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La necesaria división de poderes

Mario Martín Lucas

La clave principal de un sistema democrático se sustenta sobre la división de poderes, debiendo ser independientes entre sí el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial.

En España hemos acudido en estos días a una maniobra político-judicial contra el juez Ruz, que podría poner en duda esa necesaria “independencia” del poder judicial, ya que supone, de hecho, apartar a dicho juez, en mitad de su labor, de las más delicadas investigaciones que dirige desde la Audiencia Nacional en las que el Partido Popular forma parte: caso Bárcenas y trama Gürtel, todo ello diez días después de que dicho magistrado dictase un auto, en el que calificaba a Ana Mato de “partícipe de la trama a título lucrativo” dentro del segundo de éstos casos, el cual terminó precipitando el cese de la ex-ministra de Sanidad.

A la vista de los hechos de las últimas horas, con el acuerdo del CGPJ, a propuesta de su presidente, Carlos Lesmes, designado a través de la mayoría absoluta del PP, por el que se saca a concurso la plaza del juzgado central de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, que hasta ahora cubría provisionalmente Ruz, desde que fue apartado de ella Baltasar Garzón en junio de 2010, la pregunta es ¿por qué ahora?, parece evidente que el momento de las investigaciones del juez Ruz sobre los casos Bárcenas (incluida presunta “mordida” de 200.000 euros cobrada por Cospedal) y Gürtel, así como las convocatorias electorales del 2015 (municipales, autonómicas y generales), han precipitado los acontecimientos.

El recién nombrado ministro de Justicia, Rafael Catalá, mucho más maleable que su antecesor, Ruiz-Gallardón, que gustará más o menos, pero tenía ideas propias, tardó poco en solicitar al “disciplinado“ Carlos Lesmes medidas concretas en relación a Ruz, y éste, a primeros de octubre, pocos días después de la llegada del nuevo ministro de Justicia, se comprometió con él a que Ruz sería apartado de la Audiencia Nacional a través de sacar la plaza que estaba ocupando de forma provisional …¡viva la independencia judicial!, parece evidente que algo ha pasado en este 2014, que no había pasado desde 2010 en relación al juez Ruz.

Algo parecido a lo vivido ahora con el juez Ruz y antes con el juez Garzón, ha sido vivido por el juez Silva, quien, hasta ahora, es la única víctima del caso Bankia, mientras Miguel Blesa y Rodrigo Rato siguen campando a su anchas, él ha sido inhabilitado para ejercer como juez durante diecisiete años, en relación a unos correos electrónicos que, después de su condena, han sido validados, al ser considerados como corporativos de Bankia y, por tanto, no privativos de Miguel Blesa.

En esta España actual la Justicia parece que no usa la venda de su imagen icónica, y se aplica en función de quien es el sujeto de sus decisiones, ya tenemos una lista de jueces reconvertidos en víctimas de sus decisiones: Garzón, Ruz y Silva son ejemplos de ello, y el juez Castro, en relación al caso Noos, debería poner “sus barbas a remojo” porque, quizás, Lesmes y Catalá ya estén maniobrando para satisfacer a sus jefes.

Mario Martín Lucas es socio de infoLibre

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