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Librepensadores

Vidas robadas

Antonio García Gómez

Vidas maltratadas, vidas atemorizadas, vidas asesinadas, vidas que no son vidas.

36 mujeres asesinadas en lo que llevamos de año. Centenares, miles de mujeres que sufren a diario miedo, pánico, insultos, golpes, desprecios… incluso vengándose en lo que más quieren esas mujeres, en sus propios hijos.

En el momento de escribir estas líneas, en Alicante, un hombre ha asesinado a sus hijos, de seis y dos años. Luego se ha suicidado. Ha sido una vil venganza hacia su pareja, hacia su mujer que ya le había denunciado por maltrato, con él que pretendía separarse.

El mismo día también, en un pueblo de Granada, y ya van cinco mujeres asesinadas en lo que va de año y en la misma provincia, ha sido apuñalada hasta la muerte una mujer por su expareja, una mujer “dicharachera, extrovertida, militante del PSOE, echada palante, conocida en toda la provincia”.

La víspera, un hombre, en el pueblo de Algarrobo de Málaga, fue víctima de una paliza por alguien que ha resultado ser “otro vecino del pueblo”, al parecer expareja de la mujer con la que estaba formando actualmente pareja de la víctima.

Hace pocas fechas tuve oportunidad de escuchar una conversación de tres jóvenes de entre 20 y 15 años. Dos de ellas desgranaban “todo lo que les habían hecho sufrir sus parejas, sus novios” en las pasadas vacaciones de verano. En ningún momento escuché ningún comentario por el que esas chicas hubiesen decidido desprenderse de sus supuestos novios. Seguramente estaban a tiempo de que nada empeorase más y más.

Educados en una educación gráfica, visual, literaria, de “amor edulcorado, en pos de la pareja perfecta”, en contra de la actitud machista, dominante, inhumana, contraria a la estima, a la propia y a la de la otra persona. Y luego se hablará de “esa vinculación afectiva, de ese miedo que va haciéndose insuperable, de esa presión del entorno miserable y ramplona”.

Hasta lograr un desenlace trágico, hasta alcanzar a llevar una vida atemorizada en manos de maltratadores acomplejados, cobardes, mezquinos y maltratadores… siempre en la salvaguarda de una “educación sentimental” demasiado desviada de lo que debería ser la convivencia respetable y respetuosa, entre iguales, entre libres, llámense “amor de mi vida, o maltratador del día a día”.

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Incluso a contracorriente de todos esos miserables, supuestamente intelectualoides, obcecados en colocar a las víctimas, la inmensa mayoría mujeres por cierto, en el disparadero de sus chocarreras opiniones, tan dañinas, tan acomplejadas, tan mezquinas, tan malintencionadas contra el género que, oh casualidad, es el que pone las víctimas.

 

Antonio García Gómez es socio de infoLibre

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