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Cueste lo que cueste y le cueste lo que le cueste

Jesús Pichel Martín

En el debate sobre el estado de la nación del 14 de julio de 2010, refiriéndose a continuar con las drásticas medidas de recortes sociales que había impuesto dos meses antes -en aquel doloroso 12 de mayo- para hacer frente a la insostenible crisis económica, el presidente Rodríguez Zapatero lo dejó claro: “Las vamos a adoptar, cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”. Y, efectivamente, nos a todos nos costó sufrimientos y a él le costó la Presidencia.

La crisis sanitaria actual, que sigue provocando cada día un número de muertos intolerable, que va por una tercera oleada de contagios, que lleva al límite al personal sanitario y al sistema mismo, que impacta brutalmente en la economía empresarial y personal de miles de empresas y trabajadores, necesita urgentemente que el presidente Sánchez obvie la cogobernanza y tome medidas drásticas -de confinamientos severos, de ayudas económicas, de vigilancia rigurosa de cumplimientos, de sanciones ejemplares a los infractores-. “Cueste lo que cueste y le cueste lo que le cueste”.

Es cierto que desde buena parte de la oposición y de los Gobiernos autonómicos se criticó al Ejecutivo mientras mantuvo el mando único al principio de la pandemia. Es cierto que las autonomías pedían asumir la gestión directamente. Es cierto que hubo que negociar cada estado de alarma porque cada vez contaba con menos apoyos en el Congreso de los Diputados. Es cierto que la gestión de los Gobiernos autonómicos no ha sido mejor que la del mando único. Es cierto que la cogobernanza no ha funcionado. Y, sobre todo, es cierto que unos y otros han estado tanto más pendientes de sus intereses políticos que de los intereses sanitarios.

Las vacunas son la esperanza, sin duda, y los criterios para ser administrada -primero los ancianos, etc.-, más allá de los miserables que se cuelan, parecen sensatos, pero el ritmo de vacunación no es el mismo en todas las autonomías. Todo eso debería bastar para que el Gobierno tomase de nuevo el control y estableciese las medidas duras que la situación requiere.

Jesús Pichel Martín es socio de infoLibre

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