Sí, los obispos en 'la política'

Juan Luis Rodríguez Luque

Entendamos la política como la voluntad de resolver los problemas sociales. No obstante, siempre conviene analizar. Si unos obispos acusan a un gobierno de "intervenir la vida civil, sin respetar la división de poderes y controlar los medios de comunicación", es una grave acusación que si se formula sin aportar pruebas de ello resulta un exceso infundado con la intención, más bien, de desprestigiar al mismo.

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Tales no han entrado en la política, sino en una actitud sectaria con la pretensión de favorecer a un bando; pues, cuántos gobiernos pueden presumir de no manipular o corromper a otros poderes y medios. 

Y son llamados: guías ciegos o camadas de víboras (Mt.23,16; 12,34).

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Los verdaderos obispos (= supervisores) en su diócesis, de cara a la praxis evangélica, animan y corrigen a todos sus miembros, teniendo en cuenta las sentencias de su fundador; tales como: "Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen". Es decir, vigilan –cuidan el comportamiento de los suyos y denuncian a los poderes terrenales de cualquier ideología–, en orden a unas relaciones democráticas sin oprimir ni explotar a nadie. Por eso dijo: "¡Ay de vosotros los ricos!". O esas duras advertencias a todas las naciones: "Malditos, porque tuve hambre, sed, fui extranjero, estuve desnudo, enfermo, en la cárcel ..." (y me ignorasteis). Y no olvidemos las llamadas bienaventuranzas: " ...presta ayuda, trabaja por la paz, ..."

Es más: "todo el que trate con ira a su hermano … lo insulte o le llame renegado, será condenado"; "¿te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?"; exigiendo hasta el extremo de "amad a vuestros enemigos" (Mt.20,25-26; Lc.6,24; Mt.25,41-46; 5,1-14.22; 7,3; 5,44).                         

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Los obispos no han entrado en la política, sino en una actitud sectaria con la pretensión de favorecer a un bando

Lamentablemente la cristiandad es más conocida por sus ritos y pomposos ceremoniales de espaldas a la vida real que por el seguimiento ejemplar de su mensaje: "Este pueblo el culto que me da es inútil" (Mt.15,8).

Tales hechos ocurren, por un lado, debido a la tibieza de los buenos obispos que callan o ponen sordina ante la cizaña (no fue así monseñor Óscar Romero cuando recuperó la vista y dio su vida por su rebaño). Por otro, la superficial formación de una parte importante del pueblo cristiano; tampoco el resto puede presumir de un comportamiento ético ciudadano ejemplar. "Si nos juzgáramos debidamente nosotros, no nos juzgarían los demás" (1Cor. 11,31). 

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Juan Luis Rodríguez Luque es socio de infoLibre.

Entendamos la política como la voluntad de resolver los problemas sociales. No obstante, siempre conviene analizar. Si unos obispos acusan a un gobierno de "intervenir la vida civil, sin respetar la división de poderes y controlar los medios de comunicación", es una grave acusación que si se formula sin aportar pruebas de ello resulta un exceso infundado con la intención, más bien, de desprestigiar al mismo.

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