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La Iglesia siempre gana

Ximo Estal

El ministro Bolaños anunció con bombo y platillo lo que había conseguido sacar a la Iglesia Católica y que, si analizamos con minuciosidad, vemos que son minucias y poco logro y que en el fondo nuevamente la Iglesia Católica vuelve a ganar, pues los objetivos que se marcaron en la investidura no sólo no se van a cumplir sino que se ha humillado los acuerdos y lo que es peor, se van a mantener los privilegios de la Iglesia Católica y, con esa minucia de acuerdo, la Iglesia tapa sus irracionalidades, sus “robos” e incluso su no querer actuar con rotundidad y por tanto tapar sus acciones de pederastia. Total, una escenografía circense que sólo supone una cortina de humo que oculta los temas más importantes a resolver en la relación Iglesia- Estado y que se pactó en los acuerdos de investidura, como eran la denuncia y derogación de los Acuerdos de 1979 con la Santa Sede para así avanzar en el laicidad del Estado y con ello conseguir una mayor libertad de conciencia. Uno de los puntos que Bolaños enfatizó como un logro que había sacado es el de ICIO, esto es un impuesto que la Unión Europea ya resolvió hace unos años y que cuestionó que España no lo hubiese hecho ya con la Iglesia Católica, y ahora el señor Bolaños en un ejercicio circense y falaz, apunta en el escrito que se da como acordado. De risa. Pues ya se debería haber cumplido y exigido a la Iglesia su cumplimiento de lo que el ICIO indica. En pocas palabras, el mismo circo que se montó cuando la normativa comunitaria prohibió que la Iglesia estuviera exenta de pagar el IVA y que se escenificó en su momento como si de una “renuncia” altruista se tratara. Para reírse. O mejor dicho para llorar, pues como siempre la Iglesia Católica se sale con la suya y gana. El acuerdo al que se ha llegado con la Iglesia Católica no es ninguna renuncia, ni se necesita del beneplácito del Vaticano “con su asenso” como indicó Bolaños, sino que realmente es aplicar lo que la Unión Europea indicó.

Además, ¿no cree usted, señor Bolaños, que seria razonable dar a conocer a la ciudadanía los datos de a cuánto ha ascendido la exención que la Iglesia ha tenido por ICIO y por Contribuciones Especiales, a nivel de todo el Estado en los últimos años, para que así como ciudadanos sepamos en realidad cuánto va a pagar la Iglesia? Ya se lo adelanto yo, señor Bolaños: minucias respecto a lo que pagaría si se cumpliera lo acordado con sus socios de investidura y que ustedes se comprometieron a llevar a cabo en esta legislatura... De todos modos, bienvenida sea esa “minucia”, aunque con ello no se puede justificar la bondad eclesial y menos cuando en las relaciones Iglesia-Estado, la Iglesia Católica recibe más de 12.000 millones del Estado, sin contar los beneficios fiscales que tiene y las ganancias que consigue al utilizar parte de estos millones en empresas privadas que le dan unos beneficios mayores.

El acuerdo al que se ha llegado con la Iglesia Católica no es ninguna renuncia, ni se necesita del beneplácito del Vaticano “con su asenso” como indicó Bolaños, sino que realmente es aplicar lo que la Unión Europea indicó

Es decir, un acuerdo “cortina de humo” para que nada cambie: vuelve a ganar la Iglesia, pues el Estado continúa mirando para otro lado en lo que respecta a las inmatriculaciones de la Iglesia, el no exigir que la Iglesia pague el IBI de los bienes eclesiales en los que obtiene un rédito mercantil, aun sabiendo que la Unión Europea reclama al Gobierno que se lo exija a la Iglesia Católica, ya que esto vulnera la normativa comunitaria sobre las ayudas de Estado. Y se podría seguir hablando y apuntando temas que indicarían que la Iglesia Católica, con este acuerdo de “humo”, ha ganado y más cuando no se ha entrado a valorar y discutir la pervivencia y por consiguiente anulación de los Acuerdos de 1979 que le están dando a la Iglesia una financiación eclesial, unos privilegios fiscales y sobre todo una presencia confesional en la enseñanza, que incluso en algunas comunidades, en esta semana santa, celebran procesiones escolares, con lo que eso supone de “ataque” de cierta manera a la Constitución, que habla de aconfesionalidad. Aunque también es cierto que algo de culpa tendremos todos si permitimos, aceptamos, e incluso nuestros hijos participan, sin denunciar, en este ataque a la laicidad escolar y a la libertad de conciencia, sin que esto menoscabe la libertad personal y particular, para eso están las parroquias, las casas y los lugares de culto, e incluso esas “procesiones” que se realizan. Los colegios no deben ser lugares de adoctrinamiento religioso. Por eso, observo que estos acuerdos que el ministro Bolaños ha realizado con bombo y platillo como un triunfo solo son “humo”, y no querer abordar la denuncia de unos acuerdos que debería ser la condición inexcusable para avanzar en democracia en una sociedad que, pienso, es plural y debe respetar la libertad de conciencia y en sus instituciones debe primar la laicidad. Menos humo y más responsabilidad. Mientras eso no se haga así, siento ser tan crítico y respeto las opiniones en contra: la Iglesia Católica gana y el Estado “pierde”.

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 Ximo Estal es socio de infoLibre

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