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Otra España es necesaria

César Moya Villasante

Existe aún una España que definió muy bien Franco así: “España es una Unidad de Destino en lo Universal”. Así como él era "caudillo por la gracia de Dios", así creó una Patria en la que nadie entiende lo que significaba aquella frase, pero, aunque parezca mentira, es la madre real de lo que hoy la derecha defiende. En pocas palabras, o en la verdad de lo que quiso decir, un país de vencedores del comunismo mirando a los enemigos que nos acechan. En donde la colaboración política de muchos años entre los dos partidos principales ha soportado estoicamente esa forma de entender la Patria que nada tiene que ver con la realidad existente en el siglo XXI. Otra historia es el porqué el PSOE colaboró a ello, pero eso daría para otro artículo. En resumen, es hacer posible que la lucha contra el comunismo sea la base de ese país en la nube de algunos, cuando el comunismo ya no es ni de Marx ni de Stalin, y cuando los que de verdad lo aplicaron en los inicios del siglo XX nada parecido es lo que aplican ahora. Hasta China tiene un sistema de gobierno algo así como de capitalismo comunista, muy difícil de entender si no se entiende bien lo que es el mercado, como ahora se llama la única ideología mundial. Pero curiosamente se quiere aceptar como ideología, pero es porque está implantada como la única posibilidad de sobrevivir. Y el problema es entender cómo después de casi 50 años los muchos ciudadanos que votan franquismo, y no exagero ni un tanto así, sigan confiando en aquel personaje. Pero lo cierto es que muchas veces ganan y en Galicia casi siempre. 

 La derecha española está obsoleta totalmente, aunque tenga muchos votos  y la izquierda debe ser por sus propios modos la que ocupe un espacio politico en donde los extremismos se olviden y aplicar la única política posible, la que podríamos llamar una derecha empática, que consiste en defender nuestra cultura y nuestro patrimonio, creando un modo de vida industrial adaptado al nuevo mundo que ya está aquí y que consiste nada menos que en ocupar un espacio de mercado que nos mejore nuestro modo de vida. Sin estridencias ni renuncias ni revanchismos. Creo que, como resumen, lo que quizá sea una utopía, pero debería ser la realidad, la política de la derecha debe plegarse a crear un país nuevo, que es muy difícil hacerlo por las ingentes hipotecas del pasado, pero que si queremos prosperar es inevitable cruzar ciertas fronteras. Y es vital porque el español es creativo y ese es el arma mejor para avanzar en el nuevo mundo tecnológico, donde la prosperidad es posible para todos hasta desde nuestra propia casa, y se pueden crear ideas que nos pongan en el liderazgo de muchas cosas. Pero para ello la voluntad de la derecha debe encerrarse y hacer su autocrítica, que yo centraría en eliminar la lucha absurda de la crispación y su obsesión franquista de una patria que es necesario ver desde un prisma actual. Han pasado demasiados años para seguir con aquella matraca hoy ridícula de que se rompe España porque gobiernan otros.

Abascal o Ayuso solo recuerdan a una extrema derecha que aloja a demasiados desesperados, pero que es puro populismo sin éxito político alguno cuando gobiernan

Hay que empezar a reconocer que España no es aquella, que hablar exclusivamente de esa palabra no hace más que entorpecer cualquier incorporación a un mundo de grupos supranacionales que solo buscan estar en la competencia posible. Ante eso, cualquiera medianamente sereno se preguntará qué puede hacer un trozo pequeño de país, presumiendo de un españolismo que nadie fuera de aquí pueda entender. Lo que hay que hacer es romper con un pasado de corrupción, de enfrentamiento y de odio que nos hace imposible el avance en la historia. ¿Puede el caso Koldo despertar a todos de que la corrupción necesita una ley que la corrija  porque es algo que les va a afectar a todos sin excepción, porque ese caso quizá no sea único de algunos? Y la derecha es la que más entorpece el avance posible. Sabemos que personajes como Abascal o Ayuso solo recuerdan a una extrema derecha que aloja a demasiados desesperados pero que es puro populismo sin éxito político alguno cuando gobiernan, porque se demuestra que no gobiernan, solo destruyen.  No voy a defender a la izquierda en sus errores de extremismo en algunos de sus socios, pero es que la diferencia en el planteamiento es infinita. Por ello la única solución para que no nos alejemos del nuevo mundo es un acuerdo total entre PP y PSOE para ver España desde un prisma distinto, aunque ahora se vea como utópico. Pero para ello hay que eliminar una judicatura como la actual, con demasiados miembros adosados a la derecha. Deben ser profesionales en vez de activistas muchos de ellos.  El PP tiene en sus filas a un gran político, García Margallo, que por su edad no es futuro, pero sí podría hacer la labor de convencimiento del nuevo PP con gente joven capaz de entender el nuevo mundo eliminando a todos los obsoletos, demasiados quizá. El PSOE debe eliminar a Podemos de su lado porque en el otro extremo también están contra ese mundo nuevo por culpa de un revanchismo con mal futuro y, según se demuestra, con pocos apoyos. Y si es posible, crear a su vera una izquierda unida, cosa complicada hasta ahora. Personajes como Yolanda o Ayuso podrían hacer una labor importante.

Si esa utopía entrara en lo posible habría que empezar a ponerse de acuerdo en un trabajo impredecible pero vital para subsistir.  En políticas migratorias que no lleguen al exceso. En la creación de una España industrial de nuevas tecnologías para empleo de calidad. En posible inmersión en algún grupo económico como BRICS o la creación del nuevo grupo Iberoamericano, algo a estudiar. En la visión de un mundo en donde la IA eliminara miles de empleos, pero adaptables a las nuevas técnicas. En la creación de una agricultura exportadora con la mejora de procesos y eliminación de burocracias e intermediarios. En la elaboración de un grupo de cientificismo moderno apoyado para nuevas ideas transformadoras. En el cambio total de formación de carreras técnicas y de estudios anteriores de escolares. En la creación de una Agencia de la Juventud, que pueda crear una salida a esos jóvenes bien preparados y con la creatividad propia del español que le hace atractivo a cualquier país avanzado, para que en su país tengan un futuro adecuado a los nuevos tiempos para exportar su valía desde aquí y que sea aquí donde pague impuestos y no como nos ha pasado muchas veces, marcharse a países de nuestro entorno. Sobre todo, cuando el entorno es nuestra propia casa desde donde ahora nos podemos conectar con el mundo entero.

Ese es el gran problema en donde es el PP el que tendría que mojarse hasta las cachas. Y no creo a nadie dispuesto a hacerlo. Pero si queremos estar en el mundo ya actual, y no digamos en el que puede llegar aún, por una tecnología en desarrollo, porque de no ser así nos quedaremos en lo que llevamos demasiados años, un país poco atrayente excepto para venir a comer bien y a disfrutar de su clima. Que también está cambiando.

Y no quiero ser más pesado porque queda saber qué va a pasar con una Iglesia obsoleta, pero es la madre de aquellos valores humanos que tanto nos valieron y hoy han muerto por mor del mercado con ese solo Dios, el Fondo buitre que todo lo ha comprado. Pero también entra en esa recuperación de valores que son vitales con todo lo escrito antes aunque el Vaticano es el que debe empezar a ser otra cosa. Y este tema, el espiritual, no es baladí porque es parte de la ética y del comportamiento humano.

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César Moya Villasante es socio de infolibre.

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