de un viaje oficial en el que, por supuesto, no se reunirá con su archienemigo Pedro Sánchez, pero tampoco con el rey, que le ha denegado una audiencia.

¿Qué busca Javier Milei con su enfrentamiento con el Gobierno de España?

Uno de sus objetivos tiene que ver con presentarse como un referente de la lucha contra la izquierda a nivel mundial. Es algo que lo obsesiona, que lo motiva. Y ha encontrado en España un rival en Pedro Sánchez, a partir de la serie del episodios como las declaraciones de Óscar Puente y, sobre todo, de su vinculación personal, de su amistad con Santiago Abascal y con sectores de la sociedad española con los que él se siente de referenciado, sobre todo con estos profesores que integran el instituto Juan de Mariana y gente que lo ha ido a cultivando desde antes de ser presidente, que le han dado premios... Ha encontrado ahí un rival, alguien que se enfrentó a él y que él siente que le puede dar crédito a ese papel en el que él se divierte mucho y que construye como el hombre que es capaz de enfrentarse a las ideas de la izquierda del mundo. En España, lo puede hacer, siente que no tiene un riesgo especial para su programa económico. No pasa lo mismo con China. Milei va a España y dice, 'estamos luchando contra los comunistas que asesinaron a millones de personas' poniendo a Sánchez en ese lugar, y sin embargo no se pelea con China a la que le tiene que pedir que le renueve unos préstamos porque si no le quiebra su Banco Central. Forma parte del personaje: no tiene ningún miedo a las contradicciones.

Milei ha llegado a España sin parar de insultar a Sánchez pero, al mismo tiempo pide audiencia con el rey. Como si el rey fuera a hacer algo que no quiere el Gobierno. ¿Qué pretende?

Por un lado, yo creo que el Gobierno de Milei midió el impacto en Argentina de esa pelea con Sánchez y ha visto que entre los argentinos generó una cierta sensación de incomodidad pelearse con España. Él quiere demostrar que no se está peleando con España sino que está peleando con el presidente de España o con una facción política de España. Pedir una audiencia con el rey, hacerse la foto con él mostrando que con España está todo bien podría haber tenido sentido. Pero, por otra parte, Milei tiene que justificar el gasto de un viaje, porque es alguien que tiene en su discurso como algo central no gastar el dinero del Estado. Tiene que justificar que está gastando cientos de miles de dólares en un viaje para recibir un premio, o sea para usufructo personal y necesita dotar su agenda de este viaje de algo oficial. Una audiencia con el rey que hubiera permitido esa coartada: bueno, fui a España porque tenía que reunirme con el rey y de paso ya que estaba por Madrid me dieron un premio. Al final, lo que no le dio el rey se lo dio a Ayuso.

Con su reunión con Milei, Ayuso trata de ganar terreno entre los votantes de Vox y se muestra más próxima a ese espacio que su líder, Alberto Núñez Feijóo. ¿Qué gana Milei con ese encuentro?

Tengo entendido que el Instituto que lo premia tiene una vinculación muy fuerte con el Gobierno de la Comunidad de Madrid y todo habrá sido parte del combo. Por otro lado, me parece que él amplía un poco su horizonte en esta pelea y en este intento de intervenir en la política española. El piensa: 'Sí, mis simpatías están con Vox, pero Vox es muy improbable que gobierne en el corto plazo de España. Bueno, pues juego también en la política interna del PP y veo a quien representa una forma más directa mis intereses'. Ayuso lo ha defendido públicamente en esta pelea. Ha sido mucho más enfática en la defensa de Milei de lo que ha sido Feijóo, que titubeó un poco en cómo enfrentarse a este desafío que planteó Milei en su viaje anterior.

¿Cree Milei que Ayuso tiene más posibilidades que Feijóo de ser presidenta del Gobierno de España?

Sin duda es así. Él se siente identificado con las formas, se siente identificado con las ideas que transmite, con el tono, con la comunicación de Ayuso. Para él, los dirigentes de la derecha tradicional también son parte de lo que hay que cambiar, más allá de que tenga cierto cuidado en cómo tratarlos. Yo creo que él refleja esto en España y dice, 'bueno, a ver, Ayuso es de los míos y Feijóo es parte del pasado de la política'. Obviamente su lectura es muy binaria, pero creo que eso es lo que él está leyendo de la política española y no ha encontrado en Feijóo y en la dirección del PP un gesto de complicidad. En cambio, sí lo encontró en Ayuso.

¿Y cómo ve la sociedad argentina que el presidente se esté gastando cientos de miles de dólares en pelearse con un país con el que tiene lazos fraternales?

Milei está haciendo todo lo posible por intentar disociar a España de Sánchez o a Sánchez de España. Otros presidentes latinoamericanos han tenido enfrentamientos con España, incluso aquí en Argentina Cristina Kirchner, o Andrés Manuel López Obrador, en México. Pero usan un argumento más histórico, antiespañol, la conquista... Milei saca temas que en Argentina evidentemente no generan una especial empatía y él se da cuenta de eso y por eso trata de mostrar que no pelea contra España, sino solo con una parte. Pero si quiere tener una buena relación con España es algo que le va a costar, porque no entiende la dinámica institucional. Si te peleas con el Gobierno no vas a poder tener una buena relación con el resto de las instituciones. El tema del gasto para él es un problema. Porque es una contradicción muy fuerte de su discurso de la motosierra mientras despilfarra los 500.000 dólares que creo que le va a salir este viaje para buscar un premio. El gran esfuerzo discursivo de ellos es decir que en realidad él está yendo a buscar otros tipos de cosas, inversiones, relaciones institucionales... De todos modos, la mitad de la población argentina tiene paciencia social con Milei. Todavía no existe un caldo cultivo para que haya una reacción popular fuerte por este tipo de cosas.

Pero sí ha habido una fuerte polémica sobre el uso del avión presidencial...

Él, cuando arranca la gestión como presidente dice, 'yo soy una persona normal, viajo en aviones de línea, no tengo que andar usando aviones presidenciales, que han sido un despilfarro'. Hace sus primeros tres o cuatro viajes al exterior en aviones de línea y, por supuesto alguien viene y le golpea el hombre y le dice, 'usted es presidente de la nación, es inviable, viajar en un avión de línea, tiene problemas de seguridad, genera problemas con el pasaje..., va a tener tener usar el avión presidencial'. Y entonces para ellos fue como un golpe de realidad y tuvieron que explicarlo. Fue una incomodidad para él tener que explicar que dejaba de viajar en aviones de línea, además montaba todo un show, llevaba un cámara que lo grababa entrando a los aviones y los pasajeros aplaudiendo... Viajar como cualquier presidente, como cualquier político —que para él es una mala palabra— en un avión privado, bueno, es un costo, una amargura que tuvo que pasar y que todavía hoy les cuesta explicar. Les pides los gastos y no te los pasan. Esconden esa información. Tratan de que no se le vea subiendo o bajando de ese avión, algo que sí hacía en los de línea.

El discurso ultraliberal de Milei también condena las subvenciones públicas, pero La Nación publicó que la empresa de su padre obtuvo al menos 30 millones de euros ayudas. ¿Cómo se ha digerido en Argentina?

Es una contradicción más de muchas respecto a su pasado y también de su ideología. Este caso no ha tenido una gran repercusión en la opinión pública. Él sostiene: 'es mi padre, no me miren a mí por lo que hizo mi padre'. Nosotros [La Nación] no hemos logrado que los vínculos de ese dinero lo rocen especialmente. Él lo heredará probablemente, pero tampoco sabemos qué cantidad se quedó su padre y qué cantidad usó en su empresa. Es una contradicción más, pero la diferencia entre lo que dice y lo que hace no tiene mucho coste político para él. Milei habla en contra de todos los que reciben subsidios del Estado y dice que este no tiene que intervenir en los negocios privados, pero en gran parte de su carrera profesional estuvo ligado a una empresa que se llama Corporación América, un holding de empresas, cuyos negocios, todos prácticamente, tienen que ver con el Estado. Es la empresa que administra los aeropuertos de Argentina, es una empresa que compite por licitaciones de obra pública, de servicios públicos. Y es todo lo que él dice que no tiene que ocurrir. Es contradictorio, te dedicaste toda tu vida a eso y sin embargo crees que es a lo que hay que erradicar.

Milei dijo que el Papa era "el demonio en la tierra" y luego se reconcilió con él. ¿Hay alguna forma de que suceda lo mismo con el Gobierno español?

Los motivos que hacen que Milei se reconcilie con alguien o se retracte de cosas que ha dicho tienen que ver con el interés. Lo del Papa fue una señal; cuando se acercó al poder y se dio cuenta de que un Papa argentino en un país católico le podía suponer una limitación muy fuerte a su triunfo electoral, se reconcilió con el Papa, le pidió perdón y pasó página. Él a su rival principal en las elecciones, Patricia Bullrich, la llamaba 'asesina de niños' pero cuando la necesitó para la segunda vuelta, se reconcilió con ella, dijo que aquello no había sido un mal entendido. Después la nombró ministra de Seguridad y hoy dice que es la mejor ministra de todos los tiempos. Lo mismo con China, son comunistas asesinos con los que nunca voy a tener una relación y cuando está por vencer el préstamo que puede hacer quebrar el Banco Central, hay que ir a China y vamos a China. Si en algún momento él entiende que la pelea con Pedro Sánchez le puede generar un perjuicio a su plan económico, encontrará la forma de acercarse Pedro Sánchez. Pero ahora piensa que, en todo caso, la relación con España se normalizará si en algún momento gobierna la derecha.

España es el segundo inversor extranjero en Argentina. ¿Qué piensa el empresariado argentino de este conflicto?

Hay una preocupación de que una escalada política tenga algún impacto en la inversión económica. En principio eso parece no estar ocurriendo, porque creo que ninguno de los dos gobiernos quiere que se vean afectados los negocios. Parece que hay un sobreentendido, tanto de parte de Milei como de Sánchez, de que este enfrentamiento les conviene los dos a nivel político. Sánchez le está sacando un provecho internamente en España y Milei se lo saca con este discurso de que él se enfrenta a las izquierdas del mundo. Y así todos contentos. Mientras lo puedan mantener ahí, yo creo que no va a haber una gran afectación económica. Por supuesto que para algo existe la diplomacia, y cuando te llevas mal con un país es mucho más difícil que crezcan nuevos proyectos o que los lazos prosperen.

Desde que tomó posesión como presidente, ¿cuáles han sido las principales contradicciones de sus políticas con su ideario ultraliberal?

La más flagrante tiene que ver con los impuestos. En campaña decía que antes de crear o aumentar un impuesto, se cortaría un brazo. Pero lo primero que hizo cuando asumió la presidencia fue aumentar exponencialmente un impuesto que se aplica a las importaciones y a la compra de divisas. El aumento de ese impuesto es lo que le permite a él conseguir el superávit fiscal, que era su principal promesa. También durante la campaña su competidor, Sergio Massa, el ministro de Economía del Gobierno anterior, en un gesto populista envió al Congreso un proyecto para eliminar el Impuesto sobre la Renta. Milei, todavía como diputado, en contra de todos los opositores que advertían de que la medida era un delirio y que destrozaría el equilibrio fiscal del Estado, votó a favor con el argumento de que él nunca iba a votar a favor de un impuesto. Sin embargo, su primer proyecto de ley tras acceder a la presidencia fue reponer el impuesto que había votado eliminar. Sin embargo, sigue diciendo que es un robo y que hay que eliminarlos todos. El ideario ultraliberal de Milei sostiene, además, que no existen fallos de mercado y que el Estado no puede intervenir de ninguna manera. Así que liberó los precios de la sanidad privada, algo muy importante en Argentina porque el sistema público es muy deficiente y casi todos tienen un seguro privado. En cuanto vio que estaba creciendo el malestar social porque los precios se fueron por las nubes, intervino las empresas sanitarias, les obligó a reducir sus tarifas, las trató de corruptas... Hizo todo lo contrario de lo que dice el manual. La dolarización fue su gran bandera y probablemente no llegue nunca. No tiene ningún prurito en actuar en contra de su ideario.

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