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El desprestigio de un país y de la indignidad

Marcelo Noboa Fiallo

En el transcurso de una semana, al menos tres acontecimientos han sobrepasado la capacidad de asombro del ciudadano medio. Quizás el “callo” ya no permite a la piel la ruborización que antaño nos dignificaba como miembros de la res pública. Los nuevos audios que han aparecido en la prensa sobre la pestilente corrupción del PP, la vuelta a España del chorizo real y la visita institucional del emir de Catar, Tamim bin Hamad al Thani (alfombra roja y oropeles sin precedentes) “por un puñado de dólares”, configuran el envoltorio del desprestigio de un país y la pérdida de su dignidad.

Los tres acontecimientos se entremezclan con total naturalidad y en realidad ya no son noticia, en tanto en cuanto, forman parte de la cotidianidad. Hemos normalizado la corrupción de tal manera que ya ni siquiera utilizamos la terminología que le corresponde a las actividades delictivas. Hablamos de “comportamientos o actitudes incorrectas” a lo que el código penal tipifica como robo, malversación de caudales públicos, fraude a la hacienda pública…y la sabiduría popular identifica como chorizo, mangante, ladrón, delincuente, gorrón, sablista, pillo… ; de tal manera que el pobre ladrón de gallinas seguirá siendo un ladrón de gallinas, pero juan Carlos I, en el mejor de los casos, un servidor del Estado que ha tenido algunas conductas inapropiadas o que ha cometido algún error, y no un chorizo real. Es pertinente recordar, no obstante, que el chorizo real ha sido acusado no de dos o tres delitos sino de trece, todos ellos probados por la justicia, pero liberado del correspondiente juicio gracias a la medieval figura de la “inviolabilidad” o la prescripción de algunos de ellos.

¿A alguien le sorprende que, con los antecedentes del PP, Núñez Feijoó, manifieste que “el rey emérito, tiene todo el derecho de volver a España, es más, nosotros deseamos que lo haga” o que el alcalde de Madrid lo compare con el emir de Catar? 

Escuchar los audios entre un el excomisario corrupto, José Manuel Villarejo, facilitador de las corruptelas de los altos cargos del PP, al mismo tiempo que se nos anuncia la vuelta del corrupto real (en olor de multitudes y con cobertura mediática de una estrella de rock) a participar en unas regatas en Sanxenxo, y al mismo tiempo que recibimos con todos los honores al emir de Catar, responsable de mantener a las mujeres qataríes en la edad media y a los trabajadores inmigrantes como esclavos (6.500 trabajadores inmigrantes han muerte durante la construcción de los estadios para el próximo mundial de fútbol). Uno ya no sabes si el ex comisario Villarejo trabaja para las cloacas del Emir de Qatar, o si los audios revelados por la prensa son del chorizo real, o si el PP fue absuelto por el Tribunal Supremo y jamás dijo que el “PP actuó como organización criminal, creada para delinquir”.

El alcalde de Madrid nos ha ayudado a despejar la telaraña en su discurso de bienvenida al emir de Catar: “Catar y España son dos argumentos contra los que creen que las monarquías son cosas del pasado: muy al contrario, su capacidad de transformar y catapultar las sociedades hacia delante es incontrovertible”…“El emir en Qatar y el rey en España han sido cruciales a la hora de poner en marcha el motor del cambio y mantenerlos en la dirección idónea para el bien de nuestros pueblos”. ¡Toma ya! Ni Vox lo habría dicho mejor.

Quien le redactó el discurso al alcalde de Madrid, debió creer que cuando se dice que en Catar no hay partidos políticos, que las autoridades continúan restringiendo la libertad de expresión mediante la aplicación de una legislación medieval para acallar las voces críticas; que el colectivo LGTBI está perseguido y el Código Penal catarí considera las relaciones homosexuales como un delito punible con penas de hasta 7 años de prisión; que las mujeres están bajo tutela masculina, de su padre o su esposo; que los trabajadores migrantes tienen prohibido formar sindicatos o afiliarse a ellos y su salario es de 1, 19 € la hora… y un larguísimo etc…debió creer que es Afganistán

Mientras tanto el gobierno (patéticamente llamado “social-comunista” por PP/Vox) lleva algo más de dos años ampliando derechos sociales y laborales; sosteniendo a las empresas y a los trabajadores para que no se hunda el tejido productivo (ERTE); protegiendo a los trabajadores más vulnerables (ley ryder); reformando la reforma laboral del PP que dejó a millones de trabajadores con el “culo al aire” y consiguiendo, por primera vez en 20 años, un incremento notable de los contratos indefinidos, en vez de contratos basura de días o de horas; la ley de eutanasia; la ley de protección a la infancia (calificada por Vox como ley herodes); la nueva ley de educación; la primera ley contra el cambio climático; ley sobre de Ingreso Mínimo Vital; incremento del Salario Mínimo en un 35%.  (pasando de 735 a 1.000 € en tres años); Próximamente la nueva Ley del aborto …todo ello bajo la angustiosa pandemia que obligó a seis prórrogas del estado de alarma. 

Son medidas socialdemócratas, ni atisbo de comunismo. 

Nada de esto importa ya, y todo apunta que, salvo milagro, la ciudadanía se ha apuntado a la telaraña y al brillo del oropel. Se ha apuntado a Sanxenxo y todo lo que ello significa, como los calabreses se acostumbraron a la cultura de la ndrangheta, porque ¿qué más da tener un trabajo digo y estable mientras tenga Sálvame de Luxe?

En cualquier caso, sigo manteniendo mi matraca. ¿Quién tiene la culpa de tener la monarquía que tenemos, la Zarzuela o el Parlamento? ¿Quién incumple la Constitución, el monarca de turno o sus señorías que llevan más de 40 años sin promulgar la Ley de la Corona, prevista en la Constitución?

Por cierto, ¿ha sido Piqué quien espió a Rubiales o Rubiales a Piqué? ¿Algunos ministros grabaron clandestinamente conversaciones con Rubiales o ha sido al revés?

Marcelo Noboa Fiallo es socio de infoLibre

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