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La vuelta al mundo

Pedro Cuesta Escudero

El 20 de septiembre de 1519 partió de Sanlúcar de Barrameda navegando hacia el suroeste la escuadra compuesta por cinco naos, La Trinidad, La San Antonio, La Concepción, la Victoria y la Santiago, al mando de Fernando de Magallanes. Se le conoce como la “escuadra de la especería”, porque tenía por finalidad llegar a las islas de las especias.

Durante el devenir de la humanidad distintos espacios del planeta permanecieron aislados unos de otros a causa de grandes barreras como los océanos, desiertos y otros graves obstáculos. Dieron lugar al desarrollo de culturas y civilizaciones de trayectorias paralelas, que se ignoraban entre sí, hasta que Colón, Vasco de Gama y la primera vuelta al mundo pusieron en contacto los distintos territorios, iniciándose influencias mutuas y la dependencia e interconexión de esas diferentes culturas. Sólo por ello son de suma importancia para la historia universal los viajes que proyectaron Colón, Vasco de Gama y Magallanes, porque se abrieron nuevos horizontes en la actividad industrial de los hombres, se ensanchó el campo de las investigaciones y de los estudios y contribuyó más que cualquier otra causa a los grandes progresos que se han realizado en los últimos siglos en todas las ramas de los conocimientos humanos.

La pregunta que nos hacemos es por qué la iniciativa de poner en contacto esos distintos espacios surgió de los pueblos ibéricos. Ni esos pueblos ibéricos, ni todo el conjunto de la Europa occidental eran los más adelantados culturalmente, ni mucho menos. Había otras civilizaciones más avanzadas desde todos los puntos de vista, pero de ninguna de ellas surgió la decisión de descubrir más allá de sus horizontes.

A excepción de los vikingos, que desempeñaron un papel importante en los viajes de exploración en la Alta Edad Media, pues descubrieron las islas Shetland, las Orcadas, las Hébridas, las Feroe, Islandia, Groenlandia e incluso Vinlandia, en la península del Labrador, donde se han encontrado restos arqueológicos que dan fe de su paso por esas tierras, pero sus técnicas de navegación no trascendieron, no sirvieron para los grandes descubrimientos de finales del siglo XV y siglo XVI. Durante la Edad Media el resto de Europa estaba constituida por sociedades que no veían en el mar más que peligros. Es, a mediados del siglo XV, cuando los turcos se adueñan del Mediterráneo oriental y arruinan el lucrativo comercio con Oriente, cuando surge la imperiosa necesidad de otros itinerarios para llegar a la India, a la China, al Cipango, a los países que ponderó Marco Polo. Pero ningún país europeo tiene desarrollada la suficiente tecnología naval para emprender grandes viajes, a excepción de Génova y Venecia que eran los que monopolizaban el comercio de Oriente antes de la irrupción de los turcos, y de Mallorca, que por su condición insular tiene en el mar su modus vivendi.

Tanto la Corona de Aragón como Portugal no tardan en reconquistar la zona de la España musulmana que les correspondió en los tratados que firmaron los reinos cristianos españoles. La Corona de Aragón hubo de conquistar las Baleares por ser un vivero de piratas que tenía martirizada la costa levantina con sus asaltos. Pero los reyes de la Corona de Aragón, en vez de destruir ese nido de piratas, propician su actividad cartográfica y de navegación con el judío Cresques Abraham (1325-1387) al frente, que proporciona los conocimientos técnicos a la poderosa flota que se construye en las atarazanas de Barcelona, con la que emprendieron una ambiciosa política expansiva por el Mediterráneo.

Durante los siglos XIII, XIV y XV proliferan en Mallorca talleres de donde salían cartas de navegar acompañadas de brújulas, compases, relojes de arena, astrolabios, portulanos que no tenían más finalidad que facilitar la orientación en la navegación marítima. Se fomenta el intercambio y la actualización de informaciones proporcionadas por marineros y mercaderes. Ese fenómeno de interrelación y traspaso de conocimientos no atañe exclusivamente a la cartografía, sino también a la construcción naval y a las prácticas comerciales.

Entre los grandes navegantes nacidos en Mallorca cabe citar a Cristóbal Colom. Tanto él como su hermano Bartolomé estudiaron en esas escuelas cartográficas mallorquinas y aprendieron desde muy pequeños el arte de navegar. Y los tíos de Colom, que tuvieron que exiliarse de Mallorca por cuestiones políticas y sociales, se convirtieron en poderosos corsarios, uno, Colom el Mozo, que se puso al servicio del duque de Anjou y con base en Marsella, y el otro, Guillermo de Casanove, alias Coulon, que, con sede en Bayona, y gracias a sus afortunadas expediciones le habían permitido reunir, junto con vascos, gascones, ingleses y alemanes, una poderosa flota, llegando a ser dueño de las aguas del golfo de Vizcaya y que mereció ostentar el título de vicealmirante con que lo premió el rey de Francia. En 1346 el mallorquín Jaume Ferrer partió “per anar al riu de l’Or”. Parece que pasó el cabo Bojador y puede que llegara incluso a las costas del Senegal. Un año más tarde, los mallorquines Francesc Desvalers y Domènec Gual llegaron también a las islas Canarias, lo que hizo que comerciantes y gente de mar mallorquines encabezaran el intento que la Corona de Aragón se apoderara de esas islas que los romanos habían bautizado de Afortunadas.

Portugal termina pronto la reconquista de la parte que le correspondió y su afán conquistador lo enfocó saltando al norte de África para hacerse con más tierras. Pero, como para ir a Marruecos había que navegar un trozo de océano, se vieron los portugueses en la necesidad de mejorar los navíos y los sistemas de navegación. Por ello, el príncipe luso Enrique el Navegante creó la Escuela Náutica de Sagres. Los mallorquines fueron los que pusieron en marcha esa escuela. Su primer director fue Jacome de Mallorca. En esta escuela se ensayaron nuevos navíos, nuevos instrumentos de navegación, nuevas técnicas de navegación y se formaron nuevos pilotos y nuevos capitanes. En el archivo, que después fue trasladado a Lisboa, se empezó a guardar los libros y tratados más documentados de Astronomía, Cosmografía, Geografía y cuantos se relacionan con la navegación. Se incorporaron en todos los barcos brújulas y astrolabios. Ensayando las nuevas técnicas de navegación redescubrieron las islas Azores, las islas Madeira, las islas de Cabo Verde y las Canarias. Estas últimas se las arrebató el vecino reino de Castilla que también quería participar de esos nuevos avances en la navegación.

Fueron los portugueses los que recorriendo la costa africana para llegar a Guinea donde encontrarían las minas de oro que les habían referido los marroquíes, perciben que la costa se orienta hacia el este, lo que les hizo creer que era el final de África y podían poner rumbo a la India. Comprueban, sin embargo, que era un gran golfo (el de Guinea) y que África aún se extendía más hacia el sur. Pero la idea de llegar a la India obsesiona a los monarcas portugueses y, máxime, cuando se verifica que al llegar al ecuador los barcos no hervían, como era una extendida creencia. Pronto se fletó un convoy al mando de Bartolomeu Díaz para examinar el final del continente africano. Y llegó al cabo por donde termina África en 1488.

Cristóbal Colom, como se sabe, partiendo de que la Tierra es redonda, concibió la idea de que navegando por occidente llegaría a la India. El rey Juan II de Portugal declinó su plan y será Castilla la que patrocine su viaje, pero no llegó a las Indias, sino que tropezó con un mundo nuevo. Años más tarde Magallanes retomará este mismo plan de llegar a las Indias (en este caso sería a las islas de las especias) por la ruta del sol. En esta ocasión también al rey Manuel I de Portugal no le interesa el proyecto de Magallanes y será otra vez el reino de Castilla quien patrocine este viaje a las Molucas (islas de las especias)

En este viaje de Magallanes y que culmina Juan Sebastián Elcano son numerosos y trascendentales los descubrimientos geográficos en varios continentes y océanos que van de las latitudes antárticas hasta los 42 grados al norte de la equinoccial. Se cruza y da nombre al Océano Pacífico, el más extenso – 14.000 Km. de extensión Este-Oeste – desde América hasta Asia. Se exploran y describen territorios entre los que destacan la costa de Argentina, la costa sur de Chile y el Estrecho de Magallanes, las islas de San Antonio (Malvinas), las islas Desventuradas (las actuales Fakahina y Flint); la isla de los Ladrones (Guam); el archipiélago de San Lázaro (Filipinas), la isla de Palaván, Borneo, Butuam, Joló, Tidore (de las Molucas), Male, Mallua, Timor y la isla de Ámsterdam en el Índico; en Indonesia varias islas al norte y nordeste de Halhamera (Gilolo); el descubrimiento de 14 islas descrito por Gómez de Espinosa en el frustrado tornaviaje de la nao Trinidad como la isla de Sonsorol en las Carolinas occidentales o Palaos, y, más al nordeste, el probable avistamiento de nuevas islas en la zona del archipiélago de las Marianas. Además se corrige al alza el error ptolemaico sobre el tamaño y circunferencia de la Tierra, a pesar de la dificultad para establecer las distancias recorridas, basadas en la estima. Destacan las apreciaciones cosmográficas y la descripción del firmamento del hemisferio Sur, como la nebulosa de Magallanes.

Se obtienen conocimientos etnográficos de los pueblos patagones, chamorros, filipinos, malayos e indonesios; de sus creencias, lenguajes, comportamientos y costumbres. Se describen numerosos territorios con su flora y fauna y sus principales productos de interés comercial, muchos de ellos conocidos y celosamente guardados por los lusitanos; el origen del clavo y el mirabolano, la nuez moscada y la pimienta, el jengibre, el alcanfor y la canela o la nuez de betel, con sustanciosas descripciones botánicas y zoológicas de plantas y animales hasta entonces desconocidos por los europeos. En cuanto a la medicina se describen de manera inequívoca los signos clínicos del escorbuto y se procede a la primera autopsia conocida en alta mar en la que además se puede inferir de sus descripciones su correlación anatomo-clínica con la carencia de vitamina C, corroborando el diagnóstico de escorbuto. Se comenta también la presencia del mal de bubas en Timor y otras islas indonesias. Por todo ello este viaje se configura como mucho más que una mera aventura comercial, y colonial: Un viaje con una enorme trascendencia científica, geográfica, astronómica, náutica, médica, naturalista y etnográfica, precursor y pionero de posteriores e ilustres viajes. Hambre, sed, frío intenso y calor abrasador, motines, emboscadas, tormentas y tempestades en tres océanos distintos se suceden y les conducen hasta el límite de su resistencia humana.

La primera vuelta al mundo constituyó una de las mayores hazañas de la historia de la navegación y tuvo importantes consecuencias. Se prueba, no por la teoría científica sino por la demostración experimental y palmaria, la esfericidad de la Tierra, la existencia de las antípodas, la seguridad de navegar el globo en todas las direcciones.

Evidenció que el tamaño de la Tierra era mucho mayor de lo que se pensaba. Descubrió el paso del sur que posibilitó la comunicación con el océano Pacífico. Se demostró que el Nuevo Mundo era un nuevo continente independiente de Asia. Magallanes fue el primero en navegar el Pacífico y sus inmensas dimensiones, y Elcano el Índico sur y su infinita soledad. Con el viaje de Magallanes la Geografía entra en una nueva fase, con una base sólida e indestructible.

Hay una generalizada ignorancia sobre los grandes descubrimientos del siglo XVI. El boletín del mes de abril de 2007 de la Sociedad Geográfica Española ofrece un dato desolador: el 99% de los preguntados en 47 puertos europeos y americanos sobre quién fue el primero en dar la vuelta al mundo, unos lo desconocían y otros otorgaban tal honor al pirata inglés Francis Drake, que lo hizo 50 años después y con la ayuda de dos pilotos españoles que había tomado como prisioneros. Los libros de texto que estudian los escolares ingleses deben referir que es Drake el primero en dar la vuelta al mundo.

Pedro Cuesta Escudero, autor del libro Y sin embargo es redonda. Magallanes y la primera vuelta al mundo, es socio de infoLibre 

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