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    <title><![CDATA[infoLibre - Orgullo LGTBI]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/suplementos/orgullo-lgtbi/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Orgullo LGTBI]]></description>
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      <title><![CDATA[El Orgullo se planta frente al odio y la amenaza a los derechos LGTBI: "Estamos contra aquellos que no nos quieren"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/orgullo-planta-frente-odio-amenaza-derechos-lgtbi-no-quieren_1_1277783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dc7f4aaa-18b5-4055-aaae-8932143e45b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Orgullo se planta frente al odio y la amenaza a los derechos LGTBI: "Estamos contra aquellos que no nos quieren""></p><p><strong>El arcoíris ha vuelto a teñir el centro de Madrid</strong>, desde la glorieta de Carlos V hasta la plaza de Colón. Y lo ha hecho como en 2019. Como si la pandemia del covid fuera un mal recuerdo, la marcha del Orgullo LGTBI ha regresado a sus tradiciones: de forma multitudinaria —la Delegación del Gobierno ha cifrado entre <strong>600.000 y 700.000 los asistentes</strong>—, sin aforos ni mascarillas, y con sus tradicionales y populares carrozas. Y lo ha hecho como siempre: con mucho que reclamar. Este año, más que nunca, el colectivo ha llamado a salir a la calle para frenar <strong>los intentos de retrocesos de sus derechos por parte de las derechas</strong>. Y lo han hecho para pedir la aprobación del actual proyecto de Ley Trans y LGTBI y el impulso del Pacto Social y de Estado contra los discursos de odio.</p><p>En el manifiesto los organizadores, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) y COGAM, colectivo LGTBI+ de Madrid, han denunciado en la Plaza de Colón <strong>los "terribles discursos de odio" que se producen desde algunas instituciones </strong>que van desde la estigmatización, al señalamiento como responsables de "problemas inventados o reales", hasta calificar al colectivo como "personas con privilegios" o "como amenazas a menores o a mujeres". </p><p>Dos horas antes, y bajo el lema <strong>"Frente al odio: Visibilidad, Orgullo y Resiliencia"</strong>, la manifestación ha partido con un intenso calor a las 19 horas de la Plaza Carlos V, en Atocha, con la bandera trans gozando de especial protagonismo. Primero, la cabecera formada "íntegramente" con la participación de activistas LGTBI que trabajan en diversos ámbitos, como la discapacidad, la realidad gitana, la migrante y el feminismo, tal y como detallaron el viernes los organizadores. </p><p>Antes del inicio de la marcha, la presidenta de FELGTBI+, <strong>Uge Sangil,</strong> ha asegurado que el movimiento está "aquí de nuevo" tras dos años para "reivindicarnos, para mostrarnos, para disfrutarnos". "Estamos de frente contra aquellos que no nos quieren, que nos repudian, que quieren eliminar los derechos conseguidos", ha afirmado al tiempo que ha defendido que no darán "ni un paso atrás". Sangil también ha querido aprovechar este momento para dejar mensajes al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. "Hasta que Almeida no reciba a los colectivos y haga políticas públicas reales para el colectivo<strong> no es el Ayuntamiento de todos, todas y todes</strong>. Si quiere gobernar, que esté a disposición del pueblo", ha afirmado, al tiempo que ha reclamado que "a Ayuso también hay que nombrarla" porque comparte gobierno con la ultraderecha: "Nos quiere robar nuestros derechos".</p><p>Por su parte, la presidenta de COGAM,<strong> Carmen García de Merlo</strong>, ha afirmado que no van a permitir que "nadie pueda con nosotros" y que <strong>"nadie nos va a meter dentro de ningún armario"</strong>. Asimismo, ha recordado que el colectivo necesita "ser visible": "Necesitamos el Orgullo, por que es la manera de expresarnos y necesitamos seguir luchando".</p><p>A ambas se ha sumado este año la comisaria europea de Igualdad<strong>, Helena Dalli</strong>. "Estoy aquí para celebrar todos los éxitos de la comunidad LGTBI y para que todas las personas personas sean iguales frente a la ley de la UE. Pero también estamos aquí para protestar porque <strong>este es un largo viaje y aún quedan muchas cosas por hacer</strong>", ha asegurado la representante de la Comisión Europea.</p><p>Tras la cabecera, una segunda pancarta, bajo el lema<strong> "Pacto Social y de Estado contra los discursos de odio"</strong>, han estado Unai Sordo (CCOO), Pepe Álvarez (UGT), Juan Antonio Segura (CEPAIM), María Navas (Plataforma del Voluntariado), Héctor Fernández (CESIDA), Carlos Susías (Plataforma Tercer Sector), Beth Gelb (Amnistía Internacional), José Santiago (Secretariado Gitano) o Alejandro Alder (FELGTBI+).</p><p>A continuación<strong> las 40 carrozas de diferentes colectivos, partidos políticos y empresas</strong>, en un tono más festivo. En total, han participado cerca de 100 entidades y más de 1.000 voluntarios.</p><p>Entre los políticos que han acudido a la marcha, se encuentran, por parte de <strong>Unidas Podemos</strong>, la ministra de Igualdad, <strong>Irene Montero</strong>, la ministra de Derechos Sociales, <strong>Ione Belarra</strong>, la secretaria de Organización de Podemos, <strong>Lilith Verstrynge</strong>, la secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, <strong>Ángela Rodríguez Pam</strong>, y el diputado<strong> Juan Antonio Delgado</strong>. Montero ha asegurado que<strong> la Ley Trans y LGTBI será aprobada antes de que acabe el año</strong>: "Que toda la comunidad LGTBI sepa que nunca más van a tener un país sin ellos, sin ellas y sin elles"</p><p>El <strong>PSOE</strong>, por su parte,<strong> </strong>ha estado representado por el ministro del Interior, <strong>Fernando Grande-Marlaska</strong>, y la ministra de Educación, <strong>Pilar Alegría</strong>. Markasla ha recordado que "los derechos consolidados hay que seguir ganándolos cada día" y ha asegurado que <strong>"a la derecha y a la extrema derecha les gustaría ir hacia atrás"</strong>. No obstante, ha insistido que "tenemos un gobierno central fuerte y solido y con una voluntad manifiesta de seguir avanzando".</p><p>También han acudido representantes de <strong>Ciudadanos </strong>como el portavoz nacional y portavoz adjunto en el Congreso, Edmundo Bal, la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, o los diputados Miguel Gutiérrez y Mari Carmen Martínez. La número dos del Ayuntamiento ha asegurado que <strong>el Orgullo es "representativo de lo que es Madrid"</strong> porque, además de por no pagar impuestos, la capital es "libre" porque "aquí la gente se besa con quien quiere".</p><p>De <strong>Más País</strong>, ha asistido su líder,<strong> Íñigo Errejón</strong>, que ha defendido seguir ampliando y defendiendo las libertades conquistadas para las personas LGTBI y ha cargado contra el PP por intentar "boicotear" este desfile. Asimismo, ha criticado a <strong>"los reaccionarios que le han declarado la guerra al Orgullo"</strong> y que se plantean "con cierto cinismo" el motivo por el que se celebra la manifestación "si ya está todo conseguido".</p><p>La manifestación pone el broche final a una semana que ha estado repleta de actos, actividades, reivindicaciones, celebraciones y conciertos. Si bien, tampoco ha estado exento de polémicas por la decisión del <strong>alcalde de Madrid</strong> de no colocar <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/bandera-arcoiris-edificios-publicos-forma-pancarta-esquivar-cruzada-ultra_1_1270697.html" target="_blank" >la bandera arcoíris en Cibeles</a> y de <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/orgullo-madrid-arranca-gritos-pregon-almeida-capullo-devuelveme-orgullo_1_1275945.html" target="_blank" >no acudir al pregón</a>, que corrió a cargo de la cantante Chanel. Asimismo, el regidor madrileño ha recibido críticas por la cancelación de conciertos en la plaza del Rey debido a unas obras, que finalmente han sido trasladados a la plaza Barceló.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/uge-sangil-presidenta-felgtbi-caso-samuel-dimos-cuenta-hecho-riesgo_1_1275887.html" target="_blank" >Uge Sangil</a> llegó a acusar a Almeida de <strong>"lgtbfobia"</strong> por no colgar la bandera arcoíris en Cibeles y dijo que no necesitaban que "este señor" les representara. Por su parte, Almeida se ha defendido asegurando que "no hay homofobia institucional" y que<strong> la bandera LGTBI va a estar "suficientemente representada con la iluminación".</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Jul 2022 18:09:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Precedo]]></author>
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      <title><![CDATA[Uge Sangil (FELGTBI): "Con el caso de Samuel nos dimos cuenta de que el hecho de ser o parecer es un riesgo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/uge-sangil-presidenta-felgtbi-caso-samuel-dimos-cuenta-hecho-riesgo_1_1275887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/27c22b37-c5a4-4853-8ec5-fc1f53402cbb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Uge Sangil (FELGTBI): "Con el caso de Samuel nos dimos cuenta de que el hecho de ser o parecer es un riesgo""></p><p>Agotada. Es la respuesta casi automática que Uge Sangil (La Palma, 1968), presidenta de la Federación Estatal LGTBI, lleva dando un año y medio. Vuelve a decirlo, no podría ser de otra manera, al inicio de esta entrevista con <strong>infoLibre</strong>. La futura ley trans acaba de pasar a manos de los grupos parlamentarios, y la entidad que preside desde 2018 tiene, de nuevo, un papel clave. Esta vez, reconoce, la negociación parece que no le dará tantos dolores de cabeza: <strong>la izquierda escucha las demandas de los colectivos</strong> y todo parece indicar que tomará nota de sus reivindicaciones. Fue más difícil con los socios de Gobierno. Pero las decepciones, asevera, merecieron la pena. Hoy la ley está un paso más cerca de convertirse en una realidad.</p><p>Con el Orgullo como telón de fondo, la activista y cuidadora de profesión insiste en la necesidad de parar, reflexionar y escuchar. Pero también de pelear por lo que es justo: políticas públicas que ayuden a crecer a las personas LGTBI. Frente al colectivo, la extrema derecha y la tenacidad de sus cómplices. "Hay quien piensa que ya lo tenemos todo, pero no es así, hay una amenaza real", subraya. </p><p><strong>Hace un año, medio país salía a la calle para condenar el asesinato de Samuel Luiz, pero la otra mitad discutía si su muerte tenía relación o no con la homofobia. ¿Cree que todavía se pone en duda la violencia contra las personas del colectivo?</strong></p><p>Sí. Sales de tu casa un sábado por la tarde a disfrutar de la vida y te encuentras con la muerte, por el hecho de ser gay, por tener pluma. Para el colectivo ha sido un momento de conmoción y de hacernos conscientes en muchos casos de los riesgos que corremos. A veces perseguimos la vida con velocidad y no nos paramos a pensar no solo en que nos pueden matar, sino en las violencias que no se ven. En el caso de Samuel, que ha sido un asesinato por homofobia, nos hemos dado cuenta de que el hecho de ser o de parecer es un riesgo en muchas ocasiones. También hay discursos de odio, gente que incita al odio, grupos radicales de la ultraderecha que no nos aceptan. La LGTBIfobia realmente existe, aunque haya un sector de la sociedad, conservador y de la ultraderecha, que niega que haya sido por eso. Samuel no hizo nada para merecer no estar hoy con nosotras y eso supuso también un antes y un después. Muchas personas LGTBI miramos a nuestro alrededor y de alguna manera también nos guardamos.</p><p><strong>Tener que mirar alrededor, guardarse, ¿no es en realidad un fracaso?</strong></p><p>Sí, es un fracaso del sistema. Parece que hay una involución. Yo sí que creo que la sociedad española en general ha avanzado, solo con el matrimonio igualitario hemos dado pasos agigantados, pero también es verdad que ha habido un momento de sequía en las políticas hacia el colectivo. Hay espacios donde deberíamos haber avanzado mucho y no lo hemos hecho, como la educación formal. Todavía educar en diversidad no es real, los colectivos llegamos a varios institutos, pero no son ni la mitad de los que hay en toda España. Y hay espacios de la educación formal donde no llegamos, donde no hay una asignatura que hable del respeto, de los derechos humanos, de la diversidad de las personas y se quite el estigma. Ya no solo hace falta una legislación, que es el cimiento para conseguir una sociedad mejor, sino políticas públicas reales.</p><p><strong>¿De qué manera alienta la extrema derecha que las personas LGTBI tengan que estar alerta en las calles?</strong></p><p>Cada vez que hablan, atacan. No solo al colectivo LGTBI, también lo sufren las mujeres y las personas migrantes. Lo vemos en el día a día, por ejemplo en Madrid, con el intento que han hecho de recortar o eliminar las dos leyes aprobadas en la comunidad. En Murcia, donde llevan años luchando contra el pin parental que quieren imponer o donde hace dos semanas no se aprobó prohibir las terapias de conversión. En Castilla y León, con un Gobierno que va en contra de nuestros objetivos: no hay ley en esa comunidad, ni se la espera, y en todo caso no hay políticas públicas. Hay que apelar a la cultura política de este país, a la reflexión política. Hay quien piensa que ya lo tenemos todo, pero no es así, hay una amenaza real. </p><p><strong>Habla de sequía política, ¿teme que se utilicen los intereses del colectivo de manera electoralista y luego caigan en el olvido?</strong></p><p>Sí, claro, ocurre con todas las políticas de igualdad. Son réditos que te dan un valor en un momento dado, pero que tienen que demostrarse luego en el día a día y en la ejecución de esas promesas. Cuando llegan elecciones ahí estamos, en los programas electorales, pero en el día a día muchas veces desaparecemos. Ahora mismo tenemos una Dirección General de Diversidad. Genial, pero es una dirección con un presupuesto ínfimo. Si no tienes presupuesto, realmente queda como algo muy romántico, pero poco útil. A mí no me basta con un cartel, quiero que las políticas lleguen a las personas y cambien vidas. A veces creo que no hacen falta tantas leyes para hacer políticas públicas. No solo desde el Estado, los ayuntamientos son la institución más próxima a la ciudadanía y ahí no se nos ve reflejados nunca.</p><p><strong>La ley trans está ya en manos de los grupos parlamentarios, pero su entidad fue clave en el proceso de negociación. ¿Cómo fue?</strong></p><p>Hay mucho cansancio, mucho desgaste. Recuerdo una tarde de domingo desde las tres de la tarde hasta las doce de la noche, recuerdo sentarnos, establecer estrategias ante una reunión concreta que tenía, cambiar esa estrategia tres o cuatro veces, incluso contactar a compañeras activistas para ver su opinión, y luego llegar a la reunión y todo lo que has planeado irse en un segundo abajo y tener que cambiar la estrategia sobre la marcha. Eso nos ha llevado muchas horas, muchas noches, aunque no hemos estado solas en el camino, hemos tenido a la Fundación Triángulo y Chrysallis. Muchas reuniones eran a las diez de la noche, desde distintos puntos del país y con muchas horas de reflexión. Yo no me arrepiento, pese al cansancio. Fue un año y medio muy duro, tuvimos que hablar con unos y con otros, intentar mediar… Recuerdo que vinimos un día a Madrid, a una reunión que salió bien y nos pidieron que nos quedáramos para otra reunión. Estuvimos una semana y no nos llamaron. </p><p><strong>¿Podemos saber quién fue?</strong></p><p>A estas alturas… Habíamos pedido una reunión conjunta entre el Ministerio de Igualdad y Presidencia del Gobierno, y no se pusieron de acuerdo ninguno de los dos. Hubo momentos en este año y medio en los que la ley estuvo en peligro. Tuvimos una reunión con vicepresidencia y pedimos esta otra reunión conjunta. Nos dijeron que lo fomentarían y luego nunca nos llamaron. No pasa nada, porque al final todo salió bien y eso nos ha hecho crecer. </p><p><strong>¿Ha habido decepción?</strong></p><p>Nos hemos sentido decepcionados, impotentes y frustrados. Momentos de paralización y de no saber cómo avanzar. Hubo momentos en que avanzábamos y de pronto ocurría algo que ponía todo el trabajo hecho en peligro. Hubo momentos de decepción, de desierto, de no ver, horas de pensar… claro que sí. Pero hemos sido capaces de respirar en esos momentos, acompañarnos, darnos fuerzas y tomar decisiones. Lo que hemos hecho ha sido de mucha diplomacia, hemos intentado no poner en riesgo la ley nunca, no sacar lo que hablábamos con unos y con otros, ser discretos. Y ceder, hemos cedido lo suficiente. </p><p><strong>Los escollos con los que se encontró la ley, ¿eran políticos, ideológicos o de otra índole?</strong></p><p>Tienen que ver con la ideología de ciertas personas. Creo que no hubiera pasado lo que ha pasado si no hubiera salido el panfleto de Carmen Calvo. Sabíamos que estaba el movimiento transexcluyente por ahí, desde hace años, pero si no llega a salir ese manifiesto públicamente no habría pasado lo que ha pasado. Ahí se han equivocado, pero solo un sector. Aquello empezó a poner en riesgo no solo la ley, sino nuestras vidas. Lo que más nos duele es el sufrimiento que ha causado esta guerra, cuando constantemente te están negando lo que eres. Y también me ha impactado la guerra sin sentido en las redes sociales, concretamente en Twitter. Ha sido desmedido y creo que tiene que ver con ideología y con pérdidas de poder personales de una parte del feminismo, una élite concreta que tiene su lugar en la historia pero que se ha visto amenazada por no tener la voz. Hay que dar paso a las nuevas generaciones, a los nuevos feminismos, porque nuestras sociedades evolucionan y las luchas pueden cambiar de estrategia. Tu lugar en la historia como feminista no lo vas a perder, lo vas a tener ahí y te vamos a recordar siempre. Pero me pregunto si hay quien teme perder poder o presencia.</p><p><strong>En medio de ese debate, algunas voces han sostenido que las mujeres y las mujeres trans no son lo mismo. La última que lo ha dicho fue Jedet.</strong></p><p>Yo no se lo tengo en cuenta a Jedet. Tenemos que ver dónde estamos cada una, desde dónde vivimos las cosas y la formación que tenemos. No es menospreciar a nadie, pero para llegar a tener un pensamiento determinado se tiene que pasar por varios procesos. Yo misma cuando conocí a la primera persona trans en mi vida, me cuestioné muchas cosas. Puedo entender que Jedet igual no ha hecho una reflexión previa. Creo que no lo ha hecho con malicia, otras personas nos atacan con mucha malicia, eso se nota en cómo se dicen las cosas. Yo siempre he oído a muchas compañeras decir que ser lesbiana, bisexual o trans no te hace saber cuáles son tus derechos, reivindicaciones o incluso explicar lo que te pasa. A Jedet creo que no hace falta atacarla, quizá habría que sentarse con ella y reflexionar sobre por qué una mujer cis y una mujer trans son lo mismo.</p><p><strong>¿Ser mujer es un sentimiento?</strong></p><p>Ser mujer es ser mujer. Y cada uno sabe lo que significa. No hay un único modelo de mujer, seguramente tú y yo no tengamos el mismo concepto o sentimiento de ser mujer. Creo que va más allá de lo genital, del cuerpo y de lo biológico.</p><p><strong>¿Qué opina sobre la abolición del género?</strong></p><p>Llevo muchos años pensando en mí y en la abolición del género. Hay gente que dice que es una quimera. Creo que igual que se ha construido esta sociedad binaria, del mismo modo se puede volver a construir otra. Las personas no binarias o transgénero podemos romper con eso. No digo que vaya a haber un cambio de ciclo vital, que desaparezcan los hombres y las mujeres, pero sí romper con muchos estereotipos y muchos estigmas para ser iguales. El movimiento de las personas no binarias o trans puede ayudar. No sé si es una quimera pero es un paso para que nuestra sociedad sea mejor.</p><p><strong>¿La ley trans pone en riesgo los derechos de las mujeres?</strong></p><p>No. Yo no veo dónde. Nos ponen ejemplos que, yendo al texto de la ley, no son reales. Hay una cosa importante, las mujeres trans han estado ahí siempre, viviendo en nuestra sociedad desde que somos sociedad. Y nunca hemos puesto en riesgo a nadie. ¿Por qué no se habla de los hombres trans? ¿No ponen en riesgo a nadie y no son una amenaza? Detrás de todo eso hay una ideología. En el caso de la violencia de género, está claro que si alguien comete un acto de violencia de género y luego hace un tránsito, se le va a juzgar por el momento en que cometió el delito. Eso queda muy claro en la ley, entre otras cosas. Es lanzar siempre el mismo bulo hasta que te lo hacen creer como si fuera real.</p><p><strong>Hace unas semanas, durante una intervención suya en Madrid con motivo del Orgullo, dos concejales conservadores se levantaron. ¿Le sorprendió?</strong></p><p>Me sorprendió. No entendí qué pasaba cuando se levantaron. No escuchar y levantarse de esa manera es un error político. Yo estaba diciendo lo que sentía, como lesbiana y como persona trans, como persona del colectivo y presidenta de la FELGTBI. Y porque creo en la institución pública y en los ayuntamientos. A mí me parece increíble que se manifieste de esa manera la LGTBIfobia al colectivo. No hay excusa. Si lo que molesta es que la bandera ondee, yendo a su definición estricta, pues la colgamos. La negativa a hacerlo, a mí como ciudadana no me representa, porque no es una bandera ideológica, es la bandera de todas, de la diversidad, del respeto, de los derechos humanos. No me valen unas luces en una fuente, que casi no se ven. Tampoco me vale solo con la bandera, lo que quiero son políticas públicas, pero el hecho de negarse a colocar esa bandera es grave. </p><p>Las banderas somos nosotros y nuestros cuerpos, porque siempre han estado ahí, visibles, enfrentando la adversidad. Pero no la llevo por dentro: la visibilizo. A mí no me vale con cuatro subvenciones, eso no salva vidas, quiero políticas públicas reales. Si esa bandera no está ahí, es que las políticas públicas no son reales. </p><p>Muchas compañeras me han dicho que soy valiente, pero he dicho lo que tenía que decir. Cuando la ciudadanía está disconforme con las políticas que hacen sus ayuntamientos, lo tenemos que decir. Eso no es valentía, es decir lo que sentimos. Yo habría hecho más, le habría pedido una reunión al alcalde para el 28J.</p><p><strong>¿Nunca se ha reunido con la Federación?</strong></p><p>No. Desde que soy presidenta, cada vez que llega el Orgullo le hemos pedido reuniones y nos ha derivado siempre a la vicealcaldía. </p><p><strong>La manifestación estatal del Orgullo se ha tenido que desplazar debido a la cumbre de la OTAN. Pero hubo una organización que si salió a la calle el 28J. ¿Conoce al Orgullo Crítico?</strong></p><p>Sí, tengo muchos amigos y he ido muchas veces. Soy un poco extraña yo.</p><p><strong>Son muy críticos con la Federación.</strong></p><p>Yo lo entiendo y lo respeto además.</p><p><strong>¿Pero coincide en las críticas?</strong></p><p>En muchas cosas sí y en otras no.</p><p><strong>¿En cuáles?</strong></p><p>La Federación es un elefante y a veces solo se ve el cuerno y la trompa. Hay otras cosas que no se ven. Lo que se ve es lo superficial, este orgullo gay capitalista… pero hay muchos motivos para seguir estando en este Orgullo estatal. Creo que podemos convivir con el Orgullo Crítico, me encanta su desparpajo, la pluma más estrafalaria que hay, la reivindicación directa que va a defender nuestros cuerpos, nuestra vida, me gusta la juventud del Orgullo Crítico que es idealista y que se rompe por lo que cree. Creo que tiene que estar, a mí me hace crecer. También creo que desde que estoy en la presidencia hay ciertas cosas, detalles, que hacen que ciertas personas vean con buenos ojos a la Federación. Nuestra pancarta de cabecera ya no lleva políticos desde 2019, nuestro escenario intentamos que sea lo más activista posible, también hay presencia de algunas personas del Orgullo Crítico en nuestros escenarios. Hay cosas más difíciles de cambiar. </p><p><strong>Pero luego ocurren cosas como Carlos Sobera de pregonero.</strong></p><p>No decidimos quiénes son los pregoneros. De hecho el año de Carlos Sobera no participamos en el pregón. Cuando no nos gusta el pregonero también decimos lo que pensamos. Cogam y FELGTBI hacen la manifestación estatal y desde 2019 la autofinanciamos, pero las decisiones no son conjuntas. </p><p><strong>¿Cuál es la posición de la FELGTBI sobre los vientres de alquiler?</strong></p><p>Ahora mismo estamos en un proceso en el que no tenemos ningún tipo de posición. En el último congreso se decidió empezar a hacer una reflexión, debatir internamente para llegar a una opinión o no. Hemos hecho un encuentro interno, un debate con distintas partes, llamamos a gente externa que da su opinión, y eso es crear pensamiento y reflexión. </p><p><strong>¿Y su opinión personal sobre los vientres de alquiler?</strong></p><p>No estoy de acuerdo</p><p><strong>¿Por qué?</strong></p><p>Prefiero no contestarte. Tengo una opinión personal muy concreta, pero en el lugar que ocupo y para mantener los cuidados dentro de la Federación no voy a decirla.</p><p><strong>Al principio de la entrevista hablaba de las violencias que no se ven. ¿Sufre Uge Sangil esas violencias?</strong></p><p>Ser la presidenta de la Federación no me exime de la LGTBIfobia. Me fijo sobre todo en las microviolencias, las miradas. En la calle lo notas. Cuando voy con Cris por la calle de la mano lo noto, la gente te mira. Además yo voy con este pelo tan corto, con mis pantalones, soy muy marimacha… sí que te miran, te juzgan, lo notas y lo vives. Pero soy una privilegiada, hay gente que ha sufrido más que yo. Jóvenes a los que echan de su casa, a los que encierran, gente del mundo rural que no puede salir del armario. Conocí a una mujer hace poco con problemas de salud mental y varios intentos de suicidio. ¿Yo qué he sufrido? ¿Que mis padres estuvieran mosqueados tres años y echándose la culpa? Hay gente que lo pasa realmente mal, y por eso hay que estar aquí. Que me miren por la calle a mí ya me da igual, me pongo más orgullosa, pero porque tengo la fuerza. Otros no tienen ni la fuerza ni el apoyo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jul 2022 16:47:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Uge Sangil (FELGTBI): "Con el caso de Samuel nos dimos cuenta de que el hecho de ser o parecer es un riesgo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Activismo LGTBI,Movimientos sociales,Discriminación]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las terapias de conversión no son una película: "No podía salir de la cama, me quería morir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/terapias-conversion-no-son-ficcion-salir-deprimi-no-podia-cama-queria-morir_1_1276746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8747742f-3682-4dde-a11b-14431d9d8bc3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las terapias de conversión no son una película: "No podía salir de la cama, me quería morir""></p><p>Cuando Carlos (nombre ficticio) creyó que algo en él iba mal, hizo lo que muchos hoy acostumbran a hacer: buscar soluciones en internet. Criado en un entorno conservador de profunda raíz católica, el joven vivía en constante conflicto. "<strong>Era gay, no había salido del armario y no sabía qué hacer</strong>. Mi fe me decía que aquello no podía ser", dice al otro lado del teléfono. En su desesperación, encontró una página web con una suculenta promesa: curarse. No fue hasta muchos años después que pondría nombre a aquello: terapia de conversión.</p><p>Las terapias de conversión pueden asemejarse a una historia de ficción o quizá a una práctica remota, por desfasada y por geográficamente lejana. Son cosas que ya no pasan, o si acaso ocurren en otros países, pero no en democracias avanzadas. Carlos fue entrando de lleno, casi de manera rutinaria, en la red de las terapias de conversión. Primero a través de una asociación bien arraigada en suelo español, Es posible el cambio, que pautaba los pasos hacia su supuesta curación. Lectura de textos, contacto con otras personas de su mismo perfil y encuentros grupales en distintas ciudades. "Decían que<strong> en un máximo de tres años no tendría ningún tipo de ansia</strong>", recuerda en conversación con infoLibre. Fue a raíz de esos encuentros que le invitan a "entrar en una comunidad", ligada a la Parroquia San Juan Bautista, en Madrid. Carlos habla del control extremo al que estaba sometido por el grupo e incluso recuerda la celebración de exorcismos. </p><p>El último escalón al que llega tiene nombre propio: <a href="https://www.elimparcial.es/noticia/12297/cultura/enrique-rojas-dice-que-la-homosexualidad-es-un-desorden-psicologico.html" target="_blank">Enrique Rojas</a>. "Ahí empezó lo peor", reconoce el joven. El psiquiatra le trata durante ocho años que transcurren entre medicación –fundamentalmente ansiolíticos, pautados para controlar farmacológicamente la libido–, culpa y absoluto aislamiento. Nadie de su entorno lo sabía: él ni siquiera había salido del armario y el psiquiatra insistía en que era fundamental no contar nada a nadie. A través de dos cuadernos, el paciente debía<strong> anotar las veces que se masturbaba</strong> y recoger las frases motivacionales que le dictaba el sanitario. "Llevaba una goma en la muñeca de la que tenía que tirar cuando tenía algún impulso", relata el joven. Técnicas que no solo no tenían ningún resultado, sino que le hacían entrar en un bucle de culpabilidad. "Estaba muy reprimido, cuando no podía más explotaba y entraba en una espiral, salía a ligar… volvía a la terapia y me hacía sentir peor".</p><p>Rojas llega a recomendarle el ingreso en una clínica, uno de los centros que gestiona la orden San Juan de Dios. "Me fiaba de él y acepté". Estuvo dos días enclaustrado hasta que pidió el alta voluntaria, pero decidió seguir con la terapia. Para entonces ya estaba completamente devastado: "Había dejado de lado a mis amigos y a mi entorno, no tenía trabajo y después de ocho años me deprimí mucho, no podía salir de la cama… <strong>me quería morir</strong>". Carlos estima haberse dejado unos 30.000 euros en los años de terapia.</p><p>Quienes perpetran estas denominadas terapias, explica <strong>Saúl Castro</strong>, presidente de <a href="https://www.noesterapia.net/" target="_blank">No Es Terapia</a> y autor del libro <em>Ni enfermos ni pecadores </em>(Sinequanon, 2022), se clasifican en varias tipologías. Por un lado, se trata de "profesionales que se dedican a sacar réditos económicos". Por otro lado, existen "agrupaciones y asociaciones que sin ánimo de lucro ofrecen itinerarios y acompañamiento", casi siempre desde una perspectiva marcadamente religiosa. Todos ellos comparten elementos comunes: un uso muy claro de las nuevas tecnologías, a través de webs, foros, grupos de telegram… cuestiones que, expone Castro, "dificultan la ubicación de los servicios". Utilizan además "<strong>lenguaje medicalizante </strong>para confundir y dotar de legitimidad a sus discursos". </p><p>Tienen nombres y apellidos, algunos recogidos por el autor del libro. Por ejemplo, Elena Lorenzo Rego, creadora de lo que ella misma ha denominado "coaching de identidad" para prestar ayuda, dice, a personas con "AMS, atracción hacia el mismo sexo no deseada". Por un módico precio: 80 euros la sesión, 300 euros cuatro sesiones y 560 euros ocho. En el listado está también Aquilino Polaino, licenciado en Medicina y en Psicología Clínica y miembro del Colegio Oficial de Médicos de Madrid. Pertenece también al Opus Dei y a la Academia Pontífica para la Vida. En 2005, recoge Saúl Castro en su libro, el psicólogo afirmaba contar con cuarenta años de experiencia en el tratamiento de homosexuales. Se dio a conocer cuando, invitado por el PP a la Comisión de Justicia del Senado, durante la tramitación de la ley del matrimonio igualitario, <strong>aseguró que la homosexualidad es una patología</strong>. Polaino reconoció practicar terapia para "corregir" a los homosexuales y "desde entonces, de forma subrepticia y sin anunciarse abiertamente, ha seguido haciéndolo", señala Castro.</p><p>Entre las organizaciones detectadas está la ya citada Es posible el cambio, en ocasiones presentaba bajo el nombre de Es posible la esperanza o Juan Pablo II. "Estas agrupaciones, que pueden parecer distintas, son conocidas por todas las víctimas como EPE" y han atendido a "cientos de jóvenes", sobre todo en Madrid, Cantabria y València, enumera el libro, para superar su "AMS no deseada, recuperar su masculinidad y, en caso de ser imposible, <strong>vivir en castidad y abstinencia permanente</strong>". </p><p>Verdad y Libertad es otra de las entidades que, desde una óptica religiosa, se sitúan en la cúspide de las terapias de conversión, con prácticas como convivencias de fines de semana, control obsesivo de la masturbación, pautas de abstinencia y rezos para poner remedio a la homosexualidad. Fue fundada en 2012 por Alberto Pérez, quien se presenta como un ejemplo viviente del funcionamiento de estas terapias. En 2021, la Santa Sede <strong>desautorizó su actividad</strong> y animó a las víctimas a denunciar por la vía civil. "Desde el punto de vista canónico, nosotros no podemos frenar lo que hacen", <a href="https://www.vidanuevadigital.com/2021/07/09/el-vaticano-frena-las-terapias-de-conversion-gay/" target="_blank">señaló</a>.</p><p>Finalmente, Saúl Castro también pone el acento sobre la actividad de las <strong>organizaciones de "ideología transexcluyente"</strong>. Cita, en este punto, a la psicóloga Carolina López Moya, denunciada por "promocionar en sus redes intervenciones a personas trans contradictorias con su identidad de género". En enero, la Consejería de Igualdad de la Junta de Andalucía notificó que había acordado el inicio de un expediente sancionador contra la terapeuta, por su promoción de terapias contrarias a la Ley LGTBI andaluza. </p><p>¿No hay ningún mecanismo que investigue, sanciones y frene la actividad de estas organizaciones? Sí y no. Castro es muy crítico en este punto. "Hay ocho comunidades que prohíben y sancionan la práctica de estas terapias", explica el también abogado en conversación telefónica. Sin embargo, se siguen "<strong>practicando de forma sistemática</strong> y en entornos apartados que dificultan mucho su investigación". La futura ley trans prohibirá las terapias de conversión, pero siguiendo el mismo modelo que ya se aplica en las comunidades y que "se ha demostrado fallido", a través de sanciones administrativas. </p><p>"Las consejerías tienen una agenda política" y su alcance "depende del partido que esté gobernando", sostiene Castro. Además, tampoco tienen "facultades para investigar de forma integral la práctica", en ocasiones porque es necesario "dictar órdenes o diligencias de intervención de comunicaciones, así como entrada y registro de instalaciones". En marzo de 2022, concluyó sin ningún tipo de castigo la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/concluye-sancion-investigacion-obispado-alcala-dar-cursos-curar-homosexualidad_1_8846446.html" target="_blank">investigación</a> al Obispado de Alcalá por impartir cursos para curar la homosexualidad, después de que la Consejería de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid considerase que no era "posible abrir un procedimiento sancionador". A pesar de existir una ley en la región que penaliza estas prácticas. Castro es partidario, por ello, de perseguir las terapias a través del Código Penal, siguiendo ejemplos como Francia y Alemania. "La <strong>tendencia actual es la criminalización</strong>, no la sanción administrativa".</p><p>No está de acuerdo el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). En su evaluación de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/ley-trans/" target="_blank" >ley trans</a>, el órgano de poder de los jueces se expresó contrario a prohibir por completo las terapias de conversión. Los magistrados son partidarios de mantener este tipo de terapias en "aquellas situaciones en las que se cuenta con el <strong>consentimiento del afectado</strong>".</p><p>Para Saúl Castro, el consentimiento "no es libre ni válido, porque se obtiene con engaño y mediante el error". Carlos es un claro ejemplo. Accedió, dice, de forma voluntaria, pero absolutamente condicionado por unas creencias ultracatólicas que enseguida serían reforzadas por las redes con las que se topó. "Yo quería dejar de ser gay, pero cuando busqué ayuda me tendrían que haber dicho que yo no tenía un problema", admite y afirma que la única solución es prohibirlas. Recuerda aquellos años como<strong> algo "muy oscuro", pero que también le hace sentir "vergüenza y culpabilidad"</strong>. A día de hoy, sus padres desconocen la odisea por la que tuvo que atravesar y solo ha hablado con dos personas de ello: el propio Saúl Castro y el psicólogo que le trata actualmente. "Tú eres la tercera persona a la que se lo cuento", remata. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jul 2022 19:02:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las terapias de conversión no son una película: "No podía salir de la cama, me quería morir"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madonna, Dumbledore, 'Frozen'... el 'queerbaiting' o cómo servirse de la estética LGTBI para hacer taquilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/taquilla-views-cine-musica-utilizan-queerbaiting_1_1271566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08dbb822-90bc-49f9-bfef-0df3bbf83c49_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madonna, Dumbledore, 'Frozen'... el 'queerbaiting' o cómo servirse de la estética LGTBI para hacer taquilla"></p><p>El <strong>beneficio económico</strong> es el objetivo principal de cualquier empresa, incluidas la industria musical y cinematográfica. La publicidad y el marketing ayudan a vender productos y servicios con cualquier tipo de estrategia. A veces, para conseguir el beneficio buscado, se utilizan tácticas<strong> prometiendo un contenido LGTBI del que después no hay ni rastro</strong>. Es lo que se denomina fenómeno <em><strong>queerbaiting</strong></em>.</p><p>“La palabra <em>queerbait </em>proviene del anglosajón, donde <em><strong>bait </strong></em><strong>se traduce como cebo</strong>”, explica <strong>Isabel Vega López</strong>, experta en género y estudios LGTBI. Añade que esto consiste “en una serie, película o cualquier tipo de medio cultural donde se da a entender, o está fuertemente implícito, que un personaje es LGTBI o que <strong>existe una tensión romántica o sexual entre dos o más personajes, pero que nunca se llega a desarrollar o a confirmar</strong> que efectivamente esos personajes son LGTBI”. Esto se puede encontrar en muchas películas o series, o hasta en videoclips musicales. “Es de alguna forma apropiarse de la comunidad LGTBI para vender un producto o una idea con un beneficio personal, <strong>sin buscar un beneficio colectivo</strong>”, aclara Laura Delgado Fernández, experta en industria musical.</p><p>El caso que más señalan algunos espectadores es el de la serie <em><strong>Sherlock </strong></em>(2010-2017) de la productora <em>BBC Wales</em>. Los personajes de <strong>Sherlock Holmes y John Watson desarrollan una amistad</strong> a lo largo de las cuatros temporadas que muestra una<strong> clara tensión emocional y sexual entre ellos, sin nunca confirmarlo. </strong></p><p>Este mecanismo no es inocente ni casual. Según explica Isabel Vega, esto se produce “principalmente para<strong> atraer a espectadores LGTBI </strong>que de manera general buscan representación en diferentes formas de medios debido a la falta de esta a lo largo de las décadas”. Sin embargo, la “no confirmación” de que estos personajes sean realmente <em>queers</em> se explica en que “a la vez<strong> se hace para no perder al público más convencional</strong> que podría dejar de tener interés si hubiese alguna representación del colectivo”.</p><p>En el caso de la<strong> industria musical</strong> es más difícil identificar el <em>queerbaiting, </em>pero eso no significa que no esté presente. “En general, creo que los casos que hemos podido ver, como Madonna o Dua Lipa, dejan claro la mirada que hace la industria de todo ello”, indica <strong>Laura Delgado</strong>. Hace pocos días, <strong>Madonna </strong>subió al escenario con la cantante Tokischa, <strong>concluyendo su actuación conjunta con un beso</strong>, un acto que la artista lleva haciendo desde 2003. Tanto aquel momento, con Britney Spears y con Christina Aguilera, como ahora, ha generado <strong>todo tipo de reacciones</strong>: desde aquellos que lo alaban, hasta aquellos que lo tachan de <em>queerbaiting</em>.</p><p>Pese a que <strong>Madonna ha sido considerada un icono LGTBI </strong>durante décadas, muchos seguidores<strong> han visto con malos ojos </strong>que se haya besado con una mujer durante un evento del Orgullo. “No es representación, sino <strong>sexualización, cosificación y banalización </strong>de las relaciones sáficas”, protesta un usuario en Twitter. Las personas LGTBI reclaman <strong>iconos que sean parte del colectivo</strong>. Otro denuncia que “la hipersexualización que esto supone a las mujeres <em>queer </em>es <strong>solo para ganar dinero arcoíris”</strong>. Laura Delgado explica estas reacciones: “Al ser visto como una idea de negocio", el público LGTBI lo percibe como "un disfraz", cuando la realidad es que "hay muchas vidas detrás de lo que otros entienden como una moda”, asegura.</p><p>El otro ejemplo que indica la musicóloga, es el de<strong> Dua Lipa</strong>, refiriéndose a dos de sus<strong> </strong>videoclips en colaboración con dos mujeres:<strong> Miley Cyrus y Angèle</strong>. En ambos vídeos, los personajes presentan <strong>química y tensión sexual que muchos llegan a creer que al final podría resolverse.</strong> Sin embargo, una vez más, no es el caso. “No sé hasta qué punto es parte de la estrategia que quieren seguir las discográficas o sus managers, o hasta qué punto son ellas mismas las que quieren hacerlo con libertad”, opina Laura Delgado. “Pero al final del día, <strong>todos somos conscientes de quien lo hace por moda y quien realmente está involucrado</strong> o quiere ser parte de ayudar o visibilizar'', continúa.</p><p>Otras veces, la <strong>confirmación </strong>de que son personajes <em>queer</em><strong> llega, pero tarde.</strong> Explica Isabel Vega que esto en otras ocasiones se produce <strong>“una vez terminada la serie o la película</strong>”. Señala que uno de los ejemplos más claros es el del personaje de <strong>Albus Dumbledore</strong>. La escritora de la saga de los libros de Harry Potter,<a href="https://www.reuters.com/article/oesen-libros-dumbledore-homosexual-idESCAR03241020071020" target="_blank"> J.K. Rowling, destapó la homosexualidad del director de Hogwarts</a> en distintas entrevistas. “Independientemente de la confirmación en películas posteriores a la saga principal, y de lo que cada persona como individuo crea acerca del personaje, está claro que el hecho de declarar la disidencia de un personaje fuera del contenido que llega al público general <strong>no es una buena forma de representación</strong> o de lanzar un mensaje de diversidad”, opina Vega.</p><p>Las personas LGTBI intentan encontrar ejemplos <em>queer</em>, aunque nunca se llegue a confirmar que lo sean, por la <strong>falta de representación.</strong> Es algo que ocurre con algunos personajes animados, como los de la compañía <strong>Disney</strong>. Dos ejemplos claros son los personajes Shang Li, de <em>Mulán</em>, y Elsa, de <em>Frozen</em>, a los que el público considera representativos de la <strong>bisexualidad </strong>y el <strong>lesbianismo</strong>, respectivamente. Es por esta “no confirmación” de su sexualidad que en el <em>live-action</em> de <em>Mulán </em>Disney decidió<em> </em>eliminar directamente al personaje de Shang Li. La compañía quería evitar que no se estrenase en China, un mercado importante para Disney y donde <strong>este tipo de personajes suelen ser restringidos</strong>. Del mismo modo, nunca se llegó a confirmar<strong> si Elsa era lesbiana</strong>, a pesar de incluir en la segunda entrega de la película<em> </em>distintas escenas, con bastante química, junto a otro personaje femenino, por las demandas del público.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jul 2022 19:06:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mariam Azarkan, Paula Jiménez Belmonte]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Madonna, Dumbledore, 'Frozen'... el 'queerbaiting' o cómo servirse de la estética LGTBI para hacer taquilla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Negocios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tolerancia, aceptación, normalización: series por la apertura del foco LGTBI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/tolerancia-aceptacion-normalizacion-series-apertura-foco-lgtbi_1_1272406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3d5331d9-60eb-4c7b-8270-58539c2922af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tolerancia, aceptación, normalización: series por la apertura del foco LGTBI"></p><p>Todavía parece que hay personitas por el mundo escandalizadas por un <strong>beso </strong>en la boca. Un gesto amoroso capaz en pleno 2022 de provocar una controversia planetaria en una película de animación literalmente para todos los públicos como<em> </em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/lightyear-pixar-infinito_1_1260216.html" target="_blank" ><em>Lightyear</em></a><em>. </em></p><p>Largo <strong>trecho </strong>por recorrer aún, por tanto. Muchas espitas por abrir. Como las abiertas en la pequeña pantalla por una importante cantidad de series que están haciendo <strong>pedagogía </strong>de un valor incalculable por la tolerancia, con algo menos de drama y mucho más humor por la normalización.</p><p>Tramas variopintas y diversas que nos ponen en situación, nos empujan a <strong>empatizar </strong>y nos animan a contemplar la diversidad como única opción posible en un mundo cada vez más iracundamente polarizado. La ficción, siempre empecinada en <strong>transformar </strong>la realidad. Así: </p><p><em><strong>HEARTSTOPPER</strong></em></p><p>El público ha acogido con los brazos abiertos la historia de Charlie Spring (interpretado por Joe Locke), un alumno gay que se enamora de su compañero de clase Nick Nelson (Kit Connor). Un adorable, reconfortante e inclusivo romance adolescente basado en el webcómic y la novela gráfica del mismo nombre creada por Alice Oseman. Es, además, una de las producciones británicas de más repercusión y más vistas en Netflix.</p><p><em><strong>FIRST KILL (LA PRIMERA MUERTE)</strong></em></p><p>También en Netflix puede verse este drama fantástico estadounidense para adolescentes creado por Victoria Schwab y basado en la obra homónima de la misma autora. Juliette (Sarah Catherine Hook) es una joven vampira que tiene que ejecutar su primera muerte para poder ocupar su lugar en la familia. Por si esto no fuera ya suficientemente problemático de por sí, la trama se complica cuando escoge como víctima a una chica nueva en la ciudad llamada Calíope (Imani Lewis), que resulta ser una cazavampiros. Para terminar de complicar las cosas, ocurre lo que tiene que ocurrir: se enamoran.</p><p><em><strong>LOVE, VICTOR</strong></em></p><p>Spin-off estadounidense de la película <em>Love, Simon</em> que puede verse en Disney+ y que relata la historia Victor (Michael Cimino) al llegar a un nuevo instituto en plena búsqueda de autoaceptación y descubrimiento. Una trama en realidad universal, creada por Isaac Aptaker y Elizabeth Berger, que ejerce delicadamente como referente y que muestra lo complicadas que son las relaciones adolescentes y la comunicación con unos padres que no asimilan la salida del armario de su hijo. Cimino, por cierto, es heterosexual pero participó días atrás en la manifestación del Orgullo en Nueva York y aprovecha cualquier oportunidad para reivindicar los derechos de la comunidad LGTBI.</p><p><em><strong>SEX EDUCATION</strong></em></p><p>Otra historia ambientada en un instituto, en este caso británico. Una alocada comedia dramática creada por Laurie Nunn que narra las peripecias del dubitativo Otis (Asa Butterfield), hijo de una psicóloga sexual y que termina montando su propio consultorio clandestino para asesorar en asuntos de sexo a sus igualmente desorientados compañeros. A partir de ahí, todo tipo de situaciones disparatadas principalmente junto a Eric (Ncuti Gatwa), su mejor amigo, abiertamente homosexual y que proviene de una familia religiosa africana. No faltan importantes reflexiones sobre la aceptación o cómo afrontar las agresiones sexuales.</p><p><em><strong>THE WILDS (SALVAJES)</strong></em></p><p><em>The Wilds </em>es un drama estadounidense creado por Sarah Streicher para Amazon Prime Video. Se trata de un grupo de chicas jóvenes cuyo avión se estrella y las deja varadas en una isla desierta. Shelby (Mia Healey) y Toni (Erana James) son las que protagonizan una inesperada relación homosexual a pesar (o precisamente por eso) de ser diametralmente opuestas. El extraño experimento científico en el que en realidad están atrapadas hace el resto.</p><p><em><strong>JÓVENES ALTEZAS</strong></em></p><p>El príncipe Wilhelm se adapta a la vida en su nuevo y prestigioso internado: Hillerska. Pero seguir lo que le dicta su corazón es más difícil de lo que esperaba cuando él, príncipe heredero de Suecia, se enamora de su mejor amigo. La lucha entre obligación y libertad en su máxima expresión. <em>Young Royals</em> es una de las series juveniles LGBTI más vistas de Netflix y está próxima a volver con nuevos episodios para profundizar en semejante drama vital: el amor incondicional lejos de las obligaciones a las que tiene que enfrentarse al convertirse en el primero en la línea de sucesión al trono.</p><p><em><strong>IT'S A SIN</strong></em></p><p>Serie dramática del canal británico Channel 4 escrita, creada por Russell T. Davies y ambientada en Londres desde 1981 a 1991. Representa la vida de un grupo de amigos homosexuales que vivieron durante la crisis del VIH en el Reino Unido, viviendo ferozmente a pesar de la amenaza de los peores años de la enfermedad. El resultado es una trama tan dura como tierna que clama por la tolerancia. Está protagonizada por Olly Alexander, líder de la banda Years & Years, y puede verse en HBO.</p><p><em><strong>THE POLITICIAN</strong></em></p><p>Payton Hobart (Ben Platt), un estudiante adinerado de Santa Bárbara, supo desde los siete años que sería presidente de los Estados Unidos. Pero primero tendrá que aprender a manejar el panorama político más traicionero de todos: el instituto. En su camino hacia la cima, se postula para presidente del cuerpo estudiantil eligiendo como vicepresidenta a una paciente de cáncer y víctima del síndrome de Munchausen, y como compañera de confianza a una afroamericana de género no conforme. La trama está repleta de personajes con sexualidades e identidades de género fluidas que, aún no siendo principales, aportan una considerable amplitud de miras.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Jul 2022 17:45:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tolerancia, aceptación, normalización: series por la apertura del foco LGTBI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Series televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Postureo y marketing: las empresas siguen viendo el Orgullo LGBTI como una gallina de los huevos de oro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/postureo-marketing-empresas-siguen-viendo-orgullo-lgbti-gallina-huevos-oro_1_1268805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3b2f446f-0a14-47e0-87c1-3995a011d2ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Postureo y marketing: las empresas siguen viendo el Orgullo LGBTI como una gallina de los huevos de oro"></p><p>Todos los años, el mes de Orgullo empieza de la misma manera: los logos de las empresas<strong> se tiñen de arcoíris</strong> y las buenas intenciones inundan las redes sociales. El 28 de este mes es el Día del Orgullo, una fecha de la que es fácil <strong>aprovecharse para cambiar la estrategia de marketing</strong> de las marcas aplicando, consciente o inconscientemente, el conocido como <em><strong>pinkwashing </strong></em>(que podría traducirse como blanqueamiento rosa). “Las empresas, un día al año o una semana al año", se preocupan "por vender más y por quedar bien con el consumidor, pero realmente" no se "involucran en la causa”, explica Neus Soler, profesora en economía de la UOC y experta en marketing.</p><p>Esta es la estrategia que utilizan ciertas empresas para <strong>beneficiarse </strong>de lo que parece ser la gallina de los huevos de oro una vez al año. El <em>pinkwashing </em>hace<strong> alusión al “postureo” </strong>de las multinacionales sin involucrarse en el <strong>movimiento LGTBI+</strong> en estas fechas. “Venden sus productos, marcas y espectáculos como <em>LGTBI friendly</em>, pero apenas cuentan con personas LGTBI”, asegura a <strong>infoLibre</strong> Lourdes Gómez, la responsable de Incidencia y relaciones institucionales del colectivo Kifkif.</p><p>El nombre que se le ha dado a esta estrategia de marketing <strong>nace en los años 90</strong>, cuando varias empresas escogieron el color rosa, símbolo de la lucha contra el cáncer de mama, para vender más sus productos en el mes de mayo. Así pues, la organización <a href="https://www.bcaction.org/" target="_blank"><em>Breast Cancer Action</em></a>, acuñó el término <em>pinkwashing </em>para denunciar a las empresas que afirmaban apoyar a las mujeres con cáncer de mama, pero, en realidad, <strong>solamente querían conseguir mayores beneficios económicos</strong> a través de incorporar a su publicidad una causa benéfica. </p><p>Con el tiempo, el colectivo LGTBI acabó utilizando también el término <em>pinkwashing</em> para referirse a la<strong> instrumentalización de sus derechos</strong> por parte de compañías o políticos. Pero, ¿realmente funciona esta estrategia? “A no ser que se haga una campaña específica por el Orgullo, no se puede probar que las ventas hayan aumentado”, indica Neus Soler. Aunque el beneficio económico es difícil de probar, las empresas en ocasiones aprovechan el Orgullo para encarecer sus productos con una bandera arcoíris y conseguir, eso sí, prestigio. <strong>Nivea es un claro ejemplo de </strong><em><strong>pinkwashing</strong></em>. En 2019, la agencia de publicidad FCB propuso a la marca hacer una campaña en la que dos hombres se dieran la mano. Pero un alto directivo de la compañía se opuso rotundamente, aclarando que <a href="https://www.thetimes.co.uk/article/nivea-accused-of-telling-ad-agency-we-dont-do-gay-csdxm26sl" target="_blank">“no hacen cosas para gays”.</a> Tres años después, Nivea ha sacado a la venta <strong>su distintiva lata de crema azul con una bandera LGTBI. </strong>Pero no solo eso, sino que la ha puesto a la venta<strong> hasta un euro más cara </strong>que la lata clásica azul. “Es un ejemplo claro de <em>pinkwashing</em>, sacan provecho del Orgullo sin involucrarse en la causa, es todo postureo”, afirma Neus Soler.</p><p>Pese a que los casos de <em>pinkwashing </em>son continuos, no hay forma de pararlos.<strong> </strong>“La responsabilidad no tiene que ver tanto con el marketing sino con la<strong> vulneración de derechos</strong>”, explica Lourdes Gómez. Añade que la responsabilidad que <strong>hay que “señalar y atajar”</strong> es la de aquellas empresas que “promocionan un producto o servicio utilizando simbología del colectivo LGTBI, como sus banderas, pero <strong>mantienen a su vez conductas homófobas</strong>”. Como es el caso de la marca de lencería <em><strong>Victoria’s Secret</strong></em><em>,</em> que sufrió un boicot en redes sociales tras las <strong>declaraciones tránsfobas</strong> de su exdirector de marketing, Ed Razek. “¿Deberíamos contar con modelos transexuales en el desfile? No, no creo. ¿Por qué no? <strong>Porque el desfile es una fantasía</strong>. Es un divertimento muy especial de 42 minutos. Eso es lo que es. Es algo único en el mundo y ninguna otra firma podría competir con él, ni siquiera los competidores que nos critican. Si nos critican es porque somos los líderes”, explicó en <a href="https://www.vogue.com/article/victorias-secret-ed-razek-monica-mitro-interview" target="_blank">una entrevista para </a><a href="https://www.vogue.com/article/victorias-secret-ed-razek-monica-mitro-interview" target="_blank"><em>Vogue</em></a><em> </em>en 2018 cuando se le cuestionó la diversidad de sus <em>shows</em>. </p><p>Razek pidió disculpas públicamente y después renunció a su puesto en la empresa. Tras el boicot en redes sociales por sus declaraciones, <em><strong>Victoria’s Secre</strong></em><strong>t cambió el rumbo de su directiva</strong> y empezó a incluir modelos trans en sus campañas y en 2021 hizo una <strong>donación de 1,1 millones</strong> de dólares a organizaciones LGTBI. La sociedad ha demostrado que pedir responsabilidad y “señalar y atajar” puede funcionar. “La única responsabilidad que se les puede pedir es la social, la que hacen los consumidores, pero nada a nivel regulador o legislativo”, indica Neus Soler. Desde Kif kif, añaden que “<strong>cada vez existe más conciencia social gracias a la denuncia</strong> y visibilización de estas prácticas por parte de la comunidad LGTBI”. </p><p>No solo las empresas practican el <em>pinkwashing</em>, sino que <strong>los países también se suman a la instrumentalización</strong> de los derechos del colectivo. <strong>Israel </strong>se presenta ante el mundo, y el turismo, como un destino <em>gay-friendly</em>. Pero la realidad dista mucho de esto. Israel, con el uso de esta estrategia y otras de lavado de cara, intenta desviar la atención mundial de su <strong>régimen opresivo de ocupación, colonización y apartheid contra los palestinos</strong>. “Hay personas LGTBI que viajan a Israel porque dicen ser<em> LGBTIfriendly</em>, sabiendo que matan a personas palestinas”, explica Isabel Vega López.</p><p>Ocurre lo mismo con la Federación Internacional de Fútbol Asociación​ ​(<strong>FIFA</strong>) y <strong>Catar</strong>. Este año, se celebra en el país el Mundial de fútbol y las reacciones, tanto por parte de las organizaciones y personas del colectivo, no tardaron en llegar. Mientras que la FIFA se ha sumado a la celebración del Orgullo, <strong>en Catar la homosexualidad es ilegal</strong>. Además, las personas LGTBI no pueden adoptar ni unirse al servicio militar ni tampoco cambiar legalmente su sexo. La Federación, a pesar de abanderarse como <em>LGTBI</em> <em>friendly</em> y enviar mensajes de apoyo al colectivo, ha ignorado estos detalles.</p><p>“En el Mundial se invierten millones de euros, por lo que <strong>su principal preocupación es el beneficio económico</strong>, realmente no piensan en los derechos LGTBI”, explica Isabel Vega. A raíz de la celebración del mundial, según explica <a href="https://www.dailymail.co.uk/sport/sportsnews/article-10808951/World-Cup-hotels-Qatar-refuse-admit-LGBTQ-guests-one-insists-not-dress-gay.html" target="_blank">el diario </a><a href="https://www.dailymail.co.uk/sport/sportsnews/article-10808951/World-Cup-hotels-Qatar-refuse-admit-LGBTQ-guests-one-insists-not-dress-gay.html" target="_blank"><em>Daily Mail</em></a>, el propio país ha pedido que las personas homosexuales no hagan demostraciones de afecto públicas y que<strong> “no se vistan gay”.</strong></p><p>Estos ejemplos conducen a demostrar que “el <em>pinkwashing</em> tiene como principal modelo y objetivo al hombre cis, blanco, gay y de clase media o alta, es decir, a la <strong>hegemonía dentro de la opresión</strong>”, explica Vega López. Señala que las empresas no tienen en cuenta la lucha interseccional cuando demuestran un “apoyo superficial” al colectivo. <em><strong>Vueling</strong></em>, por ejemplo, colaboró con sus aviones para la <strong>deportación </strong>de inmigrantes a Ruanda. Pocos días después, la compañía<strong> tuiteaba sobre el mes del Orgullo</strong> y su apoyo al colectivo. Las organizaciones LGTBI denunciaron esto como <em>pinkwashing</em> ya que la empresa olvidó que dentro de los deportados podría haber personas pertenecientes al colectivo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 17:44:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mariam Azarkan, Paula Jiménez Belmonte]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Postureo y marketing: las empresas siguen viendo el Orgullo LGBTI como una gallina de los huevos de oro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Empresas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un año y 477 delitos de odio después, Samuel sigue en la memoria del Orgullo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/ano-477-delitos-odio-despues-samuel-sigue-memoria-orgullo_1_1272419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/56e90a0c-f54c-48a1-8e0a-912963130b4c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un año y 477 delitos de odio después, Samuel sigue en la memoria del Orgullo"></p><p>Fueron varios golpes los que acabaron con la vida de Samuel Luiz. Julio acababa de estrenarse y el Orgullo estaba en cada rincón. La madrugada del 3 de julio, en pleno centro de A Coruña, varias personas arremetieron contra el joven. <strong>"Te mato, maricón", gritaron los asaltantes</strong>. Aquellas palabras quedaron grabadas en los testigos y marcarían después todas las movilizaciones que recorrieron el país en contra de la homofobia. Un año y 477 delitos de odio después, el crimen permanece en la memoria Orgullo. "Samuel sigue presente por lo duro y atroz del suceso, pero también están muchas otras personas, la mayoría anónimas, víctimas de violencia LGTBIfóbica", dice Ana G. Fernández, presidenta del colectivo ALAS A Coruña. Este mismo sábado, su asociación <a href="https://alasacoruna.org/gl/2022/07/01/homenaxe-a-samuel-luiz/" target="_blank">celebrará un acto de homenaje</a> en el lugar donde sucedieron los hechos y la Federación Estatal LGTBI organiza una vigilia también el sábado a las 20:00 horas, en la madrileña Plaza de Cibeles, en recuerdo del joven y contra la violencia. </p><p><a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2022/01/02/policia-da-cerrado-crimen-samuel-falta-pequenos-detalles/00031641150954983123110.htm" target="_blank">A día de hoy</a>, un año después de lo ocurrido, tres adultos se encuentran en prisión preventiva y dos menores recluidos en un centro. La acusación popular entrevé con total claridad un delito de odio. Jurídicamente, no está tan claro, pero lo cierto es que el colectivo LGTBI ha sentido el crimen contra Samuel como una <strong>estacada contra toda su comunidad</strong>. </p><p>En 2020, según los datos oficiales sobre delitos de odio recopilados por el Ministerio del Interior, se registraron un total de 282 hechos conocidos con un origen en la orientación sexual e identidad de género de la víctima. El primer avance relativo a los datos de 2021, publicado por el departamento de Fernando Grande Marlaska en abril, adelanta que el año pasado se contabilizaron<strong> 477 delitos de odio contra la orientación sexual e identidad de género</strong>, la segunda tipología más abundante.</p><p><strong>Toño Abad</strong>, presidente del colectivo Diversitat y director del Observatorio valenciano contra la LGTBIfobia, advierte del sesgo que contienen los datos oficiales. "No son datos reales" porque solamente reflejan "las denuncias que llegan a las instituciones", pero quedan fuera aquellos casos que no se denuncian, aquellos que no se han investigado o todos los que no son considerados delitos de odio, clama el activista. Lo que es evidente, reconoce al otro lado del teléfono, es que<strong> existe un repunte</strong>. </p><p>Hay dos grandes motivos que pueden ofrecer explicaciones lúcidas al aumento. Por un lado, señala, "hay muchas <strong>más herramientas de denuncia</strong>" y las víctimas, además, se sienten "más empoderadas para denunciar y no callarse". Perciben las agresiones, antes normalizadas, como una "injusticia a combatir". Ese mensaje, reflexiona Abad, comienza a calar, así que es posible que parte del aumento tenga que ver con un mayor número de denuncias. </p><p>La infradenuncia siempre ha sido un problema para el colectivo. En una <a href="http://www.interior.gob.es/documents/642012/13622471/Informe+de+la+encuesta+sobre+delitos+de+odio_2021.pdf/0e6ffacb-195e-4b7b-924e-bf0b9c4589b5" target="_blank">encuesta</a> publicada en junio de 2020 por el Ministerio del Interior, se determinó que el 87,10% de los encuestados que decían haber sufrido algún incidente motivado por su orientación sexual o identidad de género<strong> no había acudido a las autoridades para interponer una denuncia</strong>. En 2019, la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA) publicó su <a href="http://fra.europa.eu/sites/default/files/fra_uploads/fra-2020-lgbti-equality-1_en.pdf" target="_blank">mayor encuesta</a> LGTBI hasta la fecha. En ella, los españoles que participaron reconocieron de manera abrumadora no haber denunciado ninguno de los incidentes discriminatorios sufridos: el 91% de los entrevistados no fue quien de dar la voz de alarma.</p><p>El proyecto de <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/gobierno-aprueba-ley-trans-e-incluye-libre-determinacion-personas-migrantes_1_1268461.html" target="_blank">Ley de Igualdad LGTBI</a> que acaba de ser aprobada en segunda vuelta por el Consejo de Ministros, busca de hecho poner fin a las barreras reportadas por el colectivo a la hora de interponer una denuncia. La ley tratará de desplegar todos los instrumentos posibles para evitar la llamada revictimización secundaria: este fenómeno se concibe como una <strong>infracción muy grave </strong>y como una "forma de violencia consistente en la falta de diligencia debida en el tratamiento de una denuncia o una solicitud de ayuda de una víctima".</p><p>Al Observatorio contra la LGTBIfobia que gestiona ALAS A Coruña no dejan de llegar alertas. "Prácticamente todos los fines de semana tenemos avisos de locales de ocio nocturno que dejan fuera a gente del colectivo, por motivos más que obvios", asiente Fernández. Aunque los datos son escasos, sí comparte que cada vez hay más denuncias. No solo a los organismos oficiales, sino que cada vez<strong> las víctimas llaman más a las puertas de las organizaciones sociales</strong>: "Los proyectos se hacen más visibles, la gente ya no se queda en casa por miedo, vergüenza o porque no sabe dónde ir".</p><p>El otro motivo que arroja luz sobre el repunte de delitos lo detecta Toño Abad en un fenómeno muy concreto: "Se producen más agresiones porque hay una fuerza política que lo alienta y que da<strong> argumentos que legitiman al agresor</strong>". Y en ese contexto, además de los argumentos, pesan los gestos. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, no colgará, un año más, la bandera arcoíris de la fachada del Ayuntamiento. Tampoco lo hará la líder regional, Isabel Díaz Ayuso. Ni las Cortes de Castilla y León, presididas por Vox. </p><p>La derecha y la extrema derecha cuentan en su haber con todo un <a href="https://www.infolibre.es/politica/si-hay-nino-no-quiere-nadie-aplaudo-adopten-gais-glosario-homofobo-politicos_1_1209435.html" target="_blank">glosario homófobo</a> que pone blanco sobre negro su posición. A finales de junio, la diputada ultra de la Asamblea de Madrid Alicia Rubio, se dirigía a Eduardo Rubiño, declaradamente LGTBI, para recomendarle que "se cuide en el Orgullo". Semanas antes, otra diputada del mismo partido preguntaba qué medidas se tomarían en la ciudad para evitar un incremento de los contagios de viruela del mono durante las fiestas del Orgullo, vinculando al colectivo con la expansión del virus. </p><p>"Tenemos un problema gravísimo del que <strong>llevamos alertando muchísimo tiempo</strong>", lamenta Toño Abad. Y mientras esa advertencia trataba de actuar como parapeto, los discursos de odio se han hecho "con gobiernos, donde realmente las políticas públicas se pueden ver muy condicionadas por ideologías reaccionarias". Coincide plenamente Fernández: "Los movimientos sociales en general, sobre todo los antifascistas y de izquierdas, llevamos haciendo durante este tiempo una llamada de atención, diciendo que vienen fuerte". Ahora la ultraderecha está "en puestos de poder legislativo, cada vez se organiza mejor, tiene más fondos y su discurso pasa como una simple opinión", lamenta. </p><p>A juicio de Fernández, el feminismo y el movimiento LGTBI son dos buenos ejemplos de cómo, para mantener los derechos conquistados, "hay que estar siempre a pie de cañón". Al fin y al cabo, señala, "lo que le sucedió a Samuel <strong>no puede pasar por delante de nuestros ojos como si nada</strong>".</p><p>Las masivas movilizaciones para hacer que el nombre de Samuel Luiz no se perdiera dieron cuenta de algo clave para el colectivo: su músculo y el apoyo generalizado del que goza. </p><p>Sin embargo, la comunidad LGTBI no pierde de vista el camino que queda por recorrer. "En delitos de odio, está todo por hacer: formar a la policía, a los operadores judiciales, tenemos que fortalecer las oficinas de atención a las víctimas y sobre todo –enfatiza Toño Abad– hay que<strong> incidir en la educación de la gente joven</strong>, especialmente en etapas más críticas como la adolescencia". Iniciativas como el veto parental, critica, pretenden que "la escuela no sea un lugar inclusivo donde se enseñen valores".</p><p>Lo sabe bien <strong>Alejandro Saldaña</strong>, profesor de secundaria en el instituto Juan de la Cierva, en el municipio cordobés de Puente Genil, donde ha desarrollado un <a href="https://www.youtube.com/watch?v=F7Sg3AUtxwQ " target="_blank">proyecto contra la LGTBIfobia</a>, implicando a docentes y estudiantes. Desde que la idea del pin parental fue ganando relevancia, el simple hecho de sobrevolar como una posibilidad pesa sobre las espaldas del profesorado. "Ya se ha abierto la veda y muchos padres se creen con derecho a inmiscuirse en la <strong>formación que reciben sus hijos</strong>", dice en conversación con infoLibre. Algunas familias – "quiero pensar que no son la mayoría, pero hacen mucho ruido", matiza el profesor – se ven "con la libertad de decir cualquier burrada sin que tenga repercusión", precisamente porque ven que hay quien "lo respalda en las instituciones".</p><p>Como consecuencia, algunos equipos directivos optan por dejar fuera propuestas formativas en diversidad afectivo-sexual, precisamente para esquivar la polémica. "Los proyectos contra la LGTBIfobia no son prioritarios. En algunos institutos me han llegado a decir que yo, como soy homosexual, tengo más interés en este tipo de contenidos", expone Saldaña. Algunas voces opinan sencillamente que <strong>no es necesario incidir en esta materia</strong>. "Si estuviéramos tan bien como dicen, el año pasado no habríamos perdido a Samuel", replica el docente. </p><p>Entre el alumnado, también hay tierra por labrar. "Lamentablemente, la mayoría lo recibe con desgana: a mí esto no me importa, no me toca, no me incumbe", describe y asegura haberse encontrado con muchos escollos durante sus años de docente. "En una clase de treinta, igual diez lo ven fatal, ponen malas caras o no les gusta que se hable de esto", reseña. Una de esas muecas se tradujo una vez en una frase lapidaria que atizaría al profesor: <strong>"A mí esta gente me da asco"</strong>. Al final, reflexiona Saldaña, los educadores tienen la tarea de formar a los más jóvenes, "pero la base viene de casa". Si el alumnado llega "sin valores ni respeto, desde ahí no se puede construir". En el extremo opuesto, afortunadamente, hay buenas noticias: "La suerte es que otros muchos sí se implican, sin ellos no podría haber hecho este proyecto ni ningún otro", celebra el profesor. Es gracias a esas manos dispuestas a sumar que el docente no pierde la esperanza. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2022 19:26:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un año y 477 delitos de odio después, Samuel sigue en la memoria del Orgullo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Homofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La bandera arcoíris entra en las instituciones en forma de pancartas y lonas para esquivar la cruzada ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/bandera-arcoiris-edificios-publicos-forma-pancarta-esquivar-cruzada-ultra_1_1270697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/500d7b5e-e382-47d7-9767-6b2eea742578_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La bandera arcoíris entra en las instituciones en forma de pancartas y lonas para esquivar la cruzada ultra"></p><p>"Nosotras somos la bandera. El señor alcalde no representa a toda la ciudadanía". Son palabras de Uge Sangil, presidenta de la Federación Estatal LGTBI. El alcalde al que se refiere, es el madrileño José Luis Martínez Almeida. Y la enseña a la que alude, la arcoíris, que<strong> lleva sin ondear en la fachada del consistorio desde 2019</strong>. Tampoco lo hará en la sede del Gobierno regional, aunque Isabel Díaz Ayuso sí iluminará la Casa de Correos. Y no estarán presentes sus colores en las Cortes de Castilla y León, después de que la extrema derecha, que preside la cámara autonómica, rechazase homenajear al colectivo en su día. La presidencia del parlamento de la comunidad llegó a <a href="https://www.infolibre.es/politica/presidencia-cortes-castilla-leon-solicita-psoe-quite-bandera-lgtbi-ventanas-base-sentencia-supremo_1_1269048.html" target="_blank">pedir</a> este martes a los socialistas que quitaran la bandera de las ventanas de sus despachos.</p><p>La batalla contra la bandera, símbolo del colectivo LGTBI, se libra en el campo político y en el judicial, gracias a la perseverancia de los partidos conservadores y las entidades ultracatólicas. Tienen la<strong> repulsa de los colectivos y la sociedad general </strong>–este lunes, un centenar de personas se concentraron por la noche ante las Cortes de Castilla y León para iluminarlas con los colores del colectivo–, pero también la<strong> perspicacia</strong> de los regidores que no quieren renunciar a presumir de los colores del arcoíris. Ya no ondean banderas, <strong>cuelgan lonas y pancartas</strong>.</p><p>Una de las claves está en el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) en una reciente <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/arcoiris-le-gana-batalla-ultra-abogados-cristianos-sentencia-permite-ensena-lgtbi-ayuntamiento-zaragoza_1_1259375.html" target="_blank">sentencia</a> que da la razón al Ayuntamiento de Zaragoza. Este dictamen lo cita la propia Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid, en una circular remitida a los distritos de la ciudad, donde indica la<strong> posibilidad de colgar pancartas en los edificios oficiales, pero no banderas</strong>. ¿Por qué? La sentencia aragonesa deja claro que una pancarta y una bandera "no son equiparables", abriendo así una oportunidad para los colores arcoíris: quizá no como bandera, pero sí podrán entrar en los edificios públicos adoptando otras formas. </p><p>El razonamiento lo hace tomando como base una sentencia del Tribunal Supremo dictada en 2020. Aquel fallo condenaba al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife por colgar frente a su sede la bandera nacional de Canarias, con siete estrellas verdes. La sentencia concluía que este acto contravino el ordenamiento jurídico porque "no es la bandera oficial, por lo que no puede atribuírsele la <strong>representatividad del pueblo canario</strong>". Aquella resolución judicial sentó doctrina y Abogados Cristianos no tardó en usarla para su batalla en los tribunales contra el símbolo multicolor.</p><p>El TSJA viene a cuestionar que la argumentación del Tribunal Supremo sea válida para todos los supuestos. <strong>"La sala no puede" equiparar "pancarta a bandera"</strong>, sostienen los magistrados. "Si no queremos caer en una interpretación que nos lleve al absurdo, hemos de convenir" que una cosa "es una bandera y otra muy distinta una pancarta", abundan. El tribunal apela a una definición puramente semántica y descriptiva de la enseña: "Una tela de forma comúnmente rectangular, que se asegura por uno de sus lados a una asta o a una driza y se emplea como enseña o señal de una nación, una ciudad o una institución". Además, completan los jueces, "si observamos la ley de banderas, la misma<strong> no confunde en ningún momento bandera con otro tipo de señal</strong> o emblema" y en todos los preceptos "habla de enarbolar y ondear, algo que solo puede hacer una bandera". </p><p><strong>Miguel Presno Linera</strong>, catedrático de Derecho Constitucional, cree que la sentencia aragonesa "puede ser buena para el objetivo" de mantener el guiño hacia el colectivo en estas fechas esquivando la confrontación con las entidades ultracatólicas, pero las conclusiones de los jueces se le quedan cortas. El TSJ de Aragón cree que la colocación de la bandera no contraviene el principio de <strong>neutralidad ideológica</strong>, porque se apoya sobre una ley autonómica que llama a las instituciones a proteger al colectivo LGTBI. Este razonamiento, sin embargo, no sería aplicable en todas las regiones por igual: aquellas donde no existan leyes específicas contra la LGTBIfobia, quedarían desprotegidas. </p><p>"No hace falta buscar amparo en una ley: es un símbolo de apoyo a un <strong>colectivo tradicionalmente estigmatizado</strong>", así que el gesto tendría cobijo en la propia Constitución, estima el catedrático. Además, la administración "<strong>no tiene que ser neutral</strong> en términos de discriminación: no hablamos de política, sino de derechos humanos y ahí los poderes públicos no son meros espectadores". </p><p>Por otro lado, considera que el concepto de bandera ha de aplicarse desde una perspectiva más estricta, en base a la propia ley de banderas. La LGTBI no es la bandera de un país, ni de una ciudad, ni de una comunidad, sino que se utiliza la palabra "bandera como<strong> término coloquial</strong>", interpreta el constitucionalista. </p><p>La enseña que colgó el Ayuntamiento de Zaragoza de su balcón no era, según los tribunales, exactamente una bandera: ni ondeaba agarrada a un mástil, ni estaba al mismo nivel que las oficiales. El mismo formato lo han seguido este año muchas otras instituciones: el Consell de Mallorca luce una enseña idéntica, también la Delegación del Gobierno de Extremadura, la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Teruel, el de Toledo y el de Palma. Otros directamente han omitido la palabra "bandera", para no dejar lugar a dudas. "Hoy he tenido el honor de desplegar <strong>esta bonita pancarta</strong> por el Orgullo en el Ayuntamiento de Móstoles", decía en redes sociales el diputado socialista de la Asamblea de Madrid Santiago Rivero. El Ministerio de Igualdad comunicó, a través de una nota de prensa, haber<strong> colocado en la fachada del ministerio "lonas con los colores LGTBI y trans"</strong>. Este mismo 28 de junio, día oficial del Orgullo LGTBI, dos vistosas telas colgaron de la fachada de la Moncloa: el Ministerio de la Presidencia "luce ya los colores del Orgullo LGTBI", <a href="https://twitter.com/M_Presidencia/status/1541754896390684672" target="_blank">publicaba</a> el departamento en redes sociales, una vez más esquivando la palabra "bandera". </p><p>A Uge Sangil le hiere la cruzada ultra contra una bandera que, entiende, pertenece a toda la ciudadanía. "La homofobia institucional existe", dice en conversación con infoLibre. El símbolo "representa los derechos humanos" y lanza un mensaje claro: las instituciones están con el colectivo. Rechazar colgarla de las fachadas, lanza a su juicio un mensaje peligroso. "¿Madrid no es una ciudad respetuosa?", se pregunta. "No me vale con iluminar la Cibeles, <strong>quiero mi bandera en el Ayuntamiento</strong>, que es mi casa", subraya. </p><p>Sangil no termina de entender la diferencia entre bandera y pancarta. "Si miro al ministerio, veo banderas", asiente y pide que "las instituciones sean valientes". <strong>Charo Alises</strong>, abogada de la FELGTBI, cree que echar mano de trucos para esquivar la cruzada ultra no solo es "injusto", sino que se trata de simples "parches". "El verdadero argumento debería ser que la libertad sexual no es una ideología, que ser LGTBI no es pertenecer a ningún partido. Es una cuestión de derechos humanos. Hasta que no se diga eso <strong>lo demás son parches</strong>", zanja.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jun 2022 19:25:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La bandera arcoíris entra en las instituciones en forma de pancartas y lonas para esquivar la cruzada ultra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Orgullo LGTBI,Derechos humanos,Discriminación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Orgullo Crítico desafía a un Madrid paralizado por la OTAN para clamar contra el racismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/orgullo-critico-reapropia-calles-madrid-pesar-cumbre-otan-lema-papeles-no-hay-orgullo_1_1269645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9a312c13-56bc-4c3d-8225-59ade5c35611_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Orgullo Crítico desafía a un Madrid paralizado por la OTAN para clamar contra el racismo"></p><p>El <strong>Orgullo de Madrid</strong>,<strong> </strong>organizado por empresas e instituciones, se celebrará este año entre el 1 y el 10 de julio, en lugar de hacerlo el 28 de junio, día internacional del Orgullo LGTBI en memoria de los disturbios homófobos y tránsfobos de Stonewall, en Nueva York, hace más de medio siglo. El cambio de fecha tiene una explicación: la Cumbre de la OTAN que se instala en la capital y que ha trasladado la manifestación estatal al día 9 de julio. Pero no para <strong>Orgullo Crítico</strong>, que sí ha salido a las calles este martes.</p><p>La Delegación del Gobierno no les permitió convocar una manifestación que recorriera el centro de la capital, por ello han llenado las calles de Carabanchel hasta llegar al parque de San Isidro. <strong>Javier Bujarrabal,</strong> integrante de Orgullo Crítico, está satisfecho con el traslado, pues “la disidencia sexual no solo está en el centro de Madrid”, sino que también hay personas pertenecientes al colectivo LGTBI en barrios obreros y estigmatizados como Carabanchel, señala el activista en conversación con <strong>infoLibre</strong>.</p><p>Alrededor de las 19:30 horas, la marcha ha partido de Plaza Elíptica, respaldada por decenas de colectivos que se han adherido a la protesta. Los asistentes presumen de que <strong>esta manifestación es "mas crítica y reflexiva" </strong>y en el ambiente no se dejan de escuchar algunas canciones, cantadas a pleno pulmón, como <em>A quien le importa </em>de Alaska.</p><p>Las pancartas que se han podido ver en la manifestación<strong> reflejan la diversidad de la que hace gala el Orgullo Crítico</strong>. "Por un Orgullo desde los barrios", "Aquí la resistencia trans" o "No nos olvidemos de las personas migrantes", han sido algunas de las frases que lucían en los carteles.</p><p>Los y las manifestantes que se han acercado a la movilización han reivindicado la necesidad de esta manifestación<strong>. "Es increíble que en pleno siglo XXI siga habiendo homofobia y transfobia"</strong>, afirma Michael mientras sostiene una pancarta que reza "Agrupémonos, cuidémonos". Gabi, rodeado de sus amigas y portando la bandera LGTBI, asegura que "hoy es el día en el que hay que reivindicar nuestros derechos y <strong>sacar la bandera, que no hay que llevarla dentro</strong> nunca, como dicen algunos políticos", en referencia al concejal conservador José Fernández, quien afirmó que "la bandera [arcoíris] se lleva dentro".</p><p>Este año la manifestación de Orgullo Crítico tiene una clara visión antirracista. El lema que encabeza la celebración es <strong>“Sin papeles no hay Orgullo”</strong>, resaltando la alianza con la campaña <a href="https://regularizacionya.com/" target="_blank">Regularización Ya</a>, que pretende lograr la regularización de todas las personas extranjeras que viven en España desde antes del 1 de noviembre de 2021. Así lo recoge su Iniciativa Legislativa Popular (ILP), que necesita 500.000 firmas para que el Congreso la tenga en cuenta. </p><p>En su <a href="https://twitter.com/OrgCriticoMad/status/1541693003118612480?s=20&t=l9LfIJ-uKVysKWBmMTFFRg" target="_blank">manifiesto</a> afirman que en este 2022 quieren “poner en el centro las vidas migras [personas migrantes] y racializadas” además de señalar “al Estado racista que persigue, tortura, detiene, deporta y mata”. </p><p>Esta plataforma convoca una manifestación propia y alternativa porque quiere distinguirse del MADO (Orgullo de Madrid). <strong>“Ha perdido totalmente la identidad y el sentido de la protesta”</strong>, explica <strong>Bujarrabal</strong>. Afirma que AEGAL (la Asociación de Empresas y Profesionales para Gays y Lesbianas de Madrid y su Comunidad), junto con otras empresas privadas organizadoras del MADO <strong>utilizan la lucha por los derechos del colectivo “para sacar su propio beneficio económico”. </strong></p><p>No consideran que este sea un buen reflejo de lo que tiene que ser la manifestación del Orgullo, que busca la protesta y el avance en los derechos LGTBI. “El problema no es que se haya convertido en una fiesta”, afirma <strong>Patricia Aranguren</strong>, también integrante de la plataforma, sino que <strong>la marcha “se ha convertido en un negocio”.</strong> Denuncia que esta dinámica enriquece a las empresas, pero también contribuye a engrosar el fenómeno del <em><strong>pinkwashing</strong></em>. Este término hace referencia a la instrumentalización de los discursos LGTBI para hacer un “lavado de cara a entidades que están vulnerando otro tipo de derechos”. Bujarrabal añade que en las carrozas de las empresas privadas<strong> “la gente desfila como ganado” </strong>por unas calles en las que “no se protesta, no se reclaman derechos”. </p><p>Además de denunciar la explotación económica de la manifestación y el uso partidista de las demandas de los colectivos, resaltan que <strong>en este</strong><em><strong> Orgullo mainstream</strong></em><strong> no todas las personas se pueden sentir representadas</strong>, como ocurre con las personas no binarias o asexuales. </p><p>Jorge, un asistente a la manifestación, considera que en esta se hace un ejercicio de reflexión que en la oficial no se hace.<strong> "Creo que aquí se invita a reflexionar, dejando a un lado lo lúdico y la fiesta, mientras que en la del 9 de julio te invita más a la celebración"</strong>. Coinciden en que el 9 de julio las empresas se aprovechan de la visibilidad para "lavarse las manos", según comenta Carla, otra de las manifestantes. Junto a ella, Tatiana añade que esa manifestación es "más comercial, más para turistas... y al final busca ganar dinero ". A pesar de las críticas, muchos de los asistentes admiten que acudirán a ambas manifestaciones, porque<strong> "toda visibilidad es buena".</strong></p><p>Aranguren resalta la interseccionalidad de Orgullo Crítico afirmando que <strong>la lucha LGTBI no se puede entender como una lucha aislada,</strong> sino que “se debe entender también como una lucha por todas las clases populares, pero también una lucha que tiene que ver con el derecho a la vivienda, los derechos laborales y por supuesto con los derechos de las personas migrantes”.<strong> </strong>Por ello, ponen el foco en<strong> “diferentes violencias que atraviesan las personas LGTBI en toda su diversidad”.</strong></p><p>Se adscriben al <strong>feminismo transinclusivo</strong>, por lo que se centran también en los<strong> derechos de las personas trans</strong>, para las que piden “que la Ley Trans sea efectiva y real”, y sobre todo que no olvide a “menores, personas no binarias y migras”. Bujarrabal denuncia que estas personas siguen sufriendo procesos estigmatizantes en la Sanidad pública y subraya además las dificultades que tienen para acceder al mundo laboral debido al gran estigma que pesa sobre ellas. “Las mujeres trans tienen un 99% de paro en este país, y esto hace que muchas se tengan que dedicar a la prostitución”. </p><p>Reivindican de igual manera los <strong>derechos de las trabajadoras sexuales</strong> y se posicionan en contra de la <strong>discriminación que sufren los “cuerpos gordos”</strong> que se salen de la norma. Por otro lado, denuncian la <strong>“violencia que el Sistema de Salud Mental”</strong> ejerce sobre el colectivo<strong> </strong>mediante la patologización de las “disidencias sexoafectivas y de género”. Mientras, en el plano educativo reclaman una <strong>educación sexual de calidad que no olvide a las personas con diversidad funcional. </strong></p><p><strong>Eva</strong> es una mujer trans con diversidad funcional que lleva más de 5 años en el <strong>Grupo Diverses</strong>. Arropada por los cánticos de sus compañeros y compañeras en la manifestación, afirma que es muy importante que se sigan visibilizando los derechos del colectivo sin olvidar las diversidades. "Las personas con discapacidad tenemos derecho a que nos guste quien queramos", lee en el manifiesto de su colectivo.</p><p>La plataforma denuncia también la <strong>gentrificación del Orgullo</strong>. Sus miembros afirman que a menudo se espera que las personas LGTBI se recluyan en el barrio de Chueca “a ser lo que quieren ser, pero que no aparezcan en el resto de Madrid”, explica Bujarrabal<strong>. </strong>Aprovechando la imposición de trasladar la manifestación a la periferia les ha servido para reivindicar “los barrios, los pueblos, lo rural, lo que está fuera, lo de más allá”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jun 2022 19:49:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Orgullo Crítico desafía a un Madrid paralizado por la OTAN para clamar contra el racismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Transexualidad,Gays]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Hoy se abre un horizonte nuevo": el colectivo LGTBI celebra la ley trans sin renunciar a más mejoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/hoy-abre-horizonte-nuevo-colectivo-lgtbi-celebra-ley-trans-renunciar-mejoras-congreso_1_1268755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff223348-020a-4bf7-b6bd-cb9274346fb2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Hoy se abre un horizonte nuevo": el colectivo LGTBI celebra la ley trans sin renunciar a más mejoras"></p><p>"Hoy se abre un horizonte nuevo", en palabras Mar Cambrollé, presidenta de la Plataforma Trans. "Las personas trans, las más maltratadas por la dictadura y las olvidadas de la democracia, vamos a salir del olvido", aplaude. El mismo entusiasmo lo rebosa Uge Sangil, presidenta de la Federación Estatal LGTBI (FELGTBI), quien reconoce sentirse eufórica. José María Núñez Blanco, presidente de Fundación Triángulo, se refiere a este momento como un "hito histórico en derechos del colectivo". Todas estas voces hablan de la <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/gobierno-aprueba-ley-trans-e-incluye-libre-determinacion-personas-migrantes_1_1268461.html" target="_blank">ley trans</a>, el proyecto normativo más ambicioso para la comunidad LGTBI, que este lunes, a las puertas del Orgullo, ha sido aprobado en segunda vuelta por el Consejo de Ministros.</p><p>La norma –el Proyecto de Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI– inicia así su andadura en el Congreso. Y lo hace precisamente en el 53 aniversario de los disturbios en el bar neoyorquino de Stonewall, el evento histórico que marcó en el calendario la celebración del Orgullo LGTBI. Con aquella revuelta en la memoria, serán ahora los grupos parlamentarios quienes tengan en sus manos <strong>evaluar el texto e introducir mejoras</strong>.</p><p>El Gobierno respira tranquilo. Si las cuentas no fallan, el trámite parlamentario<strong> culminará con una nueva ley</strong>, avalada por la mayoría de los grupos. Al margen de enmiendas, correcciones, matices y mejoras, la izquierda quiere una ley trans. Los grupos que posibilitaron la investidura son proclives a la norma, pero otros como Ciudadanos también se han expresado a favor: "Allí donde hemos gobernado hemos legislado en favor de los transexuales y siempre abogamos por una ley garantista y rigurosa que los proteja", dicen fuentes de la formación naranja. </p><p>Los principales colectivos, aquellos que han estado presentes desde la concepción de los primeros borradores, confían en los grupos, con los que ya han empezado a reunirse. Parece que <strong>atrás quedan las muchas trabas que ralentizaron la negociación</strong> entre los socios de coalición y que hace apenas un año hacían casi imposibles los acuerdos. La Plataforma Trans, explica su presidenta, iniciará este mismo jueves las reuniones con los grupos parlamentarios. La FELGTB, detalla su líder, ha empezado ya a conversar con algunos de ellos. </p><p>El pronóstico es bueno: el grueso de sus peticiones será asumido por algunos de los principales grupos. Incluido Unidas Podemos, quien estará "al lado de las demandas de los colectivos", señalan fuentes de los morados. El Ministerio de Igualdad, tal como ocurrió con la Ley del <em>solo sí es sí</em>, acompañará la tramitación, que se canalizará por la vía de urgencia, una manera de agilizar los plazos.</p><p>A la derecha del hemiciclo, la oposición se pone de frente. El PP ya <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2021-06-30/pp-congela-recurso-ley-trans-grieta-dentro-psoe_3158331/" target="_blank">anunció</a>  el verano pasado que esperará a los resultados de la tramitación parlamentaria para <strong>decidir si presenta un recurso ante el Tribunal Constitucional</strong>. "Ya no existen mujeres ni hombres", ha cargado la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, este mismo lunes. Su partido ya <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/tribunal-constitucional-accede-estudiar-ley-trans-canarias-peticion-vox_1_8695837.html" target="_blank">recurrió</a> ante el TC la ley trans de Canarias, así que la ley estatal podría ir a parar al mismo sitio de la mano de la ultraderecha. Aquella ley, por cierto, fue aprobada por unanimidad en el parlamento autonómico, incluyendo el voto favorable de los conservadores.</p><p>El texto que llega a la Cámara Baja lleva consigo <strong>algunas novedades respecto a anteriores versiones</strong>. Por ejemplo, permite que las <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/gobierno-aprueba-ley-trans-e-incluye-libre-determinacion-personas-migrantes_1_1268461.html" target="_blank">personas migrantes</a> puedan cambiar su sexo registral, siempre que estén en situación administrativa regular y les haya sido imposible hacerlo en su país de origen. "Se afianza la equiparación del derecho de las personas extranjeras al cambio registral en pie de igualdad con las personas españolas", señalan fuentes del Ministerio de Igualdad.</p><p>Insuficiente para los colectivos. La Plataforma Trans quiere que todas las personas extranjeras "con residencia habitual, <strong>independientemente de su situación administrativa</strong>", puedan acceder a la rectificación de la mención del sexo y el cambio de nombre en los registros de carácter público y documentos que se les expidan desde las administraciones. "Se pretende garantizar el respeto a los derechos fundamentales de todas las personas migrantes independientemente de su situación administrativa", argumentan.</p><p>La FELGTBI, por su parte, se ha reunido con las principales entidades que trabajan con personas migrantes para "elaborar un documento consensuado de propuestas de mejora" relativas a las personas "solicitantes de protección internacional, migrantes, refugiadas y desplazadas". La clave está, una vez más, en el mismo lugar común: derechos para las personas migrantes, <strong>al margen de su situación administrativa.</strong>.</p><p>Las personas no binarias están también entre las prioridades de los colectivos. La Plataforma Trans propone varias fórmulas: que la persona que se identifique como no binaria pueda acceder a que el marcador del sexo quede en blanco, se defina como no binaria, NB o se marque con una X. También la FELGTBI propone una <strong>tercera casilla en el DNI</strong>. </p><p>Finalmente, las entidades aspiran a <strong>rebajar los requisitos para los menores de edad</strong>. Actualmente, si los grupos parlamentarios no acuerdan un cambio en este terreno, los menores de doce años tendrán la posibilidad de acceder a un cambio de nombre, mientras que los menores de entre doce y catorce podrán cambiar su sexo registral asistidos por sus representantes legales, mediante autorización judicial y a través de pruebas acreditativas. Aquellos que tengan entre catorce y dieciséis, por su parte, tendrán acceso a los derechos que consagra la ley, pero siempre a través de sus representantes legales. Y los de dieciséis en adelante podrán hacerlo en igualdad de condiciones que el resto de personas adultas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jun 2022 19:40:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Hoy se abre un horizonte nuevo": el colectivo LGTBI celebra la ley trans sin renunciar a más mejoras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,Ley trans,Orgullo LGTBI,Activismo LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María del Monte sale del armario para poner voz a una generación de lesbianas marcada por la represión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/maria-monte-sale-armario-poner-voz-generacion-lesbianas-marcada-represion_1_1267094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5a270c9d-ce0d-42d3-bfd9-57f979ee34fa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María del Monte sale del armario para poner voz a una generación de lesbianas marcada por la represión"></p><p>"Jamás en la vida me he escondido de nadie. Tengo el amor de mi vida, he tenido esa suerte, ¿cómo me voy a esconder yo de eso?". En la mano de <strong>María del Monte</strong>, un micrófono. Sobre sus espaldas una bandera arcoíris, con lunares y flecos, en forma de mantón. Y frente a ella, una marea de gente que se deja las manos aplaudiendo. "Quiero que sepáis que<strong> soy una persona más de todos los que estamos aquí</strong>". Ovación unánime: la artista estaba saliendo del armario, sin decirlo explícitamente, en pleno pregón del Orgullo de Sevilla. A sus sesenta años y tras más de cuatro décadas de carrera en absoluto silencio, producto de la cautela y los miedos: "He intentado proteger a esa familia", reconocía la artista.</p><p>Al otro lado del teléfono,<strong> cuatro mujeres</strong>, lesbianas y bisexuales mayores de cincuenta años, celebran. "Llevo enamorada de María del Monte toda mi vida", se sincera una eufórica <strong>Uge Sangil</strong>, presidenta de la FELGTBI. Cuando<strong> Rosa Arauzo</strong>, activista feminista y LGTBI, descuelga el teléfono y escucha el nombre de la <em>cantaora</em>, su voz se ilumina: "Es un cielo", se apresura a decir. "<em>Ole </em>María del Monte", completa <strong>Boti García Rodrigo</strong>, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI del Ministerio de Igualdad. <strong>Beatriz Gimeno</strong>, histórica activista LGTBI, augura que a partir de ahora la folclórica "vivirá mucho mejor".</p><p>El paso de María del Monte está atravesado por el elemento de mayor valor para el colectivo: visibilidad. Salir al escenario y verbalizar aquello que muchos ya intuían. Hacerlo no desde las sombras y la sospecha, sino desde lo más alto. Se tiende a poner de relieve la importancia de los referentes para las generaciones más jóvenes, pero no siempre se tiene presente la necesidad de que sean las personas mayores quienes tengan un espejo en el que mirarse. "Ayudará a que<strong> otras personas se sientan valientes para dar el paso</strong>", celebra Sangil. Y enseguida añade: libremente, sin obligar a nadie. "Cada una encuentra un momento, es una decisión muy íntima", abunda.</p><p><a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/06/rosa-arauzo/" target="_blank">Rosa Arauzo</a> salió del armario por la puerta grande: dejó a su marido y se enamoró perdidamente de una profesora de música, allá por los ochenta. Hoy, repara en las dificultades que a veces entraña dar el paso: lidiar con las contradicciones, afrontar los miedos, acumular renuncias. "Es especialmente complicado para las mujeres, por eso <strong>tiene que hacerse sin presiones</strong>", dice en conversación con este diario. Requiere de una "conversión interior muy profunda" y sobre todo, reseña, tomar la decisión desde "la naturalidad y la felicidad". </p><p>Y a partir de ahí, empezar a vivir. "Fuera del armario se respira muy bien", asiente García Rodrigo. María del Monte, sostiene, se ha convertido ahora en una figura de referencia para las mujeres mayores, especialmente en un contexto de<strong> violencia y discursos de odio contra el colectivo al alza</strong>. Y con el telón de fondo de una sociedad andaluza "uniformemente teñida de azul" tras la victoria sin paliativos de los conservadores el pasado 19J.</p><p>Pero además, interviene Uge Sangil, "la educación es algo que marca: <strong>a la gente mayor nos han educado en la no diversidad</strong>, nos han enseñado que es una enfermedad y es pecado". La discriminación, el estigma y la represión se conjugó a lo largo del siglo pasado como una amenaza social, pero también legal: primero gracias a la ley de peligrosidad social y después de la mano del “escándalo público” contenido en el Código Penal. En el plano legislativo, la sociedad española no se deshizo de los restos del terror hasta bien entrados los noventa, pero su huella quedaría marcada en la piel de varias generaciones. </p><p>María del Monte lanza un grito de complicidad a quienes ansían romper con esos mandatos. Especialmente a las mujeres, pues "pagan un peaje más duro por ser lesbianas", reflexiona Beatriz Gimeno. "Ellos tienen más oportunidades, nosotras nos retraemos, nos cortamos, nos da miedo", completa Uge Sangil, "es el peso del estigma". Y muchas veces, también, de la responsabilidad y los cuidados. "Muchas piensan en sus padres mayores,<strong> en el disgusto, en el conflicto, en darles una vida serena</strong>. Seguramente María del Monte ha esperado a que su madre parta en paz para no darle el disgusto", reflexiona la activista. </p><p>Algunas voces se preguntan si el gesto de la <em>cantaora</em> tiene realmente tanto peso simbólico. Al fin y al cabo, la artista había convivido con una suerte de sospecha permanente sobre su sexualidad. Casi se daba ya por hecho. Precisamente ahí habita el valor de su decisión: "María del Monte <strong>estaba en un armario con las puertas de cristal</strong>, no había nadie en el mundo que no supiera que era lesbiana". Habla Beatriz Gimeno, quien sitúa al armario como elemento disciplinador: "Todo el mundo sabe que estás dentro, pero te obliga a estar siempre a la defensiva, negando lo obvio". Al fin y al cabo, hoy cualquiera puede "ser homosexual en las democracias liberales", pero es distinto cuando hablamos de serlo "en el espacio público y en igualdad de condiciones".</p><p>Permanecer en un armario con las puertas de cristal convierte a cualquier persona "en objeto de burlas y chantaje". En cambio, sostiene Gimeno, reconocerse abiertamente como lesbiana "desactiva la homofobia". La única formade hacer trizas el armario es "salir de él". Y para eso nunca es tarde. Lo dicen todas las mujeres que participan en este reportaje. "Nunca es tarde para salir, no se puede vivir en el armario: se respira muy mal y <strong>está lleno de telarañas que te impiden ser tú misma</strong>", clama Boti García Rodrigo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jun 2022 18:34:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[María del Monte sale del armario para poner voz a una generación de lesbianas marcada por la represión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Orgullo LGTBI,Activismo LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mónica Silvana: "Se ha acusado injustamente al partido que ha logrado los principales avances LGTBI"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/monica-silvana-acusado-injustamente-partido-logrado-principales-avances-lgtbi_1_1207006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ce363086-0d5a-4c33-ae4e-40459f939a64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mónica Silvana: "Se ha acusado injustamente al partido que ha logrado los principales avances LGTBI""></p><p><strong>Mónica Silvana</strong> (Buenos Aires, 1977) responde al teléfono desde Bruselas. Su actividad política se reparte entre el Parlamento Europeo y la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista. Desde su asiento en la cámara europea, la europarlamentaria mantiene hoy una decidida batalla contra la extrema derecha, más fuerte que nunca en gobiernos como el húngaro o el polaco, pero igual de feroz en las instituciones españolas. </p><p>Desde el partido en el que milita, dirige el área de Movimientos Sociales y Diversidad. Su mirada ha estado puesta durante los últimos meses en la Ley LGTBI que llegó este martes al Consejo de Ministros, una norma de la que presume y que considera un paso de gigante. Silvana reivindica el papel de su formación en la defensa de los derechos del colectivo y recupera, en cada una de sus palabras, el legado de Pedro Zerolo.</p><p><strong>PREGUNTA: Este martes se aprobó en el Consejo de Ministros la Ley LGTBI. Uno de los debates que ha girado en torno a la ley tiene que ver con la autodeterminación de género. Aunque el texto no la recoge de manera textual, ¿permite de facto la libre determinación del género?</strong></p><p><strong>RESPUESTA: </strong>Yo creo que hace falta pedagogía para explicar a qué nos referimos con la autodeterminación, entendida esta como un derecho a la propia identidad sexual o la expresión de género, conforme al principio constitucional del libre desarrollo de la personalidad. Nosotros siempre hemos defendido que esta autodeterminación tenía que estar con plenas garantías jurídicas para terminar con la exclusión y con las dificultades administrativas, no sólo de los mayores, hombres y mujeres trans, sino también de los menores y de los migrantes. La despatologización nunca estuvo en duda y el debate, quizá interesado por algunos, fue el de la libre determinación con lo que nosotros entendíamos como garantías jurídicas. Es el acuerdo al que hemos llegado, se pudo llegar a una fórmula que aporta garantías jurídicas y que a la vez permite el derecho a la propia identidad sexual y expresión de género.</p><p><strong>P: La negociación de la ley ha estado marcada por las diferencias entre los socios de Gobierno. ¿Ha habido debate también dentro del propio partido?</strong></p><p>"Nunca estuvo en cuestión la despatologización ni avanzar hacia una autodeterminación con garantías"</p><p><strong>R:</strong> Este anteproyecto estuvo condicionado por muchos factores y fundamentalmente estuvo muy vigilado. Todas las conversaciones, todas las reuniones y todo el trabajo que en otro tipo de leyes se hacen sin conocerse por la opinión pública, en esta estuvieron muy mediatizados. Además, se ha intentado culpabilizar al Partido Socialista o poner posicionamientos que nunca estuvieron. En el seno del partido por supuesto que hay debate y lo hubo por otros temas anteriores para avanzar en los derechos del colectivo LGTBI. Lo hubo en el matrimonio igualitario, lo hubo en cuanto a los vientres de alquiler y por supuesto lo hubo en este tema, pero nunca estuvo en cuestión la despatologización ni avanzar hacia una autodeterminación con garantías. Desde el Partido Socialista le hemos respondido a Podemos, como a los propios colectivos, que era mucho más factible aprobar una sola ley. Ese interés que hubo por mediatizar esta ley no nos conducía a nada. Lo que sí nos conducía era hacer un trabajo riguroso junto a los colectivos para intentar llegar a tiempo, y el tiempo que se puso el Gobierno era llegar al Orgullo. Al final salieron las cosas aplicándose el criterio del PSOE. Sabíamos que dos leyes iban a ser muy complicadas y que en una sola ley podía caber tanto lo relativo al cambio registral como ese paquete de medidas para las personas trans y el resto de personas del colectivo. Lo que finalmente vimos fueron unas acusaciones injustas hacia el partido que ha permitido los principales logros LGTBI en este país.</p><p><strong>P: ¿Por parte de quién vinieron estas acusaciones?</strong></p><p><strong>R:</strong> Yo creo que todo lo relativo a los derechos de las personas, más cuando hablamos de los derechos de mujeres, vienen muy cargados de toxicidad por parte de algunos posicionamientos, especialmente esta derecha tan complicada que tenemos en España. Creo que se ha intentado arrebatar al PSOE el liderazgo que siempre hemos tenido por ser los canalizadores del movimiento asociativo. Tenemos la responsabilidad, pero también el orgullo, de ser los valedores del legado de Pedro Zerolo y todo lo que él representó. Las acusaciones vinieron de muchas partes: del mundo académico, algunos partidos políticos, algunos colectivos… Pero lo importante es que desde el PSOE nunca hemos perdido la comunicación con los colectivos a través de reuniones, algunas muy tensas en las que hemos tenido que ceder todos, también en los posicionamientos extremos que pretendía nuestro socio de Gobierno. Los borradores que se filtraron estaban cargados de posicionamientos extremos. Lo que dijimos fue: hay que llegar a un acuerdo y a una ley con las suficientes garantías para que no fuera tumbada por el Tribunal Constitucional, porque estamos convencidos de que el día que salga esa ley en el BOE va a ser recurrida.</p><p><strong>P: Algunas voces creen que la redacción final de la ley choca, en lo relativo a los menores, con la sentencia del Tribunal Constitucional de 2019 que permite el cambio de sexo registral para los menores con "suficiente madurez" y en "situación estable de transexualidad". ¿Qué opina?</strong></p><p><strong>R: </strong>Justamente el trabajo del Ministerio de Justicia fue exquisito y a veces se malinterpretó. Había que hacer un trabajo muy riguroso porque esta ley es una ley con las garantías del PSOE. Mi partido tiene una trayectoria en hacer leyes que han pasado el filtro del Tribunal Constitucional y que no han podido vencer. El criterio elegido por Justicia se basó en esta sentencia del Tribunal Constitucional de 2019, donde habla de la madurez y de la estabilidad de los menores. Si hacemos derecho comparado con el resto de legislaciones de estados miembro, en todas se aportan garantías. Para llevarlo al ordenamiento jurídico español había que llevarlo al marco de esta sentencia. Las garantías que se han puesto para la protección de los menores y a la vez remover los obstáculos, están basadas en el criterio de esa sentencia.</p><p><strong>P: ¿Es la ley española pionera o se asemeja a la de otros países?</strong></p><p><strong>R:</strong> En España tuvimos liderazgo con la ley del matrimonio igualitario, fuimos el tercer país en aprobarlo, y desde entonces han venido continuos avances. Pero es verdad que otros países como Portugal, Dinamarca, Bélgica o Noruega llevaron a cabo este cambio registral anteriormente. España se suma a esta red de países donde se intentan remover estos obstáculos y lo hace dentro del marco del ordenamiento jurídico español, que es distinto al de otros países. Nos hemos centrado en comprar la fórmula jurídica adecuada para que sea justamente una ley garantista, donde por ejemplo la reversibilidad deba hacerse vía judicial y esto no pueda cambiarse libremente según se levante uno cada día, sino que se mantenga la estabilidad.</p><p><strong>P: Sobre la reversibilidad, además de seguir la vía judicial, ¿una persona puede iniciar el proceso y revertirlo más de una vez?</strong></p><p><strong>R:</strong> Lo que se ha priorizado es la agilidad a la hora del primer cambio registral, donde solamente tienen que pasar tres meses entre una comparecencia y la segunda, por lo que en menos de cuatro meses una persona que decide afrontar el cambio registral lo puede hacer. Y en cuanto a la reversibilidad, sí tiene que ser por la vía judicial, mediante este expediente de jurisdicción voluntaria. No fija ningún máximo de reversibilidad, pero sí la vía judicial, que es una garantía importante para el resto de personas que no son trans y que tenemos que convivir en esta sociedad diversa.</p><p><strong>P: ¿Cuál cree que debe ser el encaje de las personas de género no binario?</strong></p><p><strong>R:</strong> El tema de las personas no binarias no es un tema aún maduro en la sociedad. No se le puede exigir al PSOE que lo tenga maduro cuando el debate todavía está en la sociedad. Esto nunca estuvo en ninguno de nuestros documentos, no estuvo en el 39º Congreso, y por lo tanto no teníamos ningún mandato, ni ninguno de los textos que han salido del Partido Socialista incluían este concepto. Eso no quiere decir que no vayan a estar, dependerá de los acuerdos y los avances de la sociedad. A veces les exigimos a los partidos que tengan posiciones que aún no están maduras en la sociedad.</p><p><strong>P: De cara al debate y tramitación parlamentaria de la futura ley, ¿el PSOE prevé proponer algún cambio en el articulado?</strong></p><p><strong>R: </strong>Intentaremos que sea lo más parecido. Aún le queda un largo recorrido que va a ser difícil, no sólo necesitaremos ponernos de acuerdo los partidos de Gobierno sino también en el Congreso, con una cámara muy radicalizada por los planteamientos de Vox secundados por el PP. Procuraremos que quede lo más parecido al planteado por el Gobierno, pero estamos hablando de un anteproyecto que ni siquiera es proyecto y que puede sufrir modificaciones. Desde el PSOE intentaremos que sean las mínimas, porque este texto ya está consensuado con los colectivos. Será un paso de gigante que en esta legislatura, en el Gobierno liderado por Pedro Sánchez, logremos aprobar dos leyes que son cruciales para nuestro país: una es la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/02/14/que_ley_zerolo_norma_del_psoe_que_eleva_tension_con_unidas_podemos_por_capitalizar_las_leyes_igualdad_116666_1012.html" target="_blank">ley de igualdad de trato</a> y otra es la ley LGTBI. España estará de nuevo a la cabeza de los países que más han avanzado en la protección de la diversidad. Son dos leyes muy importantes que nadie nos impuso, ya venían trabajándose desde hace muchos años. El famoso borrador que filtró Podemos en su momento y que causó tanto conflicto, contenía cuestiones que ya estaban siendo tratadas en la ley de igualdad de trato, por lo que estas leyes no las impuso nadie, ya estaban en las resoluciones congresuales. Lo que hemos hecho fue darle un encaje en nuestro ordenamiento jurídico y darle estas garantías, porque entendemos que el movimiento feminista y el LGTBI deben ir de la mano. Así lo dijo hasta la saciedad Pedro Zerolo y hemos continuado su legado.</p><p><strong>P: ¿Qué pensó cuando 70 organizaciones pidieron el veto del PSOE en el Orgullo?</strong><a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2021-06-01/asociaciones-piden-vetar-psoe-orgullo-ley-trans_3110356/" target="_blank">70 organizaciones pidieron el veto del PSOE</a></p><p><strong>R:</strong> Tenemos 142 años de historia. Soy escrupulosamente respetuosa con las opiniones de los colectivos, pero sabemos también la variedad que hay en el mundo asociativo. Los colectivos más representativos, como son la FELGTB, Chrysallis y Triángulo, no estaban en ese posicionamiento porque son conocedores y son valedores del trabajo que se estaba haciendo para lograr esta fórmula, que fue posible también gracias al arduo trabajo de Vicepresidencia. Era injustificada esta acusación que recibimos algunas personas del Partido Socialista y que no representa el sentir mayoritario de las grandes organizaciones que llevan años construyendo ciudadanía a través de la diversidad. Habrá algunas minoritarias, pero no representan a la mayoría de personas LGTBI.</p><p><strong>P: Un sector del feminismo critica que el PSOE diga hoy lo contrario de lo que dijo en 2020, a través de su argumentario sobre las teorías queer. ¿Ha cambiado el partido de opinión?</strong><em>teorías queer</em></p><p><strong>R:</strong> No hemos dicho nada diferente. En estos cuatro años desde julio de 2017 y el 39º Congreso, no hemos dicho nada diferente a lo que hemos acordado. El famoso argumentario, que algunos han malinterpretado, yo le daría la mínima importancia, porque no va en contra de lo que habíamos aprobado en el 39º Congreso: una ley LGTBI, la modificación de la Ley 3/ 2007 y una ley de igualdad de trato como paraguas de todas las discriminaciones. El único cambio, como una cuestión puramente estratégica, es que en vez de hablar de dos leyes hablamos de una sola para ponerla en marcha cuanto antes. Hemos logrado fusionar los contenidos de las propuestas.</p><p><strong>P: Esta parte del feminismo habla de un borrado de las mujeres, rechaza la invisibilización del sexo biológico y recuerda que las mujeres sufren violencia por el mero hecho de haber nacido mujeres. ¿Discrepa?</strong></p><p>"A mí no me borra nadie. Yo me siento mujer, soy feminista, pero a la vez soy activista y defensora de todas las letras del colectivo LGTBI"</p><p><strong>R:</strong> A mí no me borra nadie. Yo me siento mujer, soy feminista, pero a la vez soy activista y defensora de todas las letras del colectivo LGTBI. Hemos llegado hasta aquí con unos avances que parecían impensables hace 15 o 20 años y con un trabajo coordinado. Es lo que voy a seguir defendiendo. A mí no me borra nadie, al contrario. Con la aprobación del anteproyecto el martes quedó demostrado que es el PSOE quien puede construir mayorías desde las minorías de los distintos colectivos. Las mujeres no somos ningún colectivo, estamos dentro de todos los colectivos, aunque algunos dentro de la izquierda no lo entienden así.</p><p><strong>P: En su exposición de motivos, el anteproyecto se refiere a "las personas transexuales, en adelante trans". ¿Es partidaria de usar el término trans? ¿Por qué no se incluye el término transgénero?</strong></p><p><strong>R:</strong> En los diferentes países se usan distintas acepciones. Cuando tienes un concepto más holístico de la discriminación, acuñas el término persona. Se ha logrado consenso con los colectivos de llamar personas trans porque engloba a los niños, a los hombres y mujeres y genera un lenguaje mucho más fácil. Yo respeto los acuerdos, este texto fue acordado con los colectivos y en este acuerdo también hubo cesiones por parte de todos.</p><p><strong>P: Activistas, expertos y organizaciones advierten de una ofensiva de la extrema derecha contra los derechos del colectivo. ILGA Europe recuerda que Hungría y Polonia no son anomalías. ¿Percibe un riesgo real?</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/07/01/orgullo_amenaza_extrema_derecha_122270_1012.html" target="_blank">advierten</a></p><p><strong>R:</strong> Por supuesto. La amenaza de la extrema derecha está y lo más dramático es que mientras en Europa se intenta crear un cordón sanitario, en España estamos viendo lo contrario, estamos viendo cómo el PP les concede espacio. La propia Comisión y el Consejo salieron de forma muy dura a invitar a Hungría a que derogue ese proyecto de ley, el mismo que estamos viendo en Murcia. El pin parental es lo que propone el Gobierno húngaro: prohibir la educación en diversidad. Mientras en Europa se les cierra la puerta, en España se está conviviendo con ellos. En la UE estamos muy implicados en que se aplique el <a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2021/06/24/ue-amenaza-expedientar-hungria-considerar-verguenza-ley-anti-lgtbiq/0003_202106G24P25991.htm" target="_blank">artículo 7</a> y que se bloqueen los fondos europeos mientras no se retire esta política de persecución. Afortunadamente, contra esta decisión, desde el ámbito local vemos cómo hay un grupo de ciudades por la diversidad que se están uniendo para combatir al Gobierno húngaro y hacer de sus ciudades espacios donde la diversidad sea un aporte.</p><p><strong>P: Abascal dijo esta semana en el Congreso que Hungría defiende a los homosexuales porque en sus calles no hay migrantes fundamentalistas que les ataquen.</strong></p><p><strong>R:</strong> Se retrata a sí mismo. Nada tiene que ver con los valores fundamentales. En el último Consejo Europeo hubo una gran mayoría que invitó a retirarse al Gobierno húngaro. La Europa que queremos construir es inclusiva y no puede verse empañada por uno o dos gobiernos que intenten ir para atrás en todos los avances que hemos tenido. La respuesta del Consejo y de la Comisión han sido claras, también la respuesta del Parlamento, resolución tras resolución. No hay duda que el posicionamiento de la UE es contra los discursos de odio de Orban. Por suerte no están teniendo cabida en otros países, pero sí tememos que en España, dada la connivencia del PP, puedan tener eco y ya lo estamos viendo con el pin parental.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mónica Silvana: "Se ha acusado injustamente al partido que ha logrado los principales avances LGTBI"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Orgullo LGTBI,Mujeres,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[De gritar contra la ley de peligrosidad a la multitudinaria marcha del Orgullo: así hemos cambiado desde 1977]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/gritar-ley-peligrosidad-multitudinaria-marcha-orgullo-hemos-cambiado-1977_1_1206914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1eca8ad1-d297-4448-ab15-bfd727e6a550_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De gritar contra la ley de peligrosidad a la multitudinaria marcha del Orgullo: así hemos cambiado desde 1977"></p><p>“Volver a lo esencial”. Así habla Mané Fernández, vicepresidente de la FELGTB, la federación de asociaciones del colectivo, de la manifestación estatal del Orgullo LGTBI que <a href="https://www.madridorgullo.com/" target="_blank">se celebra en Madrid este sábado 3 de julio</a>. Después de un año sin marcha, la organización vuelve a la calle pero <strong>prescindiendo, por el covid-19, de las carrozas y los escenarios</strong>. La de 2021 será una manifestación más parecida a las de hace dos décadas, cuando aún no se habían popularizado los camiones y autobuses que en los últimos años cerraban la marcha. “La manifestación es reivindicación”, explica, “y luego viene la parte lúdica, que tiene que ver con las carrozas. Por eso prescindimos de las carrozas este año y no podemos prescindir de la reivindicación”. Este alto en el camino, en mitad de un debate incesante dentro del colectivo sobre una posible cooptación de la protesta por las empresas, permite mirar atrás. Preguntarse <strong>qué significa eso de “lo esencial”</strong> y qué dice la manifestación (las manifestaciones) del Orgullo sobre el camino recorrido por las personas que ese día celebran ser quienes son.</p><p>Desde luego, nadie de quienes participaron en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/06/29/la_memoria_radical_los_setenta_66962_1026.html" target="_blank">la primera manifestación por los derechos LGTBI del Estado</a>, la de 1977 en Barcelona, podía imaginarse que 40 años después más de un millón de personas iba a hacer lo mismo en todo el país, y que empresas y partidos políticos se pelearían por salir en la foto. Y no es que aquella primera marcha fracasara: <strong>4.000 personas gritaron contra la ley de peligrosidad</strong>, que preveía internamientos en “establecimientos de reeducación” de entre cuatro meses y tres años, y ondearon estandartes con lemas como “Nosaltres no tenim por, nosaltres som”... antes de que los grises dispersaran a palos a los congregados. Reproducían el modelo estadounidense, que en 1970 se había manifestado por primera vez para recordar <strong>la revuelta del 28 de junio </strong>que había estallado un año antes en el bar Stonewall, en Nueva York, contra una redada policial homófoba y tránsfoba. A partir de 1975, se habían ido formando en España grupos clandestinos como el <strong>Front d'Alliberament Gai</strong> de Catalunya, el <strong>Frente de Liberación Homosexual de Castilla</strong> (Madrid formaría parte de Castilla La Nueva hasta 1982) o el <strong>Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria</strong> en Andalucía, y el empuje barcelonés acabó llevando a la fundación de la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE), precursora de la FELGTB. Era 1978. Y ese año el Orgullo se extendió por todo el país.</p><p> La primera manifestación del Orgullo LGTBI en España, en Barcelona en 1977. | COLITA (EXPOSICIÓN SUBVERSIVAS)</p><p><strong>La primera manifestación en Madrid, en 1978, reunió a 7.000 personas,</strong> según las crónicas de la época, e incluyó un homenaje a Esmeralda <em>La Francesa</em>, mujer trans fallecida tras <em>precipitarse</em> desde la tercera planta de la cárcel de Carabanchel, conocida como <em>el Palomar</em>, donde solían cumplir condena homosexuales y mujeres trans. En <strong>Barcelona</strong>, la marcha reunió a 2.000 personas, mientras que en <strong>Bilbao</strong> fueron unas 600 y en <strong>Sevilla</strong>, “varios centenares” o “más de mil”, según las fuentes. En la ciudad andaluza, la protesta organizada por el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria arrancó con un mitin en un local de Comisiones Obreras, apoyado por el PCE y el PSOE: la protesta contra la ley de peligrosidad se unía en esos años a la petición de amnistía o la defensa del sistema autonómico, alternándose a menudo los cánticos sobre una y otra, y <strong>partidos y sindicatos estuvieron presentes en las primeras marchas</strong>. Luego, apenas un centenar de personas organizaron una manifestación improvisada hasta los juzgados, encargados de aplicar la temida ley de peligrosidad. “Peligrosos son los que evaden capitales y provocan el paro”, <a href="https://elcorreoweb.es/temas-de-portada/iban-cortadillos-pero-le-echaron-valor-AK4297406" target="_blank">reclamaba una jovencísima Mar Cambrollé</a>. Al inicio del mitin, y durante solo unos minutos, <strong>una pancarta rosa de 25 metros decoró la Giralda</strong>. En ella se leía: “Libertad Sexual. MHAR”.</p><p><strong>Sin peligrosidad, pero con escándalo</strong></p><p>Se puede decir que el éxito del movimiento fue fulgurante: en diciembre del 78 el Gobierno de Adolfo Suárez excluía la homosexualidad de los supuestos de peligrosidad social, una modificación de la ley que entraba en vigor en las primeras semanas de 1979. La homosexualidad quedaba despenalizada en España. A lo largo de los primeros años ochenta <strong>se irían legalizando, además, organizaciones hasta entonces clandestinas</strong> como el Front d'Alliberament Gai de Catalunya. Las cosas cambiaban a la velocidad de la luz: si en 1979 se le denegaba la inscripción en el registro de asociaciones, al año siguiente, tras una década de existencia, se convertía en la primera organización de personas homosexuales en ser legalizada. Se acababa la etapa “de clandestinidad”, decían entonces sus organizadores, y empezaba la de “permisividad”. ¿Y cómo afectó esta transformación a las manifestaciones del 28 de junio? Paradójicamente, de manera negativa. “Después de conseguir el principal objetivo político, <strong>empieza a haber un disfrute comercial, de ocio</strong>, y se empieza a vivir la sexualidad de otra manera, sobre todo por parte de aquellos que se habían estado organizando mas ampliamente hasta entonces, que eran los hombres homosexuales”, cuenta Alberto Berzosa, doctor en Historia y Teoría del Arte y parte de <a href="https://www.crusev.ed.ac.uk/" target="_blank">Cruising the seventies</a>, proyecto de investigación en torno a la historia y la cultura LGTBI europea a partir de los setenta. La intensidad de la protesta amainó.</p><p>En 1981 desaparece el Frente de Liberación Homosexual de Castilla. Las manifestaciones se mantienen en distintas ciudades, pero con una asistencia mucho menor (en Madrid, cae en dos años de 1.000 personas a 300). “Hay que tener en cuenta que <strong>en esos años era realmente muy difícil estar fuera del armario”</strong>, recuerda Gracia Trujillo, socióloga especializada en el movimiento feminista y LGTBI, y parte también de Cruising the seventies. “Quienes iban a las manifestaciones eran las personas activistas, quienes estaban muy concienciados con la necesidad de salir a la calle y ser visibles, porque el estigma era muy grande. Se cuenta que en los años ochenta la gente iba a las manifestaciones con gafas de sol, con miedo a salir en las fotos, a que les grabaran...”. La amenaza de discriminación seguía siendo social, pero también legal: aunque se hubiera logrado la derogación de la ley de peligrosidad, las personas homosexuales, bisexuales y trans seguían siendo detenidas enbase al delito de “escándalo público” recogido en el Código Penal, que castigaba a quien “ofendiere el pudor o las buenas costumbres con hechos de grave escándalo o trascendencia<em>”. </em>Este artículo no fue reformado hasta 1988.</p><p>De hecho, en 1986 <strong>fueron detenidas en Madrid Arantxa Serrano y Esther Olassolo</strong>, ambas en la veintena, <strong>por besarse </strong>delante de la que es hoy la sede de la Comunidad de Madrid, en la Puerta del Sol. Los policías las arrestaron por escándalo público, aunque luego la acusación <a href="https://elpais.com/diario/1989/05/31/sociedad/612568807_850215.html" target="_blank">derivaría en insultos hacia la policía</a>. Al año siguiente, tras la manifestación del Orgullo LGTBI, el Colectivo de Feministas Lesbianas convocaría una <em>besada </em>(una concentración en la que parejas del mismo género se besan como forma de protesta) en la Puerta del Sol, en recordatorio de la detención. Desde entonces, las besadas se convierten en el acto final de la marcha en la capital. Berzosa y Trujillo señalan que, ante el <em>paso atrás</em> de los primeros colectivos del Estado, integrados en su gran mayoría por hombres homosexuales, <strong>las lesbianas dan un paso adelante</strong>: en los ochenta comienzan a crearse asociaciones en todo el país, asociadas el movimiento feminista, que estarán muy presente en la organización de las marchas del Orgullo en esos años. Formarán también parte esencial de los comités antisida que comienzan a constituirse también en esa década y de cuya experiencia nace, en gran medida, el renacer de las marchas del 28 de junio en los noventa.</p><p><strong>Muchos funerales y una boda que no llega</strong></p><p>“La crisis del sida evidencia que las personas no heterosexuales no teníamos ningún tipo de derecho ni para visitar a nuestra pareja en un hospital, ni en relación a la filiación de hijos e hijas, ni para las herencias, ni pensiones de viudedad, nada de nada”, señala Trujillo. El primer caso de un paciente con VIH se registró en España en 1981, pero el peor año de la enfermedad fue 1995, con 5.857 muertes relacionadas con el virus. El colectivo estaba sufriendo una pesadilla: se organiza para <strong>velar con sus propios medios por los enfermos de sida</strong>, desatendidos por las administraciones sanitarias, y veía con impotencia cómo los hospitales y, a menudo, las familias de los enfermos les alejaban de sus amigos y parejas, que después de años de amor y cuidados <strong>no tenían ningún derecho reconocido</strong>, ni siquiera para decidir qué hacer con el cuerpo de sus seres queridos. “Es entonces cuando <strong>se empieza a hablar de las uniones civiles, de las parejas de hecho</strong>... Y es la asociación XEGA, en Asturias, la que primero habla de matrimonio”, apunta Mané Fernández. Con ese objetivo, el del reconocimiento legal de las parejas de personas del mismo género, cambió la estrategia de la manifestación del Orgullo.</p><p>Gracia Trujillo recuerda lo que le contaba la librera Mili Hernández, militante clave en esos años: “<strong>Nos decían que éramos cuatro gatos, y eso teníamos que cambiarlo</strong>”. Si se quería modificar la ley, había que presionar a los partidos sacando a la gente a la calle, siguiendo el lema que había llevado la movilización en Estados Unidos ya en los setenta: <em>out of the closets and into the streets</em>, es decir, <em>fuera del amario y a la calle</em>. “Los colectivos hacen una labor muy importante de concienciar a la gente de que tiene que salir, que la organización colectiva es muy importante y que si queremos derechos hay que pelearlos”, celebra Trujillo. Esto se traduce también en una renovación de las asociaciones que defendían al colectivo: COGAM <a href="https://cogam.es/que-es-cogam/" target="_blank">se había fundado en Madrid en 1986</a>, y la <strong>Federación Estatal de Gais y Lesbianas, primer nombre de la actual FELGTB, nace en 1992</strong>. Lo cuenta Mané Fernández: “Se vio la necesidad de agrupar todo lo que estaba pasando en las diferentes comunidades autónomas, con Casal Lambda en Cataluña, Lambda en Valencia, Gehitu en el País Vasco... Nosotros siempre supimos que nuestra mayor herramienta política era la calle, la manifestación y el día del Orgullo”.</p><p>Paralelamente, se crean otros colectivos de corte más radical, menos interesados en la relación con la institución, como eran <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/06/28/donde_esta_historia_lgtbi_84458_1026.html" target="_blank">La Radical Gai y el grupo lésbico LSD</a>, ambos en Madrid. En la capital cambia el recorrido de la manifestación, tomando ahora la calle Alcalá para buscar una mayor visibilidad. Y cambian incluso los símbolos: de la misma forma que ocurría internacionalmente, <strong>la bandera arcoíris</strong> <a href="https://verne.elpais.com/verne/2016/06/15/articulo/1465978521_453446.html" target="_blank">fue sustituyendo progresivamente a los triángulos rosas</a> —los que lucían los homosexuales en los campos de concentración— o a la letra lambda. Berzosa lo ve como el signo de un cambio político: “El triángulo rosa tiene una connotación de lucha antifascista, y el arcoíris es más celebrativo, ligado a la historia de Stonewall”. En 1995, los colectivos conseguían reunir en Madrid a 2.000 personas; mientras, en Londres, las cifras rondaban las 50.000. Al año siguiente, se produce el inicio de otra gran transformación: <strong>la revista Shangay monta la primera carroza,</strong><em>Shangay</em> un camión con un trono desde el que saluda la cantante y actriz Alaska. En 1998, la asistencia en la capital había aumentado hasta las 10.000 personas. En 1999, ya eran 30.000.</p><p> Las carrozas del Desfile del Orgullo LGTBI 2017, a su paso por la plaza de Cibeles.</p><p>Empieza el (pen)último tramo de la manifestación del Orgullo LGTBI en España: la consolidación definitiva. Las asociaciones dedican los últimos años de los noventa explorar distintas opciones para lo que acabaría siendo el matrimonio igualitario: uniones civiles, parejas de hecho, uniones análogas al matrimonio, se llamasen como se llamasen. Para los primeros años del 2000, y consciente de que las palabras importaban, el movimiento iba ya a por el matrimonio. Y sigue cobrando fuerza en la calle: en la manifestación de 2001 salen a la calle por el 28 de junio <strong>150.000 personas en Madrid</strong>. Pedro Zerolo, presidente por entonces de la FELGTB, pasará en esos años al PSOE y al equipo de Zapatero, <a href="https://elpais.com/politica/2015/06/25/actualidad/1435243061_680818.html" target="_blank">promoviendo en los despachos la lucha por el matrimonio igualitario</a>. Paralelamente, Barcelona vive su propio proceso organizativo, y en 2002 <strong>se consolida la Comissió Unitària 28 de Juny</strong>, que convocará la principal manifestación. Para 2005, la marcha ya reúne allí a 50.000 personas. Ese año será clave en la historia del colectivo en España: <strong>el 2 de julio, día de la manifestación estatal, se legaliza el matrimonio entre personas del mismo género</strong>. Más de 250.000 personas lo celebran en las calles de la capital. Al año siguiente <a href="http://web.psoe.es/lgtb/news/85977/page/superado-millon-personas-el-orgullo-gay-2006-.html" target="_blank">superarán el millón</a>.</p><p><strong>Orgullo es Pride, Orgullo es protesta</strong></p><p>“El despegue final de la manifestación tiene que ver con el Europride”, dice Fernández. España se había convertido en el tercer país en aprobar el matrimonio igualitario, y el Orgullo europeo decidió celebrar allí su edición de 2007. La ciudad se prepara para acoger a 2 millones de viajeros y <strong>la manifestación reúne a 1,5 millones de personas.</strong> En la marcha hay ya 45 carrozas. El modelo se extiende al resto de España: <a href="https://www.pridebarcelona.org/" target="_blank">en 2008, Barcelona estrena su Pride</a>, un <strong>desfile festivo organizado por los empresarios</strong>; en 2009, Sevilla celebra el “Orgullo del Sur”, <strong>con carrozas por primera vez.</strong> Y es en este momento cuando parte de los militantes LGTBI comienzan a sentir que ese Orgullo, en el que a su juicio la fiesta corre el riesgo de ocultar la protesta, y <a href="https://www.redalyc.org/jatsRepo/105/10550008007/10550008007.pdf" target="_blank">en el que va teniendo más peso el capital privado</a>, ya no es el Orgullo que querrían celebrar. En 2006, <strong>nace en Madrid el Bloque Alternativo bajo el lema “Orgullo es protesta”</strong>, integrado por distintas asociaciones alarmadas ante lo que percibían como una mercantilización del 28 de junio. A partir de 2008 empiezan a convocar una manifestación ese mismo día —y no en el fin de semana posterior, como suele hacer la FELGTB—, y en 2010 pasan a denominarse Orgullo Crítico. Los Orgullos Críticos van teniendo su réplica <a href="https://elcorreoweb.es/sevilla/dos-orgullos-incompatibles-ML4296428" target="_blank">en distintas ciudades españolas</a>. Si el Europride provocó la creación de bloques discordantes con las posturas oficialistas, el World Pride de 2017, que señalaba a Madrid como destino mundial, multiplicará la asistencia al Orgullo Crítico en Madrid, pasando de cientos a miles de personas.</p><p> Manifestación el Orgullo Crítico de 2018.</p><p>Antes estas acusaciones de mercantilismo, Mané Fernández defiende la importancia de que la FELGTB trabaje con <strong>empresas “verdaderamente comprometidas con la diversidad</strong>”: “Verificamos si están trabajando desde los parámetros que nosotros tenemos, y vemos si realmente te mereces salir en el Orgullo. No vamos a sacar en una carroza a alguien que no ha hecho un trabajo previo”. Igualmente, recuerda que hay que <strong>“separar lo lúdico de lo reivindicativo”</strong>: “En lo reivindicativo no hay empresas, o hay empresas que están trabajando por la diversidad de manera muy específica”. Alberto Berzosa cree que esa dicotomía entre celebración y protesta es, de alguna manera, intrínseca al movimiento: “Las revueltas de Stonewall tienen su origen en un bar, que puede una metáfora un poco simple, pero ahí está. Creo que no son términos incompatibles. Personalmente, prefiero un posicionamiento menos festivo, pero<strong> la revolución tiene que tener algo de juego</strong>, de exploración, de experimentación. <strong>No hay que ponerse moralistas</strong>”. Gracia Trujillo, parte del Orgullo Crítico, tiene claro que “<strong>con el capitalismo no se pueden hacer las paces</strong>”, ve con temor cómo “el sistema capitalista fagocita todo lo que pueda suponer un posible beneficio” y cree que “la manifestación del Orgullo no puede quedar diluida en un desfile sin más”. El debate no es nuevo. De qué manera marcará el futuro del 28 de junio está todavía por ver.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De gritar contra la ley de peligrosidad a la multitudinaria marcha del Orgullo: así hemos cambiado desde 1977]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Historia,Orgullo LGTBI,FELGTB]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro películas, tres libros y dos series para celebrar el Orgullo en el sofá]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cuatro-peliculas-tres-libros-series-celebrar-orgullo-sofa_1_1206955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6991165c-0446-41af-a65c-8600505022c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro películas, tres libros y dos series para celebrar el Orgullo en el sofá"></p><p>El colectivo LGTBI vive su gran semana en un contexto agitado. Mientras puede celebrar la tramitación de la ley trans (que <a href="https://www.redaccionmedica.com/secciones/ministerio-sanidad/el-gobierno-aprueba-la-ley-trans-que-prohibe-las-terapias-de-conversion-1074" target="_blank">amplía la protección de todo el colectivo en su conjunto</a>), se enfrenta a furibundos ataques y <a href="https://twitter.com/PedroInsua1/status/1409838804782010381?s=20" target="_blank">ridículas deslegitimaciones</a> contra la misma por parte de diversos sectores. Por no hablar de la amenaza que supone para unos derechos que a veces se conciben como asumidos la <a href="https://elpais.com/internacional/2021-06-22/la-homofobia-del-gobierno-de-orban-acentua-el-aislamiento-de-hungria-dentro-de-la-union-europea.html" target="_blank">legislación homófoba</a> que está llevando a cabo el gobierno ultraconservador de Viktor Orban en Hungría.</p><p>Ante este panorama, la cultura es una buena opción para celebrar sin perder la conciencia crítica que requiere un momento en el que los derechos y la integridad de las personas LGTBI siguen sin estar garantizados. Es lo que proponen las nueve propuestas que planteamos a continuación, vinculadas a nueve problemáticas distintas.</p><p>Cabrían muchas más: la dignidad de las personas con VIH que exigen y reflejan películas como <em><strong>120 pulsaciones por minuto</strong></em> o <em>Vivir deprisa, morir despacio</em> y obras de teatro como <em>Angels in America</em>; el recuerdo de las primeras marchas masivas del movimiento en el documental <em><strong>Gay U.S.A.</strong></em>; o el retrato de los espacios más extremos y marginales en <em><strong>Nuestra Señora de las Flores</strong></em>, de Jean Genet. En cualquier caso, estas son nueve obras ligadas a nueve reivindicaciones distintas sobre el lugar central que ocupa la identidad en nuestras vidas, sin que por ello deje de relacionarse con el resto de condicionantes que nos atraviesan a diario.</p><p><strong>‘Vestida de azul’ y la vitalidad precaria de seis mujeres trans</strong></p><p>Es asombroso que en 1983 se hiciese una película de estas características, un documental que sigue el día a día de seis mujeres trans en un país aún atado a los fantasmas del franquismo. <strong>Antonio Giménez-Rico</strong>, un cineasta vinculado a películas menos arriesgadas fallecido de covid-19 el pasado febrero, sorprendió con un acercamiento nada prejuicioso que refleja los conflictos afectivos, sexuales, laborales y sociales de unas personas que el cine de la época condenaba al tópico, cuando no al ostracismo. Aquí, en cambio, son ellas mismas (Lorena, Renée, Nacha, Eva, Tamara y Jossete) las que toman voz para contar sus historias a su manera.</p><p>Lo que surgió como el proceso de documentación de una futura obra de ficción se convirtió en una mirada que aportó luz a un colectivo por aquel entonces ridiculizado e invisibilizado, y ahora borrado entre discusiones teóricas que les despoja de su condición humana. Mujeres con inquietudes que se veían abocadas a ejercer la prostitución para subsistir, pero que tenían sueños, ilusiones y una enorme vitalidad que les hacía soñar con nuevas realidades posibles para las personas trans. ‘Vestida de azul’ está disponible en <strong>FlixOlé</strong>.</p><p><strong>‘Please Like Me’ y lo jodida que es la salud mental</strong></p><p>Esta serie australiana aborda con mucha y muy buena comedia el descubrimiento de la homosexualidad de un chico que acepta su condición cuando ya lo ha hecho todo el mundo a su alrededor, incluida su (ex)novia. Pero, aunque este sea el punto de partida, la ficción creada y protagonizada por <strong>Josh Thomas</strong> se crece en su forma de tratar con humor y madurez unos problemas de salud mental que no hacen sino crecer en la sociedad. Thomas se detiene especialmente en la vulnerabilidad de los vínculos emocionales, y no solo en el colectivo LGBTBI: su madre, en proceso de divorcio, atraviesa una dura depresión.</p><p>La habilidad de la serie (emitida entre 2013 y 2016) para no cargar nunca las tintas y reírse de aquello mismo que intenta reflejar la convierten en una propuesta ligera, pero nada vacía. Además, en abril Thomas anunció que pertenece al espectro autista y <a href="https://www.antena3.com/objetivotv/actualidad/internacional/josh-thomas-please-like-anuncia-ser-autista_20210405606ad0fea6140c0001f2f533.html" target="_blank">lo comunicó en una emotiva carta</a> para otorgar visibilidad a un grupo carente de referentes públicos.</p><p>También supuso para muchos el descubrimiento de la actriz y cómica <strong>Hannah Gadsby</strong> antes de su laureado monólogo <em>Nanette</em>. Una pieza que, como las cuatro temporadas de <em>Please Like Me</em> (de entre apenas seis y diez episodios cada una) puede verse en <strong>Netflix</strong>. Como último dato, es una serie muy gastronómica: cada capítulo comienza con la elaboración de una receta mientras suena de fondo su pegadiza sintonía.</p><p><strong>‘El amor es extraño’ y la homosexualidad cuando el mercado y la edad te expulsan</strong></p><p>Ben y George (interpretados por John Lithgow y Alfred Molina, brutales en su contención) son una pareja neoyorkina en la sesentena que decide casarse en cuanto se legaliza el matrimonio homosexual, tras casi 40 años de relación. Poco después, sin embargo, George es despedido de la escuela católica donde impartía clases de música. Se ven obligados a dejar su piso y, ante la posibilidad de asumir cualquier alquiler en la ciudad, no tienen más remedio que acudir a amigos. Nadie de su círculo puede alojar a ambos, así que tienen que separarse: Ben se muda a la casa de su sobrino en Brooklyn y George a la de unos conocidos, una pareja de policías gays.</p><p>Cualquier película de <strong>Ira Sachs</strong>, uno de los cineastas homosexuales de mayor compromiso y talento en Estados Unidos, podría aparecer en esta lista. Pero <em>El amor es extraño </em>(2014) es una obra especialmente relevante por su forma de entender y denunciar las dinámicas del capitalismo de hoy día, ese del que para algunos el movimiento LGTBI vive de espaldas (o incluso sacando provecho), sin renunciar por ello a una enorme sensibilidad descargada de solemnidad. Los protagonistas viven de primera mano ser parte de un sistema que les expulsa por la intersección de todas sus condiciones (<a href="https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/primera-generacion-LGTB-mayor-armario-residencias" target="_blank">avanzada edad</a>, bajos recursos económicos, homosexualidad y, en el caso de George, un origen latino).</p><p>Sachs no es nada complaciente al abordar la solución a estas dinámicas: la sororidad y la cooperación son importantes, pero conforme avanza la película vemos que una convivencia transversal estará siempre sujeta a roces, tensiones y desgastes de la confianza. La solución no es negarlos, sino aprender a sobrellevarlos y transformarlos en una fuerza que nos ayude a luchar contra lo que nos une: estar jodidos por el capitalismo. La película está incluida en el catálogo de <strong>Filmin</strong>.</p><p><strong>‘Un amor de verano’ y la reclamación del deseo femenino</strong></p><p>La directora francesa <strong>Catherine Corsini </strong>compone en esta película de 2015 un relato que aúna despertar sexual, aceptación de la identidad y explosión social de las reivindicaciones de liberación del movimiento feminista. Cuenta el romance entre una chica que acaba de llegar a París en 1971 tras dejar atrás el claustrofóbico ambiente de una familia campesina y una mujer implicada en el movimiento feminista, abierta de mente, pero que convive con su novio y (en principio) no duda de su heterosexualidad.</p><p><em>Un amor de verano </em>(su título original, menos genérico, es <em>La belle saison</em>) se crece en los momentos de intimidad y deseo gracias a que Corsini los filma con delicadeza, incluso con cierta ligereza, que acrecenta la sensación de cariño y confianza mutua entre las protagonistas. La única baza con la que cuentan dos mujeres en una sociedad que, desde todos sus espectros (familia, mundo rural, esfera académica, etc), miraba a las mujeres, y especialmente a las mujeres lesbianas o bisexuales, con distancia, desconfianza y superioridad. Este título está disponible en <strong>Filmin</strong>.</p><p><strong>‘Hombres de verdad’ y la nueva masculinidad de siempre</strong></p><p>¿Qué hace a un hombre muy hombre? ¿Y si los hombres que (por fortuna) no se inscriben el desgastado estereotipo de la masculinidad clásica tienen las mismas inseguridades y cometen las mismas barrabasadas que un señor hetero y gañán medio? <strong>Alberto Marcos</strong> se mueve entre estas y otras preguntas en los nueve relatos que componen <a href="https://paginasdeespuma.com/catalogo/hombres-de-verdad/" target="_blank">Hombres de verdad</a>, publicado en 2020 bajo el sello de la editorial <strong>Páginas de Espuma</strong>.</p><p>Un libro sobre hombres frágiles que se camuflan en el arte, el sexo, el poder o la religión para escapar de sí mismos. Marcos traza personajes dispares haciéndolos a todos creíbles, humanos en sus miserias. Un despliegue de imaginación y a la vez de conocimiento de la condición humana (y marica) que pasa por variopintos escenarios: un campamento católico de semana santa en el que un chico con baja autoestima pero mucho carisma vive la intensidad del primer amor, un pequeño apartamento donde dos hombres sin una gran conexión tienen una curiosa cita o el mismísimo Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.</p><p><em>Hombres de verdad </em>es un libro con estilazo, que lo da todo cuando se envalentona aunque se perciba en el fondo de su ser que está escrito con la misma fragilidad que intentan esconder todos los hombres (y muchas de las mujeres) que pueblan sus páginas.</p><p><strong>‘Genera+ion’ y unos jóvenes en busca de voz propia</strong></p><p>Si te chirría que los jóvenes se dediquen únicamente a salir de fiesta para esparcir el covid y no tengan inquietud alguna, esta es tu serie. Creada por <strong>Zelda Barnz</strong> y su padre <strong>Daniel Barnz</strong>, <em>Genera+ion </em>aborda desde un punto de vista coral las inquietudes de varios estudiantes de un instituto californiano: un chico popular que vive feliz y abiertamente su homosexualidad, pero se refugia en una coraza de actitud extrovertida para no mostrar su debilidad; una tímida joven lesbiana que vive con su tía (una mujer trans) después de que su madre fuese de portada; o un chaval que descubre y disfruta su bisexualidad, aunque choque con los designios de una madre controladora.</p><p>A simple vista, <em>Genera+ion</em> puede parecer una ficción más en el sobreexplotado terreno de los <em>coming of age</em>, poblados de chavales inteligentes que sufren, chicas tontas, deportistas matones con cuerpos de treintañero y luces de neón dignas de un filtro de Instagram. Y aunque un poco de esto último hay, la serie se crece gracias a que escapa de la escuadra y el cartabón tan descaradas de este tipo de proyectos. El guion y el reparto logran que los chavales den el pego como gente hastiada del mundo, que notan como no pueden expresar lo que sienten por el constreñimiento familiar o por pura incapacidad emocional. Todo ello con mucho humor y un punto de acidez presente en casi todos los personajes, lo cual hace que hasta los más insoportables tengan momentos para brillar.</p><p><strong>HBO </strong>lanzó en marzo la mitad de la hasta ahora única temporada de esta serie. Los primeros episodios de la segunda parte ya están disponibles en la plataforma, con el último de ellos fechado para el próximo 8 de julio.</p><p><strong>‘Asalto a Oz’ y las múltiples sensibilidades de un movimiento tan abierto como comunitario</strong></p><p>Con el subtítulo <a href="https://dosbigotes.es/libros/asalto-a-oz/" target="_blank">Antología de relatos de la nueva narrativa queer</a>, esta compilación de historias editada en 2019 por <strong>Dos Bigotes </strong>reúne algunas de las voces más estimulantes del panorama literario español. Cada una de su padre y de su madre, pero unidas por su vinculación al LGTBI. Aixa de la Cruz, Ángelo Néstore, Sara Torres, Vicente Monroy, Lluis Mosquera o Elisabeth Duval son algunas de las 15 firmas que dejan su impronta en una colección de tramas que navegan por todo tipo de imaginarios, escenarios y personajes.</p><p>Lo que todas ellas comparten es el objetivo común “de leernos, de encontrarnos y de identificarnos”, como señala <strong>Rubén Serrano</strong> en el prólogo. <em>Vidas que ya no callan</em>, el título de esta introducción, encapsula el sentir de un proyecto que sirve de espejo de las inquietudes, los intereses, las aspiraciones, las frustraciones y las imaginaciones de autores de diferente formación u origen, pero unidos porque perdieron el miedo a alzar la voz hace mucho tiempo.</p><p><strong>‘El caso Wanninkhof-Carabantes’ y la lesbofobia mediático-social</strong></p><p><strong>Beatriz Gimeno</strong>, expresidenta de la Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales y autora de <em>La construcción de la lesbiana perversa: visibilidad y representación de las lesbianas en los medios de comunicación </em>(2008), es quien manifiesta más tajantemente en este documental recientemente estrenado en <strong>Neflix </strong>que en la condena de <strong>Dolores Vázquez</strong> <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/caso-wanninkhof-netflix-documental-lesbofobia-convirtio-asesina-mujer-inocente_1_8068237.html" target="_blank">la lesbofobia jugó un papel primordial</a>.</p><p>Vázquez fue víctima de un juicio mediático paralelo al judicial que acabó por interferir en la labor de la policía, los magistrados y el jurado popular que la sentenció a prisión por el asesinato de Rocío Wanninkhof. En 1999, el depredador sexual Tony Alexander King mató a la joven en Mijas (Málaga). Sin embargo, por entonces no se dio con pruebas suficientes para apuntar a ningún culpable, por lo que las autoridades y la prensa pusieron el foco en Vázquez, expareja de la madre de Wanninkhof. Dolores Vázquez y Alicia Hornos convivieron juntas durante años, de hecho fueron las principales implicadas en la crianza de Wanninkhof y sus dos hermanos.</p><p>El resultado no solo fue una condena injusta que tuvo a Vázquez en prisión casi dos años por un delito que nunca cometió. King volvió a actuar y mató a la joven Sonia Carabantes en el municipio malagueño de Coín en 2003. Fue entonces cuando la policía comprobó que los restos biológicos de ADN coincidían con los del asesinato de Wanninkhof. Dolores Vázquez, cuyo juicio ya estaba siendo repetido por aquel entonces dadas las irregularidades del proceso, fue puesta en libertad y tuvo que empezar una nueva vida. Ningún representante judicial o del Estado le ha pedido disculpas, algunos incluso <a href="https://www.cope.es/actualidad/sociedad/crimenes-historicos/noticias/francisco-montijano-fiscal-del-caso-dolores-vazquez-nos-equivocamos-pero-pediria-perdon-20200920_895602" target="_blank">se niegan expresamente a hacerlo</a>. Al menos el documental de <strong>Tània Balló </strong>sirve para denunciar una vez más una injusticia que nunca debió haberse producido y que tenía como único sustento los <a href="https://smoda.elpais.com/feminismo/caso-wanninkhof-carabantes-documental-dolores-vazquez-mito-lesbiana-perversa/" target="_blank">prejuicios sociales</a> y la saña mediática.</p><p><strong>‘Edad’ y un Orgullo que dure todo el año</strong></p><p>Últimamente se dice que el Orgullo no va solo de elegir a quién y cómo amar. Es totalmente cierto, como lo demuestran las reivindicaciones de las personas trans, las no binarias o las intersexuales; así como las exigencias de bienestar material, económico, laboral o social del colectivo en su conjunto.</p><p>Pero eso no quiere decir que, entre otras cosas, también vaya de amar. La última recomendación es corta. Son unos versos de un poema de un poemario, aunque también es el poema y el poemario completo. Pertenecen al poema <em>Inciso sobre el amor</em> del libro <a href="https://www.hiperion.com/tienda/poesia-hiperion/edad/" target="_blank">Edad</a>, escrito por <strong>Rodrigo García Marina</strong> (otro de los autores de <em>Asalto a Oz</em>) y editado por <strong>Hiperión</strong>. Dice así: el amor puede ser de primera o puede ser de segunda / el amor de segunda tiene un día para sentirse orgulloso / y un año de madriguera.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Guillermo Hormigo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro películas, tres libros y dos series para celebrar el Orgullo en el sofá]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Veneno', 'Élite', 'Drag Race' y otros fenómenos televisivos que han revolucionado los referentes LGTBI en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/veneno-elite-drag-race-fenomenos-televisivos-han-revolucionado-referentes-lgtbi-espana_1_1206949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8d779865-312b-42ee-96aa-80bc3b76b539_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Veneno', 'Élite', 'Drag Race' y otros fenómenos televisivos que han revolucionado los referentes LGTBI en España"></p><p>Santi y Rubén de la serie <em>Al salir de clase</em>, Maca y Esther de <em>Hospital Central,</em><em> </em>Mauri y Bea de<em> </em><em>Aquí no hay quien viva.</em>.. Los <a href="https://www.revistavanityfair.es/cultura/articulos/no-tan-perdido/50521" target="_blank">personajes que sirvieron como referentes a los millennials LGTBI</a> son ya históricos en más de un sentido. <strong>Hace ya casi 20 años que se cerró la primera</strong> y casi 10 del final de la segunda. Los jóvenes que hoy salen del armario en España no lo hacen empujados por el ejemplo de Fer, de <em>Física o química</em><em> </em>(de cuyo final se cumple también una década). No es que la representación haya desaparecido, ni mucho menos, es que ha cambiado. <strong>Más variedad, más naturalidad, más presencia de creadores del colectivo, menos prejuicios</strong>. Estos son algunos de los iconos del audiovisual español que acompañan hoy a quienes, en palabras del escritor chileno Pedro Lemebel, nacieron “con una alita rota”. Los personajes que, si todo va bien, dentro de diez o veinte años los adolescentes de entonces habrán jubilado ya para adoptar los suyos. Si todo va bien.</p><p><strong>1. Omar, Ander, Polo, Valerio, Mencía, Rebeka..., de Élite</strong><em>Élite</em></p><p>A diferencia de las series para adolescentes de los dosmiles, en <em>Élite</em> (Netflix, 2018-actualidad) <strong>no hay que elegir un único personaje LGTBI</strong>. Quizás el más apreciado por sus fans sea Omar (Omar Ayuso), un chico homosexual de origen palestino y criado en el islam. En su relación con Ander (Arón Piper), la serie explora la vergüenza ante la propia orientación sexual, <strong>la homofobia dentro de la familia o la plumofobia </strong>(el rechazo, extendido también dentro del colectivo, a los hombres considerados femeninos). A raíz de su trabajo en la serie, el propio Omar Ayuso <a href="https://elpais.com/icon/actualidad/2021-05-01/omar-ayuso-empece-por-todo-lo-alto-y-ahora-no-me-quiero-dar-la-hostia-de-mi-vida.html" target="_blank">ha hablado abiertamente de su homosexualidad </a>y de la importancia de tratar en su primer trabajo como actor temas como estos.</p><p>Pero los suyos no son los únicos personajes del colectivo. <em>Élite</em> muestra también una relación a tres entre Polo (Álvaro Rico), Christian (Miguel Herrán) y Carla (Ester Expósito), aunque <strong>la serie solo insiste en la bisexualidad del primero</strong>. Una dinámica similar vive el personaje de Valerio (Jorge López), que posteriormente mantiene también una relación con Polo y su nueva pareja, Cayetana (Georgina Amorós). En la cuarta temporada de la serie hay <strong>también espacio para las relaciones entre mujeres</strong>, con el personaje de Rebeka (Claudia Salas) y el de Mencía (Martina Cariddi). El cambio sustancial que se observa con respecto a series de instituto anteriores, además de la variedad de personajes, que dejan de ser fichas solitarias para acreditar diversidad, es la naturalización de las relaciones: no es que estos chicos existan en un universo perfecto en el que no existe la violencia y los prejuicios contra el colectivo, pero sí viven su sexualidad de manera más libre que sus antecesores.</p><p>En 2019, Netflix aseguró que <em>Élite</em> había sido <a href="https://www.elmundo.es/television/2019/01/18/5c4221f9fc6c8389598b4591.html" target="_blank">uno de sus mayores éxitos hasta el momento</a>, con 20 millones de hogares en todo el mundo enganchados a los estudiantes de Las Encinas. Aunque muchos cuestionen su calidad artística, sería torpe despreciar su influencia.</p><p><strong>2. Cristina, Paca y Valeria, de Veneno</strong><em>Veneno</em></p><p>No deja de ser hermoso que un personaje que sirvió de referente —ambiguo, con dobleces— para los crecidos en los noventa <strong>renazca y vuelva a serlo para los crecidos en esta década</strong>. La serie <em>Veneno</em> (Atresplayer Premium, 2020), de Javier Calvo y Javier Ambrossi, ficcionaliza la vida de Cristina Ortiz, <em>la Veneno</em>, desde su marcha de Adra huyendo de la transfobia hasta su coronación como reina de los <em>late night</em> con Pepe Navarro en <em>Esta noche cruzamos el Mississippi</em>. Nunca antes un personaje trans, interpretado además en este caso por tres actrices trans (Isabel Torres, Daniela Santiago y Jedet), había protagonizado una serie de televisión en España. <strong>Nunca se había visto un casting con tantas personas trans</strong><em>casting</em>. Porque el personaje de Cristina Ortiz está rodeado por otras mujeres trans, como Paca la Piraña, amiga de juventud que se interpreta a sí misma, o Valeria, encarnada por Lola Rodríguez y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/04/04/valeria_vegas_veneno_no_unica_habido_muchas_venenos_105602_1026.html" target="_blank">basada en Valeria Vegas, escritora y periodista</a>, autora de la biografía de la Veneno de la que parte la producción.</p><p> Daniela Santiago en Veneno, de Javier Calvo y Javier Ambrossi. / ATRESPLAYER PREMIUM</p><p>Cristina Ortiz fue una persona con claroscuros muy contrastados y la serie no trata de ocultarnos, pero sí otorga profundidad a su figura: desde simple <em>vedette</em> televisiva, por momentos esperpéntica, a pionera de la visibilidad trans que tuvo que pagar un precio alto por su libertad. La propia Vegas cuenta cómo la figura de Cristina en televisión le fascinaba, <strong>cómo aquella mujer simbolizaba lo posible</strong>. Algo así consiguen Calvo y Ambrossi al presentar el personaje a las nuevas generaciones que no la vieron en televisión o que la conocieron solo en su etapa de los dosmiles tardíos, cuando parecía un juguete roto, una moraleja. Al contextualizar a la Veneno —la LGTBIfobia en la España de los setenta, ochenta y noventa, la trampa de la telebasura— y revisar su figura gracias a un equipo diverso, la producción ofrece también un pedazo de historia de España.</p><p><strong>3. Roberto, de Maricón perdido</strong><em>Maricón perdido</em></p><p>Roberto es gordo, rarito y maricón perdido. El espectador le sigue desde su preadolescencia en el pueblo hasta su madurez, pasando por <strong>su búsqueda de identidad sexual, creativa y personal</strong> a lo largo de la veintena. El viaje de Roberto es el de Bob Pop, comunicador y escritor, que no ha escondido ni por un momento que <em>Maricón perdido</em> (TNT, 2021) <a href="https://www.infolibre.es/noticias/continuara/2021/06/18/bob_pop_creador_maricon_perdido_todo_autobiografico_incluso_que_inventado_121831_2016.html" target="_blank">es una serie claramente autobiográfica</a>. Ni él ni los espectadores de su edad (ni tampoco los que nacieron unas décadas más tarde) han contado, creciendo, con una serie española como esta, protagonizada por un hombre homosexual y que se ocupa del descubrimiento de su orientación, sí, pero también (y de manera muy crítica y cruda) de la reacción social ante la misma, de un proceso de autodescubrimiento que no tiene que ver solo con el deseo, de <strong>las maniobras necesarias para vivir a gusto con uno mismo </strong>cuando uno ha aprendido desde pequeño que lo que él es se trata de una anomalía, de una aberración, de una vergüenza. <em>Maricón perdido</em> habla de supervivencia, pero de una supervivencia finalmente luminosa.</p><p>El propio Bob Pop aparece en la serie haciendo de sí mismo, pero le acompañan Carlos González (que también actúa en <em>Veneno</em> y que aquí hace de Roberto en la veintena) y Gabriel Sánchez (Roberto en la preadolescencia). Tanto Bob Pop como Carlos González son, además, referentes LGTBI más allá de la ficción. Otro avance del audiovisual: cada vez hay más personajes creados e interpretados por personas del colectivo, una de sus reclamaciones culturales más repetidas.</p><p><strong>4. Las concursantes de Drag Race España</strong><em>Drag Race España</em></p><p>¿Una <em>drag queen</em> es un personaje de ficción? La respuesta no puede ser tajante. Son personajes con su nombre inventado, personajes que no existen fuera de su caracterización y cuya personalidad no se superpone de manera absoluta con la de su creador, creadora o creadore. Pero son personajes que solo pueden ser interpretados por una única persona real, personajes que jamás podrían tener casting y que parten de la experiencia, el imaginario y los intereses de su intérprete. Sea como fuere, el estreno de <em>Drag Race España</em> (Atresplayer Premium, 2021) ha supuesto <strong>un hito en la cultura audiovisual LGTBI del país</strong>: un <em>talent show/reality</em> con <strong>10 drag queens (personas no binarias y hombres homosexuales)</strong><em>drag queens</em><em> </em>, que cuentan con ocho capítulos, ocho horas de televisión (además de los contenidos paralelos), dedicados exclusivamente a su trabajo. El programa es la adaptación española de<em> RuPaul's Drag Race</em>, producción estadounidense que cuenta con 13 temporadas solo en su edición estándar y que ha contribuido a difundir esta forma artística netamente LGTBI en todo el mundo.</p><p> Las concursantes de Drag Race España, junto con Supremme Deluxe, su presentadora. / ATRESPLAYER PREMIUM</p><p>Quienes se asomen al programa podrán ver retos de costura, canto, baile o interpretación, homenajes a Cristina Ortiz, imitaciones satíricas de la duquesa de Alba o de Karina, reivindicaciones de la diablada boliviana o de las fallas o diseños de moda a partir de la pintura española. Pero también podrán escuchar conversaciones sobre <strong>el bullying sufrido por ser parte de una minoría</strong><em>bullying</em>, el apoyo (impensable hace décadas) brindado por sus familias o <strong>la experiencia de cuatro personas no binarias</strong>, convirtiéndose en el primer programa español en contar con este nivel de visibilidad y representación de esta parte del colectivo. Independientemente de quién resulte ganadora, las reinas han anunciado ya una gira por al menos ocho ciudades españolas, y muchos observan ya <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/05/02/que_gane_mejor_travesti_estreno_drag_race_espana_impulsa_una_forma_artistica_menospreciada_119849_1026.html" target="_blank">un aumento del interés por el drag dentro y fuera de la comunidad</a>.</p><p><strong>5. Cris, Joana y Lucas, de Skam</strong><em>Skam</em></p><p>La serie noruega <em>Skam</em>, creada por Julie Andem, triunfó internacionalmente por saber captar en su primera temporada la experiencia de los jóvenes ante una relación amorosa tóxica, así como la evolución de las amistades de infancia hacia la adolescencia. El formato usaba además las redes sociales como espacio para desarrollar la narrativa de la serie, <strong>atrayendo a una audiencia joven muy implicada con la trama.</strong> La adaptación española, emitida por Movistar+ entre 2018 y 2020, ha explorado temas como el <em>ciberbullying</em>, la exploración de la orientación sexual, los estragos de la crisis económica también entre los adolescentes o la islamofobia.</p><p> Cris y Joana, personajes de Skam España. / MOVISTAR+</p><p>Entre los distintos personajes protagonistas —cada temporada está dedicada a uno distinto, parte del mismo grupo de amigos— está Cris (Irene Ferreiro), una chica que descubre su bisexualidad. Su relación con Joana es una de las más populares de la serie, pero además las propias <a href="https://www.formulatv.com/videos/irene-ferreiro-encantado-skam-espana-estaba-descubriendo-mi-misma-20325/" target="_blank">Ferreiro</a> y <a href="https://carreteraymanta.publico.es/entrevista-a-rizha-estoy-absolutamente-obnubilada-por-el-hyperpop-creo-que-es-el-futuro-de-la-musica/" target="_blank">Rizha</a> <strong>han hablado abiertamente de su bisexualidad</strong>, señalando lo positivo que hubiera sido para ellas haber tenido a mano una serie como esta cuando empezaron a ser conscientes de su identidad. Aunque Cris y Joana mantienen su relación en secreto en un inicio, cuando deciden hacerlo público entre sus amigos <strong>reciben apoyo y alegría</strong>, en una escena muy distinta de otras ofrecidas por la televisión hasta el momento.</p><p>En el mismo grupo de amigos está Lucas, que también sale del armario como chico gay. De nuevo, Alejandro Reina, el actor que lo encarna, <a href="https://shangay.com/2019/04/03/alejandro-reina-skam-espana-la-evolucion-de-lucas-es-la-que-hemos-tenido-todos-los-jovenes-gays/" target="_blank">comparte orientación sexual con su personaje</a> y ha hablado también de cómo el proceso de Lucas se parecía asombrosamente al suyo propio.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4a904719-562e-4e49-a20d-e4cf47c124ad]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Veneno', 'Élite', 'Drag Race' y otros fenómenos televisivos que han revolucionado los referentes LGTBI en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Cultura,Televisión]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Él, ella, elle... las personas no binarias exigen su sitio en las leyes de igualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/elle-personas-no-binarias-exigen-sitio-leyes-igualdad_1_1206919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b29e1f8f-5900-4e2e-90fb-4fece479c6cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Él, ella, elle... las personas no binarias exigen su sitio en las leyes de igualdad"></p><p>Dicen ser las grandes ausentes de la futura ley LGTBI. Tildan de absoluta decepción su exclusión del <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/06/28/preguntas_respuestas_sobre_ley_lgtbi_que_llega_consejo_ministros_122211_1012.html" target="_blank">anteproyecto</a> aprobado este martes en Consejo de Ministros. Especialmente después de que una primera versión de la norma sí contemplara el género no binario en dos sentidos: a través de la posibilidad de omitir el marcador de sexo en los documentos oficiales y mediante el compromiso de elaborar un informe para estudiar su encaje normativo. Las personas no binarias<strong> reivindican su derecho a estar en la legislación</strong>. Pero, ¿quiénes son? ¿cuál es su realidad y cuáles son sus demandas? Tres voces del colectivo toman la palabra para arrojar algo de luz en el laberinto del género no binario.</p><p>Vayamos por partes. ¿En qué consiste exactamente el género no binario? Se trata esencialmente de una expresión o identidad que trasciende las categorías masculina y femenina. Es decir, una persona no binaria no se identifica como hombre ni como mujer. Aquí el primer matiz: no siempre rechazan este encaje. Algunas personas no binarias van al extremo diametralmente opuesto: se sienten hombres y mujeres. Simultáneamente, o en distinto grado, e incluso de manera fluctuante. En este conglomerado <strong>conviven las personas no binarias</strong>, cada una con una realidad específica y demandas concretas. En esta coyuntura, parece cuanto menos complejo encontrar su encaje legal. Pero el colectivo lo tiene bien claro: reclaman al menos una tercera casilla en los documentos oficiales.</p><p>"No es un género como tal, sino un espectro de género". Habla Kieran Alexander, activista en la Federación Estatal LGTB. "Al final, el género es algo social" y tiene que ver con "los roles asignados", pero las personas no binarias "se salen de esos parámetros". Son, comenta al otro lado del teléfono, "un grupo aparte". Darko Decimavilla preside No Binaries España y aclara algunos conceptos. "Cuando hablamos de personas no binarias<strong> estamos hablando de un término paraguas </strong>que engloba también al género fluido o a personas agénero, entre otras". Edel Granda, militante en Orgullo Crítico, rechaza la idea de un "tercer género" y afina la definición apelando sencillamente a aquellas personas que se salen del "binarismo hombre-mujer". </p><p> Demi Lovato se declaró de género no binario a través de un vídeo en Instagram el pasado mes de mayo. EP</p><p>¿Las personas no binarias entran dentro del colectivo trans? Depende. Para Kieran, ser entendido como trans varía en función de las subjetividades. Coinciden Edel y Darko, aunque desde el activismo optan por<strong> incluir a las personas no binarias dentro del colectivo trans</strong>. "Una persona trans es una persona que no se identifica con el género que le asignan", así que la lógica dicta que quienes se ubican dentro del género no binario entrarían también en la T. "Es cierto que algunas personas no lo quieren ver así, pero para el activismo es importante porque nos atraviesan los mismos problemas", expone Darko.</p><p>¿Cuáles son esos problemas? Darko apunta a un gran obstáculo: su invisibilización, si bien algunos personajes de cierto renombre han empezado a reconocerse no binarios, como el caso de Demi Lovato o Ruby Rose. "Estamos fuera del imaginario colectivo, falta educación afectivo-sexual y de género desde la infancia", subraya. Algo así apunta también Kieran al identificar<strong> problemas que tienen que ver más con el trato en su día a día</strong>. Son trabas que "no se solucionan con una ley", señala, sino que requieren más bien de un "cambio social". Falta información y escasea la pedagogía, lo que conlleva además "discriminación laboral", humillación y ansiedad, completa Edel.</p><p><strong>La transición</strong></p><p>La expresión estética de las personas no binarias queda, una vez más, sujeta a las decisiones personales. Pero sí es habitual que se las asocie a la androginia, una idea de la que las voces consultadas prefieren huir. "Cada persona busca la identidad estética que quiere y vive su género a su manera", defienden Edel y Kieran. Darko sí reconoce que existe una "mayoría" que transita hacia la androginia. "Normalmente las personas no binarias<strong> no hacemos una transición hacia un cuerpo de hombre o mujer</strong>, sino que la mayoría intentamos quedarnos en un punto intermedio", lo que a su juicio dificulta el proceso, precisamente debido a una falta de formación entre los profesionales. Edel, que sí se hormona con testosterona, recuerda que las personas no binarias no están contempladas a la hora de iniciar un procedimiento hormonal, así que tienen que identificarse como hombres o mujeres para poder acceder al servicio.</p><p>Pero las principales trabas se asientan en el plano psicológico. Darko habla de su propia experiencia: pasó<strong> más de dos décadas de su vida sin saber quién era</strong>. Empezó a abrir los ojos hace ahora siete años, cuando a los 26 asistió a una ponencia en la que participaban dos personas no binarias. Aquello dio pie a dos años de investigación, lecturas e interlocución con otras personas no binarias. Lo más duro no fue el proceso de identificarse como persona no binaria, sino asimilar su encaje dentro del colectivo trans: "Significaba perder privilegios", reconoce, pero sobre todo suponía asumir que, a partir de ese momento, habría ciertas situaciones que le "iba a tocar vivir". </p><p><strong>Todos, todas, todes...</strong></p><p>Las personas no binarias reclaman visibilización. Y el Ministerio de Igualdad responde. "Orgullo de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/06/24/cartel_del_orgullo_2021_122062_1012.html" target="_blank">todas, todos y todes</a>", ha decidido estampar este año en su cartel oficial. No es la primera vez que la ministra, Irene Montero, utiliza el lenguaje inclusivo en sus discursos. Kieran expresa entusiasmo ante esta tendencia capitaneada por la titular de la cartera: "Me encanta, me parece genial. Es importante porque ser visible es muy valioso". Darko elogia la "valentía" de Montero, a quien considera la "mejor ministra de Igualdad de la historia". Pero coinciden en exigir un paso más: "Las palabras están bien, pero<strong> también se necesitan hechos</strong>".</p><p>Edel cree importante superar los gestos e ir hacia <strong>políticas verdaderamente transgresoras</strong>. No sólo basta con un diseñar un cartel que conceda protagonismo al colectivo, también es necesaria una lucha decidida contra la precariedad y la violencia que atraviesan a las personas trans no binarias. El primer paso para ello, esgrimen las voces consultadas, es reconocerlas dentro de una ley propia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Él, ella, elle... las personas no binarias exigen su sitio en las leyes de igualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Orgullo LGTBI,Movimientos sociales]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Orban no está solo: activistas y expertos alertan de una ola ultra que pondrá en riesgo los derechos LGTBI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/orban-no-activistas-expertos-alertan-ola-ultra-pondra-riesgo-derechos-lgtbi_1_1206918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f25fc14d-073a-4d66-a1bc-be097a8b4351_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orban no está solo: activistas y expertos alertan de una ola ultra que pondrá en riesgo los derechos LGTBI"></p><p>El día en que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, atravesó las puertas de la Asamblea para iniciar su mandato al frente de la región, la líder madrileña de la ultraderecha, Rocío Monasterio, ultimaba su arsenal de exigencias. Los dardos iban dirigidos a objetivos muy concretos, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/06/19/vox_pone_los_primeros_deberes_ayuso_mano_dura_con_los_migrantes_acabar_con_las_leyes_igualdad_cerrar_telemadrid_121885_1012.html" target="_blank">lo que la portavoz parlamentaria</a> calificó como leyes de género. Monasterio recuperaba así los ecos de un viejo fantasma, el de<strong> la amenaza a los derechos consolidados del colectivo LGTBI</strong>.</p><p>La aprobación de la Ley LGTBI este martes en el Consejo de Ministros ha afianzado esta oposición. El Partido Popular no ha descartado un recurso ante el Tribunal Constitucional y Vox ha tildado la norma de "aberración". No es la primera vez que el partido de Santiago Abascal <strong>pone en jaque al colectivo</strong>, en ocasiones con la connivencia de sus socios conservadores. El ejemplo más paradigmático está en el veto parental en las escuelas, una herramienta que la formación se esfuerza en imponer de manera recurrente en comunidades como Andalucía, Madrid y Murcia, por el momento con éxito sólo <a href="http://elpais.com/espana/2021-03-20/murcia-sera-la-primera-autonomia-en-regular-el-veto-educativo-parental.html" target="_blank">en la tercera</a>. </p><p>No hace falta ir muy lejos para encontrar otra andanada de la ultraderecha contra los derechos del colectivo: hace ahora tres años, poco antes de que Vox irrumpiera en las instituciones, el partido emitió un comunicado contra el Orgullo LGTBI. Lo recupera el periodista e investigador <strong>Miquel Ramos</strong> en su informe <a href="http://www.rosalux.eu/kontext/controllers/document.php/823.6/e/f2b1a0.pdf" target="_blank"><em>De los neocón a los neonazis. La derecha radical en el Estado español</em></a><em>. </em>La formación cargaba entonces contra la celebración al considerarla una "imposición ideológica". </p><p>Tanto el propio Miquel Ramos como la periodista<strong> Nuria Alabao</strong> enmarcan la cruzada del partido ultra como parte de su "batalla cultural". "Quieren <strong>romper esos consensos que creíamos asumidos</strong>, los derechos humanos, plantean una enmienda a toda esa normalización", esgrime Ramos. La extrema derecha considera que "no todos los colectivos tienen derecho a tener derechos" y lo hace además negando la existencia de "desigualdades estructurales". Lleva el negacionismo por bandera.</p><p><strong>Europa y la alianza internacional</strong></p><p>La amenaza de la ultraderecha resuena también en el continente europeo. Los frentes son prácticamente idénticos. Hungría acaba de dar luz verde a un <a href="http://www.publico.es/internacional/hungria-aprueba-ley-prohibe-hablar-homosexualidad-escuelas.html" target="_blank">proyecto de ley</a> que prohíbe educar en la diversidad bajo el pretexto de combatir el fomento de la pedofilia. Este mismo martes, el grupo municipal de Vox en Madrid rechazó trasladar su apoyo a la ciudadanía húngara tras la aprobación de la normativa y sólo un día después, Santiago Abascal se puso una vez más al lado del líder húngaro: Viktor Orban <strong>ha defendido "a los homosexuales frente al comunismo</strong><strong>"</strong> y en su país "pueden andar tranquilamente por la calle" debido a la ausencia de "inmigración fundamentalista". En Polonia, el partido ultra en el poder, Ley y Justicia (PiS), ha embestido reiteradamente contra el colectivo: desde el año pasado varias regiones del país han llegado incluso a proclamarse "zonas libres de ideología LGTBI".</p><p>A preguntas de este periódico, la organización <a href="https://www.ilga-europe.org/" target="_blank">ILGA Europe</a> resalta un "<strong>estancamiento casi completo </strong>de los derechos de las personas LGTBI en toda Europa", una situación "muy preocupante en un momento tan crítico". Existe, señalan desde la entidad, un "incremento de la represión, un aumento de las desigualdades socio-económicas y la <strong>proliferación de los discursos de odio en toda la región</strong>". Polonia y Hungría, alertan, "no son anomalías". </p><p>La extrema derecha europea no está sólo en las instituciones, sino que se alimenta también de una constelación de organizaciones afines con gran proyección mediática. En España sus nombres están bien definidos: desde <a href="http://www.lamarea.com/2021/06/17/7072-millones-de-dolares-contra-los-derechos-sexuales-y-reproductivos/" target="_blank">Hazte Oír</a> hasta Abogados Cristianos. Los primeros han anunciado ya una "intensa campaña" para impedir que la Ley LGTBI salga adelante. "Existe una <strong>internacional reaccionaria y ultraconservadora</strong>" que se encarga de "financiar muchas campañas para llevar reivindicaciones al debate público y a la propia ley", explica Ramos, quien advierte de que "el entramado es tal" que no basta con fijar la mirada en las formaciones políticas y sus representantes.</p><p><strong>¿Derechos en riesgo?</strong></p><p>Aunque la extrema derecha española se asemeja en sus planteamientos LGTBI a la que se asienta en el Este europeo, Nuria Alabao marca algunas distancias. "La realidad política es distinta. La sociedad húngara, por ejemplo, es mucho más conservadora y es esa base social la que puede apoyar medidas" como el proyecto educativo desplegado por Viktor Orban. Por ese motivo, descarta que se vaya a producir un retroceso real en los derechos ya consolidados en España. "Son conquistas asentadas" y existe un<strong> "sentido común mayoritario" que las blinda</strong>, estima. Recuerda que hace algo más de quince años, con la aprobación del matrimonio igualitario, sí se produjo una gran respuesta de "movimientos fundamentalistas católicos que se oponían", pero esos mismos grupos "están hoy muy desmovilizados", sostiene.</p><p>Miquel Ramos difiere. "Todas las conquistas sociales están en riesgo, <strong>el problema es creernos que todo está ganado</strong>", arguye. El experto encuentra en la ofensiva húngara y polaca un espejo en el que mirarse. "Lo están consiguiendo en otros países y ya no es sólo la presión de partidos y organizaciones en el poder, sino también la falta de voluntad de quienes hoy en día sí tienen capacidad para blindar estos derechos y no lo están haciendo". </p><p>En la misma línea se posiciona<strong> Fefa Vila</strong>, socióloga y activista."Hay una reacción conservadora brutal" con la educación como "campo de batalla". Y los últimos años han sido un caldo de cultivo hasta dar paso a un "momento de peligro". El riesgo de que la extrema derecha se imponga es real y sus pasos son a veces sigilosos. "No hay que derogar la ley del matrimonio homosexual para generar homofobia", razona la socióloga, "las instituciones son <strong>capaces de modular lo que es normal y lo que no</strong>" sin necesidad de cambiar las leyes. "Ninguna conquista es para siempre ni para todos", esgrime. Las voces ultra, completa Ramos, son además "muy hábiles a la hora de hacer propaganda" y los medios de comunicación han "promocionado" su discurso, considerando que "es legítimo querer abolir los derechos humanos". </p><p><strong>Pasos hacia atrás</strong></p><p>Haber "normalizado" el discurso ultra tiene consecuencias en la vida de las personas. Para <strong>Javier Sáez del Álamo</strong>, el retroceso en los últimos años es evidente. En parte, dice en conversación con este diario, gracias a que "Ciudadanos y el Partido Popular han introducido a Vox en las instituciones y eso ha permitido<strong> normalizar discursos homófobos sin ningún pudor</strong>". Con el paso de los años, estima, se ha caminado, con paso sutil pero firme, hacia un "blanqueamiento de la extrema derecha". Sus postulados no sólo son "comunes", sino también, lo que resulta más inquietante, "tolerables".</p><p>Consecuencia: la homofobia comenzaría a estar "legitimada" y las cifras así lo sugieren. En su último informe de 2019, el Ministerio del Interior contabiliza <strong>278 delitos de odio</strong> motivados por la orientación sexual y la identidad de género. Entre 2013 y 2015 este tipo de delitos experimentaron un descenso progresivo, pero desde 2016 la tendencia se ha invertido. Una de las últimas agresiones tuvo lugar <a href="https://www.20minutos.es/noticia/4745613/0/una-pareja-gay-denuncia-la-agresion-de-un-hombre-con-una-porra-extensible-en-a-coruna-al-grito-de-maricones/" target="_blank">este mismo fin de semana</a> en A Coruña, a las vísperas del Orgullo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Orban no está solo: activistas y expertos alertan de una ola ultra que pondrá en riesgo los derechos LGTBI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Orgullo LGTBI,Movimientos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La literatura LGTBI para niños y adolescentes triunfa pese a la amenaza del 'pin parental']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/literatura-lgtbi-ninos-adolescentes-triunfa-pese-amenaza-pin-parental_1_1206836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c7a2b68f-01d1-41c9-bf32-ecda5f838be1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La literatura LGTBI para niños y adolescentes triunfa pese a la amenaza del 'pin parental'"></p><p>“Vox pregunta a Educación cuántos colegios se han adherido al programa de adoctrinamiento de diversidad sexual y LGTBI”. La noticia, <a href="https://www.voxespana.es/noticias/vox-pregunta-a-educacion-cuantos-colegios-se-han-adherido-al-programa-de-adoctrinamiento-de-diversidad-sexual-y-lgtbi-20210329" target="_blank">extraída de la web del partido de ultraderecha</a>, se podría traducir de la siguiente manera: Vox pregunta a Educación cuántos colegios se han adherido al programa <a href="https://www.felgtb.com/ciberbullying/escuelasseguras.html" target="_blank">Escuelas Seguras</a>, que pretende crear una red de centros educativos contra el acoso por ser LGTBI. La iniciativa parte de la FELGTB, la federación de asociaciones en defensa del colectivo, e invita a que los colegios e institutos que así lo consideren firmen un compromiso que contiene preceptos como abordar el <em>bullying</em> por ser homosexual, bisexual o trans, integrar a las familias diversas en los eventos del centro o incluir en la biblioteca del centro <strong>libros y materiales pedagógicos en los que el colectivo esté presente</strong>. Y así es como un cuento en el que un niño tiene dos mamás o una novela protagonizada por una chica trans se convierten en un “programa de adoctrinamiento”. Si la literatura LGTBI ha estado sometida a la censura durante buena parte de la historia, <strong>la literatura infantil y juvenil LGTBI </strong>es señalada hoy por parte del espectro político como un peligro.</p><p>Y sin embargo, brilla el sol. En la librería especializada <a href="http://www.libreriaberkana.com/" target="_blank">Berkana</a>, en Chueca (Madrid), la sección infantil no para de crecer. “Al principio había poquitos”, dice el librero Carlos Valdivia, “y <strong>se han multiplicado</strong>, como ha pasado con la literatura feminista”. Solamente hay que mirar a su estantería infantil y juvenil, dice, continuamente desbordada por las novedades. En las baldas esperan <a href="https://oqo.es/product/titiritesa/" target="_blank"><em>Titiritesa</em></a>, de Xerardo Quintiá y Maurizio A. C. Quarello, sobre una princesa cuyos padres insisten en casar con un príncipe; <a href="http://nubeocho.com/index.php/es/catalogo/469-vivan-las-unas-de-colores-lat" target="_blank"><em>¡Vivan las uñas de colores!</em></a>, de Luis Amavisca y Alicia Acota, donde Juan no entiende por qué los demás niños se ríen de su esmalte; o <a href="https://olgadedios.es/obra/monstruo-rosa/" target="_blank"><em>Monstruo Rosa</em></a>, un personaje cansado de ser juzgado por ser diferente que decide emprender un viaje para encontrar un lugar donde nadie le mire raro. Berkana piensa lanzar pronto una guía de lectura, con recomendaciones para distintas edades, con el fin de orientar a las bibliotecas públicas, colegios e institutos que a menudo se dirigen a ellos para pedirles orientación. “<strong>Cada vez hay más colegios y bibliotecas que</strong>, en muchos casos porque en el equipo hay alguien del colectivo o gente muy concienciada, <strong>nos piden un listado</strong>”, apunta el librero. “Aunque deberían ser más, porque la educación pública y las bibliotecas públicas son la única manera de que muchos niños accedan a ciertos contenidos”.</p><p>Juan Naranjo, profesor de secundaria y autor de <a href="https://www.rocalibros.com/sapristi/catalogo/Juan+Naranjo/Mariquita" target="_blank"><em>Mariquita</em></a>, está también lejos del derrotismo. Cuando mira a la literatura juvenil (la que, por cercanía con sus alumnos, más controla) disponible en su adolescencia y la que hay en la actualidad, ve mundos absolutamente distintos. “No había representación LGTBI dirigida a los adolescentes y las adolescentes, directamente, entonces a poco que se hubiera avanzado habría sido un avance grande. Pero es que <strong>el avance ha sido realmente significativo</strong>”. Mucha gente, en la industria editorial, se ha dado cuenta de que “no todos los adolescentes son iguales” y que representar esa diversidad podía tener consecuencias positivas en las personas que, al fin, pudieran verse reflejadas en sus lecturas... pero también en la balanza comercial. En 2019, último año del que se tienen datos, <strong>la literatura infantil y juvenil recaudó en España más de 312 millones de euros</strong>, el 13% de la facturación total del sector y un 3% más que el año anterior. “Se ha visto la necesidad y además la oportunidad”, apunta, “y es algo que tenemos que seguir trabajando y pidiendo. Los éxitos editoriales respaldan que <strong>esto no es un capricho de cuatro tiquismiquis</strong>”. Entre los disponibles, él recomienda títulos como <a href="https://www.rbalibros.com/juvenil/rojo-blanco-sangre-azul_4855" target="_blank">Rojo, blanco y sangre azul</a>, de Casey McQuiston; el cómic <a href="https://www.editorialastronave.com/item/es/422-genero-queer" target="_blank">Género queer</a>, de Maia Kobabe, o <a href="https://www.lacupula.com/catalogo/el-beso-numero-8/" target="_blank">El beso número 8</a>, de Colleen AF Venable y la ilustradora Ellen T. Crenshaw.</p><p>Esta tendencia incluye auténticos fenómenos: desde su publicación en 2013, <em>Monstruo Rosa</em> <strong>acumula 20 ediciones</strong>, más de 120.000 ejemplares y <strong>la traducción a 15 idiomas</strong>. “Y eso que es un libro para niños, que no manejan las cifras de la literatura para adultos”, dice Raquel Garrido, su editora en Apila. Incluso para los parámetros de la ficción <em>de adultos</em>, esas cifras constituyen un fenómeno indudable. Garrido cree que una de las claves del libro es, primero, su calidad (fue el primer álbum de Olga de Dios, hoy una ilustradora reputada), y, segundo, el gran número de personas que se pueden sentir identificadas con la historia. No es que su contenido sea ambiguo: <strong>el subtexto LGTBI está claro</strong> y hay una aparición estelar de un arcoíris muy elocuente. Pero es un libro, explica Raquel Garrido, que no está pensado <em>para algo</em>. “Hoy hay muchos libros que están diseñados con un objetivo concreto: para hablar a los niños del respeto al medio ambiente, para que los niños coman verduras... Son libros <em>para eso</em>, no para disfrutar de la lectura”. El de Olga de Dios, dice, no es así. Y tampoco lo es <a href="https://www.apilaediciones.com/producto/raro/" target="_blank"><em>Raro</em></a>, de Canizales, donde un personaje aparentemente gris se alarma ante lo extravagantes que son sus vecinos... para acabar descubriendo que él tampoco es tan normal. Todos los (numerosos) comentarios que les han llegado de colegios y bibliotecas son positivos.</p><p>Las consecuencias de estos avances no son menores. Naranjo imagina qué habría supuesto para él haber contado, de pequeño, con los libros a los que tienen acceso sus alumnos. “No es solo <strong>la sensación de soledad</strong>, de ¿seré yo el único del mundo que se sienta así?, sino la <strong>homofobia interiorizada</strong>, del qué puedo hacer yo para dejar de sentirme así y para que el mundo deje de percibirme de esta manera”. Ambas cosas, dice, son “<strong>producto del desconocimiento, de la falta de referentes</strong>”. Contra ellas, “la visibilidad: en las series, por las calles, pero también en las bibliotecas y en las clases”. Pero Consol Aguilar, formadora de maestros en la Universitat Jaume I, especializada en literatura infantil y juvenil, género e identidades diversas, recuerda que esto no va solo de la experiencia individual de los alumnos LGTBI, sino de los valores colectivos. “Los referentes que les demos a los niños sobre la sociedad que queremos construir son aquellos con los que van a crecer, con los que se van a formar y los que van a hacer que avancemos hacia tal o cuál tipo de sociedad”, defiende. Por eso ella insiste en este “no es un problema que tenga que ver con el colectivo LGTBI, sino <strong>con los derechos humanos</strong>”.</p><p>Por eso Aguilar se resiste a caer en el triunfalismo. Ve y celebra el avance experimentado en las últimas décadas, pero no cree que esté todo hecho. “El corpus de libros que hay es magnífico, tenemos libros para trabajar estos temas desde niñas y niños muy pequeñitos hasta los cursos de bachillerato. El problema”, apunta, “no es que no exista esta literatura, sino que<strong> el profesorado a menudo la desconoce</strong> y que, a mí me lo han comentado, <strong>a veces tienen miedo</strong>”. El desconocimiento hace que los maestros no aborden en el aula temas como la diversidad afectiva o el género. El miedo hace que los consideren asuntos peliagudos que pueden acarrearles problemas con algunos padres. El problema es que ese desconocimiento y ese miedo hacen que no se aplique correctamente la legislación: <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-7899" target="_blank">la ley estatal</a> que regula la educación pública incluye entre sus principios “<strong>el respeto a la diversidad afectivo-sexual</strong>” y “<strong>la educación afectivo-sexual,</strong> adaptada al nivel madurativo”. “Se ha demostrado que en el contenido curricular de la formación de maestros y maestras todo esto está muy ausente”, lamenta Aguilar. “Si los propios maestros y maestras no tienen esa formación y no conocen esos libros, <strong>es complicado que luego lo introduzcan en sus bibliotecas de aula y en los planes de lectura</strong> de sus centros”. El miedo, apunta, es lo que alimenta el cacareado “pin parental”, particularmente el de los padres, temerosos de que sus niños aprendan ideas nocivas en el colegio. Para disiparlo, la pedagoga anima a los profesores a reunirse con los padres, a hablar con ellos, a atender sus dudas y sus inquietudes. Cualquier estrategia, excepto la de dar un paso atrás.</p><p>La editora de Apila cree que en España está tan consolidado “el respeto a la diversidad y al colectivo LGTBI” que es impensable imaginar un futuro en el que no existan libros como <em>Monstruo Rosa</em>. Pero sería peligroso, apuntan varios entrevistados, que el acceso a estos libros quedara a la discreción de los padres, ya sea por sus convicciones o por su poder adquisitivo. Inculcar el “respeto a la diversidad”, recuerda Juan Naranjo, no es una <em>opción</em> de los profesores, sino un <em>deber</em>, de la misma forma que la ley educativa señala la necesidad de educar en la igualdad entre hombres y mujeres, en el ecologismo o en el “espíritu crítico”. El profesor señala que el “deber de las instituciones educativas”, en las que incluye desde el colegio hasta las casas de cultura, es el de “dar a conocer y fomentar la diversidad en todos sus aspectos”. Eso tan rimbombante se puede traducir en algo muy sencillo: “<strong>Simplemente mostrar que esos libros existen, que esos libros se tienen</strong>, ponerlos a disposición de los chicos y las chicas que puedan estar interesados, y que por una vez a lo mejor puedan leer una historia en la que el protagonista se parezca un poquito a ellos”. ¿Y si Vox u otro partido se interpone? Habla Carlos Valdivia, de Berkana: “No dejaremos que nadie nos amedrente, hay que plantar cara y ya nos encargaremos de hacer algo, docentes, asociaciones y familias”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La literatura LGTBI para niños y adolescentes triunfa pese a la amenaza del 'pin parental']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura infantil,Orgullo LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Preguntas y respuestas sobre una Ley LGTBI que va más allá de los derechos trans]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/preguntas-respuestas-ley-lgtbi-derechos-trans_1_1206846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0c12c6fa-3b63-44c9-a2d3-6616877ab2c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Preguntas y respuestas sobre una Ley LGTBI que va más allá de los derechos trans"></p><p>En febrero salían a la luz los <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/02/02/la_ley_trans_reconocera_derecho_identidad_genero_autodeterminacion_sobre_cuerpo_116174_1012.html" target="_blank">primeros borradores</a> de la ley trans y de igualdad LGTBI, textos confeccionados por las principales organizaciones y abanderados por el Ministerio de Igualdad. Inmediatamente se producirían los <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/02/15/igualdad_tramita_las_leyes_lgtbi_trans_para_que_debatan_consejo_ministros_del_febrero_116758_1012.html" target="_blank">primeros desencuentros</a> entre los socios de Gobierno. Mientras <strong>Irene Montero </strong>se aferraba a la libre determinación del género sin condiciones,<strong> Carmen Calvo </strong>ponía como requisito para su tramitación la existencia de garantías y seguridad jurídica. Las leyes llegarían, pero debían hacerlo sin un sólo fleco suelto. La amenaza de un recurso en el Tribunal Constitucional ha pesado sobre las normas desde el inicio de su concepción, según han defendido siempre las voces socialistas. Este martes, el anteproyecto que fusiona ambas leyes aterriza en el Consejo de Ministros, dando por cumplido uno de los principales compromisos de los socios de coalición en materia de igualdad.</p><p>A continuación zanjamos los principales interrogantes que orbitan todavía alrededor de la ley, en base al texto consensuado hace dos fines de semana y a falta de las incorporaciones que los ministerios implicados hayan podido incorporar en los últimos días. Estas son algunas claves:</p><p><strong>¿Qué avances hay en igualdad LGTBI?</strong></p><p>Hay varias novedades en materia de igualdad para el colectivo. Entre otras, el anteproyecto permite que las mujeres lesbianas, bisexuales y solas puedan tener<strong> acceso a técnicas de reproducción asistida</strong>. Se recupera así un derecho arrebatado hace siete años por la entonces ministra de Sanidad, Ana Mato (PP), quien mediante una orden ministerial excluyó a estas mujeres de la prestación pública. Además, la ley permitirá la filiación de los hijos de mujeres lesbianas y bisexuales sin necesidad de casarse, como ocurre actualmente.</p><p>Quedan<strong> prohibidas las terapias de "conversión</strong>, aversión o contracondicionamiento", en cualquier forma e incluso aunque cuenten con el consentimiento de las personas afectadas o sus representantes legales. Era uno de los principales mandatos no sólo del colectivo LGTBI, sino de los propios grupos parlamentarios. La Cámara Baja votó a favor de dar este paso en noviembre del año pasado, con la abstención de la extrema derecha.</p><p><strong>¿Permite la autodeterminación?</strong></p><p>A efectos prácticos, sí. Pero no de manera explícita. Lo cierto es que la primera versión de la ley que manejaba el Ministerio de Igualdad sí incluía los términos de "autodeterminación" y "libre determinación", tanto en su exposición de motivos como en su articulado. La última versión, por el contrario, no lo menciona de forma textual, pero sí la garantiza en la práctica. Para los colectivos, la libre determinación se alcanza una vez se posibilite el cambio registral del sexo en los documentos oficiales, sin más condición que la propia voluntad de la persona interesada. La ley que llega este martes al Consejo de Ministros resuelve que toda persona mayor de dieciséis años podrá solicitarlo así, a través de una <strong>doble comparecencia con tres meses</strong> entre ambas. Es decir, cualquier persona podrá solicitar el cambio registral y pasados tres meses deberá acudir a las oficinas para ratificar su petición. A partir de entonces y pasado un tiempo máximo de un mes, la persona encargada del Registro Civil dictará resolución. </p><p><strong>¿Fija un periodo de reflexión?</strong></p><p>La literalidad de la ley, una vez más, no lo establece así. Pero sí puede ser entendido como tal. De acuerdo a su articulado, la doble comparecencia deberá estar atravesada por un "plazo máximo de tres meses" desde la solicitud de rectificación registral y la cita para la ratificación. Es una manera, dice el propio anteproyecto, de <strong>aseverar la "persistencia de su decisión"</strong>. El periodo de reflexión era uno de los posibles <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/03/06/cuatro_posibles_puntos_encuentro_para_feminismo_dividido_por_ley_trans_117645_1012.html" target="_blank">puntos de encuentro</a> para blindar la autodeterminación sin renunciar a la seguridad jurídica, un mecanismo puramente administrativo que ya se pone en práctica en países como Dinamarca. </p><p><strong>¿Se puede revertir cuando uno quiera?</strong></p><p>El anteproyecto legisla también sobre la reversibilidad del cambio registral. Según el texto, una vez hayan transcurrido <strong>seis meses desde el cambio</strong>, la persona que así lo decida podrá "recuperar la mención registral del sexo que figuraba previamente". El procedimiento deberá contar con la "aprobación judicial a través de expediente de jurisdicción voluntaria", un trámite ya <a href="http://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2015-7391" target="_blank">regulado por ley</a>.</p><p><strong>¿Qué ocurre con los menores?</strong></p><p>El Gobierno ha optado por regular su situación en base a <strong>cuatro etapas</strong>. Por un lado, los menores de doce años no podrán solicitar el cambio de sexo registral, pero sí de nombre. Para ello, no será necesaria ninguna prueba: ni testifical, ni documental. Una segunda etapa atañe a los menores de entre doce y catorce, quienes podrán iniciar un proceso de modificación del sexo registral, siempre asistidos por sus representantes legales, mediante autorización judicial y a través de pruebas acreditativas. En el año 2019, el <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2019-11911" target="_blank">Tribunal Constitucional</a> falló que los menores con "suficiente madurez" y en situación "estable de transexualidad" deben poder acceder al cambio registral en igualdad de condiciones.</p><p>En cuanto a los menores de entre catorce y dieciséis años, el cambio de la mención registral se hará siguiendo el mismo cauce que los adultos, pero a través de sus representantes legales. En caso de que estos últimos no estén de acuerdo, la administración nombrará un <strong>defensor judicial </strong>que resuelva la disputa. Finalmente, los mayores de dieciséis podrán acceder al cambio registral sin condiciones, igual que los mayores de edad. </p><p><strong>¿Qué pasa con el género no binario?</strong></p><p>Las personas que se identifican como no binarias son aquellas que dicen no encajar en el género femenino ni en el masculino. Por el momento, tendrán que esperar para entrar en la legislación. Es una de las cuestiones que ha levantado críticas entre el tejido asociativo. En un inicio, el borrador del Ministerio de Igualdad contemplaba la posibilidad de omitir la mención relativa al sexo en los documentos oficiales. Además, el anteproyecto fijaba un plazo de doce meses para evaluar el encaje de las personas de género no binario y remitir un informe,, con eventuales modificaciones normativas, a las Cortes. Finalmente, el texto definitivo no incluye <strong>ninguna mención específica</strong> dedicada a las personas no binarias.</p><p><strong>¿Están en riesgo las leyes de igualdad?</strong> </p><p>Una de las preocupaciones del movimiento feminista tiene que ver con los posibles perjuicios que sufrirán las leyes de igualdad, una vez desarrollado el articulado de la nueva ley. El actual anteproyecto tiene en cuenta esta inquietud y trata de resolverla, haciendo mención a dos normativas clave: la Ley contra la violencia de género de 2004 y la Ley de Igualdad de 2007. De esta forma, el cambio de la mención registral "<strong>no alterará la titularidad de los derechos y obligaciones jurídicas</strong> que pudieran corresponder a la persona con anterioridad a la inscripción del cambio registral", señala el texto, en particular a efectos de "lo establecido en la Ley 1/2004".</p><p>El cambio registral tampoco conllevará la aplicación automática y sin condiciones de beneficios en materia de igualdad. Toda persona que solicite la rectificación registral "<strong>no podrá ser beneficiaria de medidas de acción positiva adoptadas específicamente en favor de las mujeres</strong>", en lo que respecta a las "situaciones jurídicas anteriores a la rectificación registral".</p><p><strong>¿Qué dice el feminismo más crítico?</strong> </p><p>Este sábado, un sector del movimiento feminista salió a la calle en protesta de la ley. Su oposición a la norma ha sido firme desde el primer momento. Las razones que esgrimen tienen que ver con las <strong>posibles secuelas en los derechos peleados por las mujeres</strong>, pero también con su rechazo sin paliativos a la identidad de género sentida y basada exclusivamente en estereotipos patriarcales. </p><p>"Una sociedad democrática, que aspira a saldar su deuda histórica con las mujeres y a corregir, por tanto, la posición de desigualdad estructural que ocupamos en el orden social por el mero hecho de haber nacido con sexo femenino, no puede<strong> negar la existencia de la realidad material del sexo</strong>", argumenta la Confluencia Feminista, plataforma que aglutina a más de sesenta entidades de todo el país. Pasar por alto la categoría de sexo, en favor de la identidad de género, supondría a su juicio un lastre a la hora de aplicar cualquier acción positiva para las mujeres, pero además alteraría las estadísticas oficiales desagregadas por sexo. La plataforma alerta también de la potencial oleada de violencia sexual que causaría la supresión de espacios no mixtos en baños públicos, vestuarios y cárceles.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Preguntas y respuestas sobre una Ley LGTBI que va más allá de los derechos trans]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Ley trans]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Voces trans celebran la llegada de su ley: "Ya no vamos a estar bajo la tutela de nadie"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/voces-trans-celebran-llegada-ley-no-tutela-nadie_1_1206840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e5aab672-0af5-4199-8dad-eac366cb844a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Voces trans celebran la llegada de su ley: "Ya no vamos a estar bajo la tutela de nadie""></p><p>A sus 48 años, Adrienne resume su emoción contenida en un contundente "ya era hora". Luar, con 24 años, no renuncia a sus expectativas y se niega a conformarse: "Esta ley es una mentira", embiste. Carla, a las puertas de los 62 años, reconoce que la satisfacción no es plena, pero sí lo suficientemente esperanzadora:<strong> la vida de muchas personas, asiente determinante, cambiará a partir de ahora</strong>. Quienes hablan son personas trans que estarán este martes más pendientes que nunca del Consejo de Ministros. Llega, por fin, la ley por la que han peleado con uñas y dientes. </p><p>Las celebraciones, de haberlas, serán más bien tímidas. Descorchar la botella y brindar no está entre sus planes. Podría suponer plegarse, conformarse con una norma que pasará a la historia como un hito, pero que no es todo lo ambiciosa que esperaban. "La verdad es que no es un triunfo, <strong>aquí no se gana o se pierde</strong>", reflexiona Adrienne. Ella, mujer trans, arrastra un sabor amargo por el tiempo perdido: "Teníamos que haber tenido una ley hace muchísimo". Por el camino han quedado demasiadas renuncias, lamenta. El proceso de negociación de la ley, cargado de desencuentros entre los socios de Gobierno e inevitables cesiones entre las partes, se ha plasmado en un articulado que no termina de satisfacer al colectivo. "No lo voy a celebrar, los derechos humanos no hay que celebrarlos", zanja. </p><p>Luar Aguirre tampoco prevé festejos, pero su forma de expresarlo es distinta. Si Adrienne reconoce decepción, Luar demuestra tenacidad: <strong>"No lo voy a celebrar, voy a seguir luchando"</strong>. En el mismo sentido se expresa Carla. Lleva más de cuatro décadas peleando por los derechos del colectivo y todavía le queda fuelle. Su apellido es Antonelli. "Celebraré el fin del calvario y que la dignidad ha metido un gol en propia puerta", admite. Y aunque conviene en que la sensación predominante es un "sentimiento agridulce", reitera que el colectivo "no va a dejar a nadie atrás" y peleará "hasta que todos los derechos sean reconocidos".</p><p> Luar, Adrienne y Carla, tres generaciones trans.</p><p>Al hacer balance, Luar y Adrienne evocan la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/05/18/congreso_ley_trans_psoe_irene_montero_120641_1012.html" target="_blank">proposición de ley</a> que fue registrada el pasado mes de marzo en el Congreso. A su entender, aquella propuesta sí respondía de manera fidedigna a las demandas de las personas trans. En su defensa salió Luar. Fueron tres días en huelga de hambre frente a la escalinata de la Cámara Baja, "un momento histórico, pero muy duro", afirma. Suficiente para estar "muy orgulloso", aunque la propuesta finalmente naufragara. Luar percibe grandes ausencias en la actual redacción de la ley, como la nula regulación del género no binario, pero los reproches también dejan lugar a pequeñas treguas. "Salvando esto, <strong>la ley no está mal</strong>. Se reconoce la autodeterminación de género, aunque es una pena que sea a partir de los catorce años". </p><p><strong>El fin de las tutelas</strong></p><p>Adrienne, Luar y Carla recuerdan su tránsito como un proceso duro y lastrado por la burocracia. "Yo <strong>firmé que estaba enfermo</strong>, que padecía de disforia de género", rememora Luar. Adrienne piensa en los más pequeños: "No van a pasar por procesos de evaluación, ni reasignación, que para mí supusieron cosificación, humillación, violencia y rechazo social. Es un alivio", asiente. Para Carla la ley supone eliminar de facto todo el "cuestionamiento previo" que ha servido para poner "siempre en tela de juicio y <strong>bajo tutelas de jueces y psiquiatras</strong>" a las personas trans. El anteproyecto, no lo duda, servirá para cambiar muchas vidas.</p><p>Adrienne confía en que el desarrollo del articulado cristalice en derechos efectivos para el colectivo. De eso se trata, argumenta, de <strong>blindar por ley el acceso a la vivienda</strong> o al mundo laboral. Adrienne, trabajadora sexual, recuerda que vivir bajo el estigma de "persona trastornada" la expulsó del mercado laboral. Ahora se pregunta qué va a pasar con su futuro y su jubilación. Espera que a partir de hoy, esas mismas inquietudes no le quiten el sueño a las generaciones futuras.</p><p>Los tres protagonistas auguran un camino menos plagado de obstáculos para los menores. Es ahí donde depositan su confianza: en que el proceso sirva para cosechar cambios en positivo para los más jóvenes. Luar se conforma con que, al menos, el altavoz de los medios de comunicación haya servido para que "muchos <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/04/17/familias_menores_trans_119360_1012.html" target="_blank">menores</a> <strong>puedan ponerle nombre</strong>" a lo que les pasa.</p><p><strong>Decepciones por el camino</strong></p><p>El reverso está en las formas que han acompañado al debate sobre la ley, especialmente enquistado entre el movimiento feminista. "Ha sido <strong>bastante bochornoso</strong> cómo se ha hablado de las personas trans". Luar conjuga la primera persona para reconocer que "toda la transfobia" expresada en medios y redes sociales ha hecho mella en él y los suyos. Adrienne repara en el golpe hacia todo un colectivo, que ha asistido con "decepción" al aumento progresivo de la hostilidad. "Parece claro que no tenemos ni los derechos más fundamentales", lamenta.</p><p>Para Carla ha sido, con diferencia, lo más sangrante del camino. "Yo no sigo en la Asamblea de Madrid por plantar cara a esta situación, a nadie se le escapa. Pero yo <strong>sólo tengo un camino: el de mis principios</strong>, lo que he defendido siempre y de la mano del Partido Socialista". Las decepciones, asiente, no son pocas. Pero tienen nombre y apellido, no las siglas de su partido. "El PSOE nunca ha sido transfóbico ni creo que nunca lo vaya a ser, ahí está el legado de Pedro Zerolo, de José Luis Rodríguez Zapatero y del propio Pedro Sánchez", alardea la militante socialista. "Mi partido sigue siendo el mismo, con decepciones por el camino", concluye.</p><p>Carla retrocede cuatro décadas para recordar que entonces, cuando reivindicaba el voto para su formación,<strong> muchas voces la tildaban de "travesti politizado"</strong>. Hoy, dice seguir siendo la misma persona y su partido, confía, sigue mereciendo su fidelidad. "Me reafirmo. Ha vencido la razón".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Voces trans celebran la llegada de su ley: "Ya no vamos a estar bajo la tutela de nadie"]]></media:title>
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