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Mirar hacia otro lado

Ximo Estal

Por desgracia, continuamente países que se autodeclaran desarrollados, democráticos y cumplidores de todos los valores que conlleva la democracia actúan de una manera hipócrita y, con sus acciones y argumentaciones, demuestran que no cumplen esos valores y que para ganar votos y no tener problemas ni enfrentamientos diplomáticos absurdos y necios esconden la cabeza, miran para otro lado y sus gobiernos, de forma indirecta, son “cómplices” de “genocidios” y de acciones que cometen otros países “amigos” y que podrían ser consideradas delitos y ataques a los valores democráticos y de solidaridad con los países más necesitados. Y lo peor es que para argumentar el no actuar miran para otro lado, pues utilizan argumentos necios, incomprensibles e incluso humillantes para la ciudadanía respecto a aquellos seres humanos cuyos derechos y dignidad son pisoteados.

Vemos cómo muchos países no hacen nada ante el continuo ataque a los derechos y libertades que está ejecutando Israel contra el Estado palestino, o ante el ataque a la libertad y derechos del pueblo saharaui por parte de Marruecos. Vemos cómo se mira también para otro lado y no se dan soluciones al problema de la migración y de las continuas muertes que esto produce, como no se dan soluciones y se mira hacia otro lado ante golpes de Estado en África producidos y alentados por unos países que lo único que pretenden es quedarse con los recursos naturales primarios que estos países tienen y con sus explotaciones para su enriquecimiento y para forzar la dependencia de los países subdesarrollados de los intereses económicos de los países llamados desarrollados. Y, si esto fuera poco, se observa cómo son muchos los países que miran hacia otro lado también, pese a defender los valores democráticos, y venden armas a países donde esos valores no existen y son denigrados, para que expandan y ataquen a otros países.

Muchos países no hacen nada ante el continuo ataque a los derechos y libertades que está ejecutando Israel contra el Estado palestino, o ante el ataque a la libertad y derechos del pueblo saharaui por parte de Marruecos

Y hablando ya de temas más locales, de nuestro país, observamos cómo algunos medios informativos y periodistas miran para otro lado ante el aumento de la exclusión social, el aumento de la pobreza de determinada parte de nuestra ciudadanía por problemas energéticos y de vivienda y trabajo, por salarios y desigualdades. Miran hacia otro lado ante los problemas de acoso a personas LGTBI, ante la lucha por la igualdad de género, ante el aumento del patriarcado y con ello el “asesinato” absurdo de mujeres para implantar un “machismo” irracional. Miran hacia otro lado ante la entrada del neofranquismo en nuestras instituciones y el posible retroceso a épocas de odio y crispación, de humillaciones y censura. Se mira hacia otro lado y no solo en nuestro país, cuando se habla de la pederastia, y de los abusos de la Iglesia, e incluso hay prelados religiosos que lo justifican. Y lo peor es que ante este mirar para otro lado, en contrapartida miran hacia adelante para implantar tradiciones religiosas caducas y declarar como importante para nuestra cultura la tauromaquia y la caza como ejes vertebradores de una cultura del pueblo y real cuando en ambas acciones, para una gran mayoría, se trata de la degradación, humillación y maltrato a los animales, lo que demuestra hasta dónde puede llegar el ser humano para divertirse y hacer anticultura, y sobre todo mira hacia otro lado la ciudadanía cuando se censuran actos que aumentan nuestro enriquecimiento cultural. Esa censura viene dada por el rencor, el odio y sobre todo porque se vea que el pueblo no puede ni debe madurar, pues eso puede ser peligroso para sus intereses.

Es triste, volviendo a lo general, observar cómo los países llamados desarrollados miran hacia otro lado ante la pobreza, los miles de muertos causados por ella, y ante el cambio climático, que está atacando cada vez con más virulencia. En fin, si aquí en España miramos hacia otro lado ante la hipocresía de la derecha retrógrada que solo cree en la democracia y los pactos cuando ella gana, y se unen con el fascismo para retroceder en derechos y libertades, y lo justifican, y critican que la izquierda se una con los “destructores“ de una España diferente, en la que ellos no creen y que nos ha dado la Constitución como es la prulinacionalidad o el plurilingüismo, y solo creen en el argumento franquista del "Una, Grande y Libre" cuando están diciendo: dictadura, opresión y carencia de libertades.

Mal vamos si con eso creemos que somos demócratas y seres humanos con valores democráticos si miramos como país y como ciudadanía hacia otro lado, pues si actuamos así somos en realidad “cómplices” de una hipocresía y unos falsos demócratas con los otros seres humanos que son humillados, atacados e infravalorados en sus libertades y valores democráticos. Ninguna democracia ni ningún ser humano que se considere demócrata debe mirar hacia otro lado. Debe mirar al frente y luchar para que sus dirigentes actúen a favor de los derechos humanos y no censuren, humillen, no sean hipócritas y no destruyan todos los derechos que hemos adquirido como seres humanos a lo largo de luchas contra los intereses de los de siempre. Mirar hacia adelante es avanzar, mirar al otro lado es hipócrita, falaz y regresar al pasado, y es enseñar lo peor del ser humano. 

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Ximo Estal es socio de infoLibre.

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