Vine, vi y vencí

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Mario Diego

¡Que no ha sido lo que el PSOE nos ha prometido durante la campaña electoral a los gijoneses! Era necesario que en Gijón el PSOE volviera al mando, sí o sí, para invertir la política desastrosa de la derecha. Es verdad que la situación de la población en general y el de la clase trabajadora en particular, no es preocupante, no, lo siguiente. A pesar de sus declaraciones atronadoras y apenas empezada la nueva legislatura, pensaba que los nuevos cargos electos nos iban a pedir que les diésemos tiempo, pues no, arrancaron con fogosidad: el debate estrella del primer pleno de la nueva era ha sido el aumento salarial de la Corporación.

Para justificar dicha decisión, Ana González destaca, por una parte la responsabilidad que conlleva el hecho de “mandar”; y efectivamente por “mandar” manda e incluso aprovecha, de paso, para saldar algunas cuentas pendientes con Podemos, marginalizándolos. El Gobierno socialista no ha podido resistir a dejar dicho partido, entre otras cosas, fuera de Gijón al norte. Por otra parte nuestra alcaldesa recalca, ahí ya no “manda” ella, que “los salarios deben renovarse obligatoriamente cada cuatro años; no lo decido yo, lo marca la ley”.

Además de que la ley solo dice que los salarios se pueden actualizar, es extraño que el PSOE no haya puesto una denuncia en los juzgados para anular la decisión de congelarlos por parte de Foro. Los políticos del Consistorio no debieron, entonces, salir muy malparados a pesar de dicha congelación, no obstante, por lo que se ve, la congelación tuvo una consecuencia considerada como una anomalía por el nuevo Consistorio: algunos de los altos cargos del funcionariado cobraban más que la propia alcaldesa. Un crimen de lesa majestad.

“Nadie va a cobrar sueldos millonarios”, nos dice nuestra nueva edil, menos mal, solo faltaba eso. Ana González debería ir a explicárselo a los asalariados asturianos que se encuentran en el tramo de los salarios más bajos y en el que la media salarial es de 480 euros o en el tramo intermediario en el que el salario medio es de 1.622, no estoy seguro de que consideren el argumento como un argumento de peso. Si es verdad que cuando se habla de 67.000 euros por año para la alcaldesa y de 58.400 para los concejales con dedicación exclusiva, no son salarios millonarios, también es verdad que quizás no se necesite ganar tanto para tener una vida decente.

Entre el Gobierno gijonés y la clase trabajadora que dice representar – ¿lo sigue diciendo? –, no es una zanja quien los separa, es un abismo. “Cada cual según sus posibilidades, a cada cual según sus necesidades”, es una noción de la que los componentes de dicho gobierno ya no solo no se acuerdan, sino que hicieron todo lo posible para olvidarla. Hay quienes hablan, como Aurelio Martín de “dignificar la política evitando hipocresías y sobreactuaciones”, lo comparto y pienso que el representante de IU debería aplicárselo. Quizás sus “sobreactuaciones” en el bombeo continuo al PSOE sea el responsable de los malos resultados de IU.

Ya veremos con qué fogosidad el Ayuntamiento se enfrentará a la reducción de 200 empleos anunciados por  Arcelor, por el momento Ana González se “dice preocupada”, pero tiene que estudiar la situación. La plantilla de Arcelor ya sabe a qué atenerse, el resultado obtenido tendrá que planteárselo. ________________

Mario Diego es socio de infoLibre

¡Que no ha sido lo que el PSOE nos ha prometido durante la campaña electoral a los gijoneses! Era necesario que en Gijón el PSOE volviera al mando, sí o sí, para invertir la política desastrosa de la derecha. Es verdad que la situación de la población en general y el de la clase trabajadora en particular, no es preocupante, no, lo siguiente. A pesar de sus declaraciones atronadoras y apenas empezada la nueva legislatura, pensaba que los nuevos cargos electos nos iban a pedir que les diésemos tiempo, pues no, arrancaron con fogosidad: el debate estrella del primer pleno de la nueva era ha sido el aumento salarial de la Corporación.

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