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Secuestrado en su democracia

Javier Herrera

"Todo se ha consumado". El golpe que Feijóo y el PP han asestado a la democracia española producirá un daño irreparable porque ha introducido una variante propia que en sí misma es ya perversa: quien incumple la Constitución sale airoso, gana y sale impune, un principio que es esencial dentro de la concepción que la derecha siempre ha tenido de la democracia; porque cuando Feijóo sale a la palestra y dice que ha triunfado la Constitución y que la ha preservado de los ataques del gobierno de Sánchez se refiere a "su democracia" y su democracia no tiene nada que ver con la democracia en sentido pleno, tal y como la entendemos los demás.

La democracia de la derecha española y en consecuencia la de Feijóo y el PP actual a todo lo más que llega es (y no es parodia sino rigurosidad histórica) a la concepción decimonónica que tuvo cuando la Restauración canovista en la que se fundó la alternancia de los dos grandes partidos, liberales y conservadores, un sistema que luego sería modificado por el de moderados y progresistas, y que estaría vigente con sus tumbos correspondientes hasta la II República.

En dicho sistema el sufragio no era universal sino restringido y, por supuesto, no votaban las mujeres; era por lo tanto un sistema tutelado y orientado para que se sucedieran en el poder las clases dirigentes, cultas y económicamente fuertes. Dicha alternancia se empezó a quebrar gracias al progresivo protagonismo de los partidos obreros de extracción marxista y anarquista hasta que la revolución rusa le asestó el golpe definitivo y la sociedad se encaminó hacia derroteros más plurales, igualitarios y republicanos.

Pues bien: la derecha se quedó ahí, anclada en "su democracia" alfonsina (del XII y XIII) y cuando empezó a ser superada por el protagonismo de otros ciudadanos diferentes a ellos recurrió a lo único que sabe: a la fuerza; de ahí la Dictadura de Primo de Rivera y la de Franco después.

La restauración del régimen democrático de 1978 le pilló aún anclada, Adolfo Suárez intentó regenerarla desde dentro pero su defenestración no hizo sino apuntalar ese anclaje hasta ahora y por los siglos de los siglos... Ante la amenaza (siempre el miedo) de una nueva guerra civil, todos los demás partidos se bajaron los pantalones para evitar males mayores y adoptaron "su democracia".

Nos toca llorar y seguir siendo víctimas de nuestro voto de confianza a unos iguales que no son iguales porque no son demócratas

Lo sucedido aquí desde hace cuatro años no ha sido ni más ni menos que una imposición de "su democracia", una democracia que sólo acepta como interlocutor, como un igual, a un PSOE domesticado (llámese felipista, guerrista o susanista) es decir derechizado con el que se pueda entender y así seguir repartiéndose la tarta del pastel sin que sufra el sistema; no quieren ni oir hablar de bisagras: o ellos o ese PSOE. Por eso la irrupción de Podemos, y para colmo su integración en el gobierno, es intolerable y rompe el equilibrio deseado, y si encima se pacifica Cataluña y no existe ya ETA ¿para qué queremos más? Como contrapeso crearon primero Ciudadanos que les salió rana y luego han catapultado a Vox para vociferar y meter miedo.

No hay más. No le demos más vueltas. Nos toca llorar y seguir siendo víctimas de nuestro voto de confianza a unos iguales que no son iguales porque no son demócratas. Les dejamos en 1978 que impusieran sus normas, no rodaron las cabezas necesarias de la dictadura y la consecuencia es que seguimos teniendo la misma derecha que en 1878 y 1936. Estamos secuestrados en "su democracia" y su democracia es bipartidista, alternante, monárquica, oligárquica, ultranacionalista, judicializada y censitaria.

Ayer se demostró una vez más.

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Javier Herrera es socio de infoLibre.

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