María Llapart: "La división de la izquierda era un regalo con lazo para Feijóo"

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La corresponsal parlamentaria de LaSexta, María Llapart, parece tener claro que la movilización del votante de izquierdas es la clave para entender lo que vaya a ocurrir el próximo 23 de julio. Asume que es evidente que toda la campaña de la derecha va a centrarse en acabar con el presidente del Gobierno y que, por tanto, si el PSOE aspira a liderar un Ejecutivo progresista necesita la reacción de aquellos votantes que no tienen claro qué hacer. “Estas elecciones van de que el votante se fije en la gestión que ha hecho el Gobierno de Pedro Sánchez por encima de nombres como el del suyo propio o el de Irene Montero. Y por encima también de los ruidos que ha habido en torno a la coalición”, afirma.

Acuerdo en Sumar

“Llegando al 23J dividido, el espacio de la izquierda habría tenido muy pocas, por no decir nulas posibilidades de reeditar el Gobierno de coalición. La división de la izquierda era un regalo con lazo y todo para para Núñez Feijóo. Claramente, la unidad es un matrimonio de conveniencia. Ellos saben que o concurren así a las elecciones o no hay ninguna posibilidad de poder reeditar una coalición progresista y no les quedaba otra que entenderse. Y han decidido que o era esta la manera o no había otra manera de salvar la llegada de Feijóo a La Moncloa. Evidentemente, no se nos va a olvidar lo que hemos vivido durante cuatro años, todas las tensiones. Van a intentar de aquí al 23 de julio hacer pelillos a la mar, como que no ha pasado nada, y van a hacer una campaña en la que van a poner en valor esa unidad que han firmado y a alentar ese miedo a que llegue la derecha y la ultraderecha, porque en eso están unidos y ese discurso sí que lo comparten”.

Tensiones con Podemos

“Las tensiones están ahí. Uno no se hace amigo en 24 horas por firmar un pacto de conveniencia, pero no les quedaba otra. Si tienen alguna posibilidad, es caminando unidos e intentando al menos que la división en la izquierda no fortalezca a Feijóo. El suelo de Podemos en solitario, a nivel nacional, es cada vez es más pequeño. Las últimas encuestas que hemos visto publicadas dicen que en el caso de que de que los morados concurrieran en soledad a las generales, apenas obtendría tres diputados en el Congreso. Los cuatro años del Gobierno de coalición le han hecho muchísimo daño a Unidas Podemos. Siguen teniendo un grupo de votantes que son muy fieles, pero la gran mayoría de los votantes no han entendido cómo han gestionado su paso por el Ejecutivo”.

Perspectivas de resultados

“En primer lugar, nada está decidido de cara al 23J porque los resultados de las elecciones municipales y autonómicas no tienen por qué ser extrapolables. Aun así, también es evidente que Feijóo está en una posición de ventaja con respecto a Pedro Sánchez. De eso no hay duda. Hay altas probabilidades de que sea Feijóo, el líder del PP, quien gane estas elecciones. Luego habrá que ver quién consigue sumar. Él es el favorito, pero vamos a ver si la estrategia del PSOE funciona, si el ‘cuidado que viene la derecha con la ultraderecha’ consigue movilizar a su votante, el que no se movilizó en las municipales y autonómicas. Está por ver si con esta posible llegada de Feijoo a la Moncloa este votante sale de casa y elige la papeleta socialista”.

Derogar el sanchismo

“Pedro Sánchez, cuando gobernaba Mariano Rajoy, siempre decía en sus discursos que cuando llegara al Gobierno iba a derogar todo lo que había hecho el por entonces presidente del PP. Incluso prometió en innumerables ocasiones que derogaría la ley mordaza, y ha acabado la legislatura y no lo ha hecho. Pero es verdad que Feijoo se agarra a este discurso porque sabe que le funciona, que en la calle hay un odio, una repulsa hacia todo lo que tiene que ver con Sánchez, todo lo que ha hecho, todo lo que ha tocado. Se tiene que agarrar a ese discurso, a ser la persona que va a salvar a España de todo lo que ha hecho Sánchez y va a ser lo que vamos a escuchar de aquí al 23 de julio todos los días. Es lo que va a salir de la boca de Feijóo y de todos los líderes del PP. Es una estrategia clara de confrontación para echar por tierra todo lo que ha hecho Sánchez”.

Adelanto electoral

“Superado el shock del anuncio de elecciones anticipadas, ahora considero que la jugada de Pedro Sánchez era la única opción. La alternativa hubiera sido exponerse a seis meses más, de aquí a diciembre, de críticas furibundas de la derecha todos los días, teniendo que aguantar acusaciones de que es un Gobierno ilegítimo, que gobierna con Otegui y con los independentistas. Y eso, con unos resultados tan malos como los del 28M, es muy difícil. Por eso la decisión es buena. El PSOE ha optado por lo menos malo y si tiene alguna posibilidad de ganar es así, adelantando las elecciones. Si no gana, al menos conseguir una derrota digna y no bajar de los 100 diputados en el Congreso, por ejemplo, evitando una debacle. Eso busca el PSOE y eso buscó Sánchez”.

Debates

“Está bien que se hable de debates electorales, que se ponga este asunto encima de la mesa y que los líderes se acostumbren a que debatir es sano y necesario. Pedro Sánchez, en esta ocasión, lo hace así porque lo necesita, porque está convencido de que los cara a cara con Feijóo le benefician. Lo ha demostrado siempre que ha podido y ha acudido al Senado a debatir con el líder del PP. Sánchez tiene en este caso otra ventaja: puede defender su gestión y vender datos económicos que además le acompañan. Lleva cuatro años en Moncloa y cuando uno tiene el BOE en la mano tiene muchas cosas a las que agarrarse. Feijóo, sin embargo, solo puede hacer promesas o criticar al presidente. Sánchez quiere contraponer esos dos modelos, el suyo y el de Feijóo, y la mejor manera de hacerlo, sin duda, es con los debates electorales”.

Posibilidades del PSOE

“Sánchez tiene la posibilidad de poder dar la vuelta a las encuestas y a los resultados de las municipales y autonómicas. Tiene pocas posibilidades, pero si alguna tiene, desde luego, es intentando evitar el debate de la polarización en el que le quiere meter Feijóo. El líder del PP está en un debate muy claro y muy visceral, que le da votos: Sánchez es ETA, es Bildu, ha pactado un referéndum con los independentistas y tiene una hoja de ruta con los que quieren romper España. A Feijóo eso le da votos y Sánchez sabe que todo eso lo tiene que contestar y que para todo eso necesita mucho tiempo, muchos minutos en los medios de comunicación para que se le escuche y para que la gente se quede más con su gestión, sobre todo con la económica. El objetivo es que se hable mucho de todas las medidas que han puesto en marcha y no tanto de lo que Feijóo quiere que se hable”.

Polarización

“Incluso podría ir a peor porque vamos a una campaña a cara de perro, a bajar al barro. Y ya lo estamos viendo. El presidente del Gobierno esta semana ya ha bajado al barro en varios asuntos y le hemos visto enfrentándose incluso en Twitter con alguna de las cosas que dice el PP y su líder. Vamos a una campaña absolutamente polarizada, en la que poco importa la realidad, los datos, las medidas o la gestión que ha hecho, criticable o no, la coalición. Y vamos a cuatro temas en concreto: el Gobierno Frankenstein de Sánchez, Feijóo viene a gobernar con la ultraderecha, Sánchez o Feijóo, Vox o Bildu, o los etarras o salvar a España. Y cuando uno se mueve en esos debates tan polarizados, los discursos que surgen son muy burdos, a veces plagados de mentiras, de manipulación, de bulos, muy simplistas, muy demagogos y muy viscerales”.

Jugar con el pucherazo

“Todo es posible. También considero que Feijóo está flirteando con el tema del pucherazo y, a veces, se contradice en sus declaraciones. Hace unos días salió defendiendo a todos los empleados de Correos porque había estado dirigiendo la institución. Después, en otra entrevista, además de alabar a los empleados de Correos, dijo que mucho cuidado con las situaciones que se dan. Hay riesgo de que Feijóo flirtee con algunos temas que nos llevan al menoscabo de las instituciones y del sistema democrático. Se van a pisar líneas rojas que pueden hacer que la campaña sea todavía más sucia que la de las elecciones autonómicas y municipales. Nada es descartable en estos discursos y en estos debates en los que nos movemos”.

El interés de Feijóo

“A Feijóo no le interesa que se hable de economía, porque los datos son buenos a pesar de haber pasado una pandemia, de la guerra de Ucrania o de la inflación que asola a prácticamente todo el mundo. Y no es porque lo diga Sánchez: es que la OCDE acaba de revisar al alza las previsiones económicas. Feijóo no quiere que se hable de que en España la economía va bien. Es mucho más fácil hablar de otras cosas mucho más banales, más demagógicas y con mucha menos sustancia. Feijóo no tiene nada que vender de datos económicos y él y su equipo siempre están sacándoles la puntilla a las cifras del Gobierno. Entiendo que lo que quiera vender en campaña sean otras cosas que, a su juicio, son muy malas del Ejecutivo de Sánchez y de sus socios”.

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“Sánchez y los ministros intentan que se hable de economía y siempre que pueden ponen en valor los datos económicos. El problema es que otros debates empañan el debate económico. Ya ocurrió en las elecciones autonómicas y municipales: es muy difícil levantar el debate que hubo con respecto a Bildu, porque al final eso es lo que queda. Es triste decirlo pero muchas veces lo que afecta a los ciudadanos que tiene que ver con la economía y con las medidas que se ponen en marcha no tiene el valor que tendrían que tener y son tapadas por otras cosas, muchas veces mucho más superficiales”.

Pactos con Vox

“Está por ver si los pactos de PP con Vox dañan o no a los de Feijóo. Ha habido algunos, pero son distintos los que se hacen en comunidades y ayuntamientos que los pactos para llegar a la Moncloa. Sánchez lleva casi cuatro años gobernando con una coalición y con muchos socios de diferentes colores políticos. Feijóo tiene donde atacar porque son cuatro años de pactos y además con partidos que no le gustan nada a la derecha ni al votante del PP. Feijóo ha pedido a todos sus barones que retrasen todo lo que puedan los pactos con Vox, que los hagan, si puede ser, después de las elecciones del 23 de julio. Muy cómodo con los pactos con Vox no debe de estar. No debe de tener muy claro Feijóo que no le vayan a dañar si les ha pedido a todos que los retrasen. Pero, dicho esto, el votante del PP no está preocupado por con quién pacta Feijóo después de las elecciones, lo que quiere echar a Sánchez y acabar con sus políticas. Y si se llega a eso, si se consigue echar a Sánchez de Moncloa pactando con Vox, el votante del PP piensa que 'bienvenido sea”.

PP y Junts en Barcelona

“Feijóo quiere que el PP recupere el papel que tenía hace unos años en Cataluña y eso es incompatible con seguir dándole poder al PSOE. Por esto en Cataluña están con la estrategia que tienen en el resto del país: quitarle poder al PSOE, evitar que gobierne y que dirija instituciones, e ir menoscabando sus posibilidades. Aunque esto pase por darle la alcaldía de Barcelona a los independentistas de Junts, a los que tanto han criticado cuando Sánchez se acercaba o se sentaba con ellos a dialogar. Por encima de todo, para el PP está quitarle poder al PSOE, hacerlo pequeño, sobre todo en Cataluña, donde los de Feijóo quieren recuperar terreno".

La corresponsal parlamentaria de LaSexta, María Llapart, parece tener claro que la movilización del votante de izquierdas es la clave para entender lo que vaya a ocurrir el próximo 23 de julio. Asume que es evidente que toda la campaña de la derecha va a centrarse en acabar con el presidente del Gobierno y que, por tanto, si el PSOE aspira a liderar un Ejecutivo progresista necesita la reacción de aquellos votantes que no tienen claro qué hacer. “Estas elecciones van de que el votante se fije en la gestión que ha hecho el Gobierno de Pedro Sánchez por encima de nombres como el del suyo propio o el de Irene Montero. Y por encima también de los ruidos que ha habido en torno a la coalición”, afirma.

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