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La batalla oculta en la atención primaria: la sanidad pública se juega el futuro (y la privada también)

José Enrique Centén Martín

Difícil dilema el de las mujeres y su lucha por la igualdad, Clara Campoamor estuvo ignorada por la dictadura franquista y sus herederos, mujeres supeditadas al varón en todos sus actos, ella logró el voto femenino allá por 1933 en una sociedad dominada por el machismo, luchó por la igualdad en el acceso a la educación, la abolición de la prostitución, el derecho al voto y la capacidad de la mujer para tomar las riendas de su vida en libertad, pero fue denostada por otras mujeres, incluso del Gobierno, entre ellas Victoria Kent, que opinaba que la carencia de preparación social y política para ejercer el voto, ¿cómo lo lograrían si no tenían acceso a la educación?, estaban en una sociedad profundamente machista y junto a la Iglesia la defenestraron de tal manera que no logró el escaño en el Congreso. Clara, junto a otras como Maruja Mallo, Marga Gil-Roësset, María Zambrano, María Teresa León, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, hay muchas más, recientemente reconocida su importancia en las letras y otras facetas artísticas, pero anteriormente ignoradas por la discriminación de género, han sido homenajeadas para que no caigan en el ostracismo de nuestra historia.

Ahora le toca a otro grupo de mujeres que luchan por la igualdad, la voz la lleva Irene Montero que está siendo atacada por los herederos del franquismo, la prensa, incluso ninguneadas por parte del PSOE

Ahora le toca a otro grupo de mujeres que luchan por la igualdad, la voz la lleva Irene Montero, que está siendo atacada por los herederos del franquismo, la prensa, incluso ninguneadas por parte del PSOE, algunas personas de UP la defienden tibiamente o callan por la ley del solo sí es sí, incluso una vicepresidenta manifiesta que se tomarán por ley las medidas necesarias para garantizar la adecuada protección de las mujeres, pero obvia el consentimiento expreso, esto es poner en duda una palabra sobre otra, cuando muchas veces la coacción, estar en estado de embriaguez o de cualquier psicotrópico, es aprovechada para violar. Se aprobará la Ley en el Congreso con el apoyo de los llamados conservadores de todo tipo, en lugar de llamarlos neofranquistas, estos varones del Congreso tienen madre y pareja, aunque a estas últimas llaman esposas, ya la palabra tiene connotación machista, esposa es sinónimo de grillete, así las desean, esposadas y sumisas, y las mujeres de esos partidos aceptan esa sumisión en su contra. Dentro de 80 años se reconocerá a ese valiente grupo de mujeres en su lucha por la igualdad, pero mientras ese momento llega, están poniendo en duda la palabra de una mujer para casos de violaciones.

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José Enrique Centén Martín es socio de infoLibre.

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