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¿Recuperación económica?... Un cuento navideño para ingenuos

Mario Diego Rodriguez

A pesar de algunos “brotes verdes”, reales o imaginarios, la economía capitalista no consigue salir del estancamiento actual, que sigue empeorando a medida que se suman los días. Estancamiento al que nos ha llevado la crisis financiera de 2008.

El índice medio de crecimiento del producto bruto interno en la Unión Europea en los últimos seis años es casi nulo. Esta media oculta los desajustes entre los países 'imperialistas' de Europa occidental. Mientras que el PBI del conjunto de la Unión Europea es un 2,5 % inferior al de 2008, en España e Italia, por ejemplo, el PBI ha retrocedido respectivamente del 9,1% y 6,3%. Más importante que el índice del PBI, es el índice que mide la producción industrial y que se sitúa aún más por debajo del nivel del año citado en líneas anteriores.

Las empresas privadas han frenado brutalmente las inversiones después de la crisis financiera y siguen asustadas. El conjunto de los dirigentes políticos y economistas cacarean sobrepujando: “Reactivar las inversiones es el sumo desafío económico en 2015”. Sin duda, ¿pero cómo? Las empresas privadas no invierten porque no creen en una ampliación del mercado y los Estados no pueden porque están endeudados hasta las cejas. Su dinámica consiste más bien en hacer recortes, incluso y sobre todo en las inversiones indispensables para los servicios públicos e infraestructuras.

Si durante algunos años, Alemania hizo ilusión entre los otros países de la Unión Europea, superando con sus resultados económicos a sus socios, hoy en día, sin ninguna duda, está cayendo en una recesión económica. No obstante, incluso durante los años en los cuales el PBI alemán crecía respecto al de los otros países europeos y su exportación era envidiada, las inversiones alemanas se estaban retrasando. El índice de inversión del sector privado se reducía cuatro puntos, pasando del 21 % al 17% en el periodo, más o menos, de una década (de 2000 a 2013), y esto a pesar de los buenos resultados realizados con la exportación.

¿Qué decir de sus inversiones públicas? Un desastre. Estas no superaban el 1,6 % de su PBI, muy por debajo de la media europea de la zona euro (2,1 %).  El resultado de esta situación es una deterioro rápido de las infraestructuras debilitando la economía alemana.

Alemania presume de su tasa de paro, que sigue situándose por debajo de la media de los otros países de la zona euro, pero parte de este resultado es debido a las leyes de Hartz, que acortan la duración y el importe de la retribución de los parados. Leyes que imponen empleos basura, leyes que entregan a los trabajadores maniatados a la patronal.

La recuperación económica de Estados Unidos, que los economistas burgueses ven con esperanza, es tan solo una recuperación para los beneficios de las empresas, pudiendo así enriquecer a sus accionistas. En 2013, los 900.000 millones de dólares para las arcas de los accionistas representan 100.000 millones más que la cantidad distribuida en los años opulentos anteriores a la crisis.

La contradicción fundamental de la economía capitalista se sitúa entre la capacidad de incrementar la producción y los límites del mercado. Las empresas pueden tener una gran capacidad de inversión, pero éstas no invertirán si no pueden vender el producto manufacturado con enormes beneficios.

La saturación de los mercados incita a a invertir los beneficios acumulados en operaciones financieras especulativas. Para los accionistas de las grandes empresas, la crisis no es una calamidad sino una oportunidad para enriquecerse acentuando la explotación de los trabajadores.

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La incapacidad para la burguesía capitalista de superar la crisis económica que ella misma ha generado es la razón fundamental de la guerra de clase que maneja esta burguesía contra los trabajadores y del empobrecimiento de las clases populares.

No, no vamos hacia la salida del túnel. La recuperación económica que supuestamente nos va a conducir hacia el pleno empleo es un mero voto místico, que todos aquellos a las órdenes de los que realmente detienen el poder económico intentan creer ellos mismos y a los que les gustaría que nosotros creyéramos también para poder tranquilizarse y también tranquilizarnos.

Mario Diego Rodriguez es socio de infoLibre

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