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Cómo combinar dios, política, tecnología…

César Moya Villasante

Me ha dado por pensar en el futuro de mis hijas y nietos, pero por el hecho de ser español y vivir en este país tan complicado. Porque es distinto que si yo viviera en Lisboa o en Hamburgo. Quizá ahí sería más fácil adivinar hacia dónde va ese futuro tan incierto en todo nuestro mundo, porque entre ellos buscan soluciones, aquí se trata de anular las que existen dentro del sentido común. Hay quien llama primer mundo al que habitamos, yo no sé qué lugar ocupa en el devenir del tiempo. Y tampoco sé qué lugar ocupará España en ese futuro, pero lo que sí sé es que podría ocupar un lugar muy avanzado por un solo hecho que viene de nuestro ADN: la creatividad hispana.

La tecnología que llega es apabullante, porque echará por tierra muchas tareas y modos de trabajar existentes ahora. El cambio será brutal porque esa profesión tan poco ayudada por la política, que es la de científico, está creando un mundo nuevo, aunque muchos les pongan palos en sus ruedas intelectuales, con salarios inmerecidos para el valor que proporcionan. No se valora el beneficio a largo plazo que provoca esa profesión, como la de los que practican la educación o la formación de las personas, o sea, cosas intangibles en el momento, pero que hacen avanzar un país. Hoy es normal —quizá siempre, pero ahora de forma infinita— que un señor que tiene 1.000 millones esté luchando sin piedad por tener 2.000 cuanto antes. Y eso no nos lleva más que un caos existencial, porque esa “rabia” se transmite a la sociedad y los jóvenes ya solo aspiran a ganar dinero, como si esa fuera la única felicidad. Por eso creo que combinar lo que trata este articulo es algo muy complicado.

No sé si todo esto hace aflorar a esos evangelistas que ahora presenta el PP como lo ideal, para ver por dónde va la cosa, porque yo, que no soy religioso, también creo que el hombre necesita una cierta espiritualidad, que no significa sentimiento a un dios, pero sí el saber encontrarse a sí mismo sin la única obsesión que es lo metálico y que solo puede conducir al caos. Pero el problema es que esos evangelistas también llevan detrás la política, como demuestra la presencia de Ayuso o Feijóo en esos actos. Creo que la religión católica comete un gravísimo error al no haberse adaptado a los tiempos actuales, por culpa de un egoísmo material de sus lideres que han rechazado de plano al Papa actual, que quizá hubiera sido capaz de hacerlo. El mantener ese cuento de hadas ya no cuela en la juventud y ahí perderán su poder a la larga, porque es mucho lo que aun conservan. No veo, no obstante, un mundo sin un dios espiritual, no tener como dios al euro o al dólar, algo que se inserta en parte de la juventud que adora a los lideres deportivos, solo por ganar mucho dinero. Terrible para un futuro incierto.

La tecnología que llega es apabullante, porque echará por tierra muchas tareas y modos de trabajar existentes ahora

Y para centrar todo el problema existe la política, que juega un papel cierto en nuestras vidas, aunque no quisiéramos muchos, pero es asi. Y en España solemos mezclar demasiadas cosas, pero es inevitable. Existe una derecha que se arrima ahora a una religión distinta porque la deriva católica no les va mucho por culpa de un Papa de izquierdas con el que no comulgan, y nunca mejor dicho. La izquierda, por otra parte, se descuelga de cualquier idea religiosa para contraponer una vida laica después de años fascistas en donde lo católico era vital, y ahora se rompe en toda su extensión. 

Unimos a eso una tecnología que nos inunda y que no asimilamos bien, incluso muchos jóvenes más adaptados al cambio. Se empieza a pensar por parte de muchos grupos mundiales que la IA nos puede desbaratar demasiadas cosas que, mezcladas en la política, puede hacer saltar principios éticos que teníamos y que se abandonaron hace tiempo con el sistema de mercado, pero a algunos ya les empieza a alarmar lo que puede ser haber abandonado ciertos valores de los seres humanos, exclusivamente. Porque esta claro que la IA, de momento, solo de momento, no los tiene y cuando se deciden cosas solo con millones de datos, esos principios válidos para la vida estallan. Y ahí está el temor que muchos ya habíamos pensado sin ser muy listos, pero que los políticos y los economistas no valoraban para no complicarse la vida . Ahora empiezan a temer. Ya era hora. Porque esos algoritmos que maneja la IA se pueden crear de forma que la decisión final que hayamos preguntado salte por los aires creencias, comportamientos y estado social en nuestras vidas.

¿Qué hacer? Ahí está el dilema. Un cambio de era exige entender lo que encierra algo tan profundo que quizá sea el más sensible de la historia. Porque el cambio se produce en todas las materias: globalización, climatología, geopolítica, tecnología y hasta espiritualidad. ¿Estamos preparados para aceptarlo? Esa es mi duda, que soy un narrador anónimo, pero, ¿hay sabios que lo sepan…?

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César Moya Villasante es socio de infoLibre.

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