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El debate del miedo

Mario Martín Lucas

Una frase quedará para la historia del reciente debate del estado de la nación, la dirigida por el presidente en ejercicio del Gobierno de España, Rajoy, al líder de la oposición, Sánchez: "No vuelva usted aquí a hacer y a decir nada, ha sido patético”, al nivel del famoso “¡váyase Sr. González!”, de Aznar, o aquel calificativo dirigido por Guerra a Suárez, llamándole “tahúr del Misisipi”. El habitualmente contenido “registrador de la propiedad” Mariano Rajoy, con más de treinta años de experiencia en el desempeño de puestos de responsabilidad en política, pareció perder algo de su control, pero este debate no ha sido convencional, es el último de esta legislatura y se ha realizado a las puertas de diversas citas electorales: andaluzas, autonómicas, municipales, catalanas y generales, lo cual ha hecho que se reconvierta en una suerte de sucesión de mítines de los distintos portavoces, en clave de mensaje interno para movilizar a sus propios militantes y simpatizantes.

Rajoy he estrujado los datos estadísticos de la economía española de manera torticera, alardeando de los datos de empleo, cuando la realidad es que hoy hay 584.000 ocupados menos que los que existían cuando él llegó al poder, entonces el número de afiliados a la seguridad social alcanzaba los 17,3 millones de personas, frente a los 16,5 a cierre de 2014 y el número de trabajadores a tiempo completo rozaban los 19,1 millones de personas, frente a los 18,3 actuales. El PIB nominal, a finales de 2011 era de 1,080 millones de euros, ahora ha descendido hasta 1,050 millones. La deuda de las administraciones públicas, según el Banco de España, supera los 1,4 billones de euros, habiéndose incrementado en 600.000 millones de euros durante los años de la presidencia de Rajoy.

El presidente del Gobierno también utilizó la táctica de las “medias verdades”, alardeó de record histórico en gasto en becas, pero la realidad es que en el curso 2011/2012 alcanzaron el importe de 1.748 millones de euros y en el último curso completo, 2013/2014, la cifra bajó hasta 1.472 millones euros, es decir se han reducido casi un 20%.

Presumió de la gestión del “rescate” financiero –¡Ah!, parece que ya lo reconoce como tal–, pero en nada modificó su afirmación, incumplida, de que el contribuyente español “no pondría ni un céntimo” por el agujero que sus compañeros de partido político, Miguel Blesa y Rodrigo Rato, generaron en Bankia.

Nada dijo de las afirmaciones de la OCDE, la OIT, el Banco de España y la Comisión Europea criticando nuestra bajada de salarios, que junto con el paro de larga duración y la precariedad laboral ha llevado a España a ser el país desarrollado donde más ha crecido la desigualdad durante la crisis, especialmente durante su presidencia en el gobierno.

Pedro Sánchez priorizó los temas que abordar en el más limitado tiempo de su intervención y acertó en poner el foco en la corrupción que asola al PP, especialmente en los casos Gurtel y Bárcenas, aun a pesar de la referencia que soportó sobre el caso de los ERE en Andalucía.

Lo más fresco del debate lo aportó la intervención del nuevo portavoz de IU, Alberto Garzón, en contraposición con las intervenciones de Durán y Rosa Díez, aunque ésta nos permitió, de nuevo, disfrutar de la evidente “poca química” que mantiene con el Sr. Rajoy.

Pero este fue el debate del miedo, miedo del presidente Rajoy a ser el primer presidente de la historia democrática española en no ser capaz de lograr la reelección tras su primer mandato, en su caso con el agravante de que ocurra viniendo de la más amplia mayoría absoluta conocida desde 1982. Miedo del PP a que un partido hasta ahora limitado a Cataluña, como Ciudadanos, le coma una importante cuota de su electorado; miedo del PSOE a que una formación política que no existía hace un año, Podemos, le arrebate ser la principal referencia de la izquierda; miedo de PP y PSOE a que el bipartidismo imperante, que han protagonizado ambos, desde principios de los años 80 se rompa; miedo de UPyD a perder peso en el Parlamento y ser superada por Ciudadanos y miedo de IU a ser engullida por Podemos; claro que entre tanto “miedo” también hubo hueco para el humor y ello se lo tenemos que agradecer a la vicepresidenta primera del Congreso, dejándose ver jugando al Candy Crush mientras presidía la sesión en la que estaba compareciendo el presidente del Gobierno.

El debate del próximo año, con seguridad, será muy diferente, éste ha supuesto el inicio de una larga campaña electoral que va a durar todo el año 2015, sin olvidarnos que durante él, la justicia deberá sentenciar casos con muchos imputados, especialmente en PP y PSOE, con los costes que, para ambas formaciones, ello tendrá.

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Mario Martín Lucas es socio de infoLibre

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