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La derecha inacabada

César Moya Villasante

En mis ya muchos años, he vivido muy cerca la polarización total de ideologías de este país, como he explicado en algún otro de los artículos escritos a infoLibre.  Por un lado, la falange y el franquismo fascista. Por otro con el problema vasco y ETA. Al ver esa polarización puedo explicar como se genero la derecha actual energúmena que cambia hoy pero que es la misma.

Cuando Franco dijo aquella frase famosa: "Está todo atado y bien atado",  sabia lo que decía. Ese hatillo se creó en varias partes. La primera era nombrar sucesor al hoy emérito Juan Carlos I obligándole a jurar los Principios del Movimiento que es muy posible que los jurara sin problemas de conciencia, visto lo visto. Y este nombró a Adolfo Suárez como primer ministro confiando en su pasado que, como todo politico, fue parte del franquismo, porque no había donde elegir.  Y Suárez quiso hacer algo mas que lo que se permitía por las Fuerzas Armadas y las demás instituciones formadas todas por gente franquista, pues en la posguerra se creó un modelo de estado dictatorial, obviamente, y ahí estaban todos. Con ello se cumplió lo que tenia que ocurrir, que tuvo que dimitir antes de que ocurriera algo peor. 

Pero esas instituciones que comento, las Fuerzas Armadas, empresas públicas, que eran muchas entonces de todo tipo, judicatura e instituciones del Estado se integraban con gente fascista de vocación y, muchos de ellos, agradecidos a un buen empleo, para lo que se daba entonces, con algunos títulos académicos favorecidos por la ideología, que ocupaban puestos medios y superiores en cualquier lugar, ya fueran empresas, judicatura o institución de cualquier tipo. Y estos trabajadores no habían conocido otra cosa en su vida, por lo que ni sabían lo que suponía la democracia. O sea, un totum revolutum muy difícil de destruir. Y todo ello, o una parte muy importante, diría que un 80% o más de esas organizaciones estaban en Madrid por el centralismo total franquista. Aquellas gentes tenían lavado el cerebro para pensar que, si llegaban los comunistas o socialistas, España volvería a la guerra civil. Yo he conocido esa frase en mi parte de familia franquista y sus amigos que la repetían continuamente, incluso ahora, pasados 80 años. Era absurdo e imposible luchar contra ello porque la amenaza se podría hacer realidad en cualquier momento ya que la posguerra fue una continuación de cebarse en el derrotado, algo que puede resultar increíble, si según parece hubo más muertes y cárceles entonces que en el periodo de guerra. No se habla mucho de ello, pero quizá aquello fue peor, en silencio, que la propia guerra, por lo que sirvió de continuación hasta nuestros días, aunque en distinto formato, obviamente y que es lo que quiero reflejar en el título de este artículo.

Porque, después del 75, se intentó disimular esa situación, pero todos sabíamos que la amenaza estaba latente. Y Felipe González sabe mucho de ello, aunque tuvo la habilidad de apagar un poco el fuego intelectual durante unos años, pero, en su parte negativa, no se atrevió a combatir aquella maraña de gente franquista que seguía amenazante, ahora a través de una derecha que seguía ahí. Algo que despertó después y que vivimos ahora cuando hay libertad para decir lo que se quiera, pero obsérvese que la derecha sigue actuando con disciplina militar cuando se ataca a sus problemas de corrupción saltando todos a una para defender a sus lideres, algo inexplicable porque roban a su propia gente, pero ahí están defendiéndoles todos a una. Cualquiera que vea las RRSS, lo puede ver día a día.  

Y esa derecha, que vio el resquicio del desmoronamiento del comunismo a finales de los 90, nos ha invadido con el neoliberalismo que es una ideología amparada en el dinero en donde se mueve como pez en el agua ya que ahí no cuenta nada mas que el que mas tiene es el que manda, Y bajo su bautizo como liberales andan actuando ahora como si amaran la libertad, cuando es la de unos pocos adinerados únicamente. Inteligente es el que acude a esa palabra para definirse y engañar al pueblo que se deja engañar. Pero el problema no es el sistema en sí, sino que en España se aplica con exageración, como hizo Rajoy en su tiempo donde el apoyo al poder económico fue total, con una reforma laboral que implico paro y condiciones económicas para el trabajador, leoninas y sin defensa ninguna. Y con cero reparos a una corrupción sistémica que hoy se juzga pero todos sabemos que de forma demasiado suave, por el propio sistema de amiguetes en todas las instituciones.  Bien es cierto que la inmigración provocó también la caída de los salarios porque los que venían eran capaces de hacer el trabajo por la mitad, en un sistema, en donde la calidad no cuenta. Solo lo que cuesta el producto, asi de claro. Pero también que la derecha española descendiente del franquismo se siente feliz con esas dos sociedades desiguales en extremo que se están creando en el tiempo y que ellos creen estar en la del poder, pero quiza paguen muchos también ese desastre social que llegara en la última derivada del sistema cuando sea si alguien no lo remedia. Parece que Yolanda Díaz y el propio PSOE ,trata de evitar el desastre, pero un islote en un océano tan enorme es difícil que pueda progresar, por desgracia. Y, además, la izquierda tiene un poder de autodestrucción imparable. Pero esa derecha inacabada continua su feroz puesta a punto, aunque cambiando el formato de las bombas al dinero. 

Con ello y resumiendo, vemos a una derecha española con todo el poder hasta el 75. A partir de ahí seguía su poder, un poco más oculto para parecer que habíamos cambiado para que Europa confiara en nosotros y allá por los 90 llegó el neoliberalismo que puede ser, si Dios no lo remedia, la mayor arma de destrucción masiva.  Más lenta que las armas de fuego, pero con los mismos daños al final. Porque todos sabemos que si no te financia nadie para un tema social, estos van desapareciendo poco a poco, abandonando a una gran parte de la ciudadanía como pasa con la sanidad pública, ejemplo muy actual, y el único poder está en el dinero que poseerán esas grandísimas empresas que todos conocemos de nombre y que albergan dentro a muchos de los protagonistas de este proceso lento pero seguro, que se inició en el 75 con una democracia hecha al gusto de los ganadores anteriores. Ahora con un fascismo económico, no lo digo yo, lo han dichos afamados economistas, que no es más que la continuación de aquel poder militar, pero ahora solo con el poder del dinero. Si me gustas, te financio. Si no me gustas te quedas a verlas venir. Y, para final, solo ver lo que es el Madrid de Almeida y Ayuso, los Rockefeller del sistema, que van haciendo la capital como nido de todo el fascismo, con un Abascal embajador de Trump, autentico líder del neoliberalismo y que no hay que tomarlo a broma, porque Aznar siempre quiso unir a la derecha en un partido único que es el camino actual. Todos sabemos que el trumpismo está ahí, que apoya cualquier cosa con tal de destruir la democracia y en España tiene un caldo de cultivo que es lo que trato de explicar a mi manera en estas líneas. El peligro está ahí y no se toma en serio. Y lo peor es que muchos, la mayoría, de los medios de comunicación se ponen a la fuerza a las ordenes del sistema porque se deben a sus accionistas y anunciantes, el nuevo totum revolutum imposible de descomponer en muchos años si alguien no se da cuenta del peligro. Un peligro que esta aplauido por demasiada gente de este pais….

César Moya Villasante es socio de infoLibre

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