El derecho se rompió y el mundo descarriló

Mariano de la Puente Mayenco

Cuando el derecho internacional decae, nadie está a salvo. Liquidar violentamente a un dictador, caso Alí Jameneí, no solo es un asesinato, es abrir una caja de Pandora cuyos males se esparcen sin control y con resultados imprevisibles. Lo estamos comprobando. 

Desde un país indeterminado se podría contratar una banda de mercenarios, darles instrucciones y abrir la veda al margen de la ley y el derecho internacional y liquidar a alguien que se considere una alimaña; ¿y si no es una alimaña, el poderoso de turno, en función de sus intereses, puede actuar contra alguien? 

Algunos superricos tienen tal acumulación de capital que supera con creces la riqueza de muchos países. Compran tierras, islas, y podrían quedar fuera de la jurisdicción de otros países. Podrían convertirse en reyezuelos, legislar a conveniencia y, por tanto, ejecutar crímenes con total impunidad. ¿Quién dice que no? Cualquier tecnoplutócrata, de maneras estrafalarias y despóticas, podría constituir su nación soberana en tierra de nadie, crear su legislación, nombrar a sus jueces, constituir su ejército y actuar a su antojo. ¿Esto es una distopía? Little Saint James fue, durante 20 años, la isla y paraíso de operaciones de Epstein. Orwell acecha.

La historia es prolija; basta echar una mirada a los países de Latinoamérica donde los presidentes estadounidenses y sus enviados actuaron como les vino en gana. Aventuras de gran calado de un tal Kissinger, por cierto premio Nobel de la Paz, en Argentina, Chile, Centroamérica, Cuba. En 1998 se creó el Tribunal Penal Internacional (TPI); llegó tarde.

¿Quién detendrá la avidez del presidente de EEUU sobre Groenlandia y Venezuela; la zarpa en el ‘resort’ Gaza, o la intervención en Irán, con justificaciones mentirosas, como en Irak?

De bajo calado como el caso Jamal Khashoggi, aquel periodista que entró a una embajada de la que no salió. Parece que Mohamed bin Salman, líder de Arabia Saudí, presunto inductor de aquella acción, tiene inmunidad, y así lo determinó EE.UU. La secretaria de Amnistía Internacional sentenció: “La inmunidad se ha convertido en impunidad”. Antes, actuaban como el personaje de Quevedo Tiralapiedraescondelamano; ahora, el descaro es total.

La ley y la justicia parece que se alejan según quién sea el autor del desmán. ¿Quién detendrá la avidez del presidente de EEUU sobre Groenlandia y Venezuela; la zarpa en el resort Gaza, o la intervención en Irán, con justificaciones mentirosas, como en Irak? 

Para poderosos, ricos y tecnoplutócratas, el derecho internacional es papel mojado. Siempre supieron lo que eran y qué harían. Países como China, Rusia, Estados Unidos, Israel, Irán, Corea del Norte, Turquía, Pakistán y algún otro nunca reconocerían el TPI. Países y personajes tienen una característica común: son gobernados por sátrapas o sus gobernantes aspiran a serlo, y defienden la anomia, la ausencia de ley. ¿Podría el TPI juzgar a los autores de crímenes que ignoran su jurisdicción?

________________

Mariano de la Puente Mayenco es socio de infoLibre.

Cuando el derecho internacional decae, nadie está a salvo. Liquidar violentamente a un dictador, caso Alí Jameneí, no solo es un asesinato, es abrir una caja de Pandora cuyos males se esparcen sin control y con resultados imprevisibles. Lo estamos comprobando.