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    <title><![CDATA[infoLibre - El colapso de Afganistán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/suplementos/afganistan/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - El colapso de Afganistán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Los refugiados, un año después: dos tercios siguen en el sistema de acogida y su mayor problema es la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/refugiados-afganos-ano-despues-tercios-siguen-sistema-acogida-mayor-problema-vivienda_1_1300641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/79358be9-93cf-4708-a72c-86aa57d7dec6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los refugiados, un año después: dos tercios siguen en el sistema de acogida y su mayor problema es la vivienda"></p><p>Al cumplirse un año desde la <a href="https://www.infolibre.es/politica/llegada-espana-ultimos-afganos-lograron-huir-regimen-taliban-queremos-vivir-miedo_1_1211713.html" target="_blank" >llegada de miles de refugiados afganos</a> a España tras <a href="https://www.infolibre.es/internacional/ano-caida-kabul-afganistan-acumula-retrocesos-carencias-retorno-taliban_1_1300533.html" target="_blank">la llegada del régimen talibán al país</a>, las principales organizaciones que se ocuparon de su integración hacen un balance positivo del proceso de acogida en el que siguen inmersos <strong>dos tercios de los ciudadanos que aterrizaron en el aeródromo de Torrejón</strong> (Madrid) en agosto de 2021. La mayoría de ellos, según han apuntado las entidades, tienen su mayor dificultad en el acceso a la vivienda.</p><p>Tanto Accem como el Comité Español de Ayuda al Refugiado (CEAR) han destacado en declaraciones a Europa Press, <strong>la "rápida" actuación de Españ</strong>a ante los acontecimientos y la reacción del Gobierno en cuanto a la respuesta y agilidad a la hora de gestionar las solicitudes de protección internacional que requerían los afganos evacuados. "Se les dio una vía preferente de solicitud de protección", ha destacado la directora de Políticas y Campañas de CEAR, Paloma Favieres, que también ha puesto en valor la "ágil resolución" que la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) realizó en su día de los expedientes.</p><p>Sobre si esta actuación sentó precedente en situaciones posteriores, como la acogida de desplazados por el conflicto bélico en Ucrania a partir de marzo de 2022, Maite Bueno, del área de acogida de Accem ha explicado que, <strong>con los afganos, se demostró que "el sistema tiene capacidad de reacción"</strong> y que, aunque "es importante" no tener que "funcionar a golpe de reacción", sí que se ha determinado que "se puede hacer".</p><p>Precisamente, <strong>el conflicto en Ucrania está siendo una de las principales preocupaciones</strong> de los refugiados que llevan en el país un año y que, según han explicado las ONG, ven como el foco de atención se ha desviado. No de su situación, según han señalado las organizaciones, sino de las medidas de reagrupación familiar o de traslado de los familiares que se quedaron en Afganistán o que huyeron a terceros países.</p><p>Precisamente, este miércoles llegaba al aeródromo de Torrejón <a href="https://www.infolibre.es/politica/avion-300-refugiados-afganos-llega-madrid-ano-despues-evacuacion-kabul_1_1298794.html" target="_blank" >un nuevo vuelo con casi 300 refugiados afganos</a> que volaban desde Pakistán. "Es importante poner el foco en que<strong> muchos familiares de las personas evacuadas en agosto siguen necesitando protección </strong>y es necesario que no se pierda el foco interno sobre ellos", ha explicado Bueno, quien ha recordado el trabajo psicológico que se hace con los refugiados en este sentido.</p><p>La responsable del área de acogida de Accem ha puesto el foco en que este trabajo psicológico se realiza durante todo el proceso de integración en el sistema de acogida español en el que todavía están dos tercios de los <strong>casi 2.000 afganos </strong>que entraron en el mismo.</p><p>Bueno ha explicado que quienes no llegaron a entrar o se salieron (unos 700) son, en su mayoría, <strong>personas que optaron por viajar a otros países</strong>, "principalmente Alemania", porque allí tenían redes familiares o de amistad con otras personas. Por su parte, el responsable del área de acogida temporal de Accem, Héctor Pérez, ha asegurado que no hay constancia de refugiados que estuvieran en el sistema que hayan regresado a su país de origen.</p><p>Sobre la estancia de refugiados en el sistema español, tanto Accem como CEAR responden con calificativos positivos.<strong> "Se están cumpliendo objetivos"</strong>, ha reconocido Bueno, mientras la coordinadora de acogida de CEAR, Áliva Díez, ha apuntado "las necesidades básicas se cubrieron bien y con rapidez". Sin embargo, también señalan algunas de las debilidades del mismo de las que, según han indicado, se pueden aprender y mejorar.</p><p>La principal que han señalado ambas entidades es <strong>el acceso a la vivienda</strong>. En concreto, la señalan como uno de los mayores impedimentos para la inclusión de estas personas en la sociedad española y también en su objetivo de alcanzar "una vida autónoma".</p><p><strong>"El precio de la vivienda, el impacto post covid del mercado, les ha afectado"</strong>, ha reconocido Díez, quien ha explicado que esto ha llevado a muchas familias a sufrir "un retraso en el proceso habitual" que ese prevé en un proceso de inclusión. Esto influye, además, en el proceso de búsqueda activa de empleo, tal y como ha recordado la representante de Accem, que ha insistido: "en la vivienda queda mucho por delante".</p><p>En este sentido, también ha hablado de<strong> las "dificultades contractuales" </strong>que pueden sufrir estas personas, así como las consecuencias de no poder acceder a una vivienda en un barrio que ya conocían y que, a juicio de Bueno, puede ser un golpe para sus expectativas.</p><p>Las entidades también hablan de<strong> dificultades en materia del idioma</strong> que, según han indicado, en el caso de hombres cualificados o que ya trabajaban con las administraciones españolas en Afganistán, es más fácil, pero en otros, está siendo más lento. En este sentido, CEAR ha puesto el foco en el caso de las mujeres que, habitualmente tienen menos estudios y, principalmente, aquellas que han llegado al país con un amplio número de hijos y es más difícil su inserción fuera del hogar.</p><p>Finalmente, Accem ha llamado a seguir poniendo el foco en<strong> la parte psicológica de estas personas</strong>, especialmente en aquellas que aún desconocen la situación de sus familiares.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Aug 2022 11:49:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Afganistán,Refugiados]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un año de la caída de Kabul: Afganistán acumula retrocesos y carencias tras el retorno talibán al poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/ano-caida-kabul-afganistan-acumula-retrocesos-carencias-retorno-taliban_1_1300533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a7825c8b-c2b7-4dda-bc3c-f9e9a0abcc52_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un año de la caída de Kabul: Afganistán acumula retrocesos y carencias tras el retorno talibán al poder"></p><p>El 15 de agosto de 2021, <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/talibanes-son-unicos-duenos-afganistan-e-imponen-emirato-islamico_1_1208343.html" target="_blank" >Afganistán retrasó sus relojes 20 años</a>. Dos décadas después de su derrocamiento a manos de las tropas extranjeras encabezadas por Estados Unidos, <strong>los talibanes recuperaron el poder sin apenas oposición </strong>e iniciaron un retroceso político y social que la comunidad internacional no ha logrado frenar ya desde la distancia, informa Europa Press. Estados Unidos y los talibanes firmaron en febrero de 2020 en Doha (Qatar) el acuerdo que estaba llamado a poner fin a la presencia militar extranjera en Afganistán, en virtud de un plan de repliegue progresivo que terminó por quedar en papel mojado ante unas instituciones políticas frágiles y una insurgencia cada vez más crecida.</p><p>Así, los talibanes emprendieron<strong> una reconquista que, provincia tras provincia, culminó a mediados de agosto de 2021</strong> con la toma formal de Kabul y la huida del entonces presidente, Ashraf Ghani, dando pie a su vez a una apresurada evacuación que dejó escenas de pánico y caos en el aeropuerto internacional de la capital.</p><p>Doce meses después,<strong> ningún país ha reconocido formalmente a los talibanes</strong> como los gobernantes legítimos de Afganistán —en la primera etapa sólo lo habían hecho Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Pakistán—, pero la necesidad de llegar a otros acuerdos, por ejemplo para el envío de ayuda, ha abocado a la comunidad internacional a mantener contactos.</p><p>En el aeropuerto, ya bajo la bandera del Emirato Islámico talibanes,<strong> hay vuelos regulares hacia Dubái e Islamabad</strong>, mientras que la visita en enero de este año de una delegación del nuevo régimen a Oslo, para mantener conversaciones con otras partes —incluidos representantes de Estados Unidos— puso de manifiesto hasta qué punto había cambiado el escenario.</p><p>Todo ello pese a que <strong>los talibanes apenas han dado muestras de adaptación política</strong> y siguen gobernando con los mismos perfiles y doctrinas que 20 años atrás. El régimen, teóricamente provisional, excluye a mujeres y miembros de minorías al tiempo que reserva una nutrida presencia a dirigentes perseguidos por terroristas y miembros de la poderosa red Haqqani.</p><p>Persiste el temor colectivo a que Afganistán se convierta de nuevo en <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/regreso-talibanes-alimenta-temor-nuevo-santuario-terrorista_1_1208513.html" target="_blank" >un bastión para organizaciones terroristas</a> ya que, pese a la confesa animadversión de los talibanes con grupos como Estado Islámico —que opera bajo la filial de Provincia de Jorasán—, sí <strong>parecen persistir los lazos que en su día tejió con Al Qaeda </strong>el fallecido líder Mahmud Mansur.</p><p>No en vano, <strong>Ayman al Zawahiri</strong>, sucesor de Usama bin Laden al frente de Al Qaeda y en paradero desconocido durante años, murió este mismo mes por<a href="https://www.infolibre.es/politica/estados-unidos-mata-lider-qaeda-dron-afganistan_1_1294150.html" target="_blank" > un ataque estadounidense en un edificio del centro de Kabul</a>, donde los analistas coinciden en que no podría estar en ningún caso sin la connivencia o al menos el conocimiento de la actual cúpula afgana.</p><p>Un informe publicado en julio por<strong> </strong>la misión de la ONU en Afganistán puso también en evidencia <strong>el patrón de violaciones de los Derechos Humanos</strong> y que incluye todo tipo de abusos, desde torturas a detenciones arbitrarias, pasando por ejecuciones extrajudiciales. Entre los principales objetivos de la represión figuran personas vinculadas a la administración depuesta y a sus fuerzas de seguridad, con al menos 160 asesinatos confirmados. Amnistía Internacional coincide en esta lectura y lamenta en su último informe que "toda esperanza de cambio se haya desvanecido mientras los talibanes tratan de gobernar mediante la represión y con total impunidad". La Fiscalía del Tribunal Penal Internacional (TPI) pidió en septiembre de 2021 retomar sus pesquisas sobre Afganistán.</p><p>A nivel social, <strong>las promesas de los talibanes durante sus primeros días han caído en saco roto </strong>y no han dudado en lanzar mensajes contra cualquier conducta que contravenga su visión de la <em>sharia </em>o ley islámica, lo que afecta a cuestiones como el ocio, la vestimenta o la educación, especialmente en <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/mujeres-afganas-regresan-infierno-taliban-durante-decadas-coartada-potencias-occidentales_1_1208424.html" target="_blank">el caso de las mujeres</a>.</p><p>La <strong>segregación por sexos </strong>se ha convertido en la norma en un país donde ahora las niñas tienen vetada de nuevo la educación secundaria. Además, la recomendación general pasa por que las mujeres no salgan de casa si no es necesario y, de hacerlo, que sea en compañía de un varón y con prácticamente todo su cuerpo cubierto. Mariya, de 16 años, reivindica en declaraciones al Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) su "derecho" a volver a clase y acabar los tres años que le quedan en secundaria. "Algunas de mis amigas y compañeras de clase sufren depresión", cuenta esta joven, que reconoce que con los talibanes la diferencia entre géneros ha aumentado.</p><p>La<strong> situación humanitaria</strong> tampoco ha ido a mejor, hasta el punto de que se considera a la de Afganistán una de las mayores crisis en todo el mundo. La irrupción de los talibanes ha supuesto que la cifra de personas con carencias humanitarias aumente en seis millones y represente ya a casi el 60 por ciento de la población.</p><p>La ONU calcula que<strong> 24,4 millones de personas necesitan ayuda, 12,9 millones de ellos niños</strong>. La familia de Arezzo, de siete meses y con desnutrición aguda grave, reconoce a UNICEF que han estado a punto de darla en adopción en varias ocasiones ante la imposibilidad de alimentarla. Desde una clínica, una de las madres explica que cuando acudió a este centro por primera vez su hija estaba "muy mal". "Tenía los ojos cerrados y no paraba de vomitar. Después de unos días de tratamiento, ha abierto los ojos", explica.</p><p><strong>El 97% de los afganos viven en la pobreza</strong> y, para el común de las familias, el 90% de los ingresos va destinado a alimentación —según datos de Naciones Unidas—, sin margen por tanto para imprevistos ni excesos en un contexto marcado también por los problemas en el suministro y el aumento de los productos básicos.</p><p><strong>Siete de cada diez niños y más de la mitad de las niñas ya han cambiado la escuela por el trabajo</strong>, según una encuesta de World Vision en varias regiones. UNICEF cifra en el 13% la proporción de hogares que tienen al menos a uno de sus hijos trabajando, mientras que el matrimonio infantil afecta al 28% de las niñas y adolescentes.</p><p>Todas las organizaciones coinciden en que <strong>son necesarios más fondos para aliviar la emergencia</strong>. De los 4.400 millones de dólares requeridos por la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de Naciones Unidas, en su plan de ayuda humanitaria, sólo se han recaudado 1.800 millones, el 41 por ciento del total.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Aug 2022 11:03:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Así es el primer gobierno de los talibanes: tipos duros o muy duros, en su mayoría clérigos y por supuesto ninguna mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/primer-gobierno-talibanes-tipos-duros-duros-mayoria-clerigos-supuesto-mujer_1_1209029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5e79db0a-b759-4abf-a923-367fa43239b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así es el primer gobierno de los talibanes: tipos duros o muy duros, en su mayoría clérigos y por supuesto ninguna mujer"></p><p>En la <a href="https://www.fbi.gov/wanted/terrorinfo/sirajuddin-haqqani" target="_blank">página de los más buscados</a>, el FBI ahora ofrece una recompensa de <strong>10 millones de dólares a quien ofrezca información que permita detener al hombre que el martes se convirtió en el nuevo ministro del Interior</strong> de los talibanes. Jefe de las redes que llevan su nombre y el de su difunto padre, que las creó, y que reciben el apodo de “redes del terror”, Sirajuddin Haqqani es sospechoso de varios de los peores atentados suicidas perpetrados en Kabul, entre ellos el cometido contra la embajada de India que mató a 41 personas en julio de 2008.</p><p>Ahora ocupa uno de los puestos más importantes en el Gobierno interino de los talibanes. Su nombramiento es la única sorpresa real de esta nueva “administración”: <strong>los talibanes se niegan a llamarla gobierno</strong><em>gobierno</em>, término que consideran poco islámico.</p><p>El resto de ministros son personalidades conocidas del movimiento y algunos ya integraron el ejecutivo anterior, entre 1996 y 2001. De los 33 miembros del Gobierno, <strong>hay al menos 23 clérigos, pero ninguna mujer</strong>. A excepción de dos tayikos y un uzbeko, que ocupan puestos menores, los ministros son pastunes (los pastunes representan entre el 35% y el 38% de la población), en contra de las promesas de un Ejecutivo “inclusivo”.</p><p>El portavoz de los<em> estudiantes de teología</em> señaló, sin embargo, que aún no se habían nombrado todos los ministros y que su movimiento intentaría “llevar a personas de otras partes del país” (sic) e incluso a mujeres, dentro de los límites de lo que permite la ley islámica.</p><p>Al frente del Gobierno se sitúa Mohammad Hassan Akhound, un hombre de Kandahar, el corazón histórico del movimiento. Y uno de sus fundadores. Implicado en asuntos tanto religiosos como militares –fue un importante comandante del movimiento guerrillero–, también dirige los Quetta Shura (por la capital del Baluchistán pakistaní), una de las dos principales “asambleas” de los líderes del movimiento, junto con la rival de Peshawar, durante la ocupación estadounidense. También fue ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de 1996. Desde 2001, figura en una lista de sanciones por terrorismo de las Naciones Unidas, que lo considera “uno de los comandantes talibanes más temidos”.</p><p>Otro cofundador de los talibanes, Abdul Ghani Baradar, se ha convertido en el número dos del nuevo Ejecutivo. Es el hombre del consenso en las diferentes facciones de los talibanes. En principio, todos le escuchan porque le atribuyen el éxito de las negociaciones de Doha (Catar) que condujeron a la debacle estadounidense y a la retirada de las fuerzas extranjeras. El mulá Yaqoub, uno de los hijos del mulá Omar, es el nuevo ministro de Defensa. Tenía fama de ser un líder militar de la línea dura cuando estaba a cargo del oeste del país. Amir Khan Muttaqi, el principal negociador de los talibanes en Doha, ha sido nombrado ministro de Asuntos Exteriores.</p><p>Por lo tanto, <strong>el Gobierno de Kabul lo componen líderes talibanes duros y muy duros</strong>. Sólo una personalidad parece ser un poco más pragmática: Sher Mohammad Abás Stanekzai, que fue el enviado diplomático de los talibanes y llegó a ser viceministro de Asuntos Exteriores, pero su papel es casi simbólico.</p><p>“Se coge a los mismos y vuelta a empezar”, apunta Karim Pakzad, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris). “<strong>Este Gobierno es un calco del de 1996</strong>. Las funciones de los distintos partidos simplemente han cambiado. La diferencia, sin embargo, estriba en la presencia de Sirajuddin Haqqani como ministro del Interior, lo que no deja de ser preocupante. Por lo demás, vemos un reparto de poder entre los kandaharis y las demás tribus y clanes pastunes, aunque los primeros conserven la ventaja, con algo más de la mitad de los puestos”.</p><p><strong>El invisible guía supremo</strong></p><p>Por encima de este Gobierno, según el modelo de la República Islámica de Irán, del que los dirigentes talibanes han reconocido inspirarse aunque rechacen la idea de una república, aunque sea clerical, se sitúa un <em>Amir al-muminin</em>, un “comandante de los creyentes”. El equivalente al guía supremo iraní Ali Jamenei. El <em>maulavi</em> (clérigo de mayor rango) Haibatullah Akhundzada ha sido confirmado en el cargo. Antiguo responsable de la Justicia en las zonas controladas por los talibanes, ahora <strong>tendrá la última palabra en asuntos políticos, religiosos, judiciales e incluso militares</strong>, aunque nunca haya formado parte de la insurgencia armada.</p><p>Haibatullah Akhundzada, cuyo nombre de pila significa <strong>“el espléndido temor de Dios”</strong>, estaría hoy en Kandahar. Pero ya es objeto de muchos rumores, ya que no ha aparecido en público ni ha dado un solo discurso desde hace varios años. Tampoco se manifestó tras la entrada de los talibanes en Kabul el 15 de agosto, ni siquiera tras la debacle del Ejército estadounidense y la formación del Gobierno.</p><p>Para Wali Massoud, hermano del difunto comandante Ahmad Shah Massoud, y uno de los líderes del Frente Nacional de Resistencia (FNR), con quien nos entrevistamos hace unos días en París, “Haibatullah Akhundzada lleva dos años muerto. Desde entonces, ni siquiera se ha visto una foto de él o la foto se hizo desde muy y lejos y no se distinguen realmente sus rasgos. Y es raro que ni siquiera anunciara la victoria de los suyos”. Sin embargo, <strong>algunos expertos dudan de que esté muerto</strong>, pues creen que los talibanes no se arriesgarían a ocultar su muerte.</p><p>Este Gobierno se esperaba desde hace tres semanas. Al parecer, las negociaciones fueron duras entre las distintas facciones. La formación del Gobierno se debió probablemente a la llegada a Kabul, el sábado, del teniente general Faiz Hamid, jefe de la inteligencia militar paquistaní (el Inter-Services Intelligence, ISI), que vino a reunirse con los altos dirigentes talibanes y fue recibido con gran pompa. <strong>“Él es quien ha desbloqueado la situación”</strong>, opina Karim Pakzad.</p><p>Uno de los puntos que mantenía el bloqueo parece haber sido el nombramiento de Sirajuddin Haqqani, quien, al igual que su padre, es considerado el hombre de los servicios secretos pakistaníes en la escena afgana. Antiguo jefe de las operaciones militares de los talibanes en el este del país, es también muy cercano al Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), el movimiento ultrarradical de los talibanes paquistaníes, y, al igual que esta organización, mantiene desde hace tiempo estrechas relaciones con la cúpula de Al Qaeda, que tiene campos de entrenamiento en Waziristán del Norte, una de las siete agencias tribales paquistaníes situadas al otro lado de la “Línea Durand”, la frontera con Afganistán.</p><p>Waziristán del Norte es su feudo; él mismo nació allí. Para Islamabad, esto lo convierte en un ciudadano pakistaní, pero para Kabul, que no reconoce la Línea Durand, es obviamente un afgano. Sin embargo, según Karim Pakzad, Sirajuddin Haqqani ha conseguido mantener sus propias fuerzas armadas dentro del movimiento, lo que le garantiza cierta autonomía.</p><p>Con los Haqqanis –su hermano Anas dirige la seguridad en Kabul y hay otros Haqqanis al frente de varios otros ministerios– <strong>Islamabad ha echado demasiado peso sobre las espaldas del Gobierno talibán</strong>. Esto ha provocado reacciones airadas en Kabul, donde los manifestantes han denunciado la injerencia pakistaní. <strong>Desde el lunes, se han prohibido todas las manifestaciones y los talibanes han advertido que no tolerarán más ningún desafío a su poder</strong>. Varios periodistas que cubrían las últimas manifestaciones han sido detenidos, golpeados y sus equipos confiscados.</p><p>La visita del jefe del ISI, Faiz Hamid, coincide también con la caída el domingo del valle de Punjshir, que duró sólo tres semanas. Bozarak, la capital de la provincia, está ahora en manos de los talibanes, que se han apoderado de varios helicópteros y vehículos blindados estadounidenses. Sin embargo, la batalla no ha terminado; el lunes por la noche tuvo lugar una contraofensiva del Frente Nacional de Resistencia (FNR) y este partido parece seguir controlando el alto valle del Andarab, que prolonga el valle del Punjshir.</p><p>En un tuit, Ahmad Massoud, hijo del “león de Punjshir” y líder del FNR, rindió un vibrante homenaje a los guerrilleros del valle del Andarab, comparando su lucha con la de sus antepasados contra los invasores árabes. Según algunos de sus tuits, fue una “traición” por parte de algunos habitantes del Punjshir lo que permitió a los combatientes fundamentalistas penetrar en el valle, cuya entrada cerró en gran parte su padre y que podía desde entonces parecer inexpugnable.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_23316"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Sep 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jean-Pierre Perrin (Mediapart)]]></author>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Mujeres afganas toman las calles de Kabul para reclamar su inclusión en el gobierno de los talibán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/mujeres-afganas-toman-calles-kabul-reclamar-inclusion-gobierno-taliban_1_1208847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ab5b416f-4449-4dd7-bb66-225284d24894_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres afganas toman las calles de Kabul para reclamar su inclusión en el gobierno de los talibán"></p><p>Un grupo de mujeres y activistas de la sociedad civil afganas han salido este viernes a las calles de la capital de <a href="https://www.infolibre.es/tags/lugares/afganistan.html" target="_blank">Afganistán</a>, Kabul, para <strong>r</strong><strong>eclamar ser incluidas en el futuro gobierno de los talibán</strong>, también en puestos de toma de decisiones.</p><p>La manifestación ha tenido lugar un día después de la protesta registrada en la ciudad de Herat por el mismo asunto, mientras los insurgentes continúan esbozando su ejecutivo, del que ya han avanzado, no obstante, que <strong>"podría" no haber mujeres en puestos prioritarios, </strong>informa Europa Press.</p><p>Las manifestantes han pedido a los talibán y a la comunidad internacional que<strong> preserven los logros de los últimos 20 años en materia de libertad</strong> para las mujeres a nivel político, social y económico, según ha recogido la cadena afgana Tolo News.</p><p>"Ninguna sociedad puede progresar si las mujeres no tienen un rol activo", ha señalado la activista Tarannom Saidi, que ha pedido "considerar" la participación de las mujeres en el gobierno talibán.<strong> "Queremos trabajar como los hombres bajo la ley islámica",</strong> ha agregado otra activista, Razia.</p><p>Los talibán han prometido que las<a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2021/09/02/miles_mujeres_periodistas_piden_comunidad_internacional_abrir_las_puertas_afganistan_las_afganas_123827_1022.html" target="_blank"> mujeres</a><strong> no perderán derechos, o al menos no retrocederán a la irrelevancia</strong> que tenían en 2001, durante la anterior etapa del conocido como Emirato Islámico. Sin embargo, han dejado claro que la <em>sharia</em> o ley islámica será la línea roja que tendrán en cuenta.</p><p>La comunidad internacional, con <a href="https://www.infolibre.es/tags/instituciones/onu.html" target="_blank">Naciones Unidas </a>a la cabeza, ha pedido que se respeten también los derechos de todos los sexos. La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Pramila Patten, advirtió esta semana de que<strong> la incorporación de mujeres en la futura administración será una "prueba de fuego" </strong>para constatar el verdadero compromiso de los talibán con los derechos y las libertades.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Sep 2021 15:05:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres afganas toman las calles de Kabul para reclamar su inclusión en el gobierno de los talibán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos humanos,ONU,Afganistán,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una fiesta improvisada, un cigarrillo, hacerse la manicura... pequeños gestos de rebeldía en el país de los talibanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/fiesta-improvisada-cigarrillo-hacerse-manicura-pequenos-gestos-rebeldia-pais-talibanes_1_1208800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4c80104c-a3ae-476b-8635-209e1b48ed58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una fiesta improvisada, un cigarrillo, hacerse la manicura... pequeños gestos de rebeldía en el país de los talibanes"></p><p>La disidencia primero se pintó de tres colores. Al día siguiente de la caída de Kabul, <strong>los afganos salieron a la calle ondeando la bandera negra, roja y verde</strong>, la bandera nacional de Afganistán desde 2013.</p><p>Enarbolada por los manifestantes desde Jalalabad hasta Asadabad, colgada en los mástiles en lugar de la bandera blanca del Emirato Islámico de Afganistán (proclamado por los talibanes), sostenida por motociclistas, publicada de forma masiva en las redes sociales, la bandera de la república caída parecía llevar, durante unos días, la esperanza de un sobresalto.</p><p>Pero lo que podría haberse convertido en el <em>Movimiento de la bandera </em>fracasó.</p><p>Las manifestaciones fueron reprimidas; se estima que una docena de personas murieron, alcanzadas por el fuego de las fuerzas del orden o durante los disturbios. <strong>Los retratos del comandante Massoud,</strong> símbolo de la resistencia a los soviéticos y a los talibanes, fueron destrozados.</p><p>A las mujeres, que habían desafiado a las nuevas autoridades manifestándose por sus derechos frente al palacio presidencial de Kabul, se les invitó a permanecer en sus casas. Sus rostros desaparecieron de las vallas publicitarias y de las entradas de las universidades.</p><p>Con pequeños gestos de terror, los “estudiantes de teología” recordaron que <strong>no les gusta el arte, ni el placer, ni la alegría</strong>. Tras matar al cómico Khasha Zwan en julio, asesinaron al cantante Fawad Andarabi. Su portavoz declaró a <em>The New York Times</em> en una entrevista que <strong>la música estaba “prohibida por el islam”.</strong></p><p>Los recalcitrantes –periodistas, defensores de los derechos humanos– y todos los sospechosos de haber colaborado con un país extranjero considerado hostil han sido perseguidos, puerta a puerta; a menudo detenidos, a veces asesinados.</p><p>En las redes sociales, <strong>la bandera negra, roja y verde aparece ahora con un corazón roto</strong>.</p><p>Pero si bien las manifestaciones no duraron, otras formas de resistencia se han ido abriendo paso. En el valle de Punjshir, un pequeño grupo de hombres y mujeres –dirigidos por el hijo del comandante Massoud, Ahmad Massoud, y el vicepresidente afgano Amrullah Saleh– se alzó en armas. Se calcula que se les han unidos unos seis mil.</p><p><strong>“Sí, las mujeres afganas se han defendido”</strong></p><p>Más allá de Punjshir, otros optaron por decir no de otras maneras, sin armas. Pasthana Durrani, de 23 años, lo expresa de forma sencilla: <strong>“Hay cosas a las que renuncias y otras a las que no”</strong>. Ha decidido no renunciar al derecho de las niñas y mujeres afganas a la educación. Desde la caída de Kabul, esta directora de ONG multiplica las intervenciones para volverle a decir con calma y firmeza a los talibanes que <strong>deben reabrir las escuelas</strong>.</p><p>Preguntada por la emisora de radio estadounidense NPR sobre los riesgos que corre al seguir defendiendo esta causa, <strong>a cara descubierta y desde Afganistán</strong>, se limita a responder: “[Lo hago] porque ahora mismo tengo electricidad. Tengo acceso a internet. Puedo hacerlo. Tal vez en una semana no pueda, y nadie escuche ya nuestras voces. Así que mientras tengamos los recursos, hagámoslo, grabémoslo, y será una prueba de que sí, las mujeres afganas se han defendido. Se han levantado, firmes, para defenderse, y ha sido el mundo quien ha hecho la vista gorda”.</p><p>Pashtana Durrani no está sola. Como ella, la activista Crystal Bayat y la gobernadora Salima Mazari (detenida a mediados de agosto por los talibanes) han optado por seguir levantando la voz, sin ocultar sus nombres ni sus rostros, para defender sus derechos.</p><p>Pero en Afganistán, en este verano de 2021, <strong>la resistencia se basa también y sobre todo en gestos anónimos</strong>. Sin gran estruendo, sin ponerse de acuerdo, la gente ha optado por seguir viviendo –en la medida de lo posible– como antes.</p><p><strong>Una vida de contrabando a pequeña escala</strong></p><p>Todos los afganos de la diáspora, o casi, tienen una historia que contar sobre estas pequeñas resistencias cotidianas. Para este estudiante de doctorado de la Universidad de Oxford, es el primo de Kabul el que “insiste en seguir llevando traje y corbata” cuando los talibanes atacan (según varios testigos) a grupos de jóvenes que consideran que van vestidos demasiado occidentales.</p><p>Para otra mujer de origen afgano que vive en el Reino Unido, se trata de un primo que consiguió casarse a pesar del caos, y sus invitados, a los que nadie pudo impedir que disfrutaran de “la música, el baile y la fiesta”.</p><p>Para Tabish Forugh, un ex alto funcionario afgano que ahora trabaja como consultor en Washington, es este amigo quien, hace unos días, “compró una botella de whisky Chivas y se la bebió con unos amigos en su casa de Kabul”. Porque en las calles donde ahora ondea la bandera blanca con la <em>shahada</em>, <strong>“reunirse en medio de la noche para beber una botella es también un acto de rebeldía”</strong>.</p><p>Forugh –que además de consultor se define como “analista político y activista prodemocracia”– también habla de hombres y mujeres afganos “bailando en sus jardines”. No los ha visto. Pero lo sabe porque lo ha vivido: “Lo sé porque eso es lo que hacíamos entre 1996 y 2002, cuando los talibanes ya estaban en el poder: bailábamos en el jardín”.</p><p>La vida en el Kabul de aquella época era una rutina diaria de contrabando a pequeña escala. “También recuerdo la vieja televisión en blanco y negro que escondíamos, las películas indias que comprábamos a escondidas, los videojuegos de ‘Mario’...”, añade el consultor.</p><p><strong>'Peinetas' virtuales</strong></p><p>Veinte años después, “Counter-Strike” ha dado paso a “Super Mario”. Es el escenario de algunas <em>peinetas</em> virtuales para los “estudiantes de teología”. Desde la caída de Kabul, <strong>algunos gamers afganos salpican sus asaltos con abundantes insultos dirigidos a los talibanes</strong><em>gamers</em> y los publican en las redes sociales.</p><p>Sus imágenes se encuentran junto a las de otras rebeliones microscópicas. La foto de una bandera tricolor afgana, rodeada de corazones, tomada en un centro comercial de Kabul. Un automovilista que se graba a sí mismo conduciendo por la capital, con un retrato del comandante Massoud colgando del retrovisor. Dos hombres tocando música, felices y concentrados, sentados con las piernas cruzadas sobre una alfombra color burdeos. Personas anónimas fumando cigarrillos. <strong>Las manos de las mujeres, con las uñas pintadas, una práctica aborrecida por los talibanes</strong>. Y la <em>shisha</em>, en abundancia, fumada al ritmo lento del chisporroteo del carbón. A finales de los años 90, los “estudiantes de teología” prohibieron el narguile, que desde entonces se hizo muy popular en Afganistán.</p><p>Estas instantáneas son <strong>pequeñas victorias</strong>, a la espera de batallas mayores, quieren creer los opositores a los talibanes.</p><p><strong>Volver a pensar</strong></p><p>“La gente no tiene muchas herramientas a su disposición para resistir. Los talibanes imponen un <strong>régimen totalitario,</strong> se han apoderado del espacio público y lo controlan. Sin embargo, algunos se niegan a seguir su modo de vida y su modelo de gobierno. Creo que existe una forma de resistencia silenciosa, individual y no organizada”, afirma el politólogo Omar Sadr, profesor asociado de la Universidad Americana de Afganistán ahora exiliado en India.</p><p>Sadr considera el exilio de cientos de miles de afganos que huyeron del país cuando los talibanes tomaron el poder (entre los que se encuentra) es también <strong>una forma de resistencia, una manera de “boicotear” a las autoridades consideradas ilegítimas, “fascistas”,</strong> y con las que no concibe ningún compromiso o reparto de poder.</p><p>Estos exiliados “no permanecerán en silencio”, dice Tabish Forugh. “No dejarán que gane el discurso de los talibanes”.</p><p>¿Qué discurso oponer al de los mulás? ¿Cómo conseguir que cale?</p><p>Omar Sadr admite que queda mucho por hacer. “De momento, la gente sigue traumatizada; nadie esperaba que se hiciesen tan rápidamente con el poder. Deben hacer frente a numerosas secuelas psicológicas relacionadas con el miedo, el exilio… Tenemos que reflexionar juntos en los objetivos de la resistencia y estudiar nuestra historia nos ayudará mucho”, dice este hombre que admira la cosmópolis persa, un “modelo de espacio cultural, social y moral donde todo el mundo podía coexistir”.</p><p><strong>Las cometas de Aibak</strong></p><p>“Llevará tiempo”, coincide Tabish Forugh. “En este momento todavía estamos en <em>shock</em>. Necesitamos que la gente se levante y se pongan a pensar de nuevo”.</p><p>“Nuestra prioridad es hacer que <strong>el mundo no mire para otro lado</strong>, que Afganistán no caiga en el olvido sepultado por otros asuntos de actualidad. Entonces produciremos literatura, poemas y textos contra esta ocupación”, promete.</p><p>Mientras tanto, Sadr, Forugh y muchos otros activistas tienen sus ojos puestos en el Pandjshir, “que nos recuerda que aunque el 99% del país haya caído, el 1% sigue en pie”, dice Forugh.</p><p>¿Se perderá la esperanza para siempre si se recupera el valle? “No lo creo”, dice el activista. “<strong>Resistir a los talibanes es una obligación civil y moral para nosotros</strong>. La voluntad de liberar nuestro país está ahí. Tal vez no tengamos éxito, pero aunque la rebelión en el Pandjshir sea derrotada, el espíritu de la resistencia sobrevivirá”, quiere creer.</p><p>A finales de la década de 1990, los talibanes también prohibieron las cometas. Los afganos temen que vuelvan a ser prohibidas pronto. En los últimos días, se han visto tres cometas sobre una barriada de Aibak, en el norte de Afganistán, lejos del Pandjshir. Un vídeo, muy probablemente grabado por sus padres, muestra a dos niños sosteniendo sus cuerdas a distancia, radiantes.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_47869"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Sep 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Justine Brabant (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una fiesta improvisada, un cigarrillo, hacerse la manicura... pequeños gestos de rebeldía en el país de los talibanes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Religión,Afganistán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El doble (y peligroso) juego de Catar en Afganistán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/doble-peligroso-juego-catar-afganistan_1_1208764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb03368c-290e-4020-8604-dce33974ec07_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El doble (y peligroso) juego de Catar en Afganistán"></p><p>Tal y como se esperaba, la propuesta francesa de establecer una “zona segura” en torno al aeropuerto de Kabul no figura en el texto de la resolución adoptada el lunes por el Consejo de Seguridad de la ONU. Calificado de muy “ligero” por un diplomático que asistió a la votación, el documento se limita a recordar <strong>los “compromisos” de los talibanes</strong> a favor de la salida “segura y ordenada” de los afganos que deseen abandonar su país. Reafirma “la <strong>importancia del respeto de los derechos humanos</strong>, incluidos los de las mujeres, los niños y las minorías” y pide que el territorio afgano no se utilice para “amenazar o atacar” a otros países ni para albergar “terroristas”.</p><p>En el momento mismo, o casi, en que se votaba esta resolución, en Kabul, el general Chris Donahue, comandante de la 82ª División Aerotransportada y último soldado en abandonar suelo afgano, subía a un avión de carga C-17 de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, sellando sin gloria ni paz, en un ambiente de improvisación y debacle, <strong>20 años de intervención militar estadounidense</strong>. Antes de que sus últimos cinco C-17 despegaran, los militares estadounidenses habían destruido varios aviones, vehículos blindados, baterías de misiles y reservas de armas y municiones para evitar que los talibanes se los apropiaran.</p><p>Unos días antes, habían sido los diplomáticos estadounidenses de Kabul los que habían <strong>destruido archivos y documentos de la embajada antes de trasladar sus actividades a Doha (Catar)</strong>, aparentemente dispuestos a seguir siendo el principal punto de contacto entre los talibanes, los nuevos dueños y señores de Afganistán, y el resto del mundo. De hecho, fue en Doha donde una delegación diplomática francesa encabezada por François Richier, embajador francés en Kabul de 2016 a 2018, se reunió la semana pasada con una delegación afgana encabezada por Shir Abbas Stanikzai, subjefe de la oficina política de los talibanes.</p><p>Durante la entrevista ofrecida el pasado domingo en TF1, en directo desde Bagdad, el presidente francés Emmanuel Macron señaló este compromiso diplomático del emirato subrayando <strong>“el papel especial desempeñado por Catar desde hace varios meses”</strong> en “el diálogo iniciado con los talibanes”. Lo que era, a la vez, verdadero y falso. De hecho, Catar ha desempeñado un “papel muy especial” en “el diálogo iniciado con los talibanes”. Pero no desde hace “varios meses”. En realidad, <strong>hace años –una década larga– que el emirato gasístico desempeña un papel importante en la diplomacia talibán</strong>.</p><p>¿Se olvidó el Ministerio francés de Exteriores de informar al Elíseo? No es muy probable. La División África del Norte-Oriente Medio (ANMO) del Ministerio de Asuntos Exteriores, encargada de esta región del mundo, sigue de cerca el desarrollo de la actividad internacional de Catar, vinculada a Francia con sólidas relaciones políticas, económicas, culturales y militares. Socio de París en la lucha contra el terrorismo, el emirato también ha comprado a Francia 36 aviones de combate polivalentes Rafale, fabricados por Dassault. Y los embajadores franceses destinados en Doha en los últimos años son todos diplomáticos experimentados, conscientes de la importancia de los vínculos entre Catar y los talibanes.</p><p>Emmanuel Macron, acostumbrado a una lectura rápida y a veces superficial de los documentos que le hacen llegar, a quien algunos diplomáticos de Nueva York acusan de haber sobrevalorado imprudentemente el proyecto de “zona segura” de Kabul, ¿subestimó la antigüedad y la naturaleza de las relaciones entre Catar y los talibanes, cuya importancia pone de manifiesto a diario la actualidad? Una ligereza lamentable. Sobre todo porque estas relaciones han desempeñado un papel importante en la evolución de la crisis afgana, como atestigua un actor central en este caso, el exministro de Asuntos Exteriores argelino, Lakhdar Brahimi, que fue el representante especial del secretario general de la ONU en Afganistán de 2001 a 2005.</p><p>“Al aceptar en 2013 la apertura en Doha de una oficina de representación política de los talibanes, con la luz verde –y tal vez incluso por sugerencia– de Estados Unidos, Catar ofreció al movimiento afgano una <strong>‘dirección diplomática’ oficial</strong> que facilitó enormemente los contactos con los emisarios estadounidenses, y luego la apertura de las negociaciones con el régimen de Kabul”, explica el diplomático argelino. “Los estadounidenses, que querían enviar a Catar a los líderes talibanes liberados de Guantánamo para deshacerse de ellos sin perderlos completamente de vista, incluso aceptaron designar la representación de Doha como ‘oficina del Emirato Islámico de Afganistán’. Al presidente afgano Hamid Karzai, que hubiera preferido que la oficina se abriera en Arabia Saudí o Turquía, le resultó difícil de aceptar, pero no podía decirle que no a Washington. De este modo, <strong>la oficina de Doha se convirtió en un instrumento clave de los intercambios diplomáticos entre Washington y los talibanes</strong>. Especialmente cuando la administración Trump comenzó su estrategia de negociar la retirada de las tropas de Afganistán. Y quiso reunirse con interlocutores creíbles entre la oposición armada”.</p><p>A cambio de esta inversión diplomática y de la ayuda, sobre todo logística y financiera, proporcionada a los talibanes, <strong>Doha esperaba cambiar su imagen de coloso económico a enano estratégico</strong> e imponerse como mediador en las crisis regionales.</p><p>Acusados de ser aliados ocultos de Irán, de apoyar a los Hermanos Musulmanes en países donde la población encolerizada aspiraba a una transición democrática, considerados a veces patrocinadores del terrorismo o inversores en todos los frentes dispuestos a desestabilizar a sus vecinos con sus <em>petrodólares</em>, los dirigentes del Emirato esperaban <strong>hacer frente a sus detractores</strong> y convencer a Estados Unidos y a los europeos de su capacidad de actuación en la escena internacional. También <strong>pretendían presentarse como promotores de la paz, del derecho internacional y del multilateralismo</strong>. Y tratar de hacer olvidar sus compromisos o posiciones cuestionables. Que no faltan.</p><p>“Era un poco como la fábula de la rana que quiere ser tan grande como el buey”, ironiza un diplomático árabe. “Pero con todo el dinero del que disponen, los cataríes se sintieron con los medios para sentarse, al menos de vez en cuando, a la mesa de las grandes potencias. Hay que reconocer que hasta ahora no les ha ido tan mal”.</p><p>Cuando en 2017 estalló la “crisis del Golfo”, que supuso la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudí, los Emiratos, sus aliados u obligados y Catar, que se había convertido de repente en un Estado paria, puesto en cuarentena por sus vecinos, Doha se apresuró a poner sus buenos oficios a disposición de la administración Trump, aliada de Riad y Abu Dabi, pero en busca de una solución para salir de la trampa afgana y repatriar lo que queda de la fuerza expedicionaria estadounidense desplegada desde la invasión de 2001. Quién sabe si no esperan, a cambio, un discreto empujón de Trump, amigo de MBS y MBZ (el saudí Mohammed Ben Salman y el emiratí Mohammed Ben Zayed) para <strong>mitigar las sanciones que golpean la economía de Catar</strong>.</p><p>Hábiles negociadores, reforzados, es cierto, por el poder que les otorgan los enormes ingresos de sus exportaciones gasísticas, los diplomáticos cataríes consiguieron incluso convencer a sus anfitriones talibanes de la <strong>neutralidad del emirato</strong>, que sin embargo alberga en El Udeid la mayor base militar estadounidense de la región. Alternando fases de negociaciones entre los talibanes y los representantes del régimen de Kabul, y luego entre los talibanes y los estadounidenses, todo ello mientras los combates sobre el terreno siguen donde los talibanes avanzan semana a semana, el proceso para poner fin al conflicto parece estar empantanado. Sin embargo, en febrero de 2020, en Doha, se llegó a un acuerdo que preveía un calendario para la retirada estadounidense, garantías de seguridad para los talibanes y la apertura de un diálogo interafgano.</p><p>Para el emir de Catar, Tamim Ben Hamad Al Thani, y su ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Al-Thani, se trata de un verdadero éxito diplomático. Pero su deseo de ver un traspaso de poder político en Afganistán chocará rápidamente con una realidad ineludible. Militarmente, los talibanes, ahora apoyados por China y Rusia, avanzan por todas partes. Desmoralizadas, las fuerzas afganas, aunque entrenadas y equipadas por Estados Unidos, se vienen abajo, entregando armas y vehículos a los talibanes. En las provincias, se multiplican las adhesiones de notables a los combatientes victoriosos. Cuando Joe Biden tomó posesión de su cargo en enero de 2021, parecía evidente que el Ejército afgano, que se suponía debía “aguantar más de un año contra los talibanes”, podría no durar ni seis meses.</p><p>Dos meses después, el nuevo presidente estadounidense tiene que admitir que la fecha de retirada prevista en el acuerdo de Doha –el 1 de mayo– no puede respetarse. Región por región, el avance de los talibanes hacia Kabul es inevitable. La Casa Blanca fija entonces una nueva fecha –imperativa–: el final del verano, antes del 20º aniversario de los atentados del 11 de septiembre. Esta vez, incluso las intervenciones de los líderes cataríes con los talibanes son en vano. Sobre todo porque los combatientes afganos midieron el increíble grado de falta de preparación de Estados Unidos, que básicamente no parecía creer en una rápida victoria militar de los talibanes y en una evacuación precipitada. <strong>Error fatal</strong>. Y el primer fracaso espectacular de Joe Biden. Pero un éxito relativo para Catar.</p><p>“<strong>Los cataríes no lo están haciendo del todo mal</strong>”, aseguran fuentes conocedoras de la situación que se vive en Afganistán. “Evidentemente, si los talibanes resultan ser tan intolerantes, brutales y crueles como cuando llegaron al poder entre 1996 y 2001, si son incapaces de enfrentarse a los grupos yihadistas o si vuelven a darles cobijo, en definitiva si no han cambiado, <strong>Doha pagará un precio político muy alto por haberles ayudado.</strong> No hay que olvidar que fue a bordo de un avión de la fuerza aérea catarí donde regresó a Kabul el mulá Abdul Ghani Baradar, antiguo adjunto del mulá Omar y número 2 del régimen talibán. Sin embargo, si ganan su apuesta, si ayudan a los talibanes a convertirse en la Arabia Saudí de ayer, es decir, un régimen guiado por la <em>sharia</em>, ultraconservador y fundamentalista en el plano religioso y social, pero abierto al comercio internacional, ¿quién les culpará? Desde luego, no los actuales aliados y socios diplomáticos de Riad. Sobre todo porque pueden afirmar que han sacado a un país de 20 años de guerra respetando el derecho internacional y permitiendo que los enemigos se sienten en la misma mesa. Todo ello mientras se vuelve al multilateralismo del que Trump quería librar al planeta. Se trata de una apuesta arriesgada, es cierto. ¿Pero <strong>quién propuso otra alternativa</strong>?”.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_8465"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Sep 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[René Backmann (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El doble (y peligroso) juego de Catar en Afganistán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kabul,Afganistán,Catar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Valle de los tres Leones, el legendario bastión de la resistencia contra Moscú y ahora pesadilla de los talibanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/valle-tres-leones-legendario-bastion-resistencia-moscu-ahora-pesadilla-talibanes_1_1208715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f05fa6cf-5008-4c62-9867-4e6944cc50f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Valle de los tres Leones, el legendario bastión de la resistencia contra Moscú y ahora pesadilla de los talibanes"></p><p>En la década de 2000, tras la caída de los talibanes, la ONU trató de recuperar <strong>las numerosas armas pesadas</strong>, incluidos tanques y misiles, escondidas en el alto valle de Pandjchir. Pero los habitantes nunca quisieron devolverlos, como si esperaran a tener que volver a utilizarlos algún día.</p><p>Con este armamento, que<strong> no se sabe si mantienen</strong>, y con el que trajeron los soldados del Ejército regular afgano que se negaron a rendirse, las dos figuras de la resistencia a los talibanes, Ahmad Massoud, hijo del famoso comandante Ahmed Shah Massoud, y Amrullah Saleh, vicepresidente afgano, pretenden<strong> continuar la lucha contra los talibanes</strong>, si es que antes no consiguen llegar a un acuerdo con ellos.</p><p>Según el especialista en Afganistán Karim Pakzad, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris), ambos pueden contar con unos<strong> 6.000 hombres</strong>. Hace unos días, recuperaron tres distritos de los talibanes, pero desde entonces han perdido dos.</p><p>Situada a menos de 100 kilómetros de Kabul, Punjchir tiene <strong>una identidad muy fuerte</strong>. Es esencialmente un valle poblado por tayikos, que son en gran medida hostiles a los pastunes del sur.</p><p>Estos dos hombres de la guerra operan en el seno del Frente Nacional de Resistencia (FNR), un movimiento creado hace dos años por el hijo de Massoud, que ahora reúne a combatientes locales, soldados del antiguo ejército gubernamental y miembros de las fuerzas especiales afganas, abandonados por su jerarquía y que <strong>saben que no tienen ninguna piedad </strong>que esperar de los nuevos amos del país. El FNR también parece recordar a la antigua Alianza del Norte, dirigida por Massoud padre.</p><p><strong>Discusiones en curso</strong></p><p>Al parecer, se están llevando a cabo conversaciones, de las que no se sabe casi nada, entre los talibanes y el FNR. Pero, de momento, los talibanes, tras anunciarlo, parecen haber retrasado su ataque al famoso valle, que se ha convertido en <strong>un mito en todo Afganistán</strong>, salvo claro está en las talibanes regiones pastunes del sur y el sureste, porque fue el bastión de la resistencia al Ejército soviético (entre 1980 y 1989), y luego a los <em>estudiantes de teología.</em></p><p>¿Será porque no es una prioridad en un momento en que necesitan consolidar su poder? ¿O es porque <strong>no han olvidado las graves pérdidas que sufrieron </strong>entre 1996 y 2001 cuando intentaron tomar el valle en el que se habían refugiado Massoud y sus hombres tras perder Kabul, que tampoco habían intentado defender?</p><p>Al igual que hoy, los talibanes consiguieron <strong>rodear poco a poco el valle</strong>, pero sin poder tomarlo, sobre todo porque Massoud dinamitó rápidamente la entrada, provocando un desprendimiento de rocas que casi tapió el desfiladero.</p><p>El Punjchir, un valle muy largo y a veces muy estrecho, es especialmente difícil de tomar y si los atacantes intentan atravesar por los pasos de los valles adyacentes, que son terriblemente altos y escarpados, pueden ser rechazados fácilmente. Por eso, los talibanes de entonces<strong> nunca pudieron conquistarlo.</strong></p><p>"En agosto de 1999, los talibanes intentaron invadir de nuevo el valle. Pero Massoud y sus hombres los despedazaron en la cercana llanura de Chomali. Pude ver que había cadáveres por todas partes", recuerda el reportero Philippe Lobjois. Dos años después, el 9 de septiembre de 2001, enviaron sin éxito a dos sicarios tunecinos vinculados a Al Qaeda, disfrazados de periodistas, para que lo asesinaran durante una entrevista.</p><p><strong>Un valle sin salida</strong></p><p>Situada a menos de 100 kilómetros de Kabul, Punjshir tiene <strong>una identidad muy fuerte</strong>. Es esencialmente un valle poblado por tayikos, que son en gran medida hostiles a los pastunes del sur. La zona montañosa también tiene un fuerte valor estratégico. Desde el valle, es fácil para los guerrilleros atacar la carretera de Salang, uno de los pasos más altos de Asia, que une el sur con el norte de Afganistán.</p><p>Durante la invasión soviética, Massoud<strong> no dudó en atacar los convoyes militares</strong>. Bajo los talibanes, llegó a volar uno de los túneles, cortando el país en dos.</p><p>El valle es un callejón sin salida. En el norte se encuentra el paso de Andjuman, pero a 4.400 metros de altura. Por ello, la resistencia que se está organizando bajo la autoridad de Ahmad Massoud y Amrullah Saleh puede hacer del Valle de los Cinco Leones <em>(pandj</em>: "cinco",<em> chir</em>: "león", en persa) <strong>una fortaleza difícil de tomar.</strong></p><p>Pero al mismo tiempo, difícilmente puede ser abastecido desde el exterior, ya que los talibanes lo rodean. Dado que el presidente ruso Vladimir Putin ha dejado claro que no apoyará a ningún grupo armado hostil a los talibanes, el valle no puede esperar recibir ninguna ayuda de una base en la retaguardia en el vecino Tayikistán (bajo control de Moscú), como ocurrió durante la lucha de Massoud contra los talibanes.</p><p><strong>Quince formidables ofensivas</strong></p><p>Si el valle se ha convertido en un mito más allá de Afganistán, es porque los soviéticos lanzaron no menos de <strong>quince formidables ofensivas</strong> entre 1982 y 1989. A pesar de una política sistemática de tierra quemada que acabó con todos los pueblos, cultivos y canales de riego, tuvieron que retirarse una y otra vez.</p><p>La estrategia de Massoud era sencilla: no combatir a los invasores de frente, sino obligarles a <strong>extender sus columnas</strong> en el valle antes de atacar su retaguardia, en particular sus convoyes de suministros.</p><p>Pero Ahmad Massoud, de 32 años, aunque sea el hijo del <em>León de Panjchir</em>, aún no ha demostrado su valía en el combate. Si es respetado por la población de habla persa –especialmente por los tayikos– esto no compensa su falta de legitimidad en una sociedad tan tradicional como la afgana.</p><p>Su formación en la Real Academia Militar de Sandhurst (Reino Unido), seguida de licenciaturas en estudios militares en el King's College y en política internacional en la Universidad de Londres,<strong> no será obviamente suficiente para compensarlo.</strong></p><p>En un reciente artículo de opinión en<em> The Washington Post</em>, pedía "más armas, más munición, más equipamiento" para enfrentarse a los talibanes. "Estados Unidos puede seguir siendo un gran arsenal para la democracia", añadió, refiriéndose al lema del presidente Franklin D. Roosevelt. Pero es difícil ver a Joe Biden, tras su humillante derrota, sin pasar la página del capítulo <em>Afganistán</em>.</p><p>Ahmad Massoud es representativo de su generación", afirma Karim Pakzad. Ha recibido una buena educación. Por eso anunció que está dispuesto a negociar con los talibanes, en el marco de un gobierno inclusivo. De alguna manera, podemos ver que hay una evolución muy importante en comparación con el pasado: Ahmad Massoud está adoptando posiciones casi seculares.</p><p>El ex vicepresidente Amrullah Saleh, que también procede de Pandjchir, tiene experiencia en el campo de batalla. Antiguo compañero de lucha de Massoud contra los talibanes y supuestamente cercano a la CIA, este antiguo funcionario del Ministerio de Defensa adquirió<strong> una reputación de extrema dureza</strong> cuando dirigió la Dirección Nacional de Seguridad (NDS), los servicios de inteligencia afganos, entre 2004 y 2010, lo que le convirtió rápidamente en el peor enemigo de los insurgentes, que aumentaron el número de ataques contra él.</p><p>Justificó esta ferocidad explicando en un artículo de la revista <em>Time </em>de febrero de 2020 que los talibanes, para<strong> averiguar dónde se escondía </strong>en los años 90, habían golpeado y torturado a su hermana de 50 años, que nunca se recuperó.</p><p>"Mi opinión sobre los talibanes ha cambiado para siempre a causa de lo que ocurrió en 1996, y no he visto ni oído nada que me haga creer que han cambiado su forma de actuar. <strong>Resistir a su brutal dominio es una lucha noble</strong>, no una conquista del poder, sino en defensa de la humanidad", escribió en el artículo.</p><p>Desde la vergonzosa huida del ya expresidente Ashraf Ghani, Saleh se presenta como el nuevo jefe de Estado. "Según la constitución afgana, en caso de ausencia, huida, dimisión o muerte del presidente, el primer vicepresidente se convierte en presidente en funciones. Hago un llamamiento a todos los líderes para que me apoyen y consensúen", escribió la semana pasada en su cuenta de Twitter. "Nunca estaré bajo el mismo techo que los talibanes. Nunca", añadió en otro tuit. El que ha fijado es inequívoco: "<strong>Resistencia</strong>".</p><p>La resistencia aplicará la misma estrategia que los talibanes contra el Ejército estadounidense, es decir,<strong> una guerra de guerrillas</strong>, que puede comenzar en zonas donde los talibanes son más débiles, como en el norte", predice Karim Pakzad. La resistencia en Punjchir tiene una importancia que va más allá de las fronteras de la región y los talibanes son muy conscientes de ello. Por ello, se está dando prioridad a las negociaciones por ambas partes.</p><p>Pero, ¿se pondrán de acuerdo los dos autoproclamados líderes de la nueva resistencia afgana? "<strong>Se puede comprobar que hasta ahora nunca se ven juntos en las fotos</strong>", señala el mismo investigador.</p><p>Texto original en francés:</p><p><span id="doc_87842"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Sep 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jean-Pierre Perrin (Mediapart)]]></author>
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      <title><![CDATA[El Estado Islámico de Khorasan compite por el control del país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/islamico-khorasan-compite-control-pais_1_1208681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/843c9189-bfac-4012-b94e-47f46c59f686_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Estado Islámico de Khorasan compite por el control del país"></p><p>El 9 de mayo pasado Kabul enterraba a <strong>decenas de jóvenes estudiantes de secundaria </strong>que murieron por una serie de explosiones cuando salían del instituto en el barrio hazara (una etnia de confesión chiita) de Dasht-e-Barchi, en el oeste de la capital. En mayo del año anterior, le tocó el turno a la maternidad gestionada por Médicos Sin Fronteras (MSF), en el mismo barrio, con el ataque de un comando de tres asesinos que dispararon a quemarropa a unos veinte adultos, la mayor parte mujeres, algunas a punto de dar a luz, y a varios bebés.</p><p>En agosto de 2019, un atentado en una boda chiita en Kabul<strong> mató a 91 personas</strong>. Se añaden además otros ataques que han sido frustrados por las autoridades afganas en los últimos meses y la emboscada tendida a pleno día contra un convoy americano que circulaba por la capital.</p><p>En general han sido <strong>atentados muy bien preparados</strong> y dan testimonio de que, aunque no ha reivindicado los más crueles, el grupo Wilayat Khorasan, rama afgana del Estado Islámico (EI), sigue estando firmemente implantado en la capital. El caos reinante en los alrededores del aeropuerto Hamid Karzai era una extraordinaria oportunidad para EI-Khorasan. Lo que sorprende es que los yihadistas no hayan atacado antes.</p><p>El último balance del atentado del jueves se elevaba a al menos <strong>85 muertos</strong>, de los cuales unos sesenta civiles, 13 militares americanos y una decena de talibanes. Esta vez ha sido reivindicado por EI-Khorasan, constituye el ataque más mortal dirigido contra el ejército americano en Afganistán desde 2011 y hace temer que Afganistán pueda convertirse, bajo el régimen talibán, en un refugio para la red yihadista y para otras organizaciones terroristas, aunque los nuevos amos del país le hayan declarado la guerra casi desde su creación.</p><p>Aunque parece evidente que desde la conquista de Kabul el 15 de agosto por los talibanes, el grupo EI-Khorasan está buscando<strong> una nueva visibilidad</strong>, el atentado plantea algunas preguntas. En particular la de saber cómo este grupo puede conservar células durmientes tan eficaces en Kabul cuando todos sus jefes han muerto y ha sido eliminado en gran parte tanto por los talibanes como por el ejército gubernamental en las provincias de Nangarhar y de Kunar donde se había implantado.</p><p>Según un informe del Consejo de Seguridad de la ONU publicado en julio, sus efectivos van desde 500 a algunos miles de combatientes, lo que da pie a las acusaciones que ha hecho en Twitter el ex vicepresidente afgano Amrullah Saleh, actualmente refugiado en el Panjshir, de que las células de EI-Khorasan están <a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2021/08/24/el_clan_los_haqqani_mejor_amigo_peor_enemigo_cia_123828_1044.html" target="_blank">vinculadas a las redes Haqqani</a>, una de las componentes del movimiento talibán que han cometido los últimos años algunos de los atentados más sangrientos en la capital afgana, como el del camión cisterna que explotó el 31 de mayo de 2017 y causó 150 muertos y cerca de 500 heridos en el barrio de las embajadas. Según Amrullah Saleh, que dirigió también el servicio de inteligencia del gobierno de Kabul, las dos organizaciones <strong>comparten principalmente escondites de armas</strong>.</p><p><strong>Los insurgentes de la Montaña Blanca</strong><em>Montaña Blanca</em></p><p>La creación del EI-Khorasan se remonta a 2014. En esa época sólo controlaba, según estimaciones de la OTAN, entre 600 y 700 combatientes repartidos por algunos distritos de la provincia de Nangarhar, y entre 200 y 300 en la vecina de Kunar. Pero pronto penetraría también en el noreste del país porque al año siguiente, de las<strong> 6.994 victimas civiles</strong>, muertos y heridos por los insurgentes, se le atribuyen al menos 899 de ellas, según los números de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán. Es decir, un balance diez veces mayor que el de 2015.</p><p>En su origen, es una escisión del movimiento talibán paquistaní, el Tehreek-e-taliban Pakistán (TTP), embrión de la creación en 2014 de la rama afgana del Dáesh. El TTP congrega a <strong>unas veinte organizaciones </strong>de inspiración wahabita, asociadas a redes de Al Qaeda, cuyo objetivo es atacar a todo lo que represente el Estado: policía, ejército, tribunales, administraciones, etc.</p><p>En enero de este año, el gobierno paquistaní de Nawaz Sharif inició conversaciones con el TTP para poner fin a <strong>la guerra atroz que el movimiento terrorista lleva a cabo desde las zonas tribales </strong>de la frontera paquistano-afgana. Pero los ultras del TTP no lo entienden así y, rechazando incluso la simple idea de hablar con ellos, entran en la disidencia y crean un nuevo partido, el Ahrar-ul-Hind (Liberación de la India), llegando a degollar, en plena negociación con Islamabad, a los 17 soldados paquistaníes que tenían prisioneros desde 2010.</p><p>Ahrar-ul-Hind cambiaría luego a Jamaat-ul-Ahrar (Sociedad para la Liberación), que demuestran, los dos nombres, la voluntad de los insurgentes de reabrir frentes terroristas en la India, como ya ocurrió en el pasado con <strong>la masacre de Bombay de 2008</strong> (176 muertos). Jamaat-ul-Ahrar creció rápidamente en ciertos distritos urbanos a lo largo de la frontera, llegando a jurar fidelidad al Estado Islámico en enero de 2015.</p><p>Cuando el ejército paquistaní decide lanzar una gran ofensiva contra esos distritos, los grupos vinculados a Jamaat-ul-Ahrar se pasan al otro lado de la frontera y es ahí cuando comienza la aparición del Estado Islámico en Afganistán.</p><p>Los yihadistas se hacen primero con las estribaciones de las montañas de Spin Ghar (montaña blanca, en pastún), que dominan el distrito de Achin en la provincia de Nangarhar, expulsando a los talibanes “históricos” que gozaban allí de <strong>una larga y sólida implantación</strong>.</p><p>Pero implantarse en Afganistán no es tan sencillo. En el distrito de Achin, los disidentes del TTP se aprovecharían de un viejo conflicto tribal entre el clan de los Sepai y el de los Ali Sher Kheil por una cuestión territorial. Los americanos cometieron<strong> un grave error</strong>: armaron y financiaron a uno de los dos clanes, el de los Sepai, incitándoles a luchar contra los talibanes, sin pensar que sus protegidos iban a utilizar esa ayuda contra los Ali Sher Kheil. Cuando los consejeros americanos se dan cuenta del error, dejan de apoyarles. Los Sepai, furiosos por considerarse traicionados, deciden acudir a los combatientes del Jamaat-ul-Ahrar para que les ayuden.</p><p>El dinero hará el resto: comprar a jefes de tribus y pagar bien a los nuevos combatientes, hasta 600 dólares al mes. Como consecuencia, los jóvenes se enrolan masivamente a esta rama afgana del EI, cuyo nombre de Wilayat Khorasan hace referencia a una antigua región definida por los geógrafos árabes del siglo XI que comprendía partes de Afganistán, Pakistán, Irán y del Asia Central actuales.</p><p>Los recién llegados pronto se verían reforzados por una parte del <strong>Movimiento Islámico de Uzbekistán </strong>(MIU) que se instalaría en el noreste afgano desde finales de los años 90 con el refuerzo de voluntarios llegados de Asia Central. Por su crueldad, el MIU se convertirá pronto en la obsesión del ejército afgano. Pero, aunque juraron fidelidad a Al Qaeda, una parte de sus combatientes se escindirían en 2015 para unirse al Estado Islámico.</p><p>Cuanto más crece el nuevo movimiento, más enemigo de los talibanes se hace, especialmente porque <strong>amenaza sus vías de abastecimiento</strong> desde el Pakistán. Los enfrentamientos entre ambas organizaciones son cada vez más violentos y terminarán en ventaja para los “estudiantes de teología”, mucho más numerosos y mucho mejor armados.</p><p>En la actualidad, aunque EI-Khorasan <strong>ya apenas existe</strong>, aparte de en Kabul, podría no obstante aprovecharse del apoyo de los talibanes que no aceptan las negociaciones con Estados Unidos sobre el acuerdo de retirada de las tropas, de febrero de 2020, y que acusan a los jefes del movimiento de haber traicionado la causa yihadista. No sorprende que el Estado Islámico se haya abstenido de felicitar a la dirección de los talibanes.</p><p><em>Traducción: Miguel López</em></p><p>Texto original en francés:</p><p><span id="doc_88641"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jean-Pierre Perrin (Mediapart)]]></author>
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      <title><![CDATA[Zapatero: "Afganistán demuestra que la seguridad global no es viable con el protagonismo único de EEUU y Europa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/zapatero-afganistan-demuestra-seguridad-global-no-viable-protagonismo-unico-eeuu-europa_1_1208657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>José Luis Rodríguez Zapatero (Valladolid, 1960) fue el presidente del Gobierno encargado de gestionar el periodo más largo de la presencia española en Afganistán. A su juicio, la vuelta al poder de los talibanes y el caos vivido durante la salida del país tienen mucho que ver con la actual concepción del sistema global de seguridad. "Occidente debe ser consciente de que Europa y Estados Unidos somos 700 u 800 millones de habitantes. El mundo tiene más de 7.000 millones. Para garantizar un sistema de seguridad colectivo es necesario contar con todos los actores". También cree que Afganistán es la lección definitiva de que “las intervenciones extranjeras para implantar democracias liberales casi nunca salen bien”. Y pide "abrir todas las vías políticas y diplomáticas" para rescatar a quienes se han quedado atrás.</p><p><strong>PREGUNTA. Occidente se marcha de Afganistán 20 años, varios billones de dólares y miles de muertos después dejando el poder de nuevo en mano de los talibanes, a los que además se ha rearmado con un arsenal de regalo. ¿Se le ocurre otro balance que no sea el de desastre?</strong></p><p>RESPUESTA. El balance es claramente decepcionante y merece una reflexión de fondo: se intervino Afganistán respetando la legalidad internacional, con el acuerdo de Naciones Unidas y como defensa ante los ataques de las Torres Gemelas. Eso demuestra que se puede intervenir un país en latitudes muy lejanas y con culturas muy diferentes pero también que es prácticamente imposible construir un modelo político y social, al menos con el método de la intervención, que se pueda asemejar a los modelos democráticos que defendemos en Occidente.</p><p>Seguramente hay personas que no quieren hacer esta reflexión, pero tenemos que hacerla. Porque es verdad, resulta insólito pensar que en 20 años no hemos vencido a los talibanes. La intervención extranjera tenía ese objetivo, en teoría loable, de poner una democracia en marcha. Se demuestra una y otra vez que así no se consiguen los objetivos. La Unión Europea y la OTAN necesitan una reconsideración y una reforma a fondo para abordar en el siglo XXI un modelo global de seguridad. Eso es lo que más preocupa y veo que ese debate no se ha abierto. Tanto la OTAN como la UE deberían volver a poner el eje de la seguridad colectiva y de la lucha contra el terrorismo en el seno de Naciones Unidas. Porque hubo una quiebra de su papel con la guerra de Irak que, entre otras cosas, supuso un punto de inflexión en Afganistán.</p><p>P. <strong>¿Sin Irak las cosas hubieran sido diferentes?</strong></p><p>R. La guerra de Irak provocó la aparición del ISIS, provocó una serie de radicalismos que obligó a muchos actores internacionales a movilizar muchos esfuerzos dejando de lado Afganistán. Eso merece una profunda reflexión: no es viable un sistema de seguridad colectiva que solo sea protagonizado por Europa y Estados Unidos, que somos unos 700 millones de personas, en un mundo con más de 7.000 millones.</p><p>"EEUU quiere seguir siendo una potencia como antes pero sin asumir responsabilidades en el exterior"</p><p><strong>P. Habla usted de las dificultades para alcanzar en países como Afganistán sistemas democráticos a nuestra imagen y semejanza. Pero el presidente Biden ha asegurado que ese nunca fue el objetivo de Estados Unidos. Que las libertades de los afganos no fue lo que llevó a la intervención.</strong></p><p>R. Siento que el presidente Biden ha tenido unos días dificilísimos, casi imposibles. Porque es muy difícil explicarle a la opinión pública americana y a la opinión pública mundial que la primera potencia militar del mundo tiene que salir de Afganistán de esta forma después de 20 años y con los talibanes de vuelta al poder. En términos históricos va a ser una página decisiva para el futuro geopolítico global porque esto indica que Estados Unidos tiene un problema muy serio que arrastra ya desde hace tiempo.</p><p>Yo entiendo que el presidente Biden se agarre a cualquier argumento, pero hemos visto que Estados Unidos en los últimos años ha empezado de la mano de Trump ese discurso de repliegue con el “american first”, que viene a decir “no nos vamos a ocupar del mundo, que cada uno se ocupe de su seguridad”. Es un país que vive una situación de debate interno porque quieren seguir siendo potencia como antes pero sin asumir responsabilidades en el exterior. El asalto al Capitolio no es un hecho aislado, es un proceso que tiene que ver con su pérdida de liderazgo absoluto.</p><p><strong>P. Biden afirmó que no estaban allí por la democracia ni por los afganos. Usted como presidente que gestionó la presencia allí, ¿cómo explicaría para qué fue España a Afganistán?</strong></p><p>R. En cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas. Es la última intervención militar importante que ha tenido ese gran consenso, junto con la de Libia. El objetivo era claro: erradicar el apoyo al terrorismo que había sido el origen del atentado de las Torres Gemelas y abrir una expectativa de derechos humanos y libertades a la población de Afganistán. Eso está en las resoluciones de Naciones Unidas. Ahora hay que decir con toda claridad que no ha funcionado. Y creo que detrás de todo está esa concepción global de la seguridad, el papel de Naciones Unidas y los problemas de liderazgo de Estados Unidos.</p><p><strong>P. Su primera decisión como presidente fue la retirada de las tropas de Irak. ¿Pensó en algún momento en retirar también las tropas de Afganistán antes de lo previsto?</strong></p><p>R. No pensé en retirarlas pero sí tuve muchas dudas sobre el resultado final de la operación. Tuve dudas en muchas ocasiones. Por esa reflexión: no nos podemos acercar con nuestros esquemas, sin más, a culturas y a sociedades tan complejas, tan diferentes. Es una simplificación. Y no da resultados. España ha colaborado en lo que fue el proyecto de Afganistán, que no ha resultado. Y tuvimos un número significativo de pérdidas de vidas humanas. Debe ser evaluado para que sirva de lección.</p><p><strong>P. Durante su mandato empezó el repliegue de las tropas españolas. Ahora se discute si las fuerzas internacionales deberían haber permanecido más tiempo.</strong></p><p>R. La retirada debería haber tenido la garantía de que podía salir bien, de que pudieran salir todos aquellos que necesitan o quieren salir. Es el punto más crítico de todo el proceso. Ya es un revés importante el balance de estos 20 años, pero al menos el final debiera haber sido algo razonable. Dicho esto, ningún país puede estar sine die en otro país. Ahora lo que tenemos es una responsabilidad con las personas que están allí y quieren salir y, por eso, hay que abrir todas las vías políticas y diplomáticas para que podamos dar esperanzas a esas personas.</p><p>"Debemos volver a ese modelo que nos dimos después de la II Guerra Mundial, con un Consejo de Seguridad de la ONU basado en la legalidad internacional"</p><p><strong>P. Hablaba al principio de la necesidad de repensar la seguridad global con un reequilibrio de fuerzas. ¿La Unión Europea debe dejar de seguir a pies juntillas a Estados Unidos en política exterior?</strong></p><p>R. El debate en la comunidad internacional debería estar liderado por Naciones Unidas. Debemos volver a ese modelo que nos dimos después de la II Guerra Mundial, con un Consejo de Seguridad basado en la legalidad internacional. Y debemos volver a eso para abordar las dificilísimas situaciones de conflictos que hay. Insisto en esto: Occidente debe ser consciente de que Europa y Estados Unidos son 700 u 800 millones de habitantes. El mundo tiene más de 7.000 millones. Para garantizar un sistema de seguridad colectivo es necesario contar con todos los actores. En Afganistán necesitaremos más datos para ver qué ha podido pasar para este final tan tremendo, tan caótico.</p><p><strong>P. Lo que quiere decir es que unos Estados Unidos en decadencia no pueden seguir guiando al resto del mundo en los conflictos internacionales.</strong></p><p>R. Lo que quiero decir es que cuando Naciones Unidas está más fuerte la seguridad global es mayor. Hay que construir una comunidad política internacional. Es muy probable que muchos países occidentales solo quieran que esa comunidad se constituya con sistemas políticos basados en las democracias liberales. Pero eso no es suficiente, está demostrado, no es eficaz. A mí me gustaría que no hubiera tantos países que siguieran con sistemas tan marcados por el radicalismo o el islamismo, pero no es así. Y hay que pensar si a veces no se produce una especie de efecto rebote, porque las intervenciones extranjeras casi nunca salen bien.</p><p><strong>P. Sobre esos reparos para hablar con según quién, ahora parece que se establece un debate ficticio sobre si tendremos o no relación con los talibanes, algún tipo de interlocución. Y digo ficticio porque la evacuación ya ha sido negociada con los talibanes, esa interlocución en la práctica ya se está produciendo.</strong></p><p>R. Hay un hecho evidente: para lograr el objetivo de defensa de los derechos humanos, y el primer derecho humano es la vida y la libertad, debemos agotar todas las vías políticas y diplomáticas. Todos somos conscientes de cómo es el régimen talibán, pero van a tener necesidades políticas, económicas, materiales. Y hay muchos países que van a tener capacidad de actuar. Habrá que hacer política, no se puede abandonar a la gente por un principio de no diálogo que luego en la práctica, como usted dice, no se cumple. Si ahora han salido aviones y se ha sacado a personas eso es porque se ha negociado. Por supuesto que soy partidario. Conozco muchos casos de trabajadores por los derechos humanos que no han podido salir, hay que hacer lo que sea para que esas personas puedan salir.</p><p>"Hay que intentar por todas las vías que toda la gente que quiera salir de Afganistán e intentar tener un proyecto de vida lo pueda hacer"</p><p><strong>P. ¿Qué le ha parecido el papel desempeñado por España en la evacuación?</strong></p><p>R. Me he sentido muy reconfortado con la sensibilidad que ha demostrado el Gobierno de España. He sido testigo directo de algunos procesos de evacuación y quiero resaltar la sensibilidad y el buen hacer de la ministra Margarita Robles y, por supuesto, de todo el personal y todos los soldados que se han jugado tanto. Les debemos un reconocimiento y un homenaje. Lo que más me preocupa en estos momentos es multiplicar los esfuerzos, las posibilidades políticas y diplomáticas para lograr rescatar a todas las personas que no ha sido posible evacuar ahora en esa especie de <em>sprint </em>dramático. Hay que intentarlo por todos los campos y todas las vías, para que toda la gente que quiera salir de Afganistán e intentar tener un proyecto de vida lo pueda hacer.</p><p>El Gobierno de España y el Ministerio de Defensa han peleado por incorporar a nuestros aviones al mayor número de personas en el menor tiempo posible. Me ha conmovido, me ha impactado y deseo que la sociedad española se lo reconozca a los servidores públicos. Han sido noches enteras trabajando desde el Ministerio de Defensa, por ejemplo. He visto a Margarita Robles tan implicada que me siento muy orgulloso. Valoremos el país que tenemos.</p><p><strong>P. ¿Cree que España llegará a tiempo con quienes se quedaron atrás?</strong></p><p>R. Se pueden hacer cosas para que puedan salir, hay que hacerlas. Es en eso en lo que tenemos que poner toda la atención y también en los que llegan. Pensemos que se vienen sin dinero, sin idioma, sin amigos, a veces sin parte de la familia, sin nada. Debemos acogerlos con solidaridad.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[fac783d6-c831-49bc-b745-948269fc56dd]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Enrique Monrosi]]></author>
      <media:title><![CDATA[Zapatero: "Afganistán demuestra que la seguridad global no es viable con el protagonismo único de EEUU y Europa"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,Afganistán,Entrevista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fiasco de Afganistán desmonta el mito de que la democracia pueda 'exportarse' por la fuerza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/fiasco-afganistan-desmonta-mito-democracia-pueda-exportarse-fuerza_1_1208617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El académico italiano Daniele Archibugi, de larga trayectoria investigadora en el campo de las relaciones internacionales y la globalización, ha dedicado importantes esfuerzos a tratar de responder una pregunta: <strong>¿Se puede exportar la democracia? </strong></p><p>No es raro que ahora, con 63 años, dirija su mirada a Afganistán y haga balance. "La democracia es un régimen político que da poder al pueblo. Si una potencia externa quiere empoderar al pueblo mediante bombardeos aéreos e invasiones, <strong>es muy difícil que el pueblo se sienta empoderado.</strong> Percibirán la intervención externa como un abuso, incluso si el gobierno en funciones de su propio país es una dictadura. Esto es lo que ha ocurrido tanto en Afganistán como en Irak. En lugar de crear un consenso a nivel local, la guerra ha polarizado las posiciones y ha fomentado las divisiones étnicas", responde.</p><p>Archibugi, que ha enseñado en las universidades de Sussex, Cambridge y Roma, así como en la London School of Economics, trabaja hoy en el Consejo Nacional de Investigación Italiano y en el Birkbeck College de Universidad de Londres. Estos días cobra vigencia un artículo de su autoría, titulado justamente <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/se-puede-exportar-la-democracia/" target="_blank"><em>¿Se puede exportar la democracia?</em></a><em> </em>y publicado en noviembre de 2019.</p><p>En su texto, Archibugi no sólo se hace la pregunta, también ofrece la respuesta. En síntesis, sería que sí, que es técnicamente posible exporta la democracia mediante una intervención militar externa. Pero que casi nunca se hace. Y que <strong>el saldo de la gran potencia del último siglo, Estados Unidos, es negativo.</strong></p><p><strong>"Exportar la democracia", explica Archibugi en su artículo, "es un sueño estadounidense"</strong> que se ha convertido pocas veces en realidad. El autor cita un caso emblemático de éxito, Italia en 1945. Aunque los estadounidenses percibían su llegada como una ocupación, que en rigor se produjo tras intensos bombardeos aliados, la historia dice que los soldados americanos fueron recibidos por la población como liberadores: "Sobre el terreno, los aliados, especialmente los estadounidenses, no sólo no infundían miedo, sino que, por el contrario, fueron aceptados como amigos".</p><p>Archibugi atribuye esta receptividad al trabajo de la Resistencia italiana, que propagó entre la población la idea de que los recién llegados eran "aliados". En Alemania y Japón, donde la resistencia había sido débil, el entusiasmo popular ante la llegada de los estadounidenses fue mucho menor, si bien tampoco fueron atacados. No obstante, ambos países son integrados por Archibugi en la escueta nómina de ejemplos de "éxito" al resultar de su intervención militar una democracia. Obviamente, Archibugi no atribuye enteramente cada caso la <em>democratización</em> del país a la intervención americana cuando se da, ni tampoco le achaca su <em>no democratización</em> cuando no se da, pero su acercamiento sí permite ver que lo más frecuente es que la "exportación" falle.</p><p>En la primera mitad del siglo XX, los fracasos en la democratización vía intervención militar afectaron a países vecinos y, aparentemente, fácilmente controlados, como Panamá (1903-1936), Nicaragua (1909-1933), Haití (1915-1934), República Dominicana (1916-1924) y Cuba en tres ocasiones (1898-1902, 1906-1909 y 1917-1922). <strong>Estados Unidos sufrió fracasos análogos en Corea del Sur, Vietnam del Sur y Camboya en las décadas de 1950, 1960 y 1970.</strong> Ni siquiera en Haití, después de la Guerra Fría, tuvo éxito la Administración USA. Después de la Segunda Guerra Mundial, sólo han podido contar como casos de "éxito" –entendido como tal, desde la óptica estadounidense, la incorporación de Estados a su órbita económica y política– a Granada (1983) y Panamá (1989).</p><p>Este cuadro es de la primera versión del artículo de Archibugi, de 2006.</p><p> Balance realizado por Daniele Archibugi y publicado en el artículo <em>¿Se puede exportar la democracia?</em></p><p>Hoy regresamos a Archibugi para actualizar los datos, con la caída de Kabul fresca en la retina. Han empeorado.</p><p><strong>"</strong><strong>Me temo que las historias recientes han añadido nuevos fracasos. Los más relevantes son Libia 2011 y Siria.</strong> Ambos casos han sido un fracaso", responde el investigador, que recuerda que la tentación estadounidense de erigirse en exportador de valores no ha sido en la historia patrimonio exclusivo del país norteamericano. La Atenas de Pericles, la Francia jacobina y la Rusia bolchevique, expone, "creyeron que estaban en su derecho y tenían el deber de liberar a pueblos enteros". Pero la Historia escribe sus propios guiones.</p><p>En conjunto, de las 27 intervenciones estadounidenses recabadas por Archibugi durante más de 120 años, sólo 5 (18,5%) han terminado en democracias.</p><p><strong>El fracaso de un "sueño"</strong></p><p>La caída de Kabul en manos de los talibanes ha hecho evidente el fracaso del proyecto de construcción nacional cívica al margen del integrismo que había inspirado a la coalición internacional. Pero, además, el cierre del conflicto ha supuesto una novedad en la narrativa de guerra estadounidense, a raíz de las declaraciones de Joe Biden: <strong>"El objetivo nunca fue construir una nación democrática, sino luchar contra el terrorismo"</strong>.</p><p>Incluso en casos en los que la intervención de EEUU era obviamente secundario y resultaba claro que lo principal era la contención del comunismo –Corea, Vietnam, Camboya–, el discurso oficial había tratado de mantener viva la idea de que, en última instancia, el despliegue militar era para llevar a aquellos países el ideal norteamericano. Tras las palabras de Biden, <a href="https://www.nytimes.com/2021/08/15/opinion/afghanistan-taliban.html" target="_blank"><em>The New York Times</em></a><em><strong> </strong></em>ha escrito lo que podría leerse como el epitafio de esa misión histórica atribuido a sí mismo por el país de Lincoln: "La reconquista de Kabul por los talibanes es trágica porque el sueño americano de ser la nación indispensable para la construcción de un mundo en el que reinen los valores y derechos cívicos, la emancipación de las mujeres y la tolerancia religiosa ha resultado ser sólo eso: un sueño”.</p><p>Como ha explicado a infoLibre Fernando Arancón, director de <a href="https://elordenmundial.com/" target="_blank"><em>El Orden Mundial</em></a><em>,</em> "Estados Unidos siempre defiende intereses geoestratégicos, pero utiliza un discurso buenista que Biden rompe". Rompe formalmente, cabría añadir, porque 20 años de "guerra contra el terror", con la identificación de "Estados canallas" como el Irán de Mahmud Ahmadineyad o Corea del Norte en paralelo al mimo a otros como Arabia Saudí o <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/08/18/asi_emiratos_pais_que_acoge_juan_carlos_nula_libertad_expresion_migrantes_esclavos_anos_prision_por_ser_homosexual_110079_1012.html" target="_blank">Emiratos Árabes</a>, ya habían evidenciado <strong>dobles raseros evidentes. </strong>El <a href="http://arabcenterdc.org/survey/the-2019-2020-arab-opinion-index-main-results-in-brief/" target="_blank">Arab Opinion Index</a> muestra que el 81% de los árabes cree que Estados Unidos constituye "una amenaza para la seguridad y la estabilidad de la región", frente a un 55% que lo opina de Rusia y un 32% de China. Es difícil ser una inspiración democrática con tasas de popularidad así.</p><p>El fracaso democratizador de la "<a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/08/30/terrorismo_xxx_123734_1012.html" target="_blank">guerra global contra el terror</a>" iniciada por George W. Bush tras el 11S salta a la vista. Ahí está Irak, que "era un Estado represor al máximo, pero sólido, mientras que ahora es un Estado nominal que, sin llegar al nivel de desintegración de Afganistán, sólo se sostiene gracias a Turquía, los kurdos y las milicias proiraníes", indica Arancón.</p><p><strong>Claves del éxito y el fracaso</strong></p><p>Archibugi va más allá y recuerda que Estados Unidos, pese al idealismo que promueve su <em>establishment</em> político, ha sido un entusiasta promotor de dictaduras en América Latina en la <em>era Kissinger</em>, que hizo célebre la frase para definir al dictador amigo: "Sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".</p><p>EEUU también ha participado en conspiraciones contra gobiernos elegidos en Irán (1953), Guatemala (1954), Indonesia (1955), Brasil (década de 1960), Chile (1973) y Nicaragua (década de 1980), en un listado que deja fuera su participación en experiencias de <em>lawfare</em> que se prolongan hasta nuestros días, como ha expuesto Arantxa Tirado en <a href="https://www.todostuslibros.com/libros/el-lawfare_978-84-460-5041-4" target="_blank"><em>El lawfare. Golpes de Estado en nombre de la ley</em></a><em> </em>(Akal, 2021).</p><p>Sus antecedentes de apoyo a dictaduras no han "eliminado de la mente del estadounidense medio la idea de que su país no es sólo el más libre del mundo, sino también el mejor en llevar la democracia a otros países", escribe Archibugi. Es más, "exportar la democracia es parte de un código genético estadounidense y un objetivo declarado de su política exterior". Y ello a pesar de los hechos.</p><p>Con su balance de "exportaciones democráticas" por delante, Archibugi cierra con tres conclusiones. La primera es que hay regímenes populistas y teocráticos, como el iraní hoy en día, que gozan de importante respaldo popular. Gustará o no, pero no se puede perder de vista. "Ni siquiera es suficiente que un régimen tenga una fuerte oposición interna. También <strong>hace falta que exista un fuerte deseo indígena por instituir un régimen democrático</strong> y unas élites competentes que lo representen", anota.</p><p>La segunda conclusión, aunque parece obvia, hay que resaltarla: las poblaciones suelen percibir los ataques bélicos como agresiones al pueblo, aunque estén destinados a derrocar un régimen represor. Las excepciones, al margen de los casos irrepetibles de Italia, Alemania y Japón, se refieren a "países pequeños" con gobiernos "muy impopulares", como Granada y Panamá.</p><p>La tercera es que el gobierno de transición con apoyo externo debe "integrarse socialmente" en el país, cosa que no ha ocurrido ni en Afganistán ni en Irak. Concluye Archibugi: "<strong>Imponer la democracia –literalmente, el gobierno del pueblo– en contra de la voluntad del pueblo es sencillamente absurdo".</strong></p><p>Ya tenemos las claves del fracaso. ¿Cuáles son las del éxito? "Podemos preguntarnos por qué ha funcionado en Japón, Alemania e Italia en 1945. La razón es muy sencilla: los gobiernos de estos países iniciaron la guerra. Una vez que la perdieron, fue mucho más fácil para los ganadores proponer un régimen político alternativo", expone el autor a infoLibre.</p><p><strong>Mejor zanahoria que palo</strong></p><p>El historiador <a href="https://www.todostuslibros.com/autor/munoz-bolanos-roberto" target="_blank">Roberto Muñoz Bolaños</a> cree que hay cuatro requisitos básicos para una implantación democrática: 1) Estructuras de Estado previas. 2) Un mínimo de funcionamiento socioeconómico estabilizador. 3) Apoyo mayoritario de las élites a la democracia. 4) Un antecedente democrático, si bien esto no es imprescindible. "En Afganistán, no se daba ninguno. Además, se veía a Estados Unidos como un ocupante, cuya violencia era difícil de justificar", señala.</p><p>A su juicio, las "vías pacíficas" ofrecen un camino más sencillo para la democratización, como demuestra el caso de la incorporación de países a la Unión Europea. El problema de Estados Unidos, dice, es que "no tiene club posible al que incorporar" a países como Afganistán o Irak.</p><p>Diego López Garrido, vicepresidente de la Fundación Alternativas, destaca el modelo europeo de persistencia en los valores democráticos, no sólo con la incorporación de países al club, sino también con la exigencia de estándares democráticos, como hace ahora ante las derivas de Hungría y Polonia.</p><p>Tanto Muñoz Bolaños como López Garrido llegan por vías distintas a una conclusión similar: para exportar la democracia, es más útil la zanahoria que el palo.</p><p>Archibugi indica que los medios más eficaces para la democratización son los "incentivos económicos, sociales, políticos y culturales", y pone como ejemplo a la UE. <strong>"A menudo olvidamos que es la experiencia con mayor éxito en la promoción y consolidación de la democracia",</strong> señala en su artículo, en el que lamenta que la UE no utilizase la zanahoria de la incorporación al club comunitario para evitar las masacres tras la disolución de Yugoslavia. </p><p><strong>Exceso de determinismo</strong></p><p><a href="https://twitter.com/gcolpie" target="_blank">Guillem Colom</a>, experto en seguridad, defensa y geoestrategia, cree que los anglosajones han pagado el error de "asumir que la evolución histórica es lineal", y que va quemando etapas desde las sociedades de base clánica a la democracia, un proceso que puede alentarse y acelerarse artificialmente.</p><p>Esa idea generó una "expectativa falsa" en Afganistán, donde además los países occidentales no han apostado realmente por una victoria. Se pregunta Colom: "Claramente, ¿ha sido Afganistán un elemento estratégico para Estados Unidos? No. Se vio al cabo de un par de años, cuando se metió en Irak".</p><p>El consultor estratégico <a href="https://www.todostuslibros.com/autor/jose-maria-lassalle" target="_blank">José María Lasalle</a>, director del Foro de Humanismo Tecnológico de Esade, mantiene su ideal de que la "democracia es universalizable" en tanto que se puede cimentar sobre "valores compartidos" con base a la "dignidad humana", pero asume, vista el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/10/30/la_era_trump_asi_pierde_terreno_democracia_ante_populismo_tecnocracia_87455_1012.html" target="_blank">auge del nacionalpopulismo en el siglo XXI</a>, que puede que no sea "irreversiblemente universalizable".</p><p>El transcurso de los siglos le muestra, además, que una democracia necesita determinadas condiciones para levantarse, porque <strong>"nace de la sustancia histórica y cultural"</strong> del país, así como de la existencia de una "oportunidad" marcada por múltiples factores. Por ejemplo, explica, España en los años 30 tuvo una oportunidad de construir una democracia liberal homologable a la de otros países europeos, pero –al margen de la rebelión interna– sopló en su contra la crisis europea de la democracia de aquella década. <strong>En Irak y Afganistán Occidente "ha cometido un error determinista",</strong> al no considerar debidamente esos factores externos. En el caso de Afganistán, señala, queda pendiente "despejar una serie de conflictos previos que lastran el reconocimiento del otro", requisito básico para la convivencia democrática.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Munárriz]]></author>
      <media:title><![CDATA[El fiasco de Afganistán desmonta el mito de que la democracia pueda 'exportarse' por la fuerza]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Barack Obama,Estados Unidos,Donald Trump,Joe Biden]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Twitter ignora a los nuevos ministros de Sánchez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/twitter-ignora-nuevos-ministros-sanchez_1_1208602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9a21865b-366c-4bcb-bc04-638fd3f32420_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Twitter ignora a los nuevos ministros de Sánchez"></p><p>50 días. Este es el tiempo que ha transcurrido desde que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/07/11/sanchez_estrena_gobierno_recuperacion_con_mas_ministras_mas_psoe_una_renovacion_generacional_122629_1012.html" target="_blank">Pedro Sánchez anunció el pasado 10 de julio a mediodía la renovación de su Ejecutivo</a>. Una crisis de Gobierno que se tradujo en ocho nuevos nombramientos y ocho salidas. Sin embargo,<strong> más de mes y medio después, Twitter ignora estos cambios. </strong>Este viernes, la red social aún mantenía en las cuentas de las exministras Carmen Calvo y Arancha González Laya las etiquetas de "representante gubernamental de España". En los dos casos, ambas han actualizado sus biografías, aunque en el caso de la exvicepresidenta aún mantiene la foto de portada institucional que usan el resto de cuentas del Ejecutivo, tanto de las personas como de las institucionales. </p><p>En cambio, esta etiqueta no aparece en el Twitter de sus sustitutos. En el caso de la de Calvo, <strong>no está claro si le corresponde a Nadia Calviño o a Félix Bolaños. </strong>La exvicepresidenta era por un lado la número dos de Sánchez, por lo que le correspondería a Calviño. Pero también ostentaba la cartera de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, que ahora está en manos de Bolaños. Esta segunda opción es la más probable ya que el perfil de este Ministerio es el que ostenta la leyenda de "organización gubernamental de España". Asimismo, cabe señalar que Bolaños es uno de los cuatro miembros del actual Consejo de Ministros de Sánchez que no tienen cuenta en esta red social. Los tres restantes son Margarita Robles (Defensa), Fernando Grande Marlaska (Interior) y Manuel Castell (Universidades). Con respecto a la inscripción de González Laya,<strong> su destino es más claro ya que debería ser para el nuevo ministro de Exteriores</strong>, José Manuel Albares. </p><p> Imagen de las cuentas de Twitter de Nadia Calviño y Carmen Calvo.</p><p>Desde la plataforma explican a infoLibre que "efectivamente, tras el reciente cambio de Gobierno anunciado por Sánchez,<strong> Twitter está trabajando en adjudicar las etiquetas a los nuevos ministros y retirar las antiguas</strong>". Sin embargo, destacan las casi siete semanas que han pasado desde esta modificación si se compara con el reciente y rápido cambio que se produjo en EEUU con las cuentas oficiales de la Administración de Joe Biden. El pasado 20 de enero, cuando el presidente de EEUU y Kamala Harris juraron sus cargos en las escaleras del Capitolio a mediodía, el traspaso a @POTUS, @WhiteHouse, @VP, @PressSec, @FLOTUS y @SecondGentleman <a href="https://www.infolibre.es/noticias/medios/2021/01/22/transicion_twitter_biden_harris_115722_1027.html" target="_blank">fue prácticamente inmediato tras un reseteo de los perfiles gubernamentales del gobierno de Donald Trump</a>. </p><p><strong>Para "brindar un contexto adicional"</strong></p><p>Pero, ¿qué son estas etiquetas de "representante gubernamental de España" y de "organización gubernamental de España"? Estas leyendas, que incluyen un pequeño icono de una bandera, están colocadas justo debajo del nombre del usuario y también figuran en sus tuits enviados y compartidos. Según explica <a href="https://help.twitter.com/en/rules-and-policies/state-affiliated" target="_blank">Twitter en su Centro de Ayuda</a>, "brindan un contexto adicional sobre las <strong>cuentas que están controladas por ciertos representantes oficiales de los gobiernos, entidades de medios afiliadas al estado e individuos estrechamente asociados con esas entidades</strong>". Estas inscripciones fueron creadas "en aras de la transparencia" y para evitar la desinformación en la plataforma: "Creemos que este es un paso importante para que cuando las personas vean una cuenta que discute temas geopolíticos de otro país, tengan un contexto sobre su afiliación nacional y estén mejor informados sobre a quién representan". </p><p>Cuando <a href="https://blog.twitter.com/en_us/topics/product/2020/new-labels-for-government-and-state-affiliated-media-accounts" target="_blank">se lanzaron estas etiquetas el verano pasado</a>, solo se aplicaban a las cuentas gubernamentales de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Es decir, China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos. A principios de este año, Twitter incorporó a más países como Canadá, Alemania, Italia, Japón, Cuba, Ecuador, Egipto, Honduras, Indonesia, Irán, Arabia Saudí, Serbia, Tailandia, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos. En esta tanda, <strong>también se incorporó a España.</strong> Esta funcionalidad ya estaba presente en otras plataformas como Facebook o YouTube.</p><p> Imagen de la cuenta de Twitter de Pedro Sánchez.</p><p>No obstante, estas leyendas no se aplican a todos los miembros del Gobierno, sino <strong>sólo a cuentas "relevantes"</strong>. "Nuestro enfoque está en los altos funcionarios y las entidades que son la voz oficial del estado nación en el extranjero, específicamente las cuentas de los funcionarios gubernamentales clave, incluidos los ministros de relaciones exteriores, las entidades institucionales, los embajadores, los portavoces oficiales y los líderes diplomáticos clave", explican desde Twitter que también matiza que "las cuentas se utilicen únicamente para uso personal y no desempeñen un papel como canal de comunicación oficial o geopolítico del gobierno, no etiquetamos la cuenta".</p><p><strong>Sólo en las cuentas de Sánchez, Calvo, González Laya, Moncloa y los Ministerios de Presidencia y Exteriores</strong></p><p>En el caso de España, hasta el cambio de Gobierno del pasado mes de junio, <strong>sólo contaban con esta etiqueta el perfil de Sánchez, el de la vicepresidenta Calvo y la ministra González Laya</strong>. Como estas inscripciones distinguen entre "cuentas gubernamentales individuales y cuentas gubernamentales institucionales", también las tienen<strong> la cuenta de Moncloa y las de los Ministerios de Presidencia y el de Exteriores.</strong> Con el cambio en el Ejecutivo, Calviño o Bolaños y Albares deberían ostentar estas leyendas. El esquema de presidente, portavoz y encargado de las relaciones exteriores se repite en otros Gobierno como el de EEUU (que también cuenta con esta etiqueta en la de Jill Biden, la segunda dama, pero no en la de Doug Emhoff, el segundo caballero), en el de Reino Unido o en el de Francia (en el que la tiene tanto Emmanuel Macron como el primer ministro, Jean Castex). </p><p> Imagen de las cuentas de Twitter de La Moncloa, del Ministerio de Presidencia y del Ministerio de Exteriores.</p><p>Asimismo, <strong>también se han añadido etiquetas a los perfiles de medios de comunicación estatales</strong>, como es el caso de Xinhua News en China o RT en Rusia. Aunque, según explica la propia red social, no se aplicará a, por ejemplo, la BBC en Reino Unido o a NPR en EEUU ya que son "organizaciones de medios financiadas por el estado con independencia editorial" y que "no se definen como medios afiliados al estado a los efectos de esta política". En el caso español, ninguna cuenta de RTVE o de EFE cuentan con esta leyenda. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Precedo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Twitter ignora a los nuevos ministros de Sánchez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carmen Calvo,X (Twitter),Pedro Sánchez,Nadia Calviño,Arancha González Laya,Félix Bolaños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno activó en secreto ya en julio el operativo de rescate para poner a salvo a la comunidad española de Afganistán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/gobierno-activo-secreto-julio-operativo-rescate-poner-salvo-comunidad-espanola-afganistan_1_1208645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>A mediados del mes de julio, cuando Afganistán aún no ocupaba las portadas de los periódicos de todo el mundo, <strong>en el Gobierno español saltaron las alarmas</strong>. Después de 20 años, las tropas norteamericanas acababan de abandonar la base militar de Bagram, una de las mayores del país situada a tan solo 70 kilómetros de la capital. Las expectativas entonces eran que el ejército y el gobierno afganos, incubados durante dos décadas por las potencias occidentales a base de dinero y armas, fueran capaces de mantener el poder y de sostener la ofensiva talibán. Nada más lejos de la realidad.</p><p>Las fuerzas de inteligencia internacionales pronto comprobaron que el avance de los talibanes era implacable. No encontraron oposición alguna por parte de los integrantes de un gobierno y un ejército que, en gran número, huyeron. La caída del país al completo se convirtió en una cuestión de tiempo, de muy poco tiempo. Y fue entonces cuando <strong>Moncloa dio la orden de poner ya en marcha un operativo que, durante varias semanas, se mantuvo en secreto.</strong></p><p>La primera decisión fue la de <strong>trasladar la orden a la Embajada española en Kabul para que localizara a toda la colonia española de Afganistán</strong>. El personal diplomático de España se encargó entonces de contactar con ellos, aproximadamente 200 conciudadanos. Se les comunicó la situación de riesgo extremo que se avecinaba y la conveniencia de abandonar el país cuanto antes por razones de seguridad. Y <strong>se les puso los medios necesarios a su disposición para poder ser evacuados.</strong> De esta forma, y antes de que el caos de las últimas semanas se apoderara del aeropuerto de la capital, el Gobierno logró el objetivo de ponerlos a salvo. Cuando los talibanes entraron en Kabul, apenas cinco españoles permanecían todavía allí.</p><p><strong>El triple de los rescates previstos</strong></p><p>En buena medida, que España hubiera logrado adelantar las tareas de rescate de sus propios ciudadanos antes de que todo se derrumbara ha ayudado a que el plan de evacuación de los últimos días haya podido ir mucho más allá de lo esperado. <strong>Las previsiones del propio Gobierno hablaban de unas 800 personas</strong> incluidas en las listas oficiales y que nuestro país se disponía a sacar de Afganistán tras la toma de Kabul por los talibanes. Finalmente, según datos del propio Ejecutivo, <strong>esas previsiones prácticamente se han triplicado, alcanzado la cifra de 2.206 personas rescatadas</strong>, 1.671 de ellos colaboradores afganos de nuestro país junto a sus familias. Un balance calificado de “éxito y orgullo” por parte del presidente del Gobierno, que quiso este viernes “dar las gracias a los que lo han hecho posible por haber sido capaces de sacar al mayor número de mujeres, niñas, y hombres". "Misión cumplida”, ha concludo.</p><p>A la base de Torrejón de Ardoz (Madrid) también han llegado otros 333 ciudadanos afganos colaboradores del servicio exterior de la Unión Europea, 131 del contingente americano, 50 de la OTAN y 21 colaboradores portugueses. En cifras globales, el 53% de los evacuados son hombres, el 47% mujeres y, alrededor de un 40%, menores de edad. Esas 2.206 personas han sido recibidas y atendidas en las instalaciones desplegadas por el Ministerio de Inclusión en la propia base de Torrejón, donde de media han estado alojadas 32 horas. <strong>En su inmensa mayoría, los evacuados afganos que han solicitado quedarse en España ya han sido distribuidos por las plazas de acogida internacional estatales con las que el sistema de protección cuenta por todo el territorio.</strong> Muchas comunidades autónomas habían ofrecido al Gobierno central plazas propias para esa labor de acogida, aunque finalmente no han sido necesarias y las necesidades del dispositivo han sido cubiertas con los recursos estatales.</p><p><strong>Próximo objetivo: los que se quedaron atrás</strong></p><p>A pesar del éxito del dispositivo español, reconocido internacionalmente por la Unión Europea y otras delegaciones extranjeras, <strong>mucha gente se ha quedado atrás</strong>. Fuentes conocedoras de las labores de rescate reconocen la dificultad que ha entrañado incluso poder localizar a los colaboradores de España. Muchos teléfonos de afganos que estaban en las listas no se descolgaron nunca, otros no consiguieron llegar a Kabul o acceder al aeropuerto.</p><p>En su comparecencia de este viernes, el presidente del Gobierno ha asegurado que <strong>“España no va a dejar solo al pueblo afgano" </strong>y que, aunque da por cumplida “la primera misión”, es consciente de que “quedan más”. Desde el Ejecutivo prefieren no trasladar estimaciones sobre el número de colaboradores afganos de nuestro país que no han podido ser evacuados, pero Sánchez ha pedido a la "comunidad internacional" que reflexione y a la UE que dé una "respuesta común" al pueblo de Afganistán. "Tenemos que ocuparnos de los refugiados y refugiadas y hay que hacerlo unidos", ha añadido.</p><p>Desde el Ejecutivo explican que los siguientes pasos que se han de dar en Afganistán solo serán posibles con discreción, y por eso no se ofrecen detalles de los planes para sacar a todos lo que se han quedado atrás. Sí se asegura, sin embargo, que <strong>podría haber novedades pronto y que, de la mano de los aliados internacionales, los primeros pasos ya se han dado.</strong></p><p><strong>“Misión cumplida”</strong></p><p>Este viernes, pasadas las 19.20, <strong>ha aterrizado en Torrejón el último avión español procedente de Kabul con 195 personas a bordo</strong>, entre ellos, el embajador español, tres diplomáticos, una veintena de miembros de la Policía Nacional y más de 80 militares españoles. A bordo de la aeronave también han viajado los últimos evacuados de la capital: 16 colaboradores de España y sus familias, 19 del Gobierno de Portugal y 50 de la OTAN.</p><p><strong>Por llegar a España tan solo quedan 49 militares que permanecen en Dubái</strong> y que tienen previsto aterrizar en Zaragoza el sábado a bordo de dos aviones militares, el tercero ya se encuentra en la base aréa aragonesa desde este viernes por la noche. El presidente del Gobierno ha querido reconocer la labor de toda la delegación española y ha dado las gracias a todo el personal que ha participado en la evacuación de Afganistán, a quien ha calificado de "orgullo".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Enrique Monrosi]]></author>
      <media:title><![CDATA[El Gobierno activó en secreto ya en julio el operativo de rescate para poner a salvo a la comunidad española de Afganistán]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Erdogan quiere convertirse en el nuevo amigo de los talibanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/erdogan-quiere-convertirse-nuevo-amigo-talibanes_1_1208630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9bc38dc0-ebb6-4ca5-838c-4364a83bbc19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Erdogan quiere convertirse en el nuevo amigo de los talibanes"></p><p>Vista desde el palacio presidencial de Ankara, la caída de Kabul en manos de los talibanes, vivida como una mezcla de consternación y mala conciencia en Europa, no parece tan dramática. En el mes de julio, el presidente turco islamo-nacionalista Recep Tayyip Erdogan provocó una reacción en la oposición laica por sus declaraciones: <strong>"Nosotros no tenemos nada en contra de las creencias de los talibanes".</strong> En aquel momento se trataba de granjearse el favor del movimiento para evitar que las tropas turcas estuvieran entre sus objetivos, mientras se dedicaban, en el marco de la retirada americana, a ayudar en la seguridad del estratégico aeropuerto de Kabul.</p><p>"La voluntad de dar seguridad a la misión era resultado de la intención de acercarse a los americanos, con los que las relaciones se habían claramente deteriorado desde la salida de Donald Trump", explica Ilhan Üzgel, investigador en relaciones internacionales, "pero no ha podido concretarse y de todas formas<strong> se trataba de una aventura peligrosa que además no estaba relacionada con ningún interés vital para el país</strong>".</p><p><strong>Empresas al acecho</strong></p><p>Por impopular que sea, el despliegue turco en Afganistán continua y <strong>Erdogan ha propuesto incluso a los nuevos amos de Kabul que los soldados turcos se ocupen de la seguridad del aeropuerto</strong>, y los talibanes parecen dejarse seducir por el encanto de esta propuesta del <em>Reis</em>. "Mantenemos estrechas relaciones con Turquía y deseamos desarrollar nuestra amistad y cooperación con ella, en especial las relativas a la explotación del subsuelo de Afganistán, rico en recursos de alto valor. Una vez que hayamos encontrado el equilibrio interno esperamos que nuestros hermanos turcos jueguen un papel activo en este campo", declaró el 20 de agosto Suhail Shaheen, portavoz del consejo político talibán en Qatar.</p><p>Cobre, tierras raras, litio, bauxita... <strong>Afganistán rebosa de yacimientos estratégicos que codician los rusos y los chinos, pero también los turcos</strong>. "Erdogan se ha esforzado estos últimos años en ampliar las zonas de presencia militar turca en el mundo: Siria, Irak, Somalia, Libia y Qatar, y en la mayor parte de estos países ha procurado que las empresa turcas se desplieguen lo más ampliamente posible. De todas formas, no parece previsible que haya inversiones importantes en el sector minero afgano mientras no haya garantías de estabilidad", considera Ilhan Üzgel.</p><p>Para garantizar buenas relaciones con los nuevos dirigentes, Turquía cuenta con el apoyo de dos aliados: <strong>Qatar</strong>, que ha sido anfitrión en las negociaciones entre los americanos y el movimiento talibán, y <strong>Pakistán</strong>, a quien Turquía se ha acercado mucho los últimos años y cuyos servicios secretos, el ISI, proveen de apoyo militar y logístico a algunos talibanes.</p><p>"No obstante, hay que atenuar esa esperanza respecto a Qatar", dice Ilhan Üzgel. "En el asunto afgano, <strong>Qatar ha cabalgado en solitario hasta ahora, eclipsando incluso a Turquía</strong>, que también era candidata a país anfitrión de las negociaciones entre talibanes y americanos. En cuanto a<strong> Pakistán, no ha tenido una influencia total y directa </strong>sobre el conjunto de los talibanes, que siguen divididos".</p><p><strong>Rechazo de migrantes</strong></p><p>El presidente turco, aunque espera salir bien librado de la región, encuentra dificultades en el terreno interno por <strong>la ola anti inmigrantes que invade la opinión pública</strong>. Este rechazo, provocado este verano por imágenes -a veces manipuladas- de refugiados afganos atravesando la frontera iraní para entrar en el país, están siendo explotada por la oposición de derechas y de extrema derecha y pone en dificultades al bloque en el poder (formado por la AKP islamo-conservadora y su aliado de extrema derecha MHP), cuyos electores son aún más hostiles a la presencia de migrantes que los de la oposición.</p><p>El pasado 12 de agosto, el barrio popular de Altindag, en Ankara, vivió una <strong>noche de revueltas contra domicilios y tiendas que pertenecían a refugiados sirios</strong> después de que un joven turco resultara muerto en una reyerta. Algunas semanas antes, el alcalde del CHP (partido laico en la oposición que se inscribe en la herencia de Mustafa Kemal Atatürk) de la localidad de Bolu -una ciudad de 300.000 habitantes en el sur del mar Negro- había creado polémica cuando aseguró que iba a <strong>proponer a la corporación municipal multiplicar por diez las tasas locales para los migrantes instalados en la ciudad "para que se vayan".</strong></p><p>"Es preocupante ver cómo se utilizan en la oposición palabras racistas y discriminatorias. El bloque en el poder considera a los refugiados como un arma arrojadiza para ejercer el chantaje y hacer valer sus intereses frente a Europa. Al final, en ambos casos, <strong>son los refugiados los que pagan la factura</strong>", se lamenta Mahmut Kaçan, abogado y miembro de la comisión para los refugiados del colegio de abogados de Van.</p><p>En esta región, situada en la frontera con Irán, las autoridades turcas han anunciado la construcción de <strong>un muro destinado a impedir la llegada de refugiados afganos </strong>(que serían actualmente unos 300.000 en el país, según las autoridades). Está previsto que tenga una longitud total de 295 kilómetros, ya han sido construidos 110 kilómetros de trincheras y de aquí a finales de año deberían estar terminados 63 kilómetros de muro, como el que ya existe a lo largo de la frontera siria, donde los guardias turcos no dudan en disparar sobre los refugiados que intentan atravesarlo. Desde 2011, han muerto 479 personas, de las cuales 87 menores, por las balas de los gendarmes turcos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.</p><p>Las mismas violaciones de derechos humanos ocurren en la frontera turco-iraní. "Los migrantes <strong>son a menudo víctimas de violencias diversas por parte de los traficantes de personas, pero también por parte de las autoridades turcas.</strong> Hemos identificado casos de extorsión y de disparos de los aduaneros en la frontera, además de violaciones por los guardias en los centros de detención. Nosotros tratamos de intervenir cuando podemos, pero casi siempre los refugiados tienen demasiado miedo para acudir a nosotros o bien son expulsados o continúan su viaje. La impunidad impera", dice Mahmut Kaçan con tristeza.</p><p>Por el momento, los talibanes, que controlan el conjunto de los puestos fronterizos de Afganistán,<strong> no parecen estar dispuestos a que sus oponentes dejen el país,</strong> como muestra el bloqueo de los accesos al aeropuerto de Kabul, pero no faltan candidatos al exilio y podrían tratar de salir a través de la frontera iraní. "Cuesta imaginar que todos los refugiados se instalen en Irán, cuando el país se enfrenta a una grave crisis económica. Probablemente atravesarán Irán en dirección Turquía esperando llegar a Europa", estima Mahmut Kaçan.</p><p>El presidente Erdogán, satisfecho desde hace mucho tiempo por el dinero de Bruselas y por la mansedumbre de los europeos respecto a su deriva autoritaria a cambio de su papel de guardián fronterizo, amenaza ahora con <strong>dar un volantazo a su política migratoria con el fin de conservar su popularidad que está en caída libre</strong>, incluso entre sus electores tradicionales. "Turquía no tiene la responsabilidad ni la obligación de ser el depósito de refugiados de Europa", declaró el jefe del Estado el pasado 20 de agosto.</p><p><strong>Traducción: Miguel López</strong></p><p><em>Leer aquí en francés:</em></p><p><span id="doc_70065"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Zafer Sivrikaya (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Erdogan quiere convertirse en el nuevo amigo de los talibanes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadie sabe quién manda en los talibanes casi dos semanas después de la toma de Kabul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/nadie-manda-talibanes-semanas-despues-toma-kabul_1_1208599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d129ab1f-4591-4fca-a5be-bcd61b6fdf1b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadie sabe quién manda en los talibanes casi dos semanas después de la toma de Kabul"></p><p>Sobre el mullah<strong> Mohammed Omar</strong>, el fallecido jefe y co-fundador de los talibanes, existen tres clichés mediocres. Poco se sabe sobre este religioso de pueblo, que perdió un ojo luchando contra los soviéticos en los años 80, que apareció de repente en 1994 en la zona de Kandahar y que mezclaba la estrategia y el misticismo. Ahora, la actual dirección de los talibanes es plural pero, al igual que la que mandaba en Afganistán entre 1996 y 2001, conserva<strong> una gran opacidad </strong>y ni siquiera se conoce cuál de sus jefes es el verdadero líder del movimiento fundamentalista.</p><p>¿Es acaso el triunvirato compuesto por el teólogo <strong>Haibatullah Akhundzadeh</strong>, el jefe militar Sirajudin Haqqani y el hijo del mullah Omar, Yaqub Omar? ¿O más bien <strong>Abdul Ghani Baradar</strong>, que ha dirigido las negociaciones de Doha sobre la retirada americana de Afganistán y parece ser la figura ascendente del movimiento? ¿Existe entre ellos también rivalidades políticas o desacuerdos?</p><p>Con el mullah Omar no existía este problema porque le profesaban un culto tal como jefe de los talibanes que <strong>no temía a ningún rival</strong>. De entrada, él apareció para muchos fieles como una representación de Mahdi, es decir, un enviado de Alá, un redentor esperado para completar la obra de Mahoma. Y él mismo representaba mucho esa imagen. “El santo profeta se me ha aparecido en un sueño y me ha dicho: 'Debes revelarte contra esos asesinos, esos muyahidines que se matan entre ellos y causan tanta miseria al pueblo'”, le dijo al periodista paquistaní Rahimullah Yussafzai, uno de los pocos extranjeros que pudo entrevistarle.</p><p>A partir de 1996, Omar se atreve a proclamarse “<strong>comendador de los creyentes</strong>” y se permite sacar “la capa del Profeta”, una pieza de paño guardada en Kherga Sharif (santuario de la capa sagrada), en Kandahar, uno de los lugares de culto más venerados de Afganistán, para enseñárselo a las masas. En contra de lo que dice la leyenda, no se la puso por una buena razón: el tejido había mermado mucho por el paso del tiempo.</p><p>Sus sucesores son no obstante algo menos enigmáticos. Tras la desaparición del mullah Omar, en 2013, será el mullah Akhtar Mansur quien dirigirá el movimiento hasta <strong>su muerte en Pakistán</strong>, el 21 de mayo de 2016, por un dron americano, cuando venía de Irán. Poco después se formaría el triunvirato formado por Haibatullah Akhundzadeh, Sirajudin Haqqani y Yakub Omar.</p><p><strong>Haibatullah Akhundzadeh</strong></p><p>Abkhundzadeh no está relacionado con el mando militar talibán, por lo que hasta su nombramiento era casi un desconocido. Y en especial porque este hijo de un teólogo, originario de Kandahar, corazón del país pastún en el sur de Afganistán y cuna de los talibanes, es extremadamente discreto y apenas hacía comunicados durante las fiestas religiosas. Es un <em>maulawi</em> (religioso de rango superior), gran especialista en los hádices (los “dichos” del Profeta) que, junto con el Corán, <strong>fundan la ley islámica.</strong> Cuenta por lo tanto con una legitimidad religiosa que no tenían ni el mullah Omar ni el mullah Mansur. Debe su llegada al poder al hecho de que era el responsable de la justicia en los territorios “liberados”.</p><p>“Los talibanes, que siguen el modelo del régimen iraní le verían gustosos asumiendo el papel que juega el ayatolá Alí Jamenei en la repúblia islámica”, explica Karim Pakzad, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) de París, que subraya también su voluntad de cultivar una “<strong>cierta opacidad</strong>” sobre la dirección del movimiento en el que “los que aparecen en primera línea no son necesariamente los que deciden”.</p><p>La misión de Haibatullah Akhundzadeh en el movimiento es también unificar a los talibanes, una misión difícil puesto que entre ellos se han hecho pedazos en una violenta lucha por el poder tras la muerte de Mansur y la revelación de que habían ocultado durante años la muerte del mullah Omar. Parece que ha logrado mantener la cohesión del grupo, aunque aparezcan aquí y allá algunas fisuras. Por ejemplo, siempre según Karim Pakzad, el mullah Mohammad Rassoul, responsable militar talibán en la región de Herat y la gran provincia del Farah (oeste del país), en conflicto desde hace años con la dirección del movimiento, acaba de irse después de violentos enfrentamientos armados.</p><p>Una vez llegado al poder, Akhundzadeh consiguió rápidamente la lealtad del egipcio Ayman Al-Zawahiri, jefe de Al Qaeda desde la muerte de <strong>Osama Bin Laden</strong>, que le ha reconocido como “el emir de los creyentes”, reforzando así su credibilidad en el universo yihadista.</p><p><strong>Sirajudin Haqqani</strong></p><p>Sirajudin, el hijo del famoso comandante de la yihad antisoviética Halaludin Haqqani, dirige oficialmente las fuerzas talibán en el este y el noreste de Afganistán. Pero él es también el enlace del Interservice Intelligence (ISI) paquistaní en el conflicto afgano, como antes lo fue su padre, especialmente porque el área de su tribu, los Zadran, está a caballo entre la frontera de Afganistán y Pakistán. También es el jefe de las “<strong>redes Haqqani”</strong> creadas por su padre, responsables desde hace años de los atentados más sangrientos en Kabul, como el de 2008 contra la embajada de la India (60 muertos), y en el este del país.</p><p>Sirajudin Haqqani también ha sido acusado de haber <strong>asesinado algunos altos mandatarios afganos</strong>, como el ex presidente Bohranudin Rabbani, y de la toma de rehenes occidentales para liberarlos a cambio de enormes rescates o de la liberación de prisioneros como el soldado americano Bowe Bergdahl, soltado en 2014 a cambio de cinco detenidos afganos de la prisión de Guantánamo.</p><p>Por eso él ha sido, hasta la victoria de los talibanes, el responsable más buscado por el ejército americano y la CIA. En diciembre de 2011, un ataque de un dron americano <strong>mató a su mujer y a varios de sus hijos.</strong></p><p>Parece ser que es el número 2 ó 3 de los talibanes a petición de Islamabad para controlar mejor la dirección del movimiento. Lo mismo su padre que él, que pertenecen a una gran familia de contrabandistas de Wazaristán del Norte, una de las siete “agencias tribales” paquistaníes, nunca fueron talibanes “históricos” y la <em>choura</em> (gran consejo) no ha querido verle al mando, acaso porque piensan que es demasiado cercano a los paquistaníes.</p><p><strong>Yaqub Omar</strong></p><p>Hijo del mullah Omar, Yaqub es el responsable militar del oeste de Afganistán y jefe de la poderosa comisión militar talibán, que decidía las orientaciones estratégicas en la guerra contra el gobierno afgano. Su ascendencia y sus vínculos con su padre hacen de él <strong>un símbolo unificador</strong> dentro de un movimiento que parece ser, con las adhesiones de los últimos años, amplio y diverso.</p><p>No obstante, hay muchas especulaciones sobre su papel exacto dentro del movimiento. Algunos analistas creen que su nombramiento en la dirección de esta comisión en 2020 no ha sido nada más que simbólico.</p><p><strong>Abdul Ghani Baradar</strong></p><p>Nacido en la provincia del Uruzgán (al sur) pero criado en Kandahar, Baradar es co-fundador de los talibanes junto con el mullah Omar, con el que luchó contra los soviéticos. Este último fue quien le dio el sobrenombre de Baradar (hermano, en persa), que hoy utiliza junto a su nombre.</p><p>En 2001, tras la intervención americana que derrocó al régimen talibán, formó parte de<strong> un pequeño grupo de insurgentes </strong>dispuestos a un acuerdo por el que reconocían a la nueva administración de Kabul. Pero Estados Unidos rechazó la iniciativa, abriendo así un nuevo capítulo de veinte años de guerra.</p><p>Baradar era el jefe militar de los talibanes cuando fue detenido en 2010 en Karachi, en Pakistán, a petición de Washington. Fue liberado en 2018, también por presión de Washington, que entonces quería emprender negociaciones con la dirección del movimiento. Escuchado y respetado por diferentes facciones talibán, inmediatamente fue nombrado jefe de su consejo político, con sede en Qatar, llevando a cabo las negociaciones de Doha con los americanos que han desembocado en la retirada de las fuerzas extranjeras de Afganistán.</p><p>Se le adjudica un cierto pragmatismo. Es sin duda gracias a su iniciativa que se ha producido, hace unos días, el primer nombramiento de un alto responsable en Kabul, el nuevo director del Banco Central. Una decisión motivada por<strong> la dramática situación que conoce el país</strong> tras la decisión de Washington de asfixiarles financieramente, lo que ha llevado al cierre de todos los bancos.</p><p><strong>Traducción: Miguel López</strong></p><p>Texto original en francés:</p><p><span id="doc_53117"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jean-Pierre Perrin (Mediapart)]]></author>
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      <title><![CDATA[Los veteranos del Ejército de EEUU, entre la ira y la amargura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/veteranos-ejercito-eeuu-ira-amargura_1_1208591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1aab6a1d-825d-4558-9c21-675a7721cc76_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los veteranos del Ejército de EEUU, entre la ira y la amargura"></p><p>Nueva York, EEUU. Desde hace poco más de un mes, Tim sigue a diario la situación en Afganistán,<strong> viendo cómo los talibanes se apoderan del país</strong>, ciudad por ciudad.</p><p>Amber, por su parte, ha estado acampando durante los últimos días en la naturaleza, donde no hay televisión ni red. Es imposible contactar con ella, excepto durante unas horas el martes 24 de agosto. Tuvo que parar en un hotel debido a sus problemas de salud, una enfermedad autoinmune "relacionada con el <strong>estrés postraumático de la guerra</strong>".</p><p>Mike ha pasado la última semana<strong> sin apenas dormir</strong>, pegado a su teléfono todas las noches, intentando ayudar al mayor número posible de personas a volver a casa. Al otro lado del teléfono: el aeropuerto de Kabul y el caos.</p><p>Para Amber Robinson, Timothy Kudo y Michael Breen, tres veteranos de la guerra de Afganistán que ahora tienen entre 30 y 40 años, la guerra <strong>continuó mucho después </strong>de que regresaran a Estados Unidos hace casi una década. Siguieron interesándose por ella.</p><p>Pero para el resto de la sociedad estadounidense, la caída de Kabul el 15 de agosto pareció una llamada de atención mal ajustada, "como si la gente hubiera olvidado que <strong>Estados Unidos lleva 20 años en guerra</strong>", dice Amber Robinson, que sirvió en Afganistán tres veces entre 2006 y 2012, en la provincia oriental de Kunar, entre otros lugares.</p><p>Desde Nueva York o California, estos tres jóvenes veteranos han compartido estos días <strong>las mismas impresiones</strong>, con distintos grados de tristeza y rabia. En primer lugar, la sensación de que el esfuerzo exigido a los soldados estadounidenses sobre el terreno era en vano y que todos lo sabían.</p><p>Luego, la sorpresa. La conmoción de ver lo rápido que fue derrocado el Ejército afgano, en sólo unos días. <strong>Luego la urgencia</strong>. La necesidad de ayudar a todos los que les ayudaron, los afganos, "sus amigos". Una obligación "moral", defienden los tres veteranos estadounidenses contactados por Mediapart.</p><p>Al igual que ellos, varias decenas de organizaciones militares estadounidenses pidieron el lunes 23 de agosto a la Casa Blanca que<strong> no defraudara a los aliados afganos</strong>. El día anterior, el presidente Joe Biden había prometido. Daría la bienvenida "a su nuevo hogar, Estados Unidos", a todos los afganos que han servido junto a los estadounidenses durante los últimos 20 años. Porque eso es lo que somos", dijo. Porque eso es lo que es América. El que no abandona a sus hombres en el frente.</p><p><strong>Presión sobre la Casa Blanca</strong></p><p>Aunque en declive, los veteranos –el 7% de la población estadounidense, unos 18 millones de personas según el último censo– siguen siendo un grupo muy poderoso a nivel cultural y político, codiciado al otro lado del Atlántico por los cargos electos, porque son potenciales<em> kingmakers </em>en los<em> Swing States</em>, los estados clave. Más bien conservadores, con una edad media de unos sesenta años, los veteranos (89% hombres) han evolucionado a imagen de la sociedad, con <strong>un perfil cada vez más diverso.</strong></p><p>Conscientes de su influencia, los veteranos se movilizan, compartiendo de nuevo sus "<strong>preocupaciones</strong>" a pesar de la aceleración de las evacuaciones en Kabul. Desde el 14 de agosto, <a href="https://www.nytimes.com/2021/08/25/world/asia/afghanistan-taliban-united-states-evacuation.html" target="_blank">82.300 personas han sido evacuadas de Afganistán</a>, según cifras oficiales citadas por <em>The New York Times.</em></p><p>Evacuado, sí, pero ¿a dónde? se pregunta Mike Breen, ahora presidente de Human Rights First, una organización que promueve<strong> el respeto de los derechos humanos </strong>en Estados Unidos en todo el mundo. "Por lo que sabemos, el presidente Biden aún no ha decidido traer a los aliados afganos directamente al país, a Estados Unidos".</p><p>"Cuando volví a Afganistán por tercera vez en 2011-2012, <strong>poco había cambiado </strong>en cuanto a la corrupción y la capacidad de entrenamiento del Ejército afgano", dice Amber Robinson. Era un secreto a voces que había corrupción, que los proyectos de infraestructuras no salían adelante, "puentes, escuelas...".</p><p>A pesar de los miles de millones gastados, la reconstrucción de Afganistán <strong>no ha sido una prioridad </strong>para los políticos estadounidenses", añade Mike Breen. Este es uno de los secretos sucios de esta guerra, según él. Afganistán no era el tipo de asunto que haría avanzar las carreras en Washington.</p><p>Las "mentiras" de la guerra las soportan ahora los veteranos. Para Amber Robinson, estaba <strong>el inmenso cansancio </strong>que a veces le impedía subir incluso la más pequeña serie de escaleras. Luego la depresión, los pensamientos suicidas. Y la reconstrucción a través del teatro.</p><p>Para Tim Kudo, estas son pesadillas recurrentes. Ese encuentro cara a cara con el enemigo, por ejemplo. Tim Kudo quiere apretar el gatillo pero en su sueño la pistola se atasca. Muere al despertarse. Desde entonces, Tim, ex marine, se dedica a escribir. Está trabajando en su primera novela, una historia sobre la guerra.</p><p>"¿Valió la pena, Afganistán?". "Cuando se inicia una guerra y se defiende la idea de que el fin justifica los medios, es esencial ganar la lucha por todos los que participaron. Y para todos los demás, añade, especialmente para las víctimas colaterales".</p><p>Por ello, "Estados Unidos <strong>tiene una obligación moral con los afganos</strong>", concluyó Mike Breen. No sólo por "estos veinte años de guerra, sino por sus cuarenta años de implicación sobre el terreno", por la influencia estadounidense ya bajo los soviéticos. "Culpar sólo a los afganos de su situación actual sería profundamente deshonesto.</p><p>Texto original en francés:</p><p><span id="doc_6552"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Patricia Neves (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los veteranos del Ejército de EEUU, entre la ira y la amargura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casado reprocha al PSOE su “no a la guerra” de hace 20 años ahora que los afganos quedan en manos de los talibanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/casado-reprocha-psoe-no-guerra-20-anos-ahora-afganos-quedan-manos-talibanes_1_1208600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/92b54750-4fed-47de-a6b6-363b0c2c445e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Casado reprocha al PSOE su “no a la guerra” de hace 20 años ahora que los afganos quedan en manos de los talibanes"></p><p>El sentido de Estado, la voluntad de no convertir la compleja y arriesgada evacuación de Kabul en <strong>materia de disputa entre partidos, </strong>ha durado poco. Pese a haberse <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/08/24/casado_tira_nuevo_pandemia_como_eje_oposicion_sanchez_tras_intento_situar_afganistan_ceuta_centro_del_debate_123800_1012.html" target="_blank">comprometido</a> a hacerlo, el líder del PP, Pablo Casado, cambió este jueves de opinión y acusó al Gobierno de coalición de haber acometido “tarde y mal” la operación de rescate de españoles desplazados a Afganistán y de sus colaboradores locales, repentinamente amenazados de muerte por el régimen talibán.</p><p>“El sentido de Estado no es el silencio”, proclamó Casado durante una visita a la isla canaria de El Hierro en la que se quejó de que el Gobierno no haya agradecido “que el PP esté apoyando <strong>una operación de la que se ha enterado por la prensa”</strong> y con la que “se permiten hacer oposición a la oposición”.</p><p>El líder del PP está particularmente molesto con la decisión del Congreso de rechazar su petición para que el presidente Pedro Sánchez tuviese que comparecer en la Cámara para debatir la situación en Afganistán. Los conservadores aseguran que el rapidísimo derrumbamiento del régimen afgano ante el avance de los talibanes era <strong>algo que se sabía que iba a ocurrir desde hace tiempo, </strong>pese a haber tomado por sorpresa a todas las potencias occidentales involucradas, incluido Estados Unidos.</p><p><strong>“Una operación internacional tiene que pasar por el Congreso”, </strong>remarcó Casado, y Sánchez debe comparecer igual que lo han hecho otros líderes internacionales. “Y que no jueguen con las Fuerzas Armadas”, advirtió, “que son de todos, no de ellos. Criticar al Gobierno es criticar al Gobierno, no a las Fuerzas Armadas, que cumplen órdenes, en este caso tardías”.</p><p>Para el líder del PP <strong>no hay ninguna duda de que se han hecho “las cosas mal”.</strong> En su opinión, el reconocimiento mostrado a la acción del Gobierno español por parte de la Comisión y el Consejo Europeo y por el presidente de EEUU no es más que “una foto” a cambio de la cual “prestamos España para que entren todos los afganos y luego veremos cómo salen”, subrayó poniendo en duda que su llegada sea transitoria.</p><p>“Por supuesto que la operación se ha hecho sin información, sin transparencia, sin pasar por el Congreso y por supuesto que <strong>el Gobierno ha llegado tarde”,</strong> destacó visiblemente enfadado. “No como las Fuerzas Armadas, que se han jugado la vida”, precisó.</p><p>En su reproche al Gobierno, Casado llegó al punto de echar en cara a la izquierda en general y al PSOE en particular que lamenten la situación en la que quedan los afganos, a merced de los talibanes, cuando hace dos décadas se manifestaban contra la invasión de ese país. “Sería bueno recordar qué dijo la izquierda sobre el despliegue de las tropas en Afganistán; qué decía el PSOE sobre el despliegue de tropas para garantizar la libertad de las afganas y para garantizar que el régimen talibán no volviera. Hay que ser un poco coherentes:<strong> si hace 20 años les gustaba mucho el ‘no a la guerra’, ahora que no manden callar a la oposición</strong> por decir cuándo hacen las cosas tarde y mal”.</p><p>El PP, a través de su portavoz en materia de Justicia, Enrique López, llegó a <strong>poner en duda la legalidad de la operación de evacuación. </strong>El también consejero de la Comunidad de Madrid sugirió que el rescate de españoles y colaboradores afganos del aeropuerto de Kabul no es de “interés nacional”, la condición que exige la Ley de Defensa Nacional para que el Gobierno pueda organizar la operación sin pedir la autorización previa del Congreso de los Diputados.</p><p>Fue la respuesta a López de la ministra de Defensa, Margarita Robles, la que provocó la réplica de Casado. “Quiero manifestar mi absoluto estupor ante las declaraciones del Partido Popular cuestionando la actuación que se está realizando por las Fuerzas Armadas en Afganistán”, señaló Robles a través de un vídeo en el que aseguró haber sentido “vergüenza ajena” tras escuchar al dirigente conservador. El Partido Popular ignora, según ella, que<strong> la actuación de los militares españoles se enmarca dentro de la operación Resolute Support de la OTAN,</strong> en la que España ha participado durante los últimos años y cuya “única finalidad” es “salvar vidas”. “En vez de estar felicitando a los militares españoles que con riesgo para su vida están sobre el terreno, quieren utilizar políticamente esta actuación muy al margen de lo que piensa y siente la sociedad española, que está plenamente unida a nuestros militares y a todos aquellos que están participando en la operación”, remarcó.</p><p>Casado no sólo cambió de tono a la hora de hablar de Afganistán. También lo hizo cuando se refirió a la situación de los 700 menores extranjeros no acompañados que permanecen en Ceuta desde que Marruecos facilitó su paso a través de la frontera el pasado mes de mayo. El líder de la oposición, que hasta ahora había pasado de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/08/25/la_complicidad_del_gobierno_con_ceuta_para_expulsar_menores_no_acompanados_fuerza_casado_callar_sobre_las_repatriaciones_123833_1012.html" target="_blank">puntillas</a> sobre este asunto a la vista de que la idea de expulsar a los menores al margen de la ley partió del presidente de Ceuta, Juan Vivas (PP), como ha reconocido él mismo, acusó al Gobierno en su visita a El Hierro a de<strong> actuar “incumpliendo convenios y la ley”.</strong></p><p><strong>El “buenismo” de Sánchez</strong></p><p>La llegada de migrantes a Canarias, aseguró, es <strong>culpa de Pedro Sánchez </strong>y del “efecto llamada” de su política “buenista” al acoger a los migrantes rescatados por los buques humanitarios <em>Aquarius</em> y <em>Open Arms. </em>Y el Gobierno sigue sin tomar medidas, sin reforzar la vigilancia con medios humanos y materiales, a pesar de que, según él, lo peor está por llegar en los próximos meses como consecuencia de las buenas condiciones meteorológicas entre el continente africano y el archipiélago canario.</p><p>“Hay seis veces más llegadas que en 2020, es una realidad muy preocupante” ante la que hace falta una intervención “urgente” del Estado para mejorar las condiciones de acogida de los migrantes hasta que se realice su repatriación. Y también, añadió<strong> vinculando migración a delincuencia,</strong> para garantizar “la seguridad ciudadana” y la situación sanitaria, pues algunos migrantes llegan a Canarias “con covid y otras enfermedades”, subrayó.</p><p>Canarias, indicó, tiene bajo tutela a unos 2.700 menores migrantes no acompañados, cinco veces más que el año pasado. Según el líder del PP, el Ministerio del Interior ha concebido al archipiélago como “un tapón” y <strong>no realiza derivaciones a otras comunidades autónomas, </strong>lo que genera “inquietud” en la población y servicios sociales “desbordados”.</p><p>Casado se ha preguntado también  “cómo es posible” que el radar capaz de detectar a larga distancia las embarcaciones que se aproximen a nuestro litoral comprado en 2011 “por el PP” por 6 millones de euros “siga empaquetado” en vez de estar siendo utilizado en Lanzarote.<strong> “¿Cómo sabemos donde están las pateras?”, se preguntó.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Aug 2021 18:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Casado reprocha al PSOE su “no a la guerra” de hace 20 años ahora que los afganos quedan en manos de los talibanes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra,PP,PSOE,Afganistán,Pedro Sánchez,Pablo Casado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[China se mueve en Afganistán entre el pragmatismo y la prudencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/china-mueve-afganistan-pragmatismo-prudencia_1_1208563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El contraste es asombroso. Por un lado, los occidentales han transferido sus embajadas al aeropuerto de Kabul, en un clima caótico, para supervisar las operaciones de evacuación de sus ciudadanos y sus colaboradores afganos. Por otro, China <strong>ha mantenido su representación en la capital afgana</strong>, lo mismo que los rusos y los paquistaníes. Y el representante chino, Wang Yu, se reúne tranquilamente con su homólogo paquistaní <strong>Mansur Ahmad Khan </strong>para hablar de “la situación afgana actual y de la necesidad de una estrecha colaboración entre los afganos, China, Pakistán y la comunidad internacional para buscar una salida de la crisis basada en la inclusividad, el respeto de los derechos humanos y el Estado de derecho”, según ha tuiteado el embajador paquistaní.</p><p>Pero la prueba de que la situación no es estable es que la Embajada china, en un comunicado publicado el sábado 21 de agosto, ha recomendado a sus ciudadanos “r<strong>espetar estrictamente las costumbres y prácticas islámicas</strong>, poner mucha atención a su vestimenta y a sus comidas en público y no romper los tabús para proteger su propia seguridad”. Y sigue el texto, “Por otra parte, el nuevo gobierno no se ha formado aún, el orden social no ha sido restablecido todavía y son frecuentes los actos ilegales. El aeropuerto de Kabul y otras zonas siguen siendo caóticos. Les rogamos se mantengan alejados de las zonas peligrosas y que tomen precauciones para su protección”.</p><p><strong>Prioridad a la seguridad</strong></p><p>Estos consejos son imagen de la política de Pekín tras el colapso del gobierno sostenido por Estados Unidos y la retirada programada de las tropas americanas: se da la prioridad a la seguridad y no hay que hacer nada, en estos momentos de incertidumbre, para <strong>obstaculizar las futuras relaciones con los talibanes.</strong></p><p>Por lo tanto, son el pragmatismo y la prudencia los que están al orden del día. Especialmente porque para Pekín esta salida de los americanos no ha sido verdaderamente una sorpresa. Ya la anticiparon, estima Niva Yau, investigadora de la academia de la <strong>Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa </strong>(OSCE), con sede en Bishkek, en Kirguistán. “China se preparaba para un cambio rápido de la situación, si consideramos al mismo tiempo los mensajes de seguridad cada vez más explícitos de la Embajada en Kabul dirigidos a sus ciudadanos y las reuniones de dirigentes chinos con los talibanes”, dice Yau.</p><p>A finales de julio creó sensación la reunión entre el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, y el cofundador y número dos de los talibanes, mullah Abdul Ghani Baradar, celebrada en Tianjin, en el norte de China. Dos días antes, el diplomático chino se había reunido, en la misma ciudad, con el secretario de Estado adjunto de Estados Unidos, Wendy Sherman. Todo un símbolo. Esta reunión con los talibanes era una muestra de que Pekín está en contacto permanente con todas las partes del conflicto afgano. En junio, China les entregó<strong> 700.000 dosis de vacunas</strong> contra el covid-19, un gesto reconocido por el presidente Ashraf Ghani en persona.</p><p><strong>Xianjiang en primera línea</strong></p><p>“Una característica de Pekín es <strong>no poner todos los huevos en la misma cesta”</strong>, subraya Thierry Kellner, profesor del departamento de ciencias políticas de la Universidad Libre de Bruselas (ULB), donde enseña política exterior china. “El gobierno y la diplomacia chinas tratan de jugar muchas bazas para prevenir todo tipo de situación”. A corto plazo, el tema de la seguridad es prioritario para Pekín, siguiendo sobre todo su voluntad de mantener el control sobre la provincia de Xianjiang, en el noroeste, donde la represión de las minorías túrquicas musulmanas, en particular los uigures, viene siendo denunciada por organizaciones de derechos humanos. Algunos países, como Estados Unidos, hablan de genocidio.</p><p>Los chinos afirman que su vecino afgano cobija terroristas uigures, agrupados en el <strong>Movimiento Islámico del Turkistán Oriental </strong>(ETIM, según su acrónimo en inglés). Con ocasión de su encuentro con el mullah Baradar, Wang Yi exigió a los talibanes, según la agencia Nueva China (Xinhua), que “se desmarquen claramente del ETIM y de los demás grupos terroristas y que les reprima de manera decidida y eficaz para eliminar cualquier obstáculo y crear condiciones favorables para la paz, la estabilidad y el desarrollo de la región”.</p><p>Siempre según Nueva China, <strong>Abdul Ghani Baradar </strong>respondió que “los talibanes no permitirán de ninguna manera a ninguna fuerza hacer algo que pueda dañar a China en territorio de Afganistán”. Todo eso pensando en que China participe en la reconstrucción del país.</p><p><strong>Lección a los americanos</strong></p><p>Para asegurarse de que los talibanes respeten sus promesas, Pekín sin duda “se apoyará aún más en los próximos meses en la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS)”, dice Niva Yau. La OCS, fundada en 2001 por China, Rusia y cuatro estados del Asia Central, Kazakhstán, Kirghistán, Uzbekistán y Tajikistán, a los que se uniría India y Pakistán en 2017, ha sido utilizada por Pekín para colocar<strong> la lucha contra el terrorismo uigur </strong>en el centro de la cooperación con los países del Asia Central.</p><p>“La OCS se ha profesionalizado como estructura de lucha antiterrorista. China ha aumentado el intercambio de información sobre seguridad en las fronteras y la formación de guardias fronterizos, lo que ha permitido erradicar la presencia de ese grupo en Asia Central”, explica la investigadora.</p><p>Por lo pronto, Pekín ha aprovechado también para sermonear a su gran rival americano, a quien acusa de haber <strong>provocado todo este caos</strong>. Diplomáticos y agencias oficiales hacen un llamamiento a la otra gran potencia para que saque conclusiones de su intervencionismo militar.</p><p>De paso por Pakistán el pasado fin de semana, el emisario especial chino para Afganistán, el experimentado diplomático Yue Xiaoyong -estuvo destinado en Qatar, Jordania e Irlanda- ha criticado la retirada “<strong>precipitada e irresponsable</strong>” de Estados Unidos y de la OTAN, que son los responsables, según él, de “la situación desastrosa y del caos en Afganistán”. “Estados Unidos tiene que entender que el recurso a la fuerza, la acción militar y la injerencia en los asuntos de otros países no hacen más que agravar la situación”, declaró Yue en una entrevista en la televisión Geo News.</p><p>Al día siguiente de la caída de Kabul, el 16 de agosto, Nueva China veía ahí “<strong>otro paso más en el declive de la hegemonía americana</strong>”. “En diciembre de 2010, la revista americana <em>The Nation</em> publicó un artículo titulado <em>El declive del imperio americano</em>, afirmando que la invasión de Irak en 2003 marcaba el comienzo del declive de Estados Unidos, lo que era basante premonitorio”, escribe la agencia oficial. “Desde entonces, tras la crisis financiera mundial y la nueva epidemia, entre otros reveses, el declive de la hegemonía americana se ha convertido en una realidad indiscutible, y el hundimiento de Afganistán es una etapa más en la 'espiral descendiente' de la hegemonía americana”.</p><p><strong>La maldición afgana</strong></p><p>Entre los sectores más nacionalistas del régimen, cuyo portavoz es el diario <em>Global Times</em>, el declive americano es el tono dominante. “En el <em>Global Times</em> abundan los artículos sobre el hecho de que Taiwán debería desconfiar, estimando que su seguridad <strong>no está asegurada en absoluto</strong> a la vista del ejemplo afgano. Estamos asistiendo a una instrumentalización de la retirada americana”, destaca Thierry Kellner.</p><p>Pero, más allá de los grandes discursos que halagan al nacionalismo <em>han</em>, -la etnia mayoritaria- y al partido comunista chino, Pekín se cuidará mucho de no comprometerse militarmente, salvo en posibles misiones de mantenimiento de la paz, y de invertir masivamente mientras la situación no se estabilice. Pekín ha tomado nota del fracaso americano. Como explica en el <em>New York Times</em> Zhou Bo, ex coronel del Ejército Popular de Liberación (ALP), ahora dedicado a la investigación, “Afganistán ha sido considerado mucho tiempo como u<strong>n cementerio para los conquistadores: </strong>Alejandro Magno, el Imperio británico, la Unión Soviética y ahora Estados Unidos. Ahora, China no llega armada con bombas sino con proyectos de construcción y con la oportunidad de probar que se puede romper la maldición”.</p><p>Y a muy corto plazo, China podrá incluso <strong>establecer una cooperación </strong>con Estados Unidos y Europa, porque “Afganistán es un terreno donde pueden confluir los intereses occidentales y chinos”, señala Thierry Kellner.</p><p>“A más largo plazo, Afganistán, vecino de Pakistán, donde China desarrolla el corredor chino-paquistaní que une Xianjiang con el mar de Arabia, puede sin embargo ser <strong>un importante peón </strong>en la vasta red de proyectos de infraestructuras de las “nuevas rutas de la seda” de Xi Jinping, el número uno chino. “Afganistán está en definitiva bien emplazado para unir Asia Central con Asia del Sur”, explica Niva Yau.</p><p>Pero algunos expertos chinos, como el economista Mei Xinyu, que depende del ministerio de comercio, hacen una advertencia: “China no debe dejarse llevar por sus fantasías”, previene en un texto publicado el 18 de agosto. Xinyu recomienda pensar en la historia agitada del país y <strong>“la debilidad de la cohesión social afgana” </strong>con sus identidades “tribal, religiosa y sectaria”. Sin hablar de la letanía de las “traiciones, conspiraciones, golpes de Estado, guerra civil...”.</p><p>El economista destaca también todos los retos que el país, “<strong>completamente marginado</strong> en el sistema comercial internacional desde finales del siglo XV”, debe afrontar tras 40 años de guerra civil. En primer lugar, alimentar a sus habitantes, porque durante los 20 años de la República Islámica de Afganistán “el margen creciente entre la demanda alimentaria y la producción alimentaria nacional ha estado en gran parte cubierto por la ayuda internacional, en su mayoría procedente de países occidentales”.</p><p>Los talibanes podrán contar con seguridad con el apoyo de Pakistán y de algunos Estados del Golfo, pero seguramente no bastará. “El nuevo régimen de Kabul sufre una presión sin precedentes para responder al desafío alimentario”, estima Mei Xinyu.</p><p>Aunque Afganistán tiene la mina de Aynak, uno de los yacimientos de cobre más grandes del mundo, controlado por los chinos desde 2008, el economista afirma que no hay que fundar demasiadas esperanzas en los recursos materiales del país (litio, cobre, hierro, oro y también piedras preciosas). “<strong>No serán suficientes</strong> para permitir a Afganistán salir de la crisis”, indica el economista, y añade que “las afirmaciones de que Afganistán es una especie de 'encrucijada de civilizaciones' o bien es importante para las nuevas rutas de la seda o no son más que fantasmas”.</p><p>Conclusión: “A corto plazo, a condición de que se garanticen los pagos y la seguridad, nosotros <strong>podemos proveer activa y regularmente</strong> el mercado afgano de bienes corrientes de consumo, pero los proyectos de inversión en activos fijos, en particular las inversiones a gran escala, deben ir más despacio”. Una vez más, prudencia y pragmatismo.</p><p>Traducción: Miguel López</p><p>Texto original en francés:</p><p><span id="doc_1899"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[François Bougon (Mediapart)]]></author>
      <media:title><![CDATA[China se mueve en Afganistán entre el pragmatismo y la prudencia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La martirizada ciudad siria de Raqqa teme convertirse en una segunda Kabul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/martirizada-ciudad-siria-raqqa-teme-convertirse-segunda-kabul_1_1208559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>"Si quiero, con unos cuantos amigos puedo recuperar mi ciudad yo mismo", dice Hassan, sentado en un banco de la plaza Naim, en Raqqa, con un helado en la mano. El joven intenta hacerse el gracioso, pero desde que los talibanes tomaron Kabul, él y sus amigos <strong>han seguido muy de cerca los cambios en Afganistán.</strong></p><p>Esa tarde, en la plaza donde el Dáesh realizó ejecuciones de forma indiscriminada, todos coinciden en un punto: su ciudad no está a salvo del mismo escenario. "Como habitantes de Raqqa, estamos realmente aterrorizados", explica Anas, un amigo de Hassan. Tras una breve pausa, añade: "<strong>Todos tememos el regreso del Dáesh</strong>, si un día los estadounidenses deciden retirarse definitivamente de la zona como lo hicieron repentinamente en Afganistán. Y sabemos que las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) no podrán protegernos. Huirán. No estamos seguros aquí.</p><p>Raqqa está ahora bajo el control de las Fuerzas Sirias, una alianza de kurdos y árabes. Las Fuerzas de Autodefensa han establecido puestos de control en las entradas de la ciudad arrasada, incluso en los pocos puentes reconstruidos. Una simple barrera, soldados muy jóvenes en armas<strong> apenas entrenados y agotados </strong>por horas de espera bajo un sol abrasador.</p><p>Hassan recuerda perfectamente un ataque perpetrado por un grupo de antiguos miembros del Estado Islámico en septiembre de 2019. "Era la mitad de la noche, estaba en mi balcón. Oí disparos y explosiones", recuerda. "Rápidamente me di cuenta de que la sede de la policía de Raqqa estaba siendo atacada. Fue increíble. Dáesh nos estaba atacando de nuevo. Sus hombres eran capaces de llevar a cabo una operación en el centro de la ciudad. Treinta minutos después del inicio del asalto, los vehículos de las Fuerzas de Autodefensa atravesaron la ciudad a toda velocidad y, de repente, una luz surcó el cielo. Al principio pensé que era fuego de mortero. Pero cuando oí la explosión y el sonido de un avión de combate, supe que era un ataque aéreo de la coalición internacional. Después de eso, hubo uno o dos disparos más y luego nada. ¡El operativo fue suficiente para detener este ataque en<strong> treinta segundos</strong>! Sin ellos, el SDF podría haber perdido ese cuartel general". En la actualidad, según el Pentágono, 900 soldados estadounidenses están estacionados en el noreste de Siria, principalmente cerca de la frontera iraquí, donde hay pozos de petróleo. Al final del día, nos cruzamos con ellos en la carretera de Deir Ezzor, una zona donde las células de Estado Islámico siguen siendo muy activas.</p><p>Vehículos blindados de color beige avanzan a toda velocidad, con banderas de cincuenta estrellas ondeando al viento. Estos convoyes nunca llegan hasta Raqqa, 200 kilómetros al oeste. Según Matteo Puxton, autor de Historicoblog, una cuenta de Twitter que rastrea la propaganda del Estado Islámico, la organización terrorista ha reivindicado <strong>51 atentados </strong>desde principios de 2021 en la provincia de Raqqa.</p><p>Contactada el 19 de agosto de 2021, a través de su centro de mando en Estados Unidos, la coalición internacional asegura, no obstante, en un correo electrónico que "sigue comprometiéndose y ayudando a las SDF en su lucha contra Dáesh en Raqqa". La coalición apoya sus esfuerzos para destruir todas las capacidades de Estado Islámico, ya sea su capacidad financiera, de reclutamiento o de propaganda.</p><p>Esto no tranquiliza a Faris. El joven trabaja para la reconstrucción de su ciudad con una ONG local. "Como trabajadores humanitarios, Dáesh nos considera unos malhechores.<strong> Seremos los primeros en ser atacados</strong>", dice el Raqqawi. "Si Dáesh vuelve a Raqqa, ¿<strong>quién nos protegerá</strong>? Aquí no hay ni siquiera un aeropuerto. Al menos en Kabul algunos civiles han conseguido subir a los aviones", añade Faris, con una sonrisa. Las imágenes de afganos aferrándose desesperadamente a las alas de los aviones en Kabul dejaron una fuerte impresión en el joven y sus amigos. Todos se imaginaron en su lugar, huyendo de su ciudad a toda costa.</p><p><strong>Perseguido por los crímenes del Estado Islámico</strong></p><p>Las imágenes de la toma de Kabul por los talibanes vuelven a sumir en el terror a los habitantes de Raqqa. "Tengo pesadillas", dice Hassan en la plaza de Naim. "Cuando Dáesh llegó en enero de 2014, no sabíamos que eran monstruos, porque nunca habíamos tratado con ellos. Pero ahora sabemos de qué son capaces". Con la mirada perdida, continúa: "Un día los occidentales deciden liberarte de sus garras. Y al día siguiente, las mismas personas deciden abandonarte a tu suerte.<strong> Es muy injusto</strong>".</p><p>Zohour, de 25 años, también se pasa el día en las redes sociales buscando los últimos vídeos sobre Kabul. Vestida al estilo occidental, con un ligero pañuelo cubriendo su larga cabellera, la joven no salió de Raqqa durante el peró de dominación de Estado Islámico. Llevaba el niqab negro, <strong>ocultando sus manos y su rostro</strong>. Como todas las mujeres de Raqqa, Zohour tuvo que encerrase en casa para sobrevivir.</p><p>"Cuando veo las imágenes de los talibanes haciendo desaparecer los rostros de las mujeres en los carteles, recuerdo lo que pasamos. Cuando llegaron, los yihadistas hicieron lo mismo. <strong>Las mujeres fueron sus primeros objetivos</strong>. No veo ninguna diferencia entre ambos. Los talibanes muestran imágenes de niñas que van a la escuela, pero eso no durará. Privarán a las mujeres de sus derechos".</p><p>Zohour es un activista de Raqqa. Sabe que tendrá que huir cuanto antes si un grupo como el Estado Islámico toma su ciudad.</p><p>En 2014, un grupo de jóvenes activistas no violentos intentó plantar cara a los yihadistas. Bajo el nombre <em>Raqqa está siendo masacrada en silencio</em>, este colectivo fue el primero en difundir los abusos del grupo terrorista en las redes sociales.</p><p>Firas Hannoush, uno de sus miembros, no ha dormido muy bien en los últimos días. "Si se observa cómo los talibanes tomaron Kabul, su modus operandi fue muy similar al de la toma de Raqqa en enero de 2014. En ese momento, <strong>nadie intentó detenerlos</strong>. Fue muy fácil para ellos. Intentamos enfrentarnos a ellos documentando sus acciones, pero a muchos nos costó la vida. Muchos de mis amigos fueron ejecutados por Dáesh. Por eso, cuando vemos que Occidente abandona a los activistas en Kabul, volvemos a temblar por ellos y por nosotros". Una treintena de jóvenes sirios miembros de este colectivo han sido asesinados por los yihadistas en Siria, pero también en Turquía.</p><p>La presencia en el noreste de Siria de la coalición internacional también les protege de los soldados de Bashar al-Assad, la otra fuerza que aterroriza a los activistas. En octubre de 2019, cuando Donald Trump, entonces presidente de Estados Unidos, anunció la retirada de las fuerzas especiales estadounidenses estacionadas en la frontera turca, muchos habitantes de Raqqa huyeron, temiendo precisamente<strong> la llegada de los hombres de Assad.</strong></p><p>En ese momento, Turquía lanzó una ofensiva en Siria contra las Fuerzas Democráticas Sirias, y para concentrar sus fuerzas contra los turcos, las FDS permitieron que el régimen de Damasco y su aliado ruso se reubicaran en varias zonas", explica Salam, un joven activista de Raqqa. "Luego vimos llegar a los milicianos del régimen cerca de la provincia de Raqqa, en ciudades como Ain Issa, a menos de 50 kilómetros de aquí. Nunca se fueron. Lo que detuvo al Ejército sirio en su camino fue la presencia de la coalición internacional junto a las FDS. Si Estados Unidos se retira repentinamente de Siria, no habrá forma de detener al régimen".</p><p>Preocupado, Salam añade con un suspiro: "<strong>Son todos terroristas</strong>. Si regresan, serán los civiles de Raqqa los que pagarán el precio más alto, al igual que hoy en Kabul".</p><p>Texto orginal en francés:</p><p><span id="doc_98374"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Hussam Hammoud | Céline Martelet (Mediapart)]]></author>
      <media:title><![CDATA[La martirizada ciudad siria de Raqqa teme convertirse en una segunda Kabul]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ONG humanitarias quieren continuar en Afganistán a pesar de la situación límite]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/ong-humanitarias-quieren-continuar-afganistan-pesar-situacion-limite_1_1208541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1e673bb2-916d-46a8-8fb3-3945486fb251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las ONG humanitarias quieren continuar en Afganistán a pesar de la situación límite"></p><p>¿Cómo puede ser la ayuda internacional en un estado bajo el dominio de los talibanes? Las organizaciones no gubernamentales y las agencias de la ONU llevan <strong>una semana insistiendo</strong>: se quedarán en el país porque miles de afganos los necesitan. "Permanecer y cumplir" es su lema en este momento.</p><p>"En las últimas semanas, las operaciones humanitarias han continuado a pesar de <strong>la complejidad de la situación </strong>en las provincias y se han reanudado en Kabul. Esto incluye el apoyo a las escuelas que están reabriendo, el suministro de medicamentos y servicios sanitarios, clínicas móviles, alimentos y agua potable, por ejemplo", declaró a Mediapart<strong> Isabelle Moussard Carlsen</strong>, jefa de la oficina de la OCHA (Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios) en Afganistán.</p><p>Pero las modalidades concretas de esta ayuda siguen sin definirse en gran medida, al igual que<strong> las líneas rojas </strong>que se marcarán los humanitarios con respecto a las nuevas autoridades.</p><p>Las camionetas seguirán rodando, los donantes seguirán financiando campañas de salud pública o de ayuda alimentaria, y los carteles de las agencias de la ONU seguirán viéndose a la entrada de las ciudades. Pero, ¿será posible <strong>distribuir productos de primera necesidad</strong> en las aldeas hazaras? ¿Podrán financiar las escuelas no confesionales? ¿Podrán las mujeres médicas o enfermeras seguir trabajando?</p><p>Los primeros días del nuevo "Emirato islámico" aportaron escasas respuestas a estas preguntas. Las ONG de medicina de urgencia, las que han tenido un contacto más directo con los talibanes debido a su presencia cerca de los combates, dan testimonio de la voluntad de éstos de tranquilizarlos, pero también de un discurso que varía de una región a otra.</p><p>"En las cinco provincias en las que estamos presentes, en cuanto los talibanes llegaron a la ciudad fueron a los hospitales y dijeron a nuestros equipos que estaban allí que siguieran trabajando, que respetarían los hospitales", informa Claire Ha Duong, jefa adjunta de operaciones de Médicos Sin Fronteras (MSF).</p><p>"Llevamos mucho tiempo en contacto con ellos. Tienen nuestros números. Nos llamaron y nos dijeron: <strong>'Seguid, seguid</strong>'. Tenemos la impresión de que quieren que todo siga igual", informa también Erwan Le Grand, director general adjunto de Première Urgence-Aide Médicale Internationale (PU-AMI).</p><p>Pero es evidente que la situación es extraordinaria. Detrás de los discursos tranquilizadores, algunas demandas poco comunes han venido a recordarnos que los talibanes no son alcaldes o gobernadores como los demás.</p><p>"Nos pidieron que nuestras empleadas fueran acompañadas por un mahram, un miembro masculino de la familia", dice Erwan Le Grand. "<strong>Dijimos que no por el momento, y no insistieron</strong>. La ONG francesa lleva a cabo actualmente proyectos de salud sexual y reproductiva en Afganistán. Las nuevas autoridades talibanes no han discutido el tema con PU-AMI. Pero lo habrían hecho con otras organizaciones.</p><p>Esta diferencia de trato según la región y el interlocutor sugiere que, a pesar de una cierta organización (en las zonas que controlaban, los talibanes habían instalado "comisionados de ONG" y "comisionados de salud"), el nuevo gobierno<strong> aún no ha definido su política </strong>hacia los trabajadores humanitarios.</p><p>"Hay una especie de vaguedad, varía de una provincia a otra. Tenemos la impresión de que las autoridades con las que estamos en contacto<strong> no tienen instrucciones muy precisas a nivel central</strong>", analiza Erwan Le Grand.</p><p><strong>Negociaciones perpetuas</strong></p><p>Esta "vaguedad" también afecta a cuestiones que serán cruciales para la salud de los afganos en los próximos meses. ¿Qué pasará con las campañas de vacunación contra el covid-19, dado que los talibanes han prohibido en el pasado las vacunas contra la polio, consideradas como<strong> instrumentos de un complot antimusulmán</strong>?</p><p>Las señales son bastante negativas por el momento: las enfermeras de PU-AMI<strong> fueron detenidas </strong>hace unos días mientras realizaban vacunaciones. "En una provincia del norte, las autoridades talibanes dijeron hace unos días que prohibían la vacunación. Pero tampoco en este caso hay una instrucción central", dice el subdirector general de PU-AMI.</p><p>A la espera de estas famosas instrucciones, <strong>cada uno expone sus límites y recuerda sus principios</strong>.</p><p>¿Qué hay de las posibles demandas de los talibanes para las empleadas? "Ya veremos cuando eso ocurra. <strong>Intentaremos negociar</strong>. En general, nos adaptamos. En todas las zonas en las que estamos presentes, las negociaciones son constantes", dice Claire Ha Duong, de MSF, con pragmatismo. Algunas de estas negociaciones y los dilemas éticos que plantean han sido relatados en un libro <em>(¿Agir à tout prix?,</em> La Découverte, 2011) y en este largo artículo de 2015 sobre el trabajo de MSF en zonas controladas por Al Qaeda o el Estado Islámico.</p><p>Los "médicos franceses", como otros, ya trabajaron bajo el régimen talibán entre 1996 y 2001, sin que la cuestión de tener mujeres entre sus empleados fuera un problema, señala.</p><p>"Ya hemos tenido solicitudes de presencia de mahrams por parte de los talibanes en el pasado. En estos casos, negociamos. <strong>Estamos dispuestos a discutirlo</strong>. Por otro lado, nuestra línea roja sería que nos dijeran: "Ya no podéis tratar a las mujeres", o que nos dijeran a quién debemos tratar. Eso sería inaceptable", dice Erwan Le Grand, de PU-AMI.</p><p>En la batalla contra los islamistas, no todas las organizaciones tienen el mismo peso ni el mismo margen de maniobra. "Por supuesto, hay una gran diferencia entre las ONG internacionales, que disponen de recursos para dar a conocer posibles problemas, y las ONG locales, que hacen lo que pueden en un contexto muy complicado", subraya Abdullah Ahmadi, presidente de un colectivo de organizaciones de la sociedad civil afgana (el Grupo de Trabajo Conjunto de la Sociedad Civil).</p><p>Según las primeras observaciones de Ahmadi, las ONG que trabajan en el sector sanitario se ven menos afectadas que las que se dedican a cuestiones sociales, derechos humanos, derechos de la mujer o consolidación de la paz. Muchos de los empleados de esta última han preferido huir del país cuando han podido.</p><p><strong>Sistema bancario fallido</strong></p><p>Para los que se quedan, los retos van más allá de negociar con los talibanes para obtener el permiso para trabajar. En un estado que se ha puesto patas arriba en cuestión de semanas, lo que se daba por hecho ayer se ha convertido en retos insondables. ¿Seguirán considerándose válidos los permisos de residencia del personal expatriado? ¿Hay alguien en la torre de control donde tienen que aterrizar los aviones para ir a abastecer de medicamentos a los centros de salud? ¿<strong>Cuál es el estado de las pistas</strong>?</p><p>La incertidumbre también pesa sobre el personal presente. En el caos de los últimos días antes de la toma de Kabul, muchos afganos optaron por huir o esconderse. Los trabajadores de las ONG no fueron una excepción, ya que algunos sentían que su trabajo con los occidentales podía<strong> ser motivo de represalias </strong>por parte de los talibanes.</p><p>Todavía estamos tratando de encontrar a parte de nuestro personal", dice Claire Ha Duong, de MSF. Algunos de ellos se fueron para poner a sus familias a salvo durante el bombardeo. Algunos volvieron, otros aún no, supongo que algunos tuvieron que huir para siempre. A otros les gustaría hacerlo, pero de momento siguen trabajando... Hay una verdadera preocupación entre nuestros equipos.</p><p>Por último, pero no por ello menos importante, está la incertidumbre sobre el dinero. El país, sometido a fuertes sanciones financieras, <strong>está asfixiado</strong>. La mayoría de los bancos ya no funcionan. Varios responsables de ONG afirman que ya no pueden hacer transferencias ni retirar dinero en efectivo. Los empleados exigen que se les deje de pagar en afganis, cuyo valor se ha depreciado demasiado. ¿Cómo pagar a los proveedores y empleados? "Nos quedamos con los portamaletas, pero no durará mucho más, tendremos que encontrar una solución...", suspira un humanitario.</p><p>Aunque los cajeros automáticos volvieran a funcionar, ¿<strong>se financiarán los programas de ayuda</strong>? El sistema sanitario afgano estaba siendo apuntalado a distancia por los donantes internacionales, no todos los cuales han indicado si seguirán financiando programas bajo el gobierno talibán.</p><p>Nos preocupa mucho la financiación del sistema sanitario y el funcionamiento del sistema bancario", confirmó Erwan Le Grand. Podemos discutir todo lo que queramos con los talibanes [sobre las condiciones de trabajo de las ONG], pero si no hay más bancos, no servirá de mucho..."</p><p>Texto original en francés:</p><p><span id="doc_61863"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Justine Brabant (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las ONG humanitarias quieren continuar en Afganistán a pesar de la situación límite]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Los Haqqani, de ser los mejores amigos de la CIA a enemigos públicos número uno de EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/haqqani-mejores-amigos-cia-enemigos-publicos-numero-eeuu_1_1208539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Los habitantes de Waziristan, que tienen buena memoria, habían apodado al difunto jefe de los talibanes afganos, el mullah <strong>Mohammad Omar</strong>, “el nuevo fakir de Ipi”. Pero en Europa ya nadie se acuerda del <em>fakir</em> que le precedió, Mirza Ali Khan, que fue portada de los diarios parisinos en los años 30 por haber encabezado el formidable levantamiento jamás conocido en los confines del Imperio de las Indias, una región que los británicos llaman<em> The Frontie</em>r. Una yihad que continuó después de la independencia del Pakistán –como buen islamista, el fakir se opuso a ella– y duraría hasta 1950. Ali Khan falleció diez años más tarde por una crisis de asma.</p><p>El<em> fakir de Ipi</em> debía su apodo a su pueblo natal, Ipi, en el Wazaristán del Norte, la más turbulenta de las siete regiones pakistaníes, y también a su capacidad para realizar “milagros”. Durante varias décadas él fue<strong> la pesadilla del ejército colonial británico</strong>, obligado a movilizar permanentemente hasta 40.000 soldados con apoyo de la aviación y bombardeos a las ciudades insumisas, llevando a cabo una política de tierra quemada para deshacerse de ellos.</p><p>Durante la Segunda Guerra mundial, los generales alemanes pensaron tejer una alianza con el fakir con el fin de atenazar a la India británica, ya enfrentada al empuje japonés por el Este. El nombre de la operación era <em>Tragafuegos</em>. Las zonas tribales, creadas por el colonizador para usarlas como tapón entre la India británica y Afganistán, donde el Imperio Ruso quería instalarse, eran entonces<strong> la reserva de guerrilleros más grande del mundo</strong>. Las estadísticas británicas, publicadas en abril de 1940, registraban 440.000 hombres en armas en la región, frente a los 140.000 soldados del Ejército británico en la India, de los que 120.000 eran indios.</p><p>El<em> fakir de Ipi </em>recibió armamento, plata y oro por parte de Alemania e Italia. Le enviaron incluso un equipo de la Abwehr [inteligencia militar alemana] en julio de 1941, pero cayó por el camino en Afganistán en una emboscada organizada por el Indian Intelligence Service. Y Hitler, que se interesaba por los pastunes por sus orígenes indo-europeos, <strong>despreciaba profundamente a los hindúes</strong>, cuya independencia no era su prioridad. Por eso no apoyó la <em>operación Tragafuegos</em>, que fracasó rápidamente.</p><p>Yalaludin Haqqani y sus hijos, en particular Sirajudin, que le había sucedido, han sido vistos también como los descendientes del <em>fakir de Ipi</em>, cuya tumba está cerca de su cuartel general de Miranshah, la capital de Waziristán del Norte. Un rumor, seguramente falso, pretende que el héroe pastún de la lucha anti británica era <strong>el abuelo de Yalaludin Haqqani.</strong></p><p>Como obliga la tradición pastún, las zonas tribales han acogido a los fugitivos a lo largo de su historia (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/220821/frapper-l-ennemi-lointain-l-abri-des-montagnes" target="_blank">leer aquí </a>la parte anterior de esta serie), lo que pudo comprobarse en el momento del hundimiento de los talibanes y sus aliados de Al Qaeda durante el invierno de 2001, tras la ofensiva americana en respuesta al 11S. Se estima que<strong> unos 30.000 combatientes </strong>cruzaron entonces la línea Durand (frontera afgano-paquistaní, trazada en 1893 por el oficial Mortimer Durand para separar las Indias británicas de Afganistán).</p><p>“Prácticamente todas las tribus apoyaron a miembros de Al Qaeda, activa o pasivamente, porque<strong> gozaban del estatuto de invitados</strong>. A ojos de los pastunes, ponerse a favor de los débiles refuerza el prestigio del individuo”, explicaba entonces la investigadora, ya fallecida, Mariam Abou Zahab.</p><p>Según Ahmed Rashid, gran especialista paquistaní sobre los insurgentes islamistas, Yalaludin Haqqani involucró incluso a las tribus locales para que acogieran y protegieran a los talibanes y a los miembros de Al Qaeda fugitivos. “Los jóvenes de las tribus Wazir y Mehsud, que habían servido de guías para ayudar a huir de Tora Tora a los miembros de Al Qaeda, s<strong>e enriquecieron poniendo precio a sus servicios logísticos</strong>. En unos años, esos guías se convertirían en los comandantes de los nuevos grupos armados que pronto ses les llamaría los “talibanes paquistaníes”, escribe Rashid en <em>El regreso de los talibanes </em>(Edic. Delavilla, 2009).</p><p>La policía paquistaní detiene a unos cuantos fugitivos, pero muchos de ellos son liberados rápidamente por las presiones de parlamentarios islamistas y religiosos paquistaníes.</p><p>Quetta, la capital del Baluchistán paquistaní, pasa pronto a ser la nueva capital de los talibanes y de Al Qaeda, con la complicidad del ejército. El periodista Ahmed Rashid describe en esa misma obra una ciudad completamente transformada tras su llegada: “En Pastunabad, la gran periferia en expansión de Quetta, la Jamiat Ulema-e-Islam (asamblea de los clérigos islámicos, un partido muy influyente en Pakistán) dio casi carta blanca a los talibanes afganos. Miles de hombres con pelo largo, turbante negro y ojos contorneados de khol<strong> comenzaron a patrullar por las calles.</strong> Comprando propiedades a los residentes locales o echándoles a la fuerza, terminaron siendo dueños de casas, tiendas, puestos y casas de té. Fueron construidas nuevas madrasas (escuelas teológicas) para acoger a la nueva generación de militantes y prohibieron la televisión, la fotografía y los cometas, como en Kandahar a principios de los años 90. Los habitantes de los alrededores, incluso policías y periodistas, temían entrar en esa zona periférica”.</p><p><strong>Osama Bin Laden prefería seguir escondido </strong>en Waziristán, donde ya había residido en los años 80 y estudiado algún tiempo en la madrasa de Yalaludin Haqqani, en la localidad de Dande Parpakhel. Más tarde se ocultaría en la ciudad-guarnición de Abbottabad, cerca de la academia militar más importante del país. En una ciudad tomada por el espía más agudo, el estado mayor paquistaní dificilmente podía ignorar su presencia. Allí fue donde le abatió un comando americano el 2 de mayo de 2011.</p><p>Por su parte, Haqqani se esconde en Miranshah, tal vez agotado por una guerra tan larga o por la leucemia que padece. No obstante, juega en varios tableros al mismo tiempo. Según el periodista Steve Coll, antes del ataque americano tras el 11S, aceptó entrar en <strong>conversaciones con sus antiguos amigos de la CIA en Islamabad.</strong></p><p>El nuevo presidente afgano, <strong>Hamid Karzai</strong>, no quiere perderle y le ofrece un puesto de ministro. Haqqani no es totalmente insensible a esos avances, especialmente porque Karzai va a Kandahar, en el corazón del país pastún, a proponer una paz entre la gente decente y los talibanes que no tengan las manos manchadas de sangre, los que él llamaba “buenos talibanes”. Los americanos son hostiles a este tipo de iniciativas.</p><p>Después del traumático11-S, los americanos anuncian que su respuesta será brutal y sin matices. Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, tras el ataque al Pentágono, lo reconocía sin ambages dirigiéndose así a sus colaboradores: “No reparéis en gastos, arrasad todo, tenga que ver o no (con el 11-S)”. El barrido se efectúa inmediatamente y supone el fin de la relación entre la CIA y la familia Haqqani, que hasta no hace mucho eran buenos amigos.</p><p><strong>Bombardeo inesperado</strong></p><p>En enero de 2002, un convoy de 65<em> pickups</em> circula a buena velocidad hacia Kabul, transportando a un centenar de jefes de tribus, clanes y notables del Este afgano, acompañados por sus lugartenientes. Todos se dirigen a la capital a ponerse a disposición de Hamid Karzai. Quien les ha convencido de hacer ese viaje es <strong>Yalaludin Haqqani.</strong> El convoy es brutalmente fulminado por un bombardeo americano totalmente inesperado, resultando muertos alrededor de cincuenta jefes pastunes. ¿Error de la CIA? ¿<strong>Una mala jugada</strong>?</p><p>Según el antropólogo y especialista del mundo pastún, Georges Lefeuvre, el responsable del ataque fue un señor de la guerra llamado Pacha Khan Zadran, uno de los numerosos primos de Haqqani. “Estaba descontento con Karzai, que no había mantenido la promesa de darle el puesto de gobernador de la provincia del Paktiyá como él pretendía. Se vengó haciendo creer a la CIA, para quien también trabajaba, que el convoy iba a atacar Kabul”, explica Lefeuvre.</p><p>Poco después, otro ataque americano apunta a Sirajudin Haqqani, el hijo de Yalaludin, matando a su mujer y dos de sus hijos. A partir de ahí <strong>ya no es posible una marcha atrás</strong>. El jefe pastún decide llevar a cabo la guerra santa hasta el final. Serán incontables los atentados que cometerán sus redes, sobre todo en Kabul. Se multiplica la práctica de atentados suicidas, hasta entonces desconocidos en Afganistán, introducidos por los yihadistas árabes. Los primeros ocurrieron en 2003. Tres años después ya iban por 167, la mayor parte cometidos en regiones bajo su influencia.</p><p>El 18 de agosto de 2008, Haqqani lanza a unos quince insurgentes con chalecos explosivos contra el campo Salerno, la gran base americana próxima a Khost. La CIA replica con drones que lanzan tres misiles el 8 de septiembre contra su madrasa, cerca de Miranshah, matando a 21 personas, en su mayoría <strong>miembros de su familia y niños.</strong> A finales de diciembre de 2009, Haqqani puede saborear su venganza: gracias a un kamikaze jordano infiltrado en la base avanzada de la CIA en Chapman, donde los expertos de la agencia eligen precisamente los blancos de sus ataques con drones, mueren seis de los mejores oficiales americanos. “La CIA ha sido puesta a prueba como nunca antes de los atentados del 11-S”, declaró Barack Obama.</p><p><strong>Interminable radicalización de los Haqqani</strong></p><p>Los americanos ya no manejan al clan Haqqani. Se pone<strong> precio a la cabeza del padre por 25 millones de dólares</strong> y la de su hijo por 10 millones. Sin resultados. Los ataques sin embargo continúan, sin éxito. Tanto el padre como el hijo parecen estar prevenidos antes de que ocurran, aunque un hermano de Sirajudin muere en uno de ellos. Es verdad que uno y otro siguen siendo más que nunca las bazas de Pakistán en el juego afgano y para controlar Waziristán. Y cuando el ISI (servicios secretos paquistaníes) quieren hacer llegar un mensaje a Nueva Delhi, sigue siendo Haqqani quien hace el trabajo sucio.</p><p>Así, se cree que su red ha sido responsable del atentado del 1 de julio de 2008 contra la embajada de la India en Kabul (58 muertos y 141 heridos), del cual los americanos dedujeron que había habido contactos telefónicos entre los terroristas de Haqqani y el ISI [servicios secretos paquistaníes].</p><p><strong>Milt Bearden</strong>, ex jefe de la antena de la CIA en Pakistán, hará más tarde este comentario en la web Khyber.org: “Haqqani ha pasado del estatuto de mejor amigo de América hasta la retirada soviética al de su peor enemigo (…). Ahora encabeza la lista de los hombres más buscados (…)”.</p><p>Uno tras otro, los ataques de la red Haqqani van ganando en eficacia: en septiembre de 2011 llegan a<strong> matar al ex presidente afgano Burhanudin Rabbani</strong>, que había dirigido el país entre 1992 y 1996. Un asesinato de alcance simbólico porque él presidía entonces el Alto Consejo para la Paz, encargado de las negociaciones con los talibanes.</p><p>La historia de Yalaludin Haqqani es la de una radicalización interminable que afecta a toda su familia, su clan, su tribu y las que tienen relación con ella. Si hijo Sirajudin, que le sucede oficialmente tras su fallecimiento por enfermedad anunciada el septiembre de 2018, promete ser aún más duro. Ya le llaman Khalifa, el califa.</p><p> Sirajouddine Haqqani durante una entrevista para Al Jazeera.</p><p>“Cuando dirigía la red, Yalaludin Haqqani siempre tuvo la precaución de mantenerse relativamente apartado de las redes islamistas transnacionales como Al Qaeda”, explica Élie Tenenbaum, responsable del laboratorio de investigación sobre la defensa del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, IFRI, y coautor de <em>La guerra de veinte años</em> (ed. Robert Laffont). “Era más cercano a los talibanes, considerados como combatientes locales que defienden sus tierras. Él (su hijo) <strong>está más influenciado por Osama Bin Laden </strong>y por uno de sus más fieles lugartenientes, Abu Laith al-Libi”.</p><p>Este último parece que ha sido el mentor de Sirajudin. Hasta su muerte por ataque de dron, en 2018, al-Libi dirigía el “Mando supremo” de la red a lo largo de la frontera afgano-paquistaní y se ocupaba de los campos de entrenamiento de ambos lados. Él podría haberle inspirado el gran ataque a la base militar de Bagram, al norte de Kabul, en febrero de 2007, durante la visita del vicepresidente americano Dick Cheney.</p><p>“Reforzado por el apoyo de Al Qaeda, la red recobró una nueva dimensión, más internacional”, prosigue Élie Tenenbaum. “Sirajudin estaba convencido de que si su padre no había conseguido el puesto –y, de ahí, el reconocimiento– que le habría correspondido en el Afganistán de los talibanes, es sobre todo porque no disponía de los vínculos financieros y políticos con las redes internacionales, poderosos vectores de influencia de los yihadistas afganos. Por lo tanto, apostó por Al Qaeda para crecer. De hecho, la red Haqqani es hoy probablemente <strong>uno de los movimientos islamistas más eficaces en el plano militar</strong>”.</p><p>Actor local durante mucho tiempo, la red Haqqani se ha transformado para mostrar en la actualidad una ambición más global. “Ahora que es un actor transnacional, puede disponer de capacidades que se extienden más allá de la frontera afgano-paquistaní. Ese era uno de los mayores temores del antiterrorismo americano”, indica este investigador.</p><p><strong>El paso de Mohammed Merah por Miranshah</strong></p><p>Desde 2007, Al Qaeda posee al menos una base en Waziristán del Norte. La investigación sobre el atentado cometido el 7 de julio de 2005 en el Metro de Londres, que mató a 56 personas e hirió a 700, indica que el jefe de la célula terrorista, Mohammad Sidiq Khan, había seguido “un entrenamiento adecuado” en las zonas tribales. Mismo caso que los doce paquistaníes y los dos indios detenidos en enero de 2018 en Barcelona: <strong>preparaban una ola de atentados suicidas en ciudades europeas</strong>.</p><p>También fue en Miranshah donde el francés Mohammed Merah, junto con otros voluntarios llegados desde Asia Central, se inició en el manejo de las armas antes de los asesinatos de Toulouse y Montauban, en marzo de 2012. Su formación sólo duró dos días pero, por la desconfianza de sus anfitriones pastunes, el tolosano, apodado <strong>Youssef al-Faransi</strong> (el francés), fue sometido durante diez días a diversas pruebas para comprobar que no era un infiltrado occidental.</p><p>“Una historia insurreccional demasiado larga ha servido de terreno fértil para una miríada de grupos terroristas indígenas y exógenos, interconectados desde los dos lados de la frontera afgano-paquistaní; se han dispersado por todas partes, a veces muy lejos de su base de origen, pero <strong>no han dejado de radicalizarse</strong>”, analiza el antropólogo Georges Lefeuvre.</p><p>El yihadismo global de estos últimos años ya no es el creado por Bin Laden y Al-Zawahiri. Ahora es más complejo, más híbrido, una mezcla de conflictos locales y problemas internacionales y por consiguiente más sofisticado. Como subraya un informe reciente del Soufan Center, un instituto de investigación independiente especializado en problemas de seguridad global, “ha evolucionado de monstruo de una sola cabeza a una hidra”.</p><p>“El objetivo original de Bin Laden era establecer un movimiento de vanguardia que dirigiría la lucha contra los regímenes apóstatas a través del mundo árabe y provocaría revueltas locales e insurrecciones”, dice el informe. “Desde entonces, los éxitos conseguidos por el movimiento yihadista global parecen <strong>haber sobrepasado las mayores ambiciones de Bin Laden</strong> con la proliferación de grupos franquiciados en numerosos países y la movilización de miles de combatientes en todo el mundo, incluidos los países occidentales. La aparición del Estado Islámico en particular, ha logrado transformar el movimiento yihadista en un movimiento de protesta popular, atrayendo a gente que apenas había tenido relaciones con el islamismo extremista o militante. Continuando con los esfuerzos de Al Qaeda, el Estado Islámico ha transformado el yihadismo en una ideología radical de rebelión”.</p><p><strong>Un nuevo terror en Pakistán</strong></p><p>La familia Haqqani<strong> no se libra de esta radicalización </strong>sobre la que el ISI parece cerrar los ojos. Porque, más que nunca, los servicios secretos paquistaníes necesitan mantener una relación muy estrecha con el clan. No sólo jugar una baza en Afganistán después de la retirada americana, sobre todo porque la partida se anuncia complicada, sino también para mantener contactos con los talibanes paquistaníes de las zonas tribales que los Haqqani conocen tan bien. Pero también está ahí el peligro.</p><p>En diciembre de 2007, 40 jefes de milicias wahabitas radicales crearon una organización paraguas: el Tehrik-e-Taliban (TTP) o Movimiento de los Talibanes Paquistaníes, con el sanguinario y cruel Betullah Mehsud como “amir” (jefe). Incorporado a Al Qaeda, el TTP tiene por finalidad atacar todo lo que represente el Estado -policía, ejército, tribunales, administraciones...</p><p>Se ha instaurado pues un terror mucho más temible que el de los talibanes afganos. Incluso antes de la constitución del movimiento, ya eran incontables los atentados y asesinatos que cometían los insurgentes, no sólo en las zonas tribales sino sobre el conjunto del territorio paquistaní. Se les imputa en especial el asesinato de Benazir Bhutto en diciembre de 2007, con el apoyo probable del ejército paquistaní, e incluso en el exterior, como lo muestra el atentado abortado de Times Square, en Nueva York, en mayo de 2010.</p><p>En Waziristán del Sur y del Norte, al menos sesenta personalidades tribales y religiosas han sido asesinadas solamente en el año 2005. <strong>Sus cuerpos fueron luego mutilados, decapitados o colgados</strong> de farolas y sus bolsillos rellenados con billetes para dar a entender que eran espías al servicio de los americanos. Los DVD con sus suplicios llegaron incluso a venderse en los bazares.</p><p>Tras muchos años de retraso, de humillación y de derrotas, el ejército paquistaní finalmente reacciona por la masacre, el 16 de diciembre de 2014, de 134 hijos de militares y sus profesores en una escuela de Peshawar. Le costará no obstante al menos cinco ofensivas importantes para hacerse con las zonas tribales. Una parte del TTP atravesó la línea Durand para refugiarse en Afganistán donde formó la organización Wilayat-e-Khorasan, que se convertiría en la rama afgana del Estado Islámico y que ha cometido estos últimos meses los atentados más atroces de Kabul.</p><p>Uno de los personajes clave de la cuarta temporada (2014) de la serie de culto americana<em> Homeland</em> –su nombre ha sido modificado–, Sirajudin Haqqani, se ha permitido el lujo de publicar, a finales de febrero de 2020, una tribuna en primera página de <em>The New York Times</em>, diciendo que él quería la paz. Bajo sus condiciones...</p><p>En la actualidad, Sirajudin Haqqani está más que nunca en el <strong>meollo de los eventos afganos</strong>. Gracias a sus apoyos en el aparato militar paquistaní, se ha convertido, tras la muerte del mullah Omar, en uno de los tres miembros del triunvirato que dirige a los talibanes afganos, a cargo de las operaciones militares y con unas fuerzas propias estimadas en 5.000 guerrilleros. También es el hombre clave del ISI en su organización. El “califa” es el “contacto” de unos y otros con Al Qaeda, de quien siempre fue cercano.</p><p>Traducción: Miguel López</p><p>Texto original en francés:</p><p><span id="doc_9426"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jean-Pierre Perrin (Mediapart)]]></author>
      <media:title><![CDATA[Los Haqqani, de ser los mejores amigos de la CIA a enemigos públicos número uno de EEUU]]></media:title>
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