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Steve Bell, nueva víctima del humor

Fernando Granda

Censurado primero, apartado después, despedido definitivamente. Así parece que ha corrido la suerte de un humorista con historia en un diario de prestigio del Reino Unido. Steve Bell ha reconocido que una caricatura de Benjamin Netanyahu no será publicada en el periódico The Guardian por considerla antisemita. La historia de siempre. Parece que solamente son semitas los judíos cuando semitas son los considerados descendientes de Sem, según la “Biblia”, el hijo primogénito de Noé; es decir, son tan semitas los israelíes como los palestinos, posiblemene un mismo tronco original con distintas ramificaciones e itinerarios a través de los tiempos.

​“La viñeta muestra a Netanyahu con guantes de boxeo y preparando una operación quirúrgica sobre su propio torso en el que se puede ver la silueta de la Franja de Gaza. La frase escrita indica: “Habitantes de Gaza, salid ahora”, dice la nota de agencia publicada por infoLibre. Samuel Taylor Coleridge (1772-1834), el crítico y poeta británico, afirmaba que “no hay mente que pueda considerarse bien organizada si le falta sentido del humor”. Se comenta que la viñeta podría estar inspirada en Shylock, el prestamista judío de El Mercader de Venecia, la obra de William Shakespeare, quien exigió “una libra de carne” como pago. Pero Steve Bell indica que su caricatura se inspira en una viñeta de David Levine que dibujó al presidente estadounidense Lindon B. Johnson, en la década de los años sesenta del pasado siglo, también en tiempo de guerra, con una cicatriz en el pecho con la forma del mapa de Vietnam.

Bell, mostrando “bastante sorpresa”, relata que la dirección del diario le informó que no publicará más trabajos suyos aunque permitirá que se cumpla su contrato

Ya en la primavera de 2019 tenemos un precedente en un rotativo importante. The New York Times decidió suprimir sus viñetas críticas y humorísticas tras reproducir un dibujo del humorista portugués Antonio Moreira Antunes en el que también aparecía el primer ministro israelí. La viñeta representaba al expresidente de Estados Unidos Donald Trump llevando atado un perro con la cara de “Bibi”, como se conoce popularmente a Netanyahu.

​Parece que ya Sócrates, según estudiosos de su filosofía, bromeaba que “los dioses me pusieron sobre vuestra ciudad como un tábano sobre un caballo: para picarle y mantenerlo despierto”. Testimonios más cercanos van en el mismo sentido. Por ejemplo: “Tradicionalmente se mata al mensajero aunque te mate de risa”, me decía el humorista catalán Carles Romeu cuando comentábamos la decisión del diario neoyorkino. Mientras Javier Cuervo, columnista del diario La Nueva España, de Oviedo, mantenía que “al retirar las caricaturas, The New York Times amputa una parte de su periodismo”. Claro que hubo casos que contradicen esa cultura de la represión humorística. Me refiero a uno concreto, lo dispuesto por el primer ministro británico Disraeli (1804-1881) —también llamado Benjamín— víctima de la aguda pluma del humorista John Leech, que le concedió una pensión oficial a su viuda.

Bell, mostrando “bastante sorpresa”, relata que la dirección del diario le informó que no publicará más trabajos suyos aunque permitirá que se cumpla su contrato, en abril de 2024. Y lamenta ser acusado “falsamente de utilizar tópicos antisemitas”. Un portavoz del periódico argumenta que no le renovará el contrato y constata que “las viñetas de Steve Bell han sido una parte importante de The Guardian durante los últimos 40 años. Le damos las gracias y le deseamos lo mejor".

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Fernando Granda es socio de infoLibre.

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