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"Allende nos trae lo mejor de la izquierda del siglo XX": Mario Amorós reivindica un mito que cumple medio siglo

Un hombre realiza con su móvil una grabación sobre un cuadro de Salvador Allende, en Santiago (Chile).

El 11 de septiembre de 1973 Salvador Allende se convirtió en un mito. El bombardeo de La Moneda, la belleza y el dramatismo de sus últimas palabras y su inmolación en defensa del desarrollo democrático de Chile otorgaron a su nombre una dimensión universal. A cincuenta años de aquellos hechos que conmovieron al mundo, el periodista e historiador Mario Amorós (Alicante, 1973) repasa en una nueva biografía, Salvador Allende (Capitán Swing), su trayectoria política y traza una cuidada semblanza humana.

De esta manera conocemos al muchacho que, de la mano de un carpintero anarquista, se aproximó a las ideas emancipatorias; al médico de profunda vocación social que desde 1933 participó en la fundación y expansión del Partido Socialista; al ministro de Salud del Frente Popular; al diputado y senador que durante un cuarto de siglo promovió una legislación avanzada; al líder que a lo largo de dos décadas unió a la izquierda y al revolucionario que preconizó el socialismo "en democracia, pluralismo y libertad".

Medio siglo después, los valores y las causas de Salvador Allende conservan plena vigencia y mantienen viva su figura, tal y como asegura a infoLibre el autor de esta biografía, revisión actualizada de la publicada una década atrás.

¿Qué aporta esta nueva biografía en comparación con la original de 2013?

Esta biografía es un libro completamente reescrito de punta a punta. He suprimido los apéndices documentales del libro de 2013, está actualizado con documentación nueva sobre Allende y la historia de Chile, gracias por ejemplo al archivo del presidente Patricio Alwyn, presidente de la Democracia Cristiana en el año 73, que se digitalizó hace tres o cuatro años. Además, en 2019 escribí otra biografía de Pinochet y la documentación que obtuve me ha permitido contar mejor su papel en el gobierno de Allende. Es, en definitiva, un libro nuevo completamente reescrito y actualizado con la bibliografía y la documentación de archivo más reciente.

La figura de Allende marcó mucho en España a aquellas generaciones que luchaban contra la dictadura franquista. El golpe de Estado fue sentido casi como un golpe propio por muchas personas que tenían esperanza en ese proceso hacia el socialismo en Chile

Mario Amorós — Autor de la biografía sobre Salvador Allende

Se cumple este lunes 11 de septiembre medio siglo del golpe de Estado en Chile. ¿Cómo ha resistido la figura de Allende el paso de estas cinco décadas?

Yo diría que muy bien. Lo vamos a comprobar esta semana en España cuando veamos la gran cantidad de actos de tipo político y cultural que se han organizado en Madrid, Barcelona, Asturias, Santiago de Compostela o Málaga para recordar a Allende. No creo que haya otro presidente extranjero que reciba esa cantidad de homenajes en España. Evidentemente, son homenajes organizados por las asociaciones de chilenos, pero también la sociedad española acude masivamente. La figura de Allende marcó mucho en España a aquellas generaciones que luchaban contra la dictadura franquista. El golpe de Estado en Chile fue sentido casi como un golpe propio por muchas personas que tenían esperanza en ese proceso hacia el socialismo en Chile. Por tanto, la atención de los medios, los programas de televisión, los reportajes... todo eso hace que sea una figura vigente porque, evidentemente, los valores que encarna Allende todavía inspiran a muchas personas.

Sigue vigente, quizás más que nunca, en este momento de auge de la ultraderecha y en el que el revisionismo ha llegado a Chile para apropiarse del relato de lo que pasó entonces.

Sí, y en Chile lo han logrado. Han logrado allí instalar el debate en los medios de comunicación y en la esfera pública en torno a Allende como un mal presidente, sin liderazgo, de una Unidad Popular profundamente dividida. Se dice eso y que ambas cosas, la falta de liderazgo y la desunión de la izquierda, fueron las principales causas que llevaron al golpe de Estado. Esto es lo que se está planteando en Chile hoy casi en exclusiva. Todo lo demás, como la intervención de Estados Unidos, la derecha golpista, una Democracia Cristiana con responsabilidad en el golpe, las agrupaciones empresariales que hicieron todo lo posible por desestabilizar la economía, Pinochet... todo eso queda al margen del debate público en un país donde prácticamente no hay democracia en los medios de comunicación.

Se simplifica todo, de alguna manera.

Se manipula, se da una visión sesgada y parcial y, además, se recupera una parte de la propaganda de la dictadura. Para legitimarse, la dictadura de Pinochet toma el discurso de la oposición política a Allende, que ya había dicho hasta el cansancio que Allende tenía un proyecto totalitario. Eso hoy se vuelve a decir en Chile con mucha fuerza y con mucho eco en los medios de comunicación, que están en manos de la derecha. Para sorpresa de muchos, entre los que me cuento, ese es el debate de los cincuenta años, que ha cogido a la izquierda despistada. Y aún estando en el gobierno, la izquierda no tiene medios de comunicación sensibles a su relato desde los que pueda plantear tesis contrarias. Entonces, solo se escucha en los medios este tipo de planteamientos revisionistas y el debate gira en torno a ellos, lo cual ha sido, como digo, bastante sorprendente.

Ha mencionado la responsabilidad de la Democracia Cristiana en el golpe. ¿Fue mucho mayor de lo que se quiere hacer ver?

La Democracia Cristiana tuvo una gran responsabilidad y, sobre todo, ceguera ideológica. Ellos, sobre todo el sector encabezado por el presidente anterior a Allende, Eduardo Frei Montalva, tenían la convicción desde el principio de que la única estación final de la vía chilena al socialismo no podía ser otra que el socialismo que se conocía en el este de Europa, es decir, regímenes sin libertades políticas. Esa ceguera ideológica llevó a la Democracia Cristiana a cometer el error histórico de alinearse con la derecha para salvar al capitalismo y abrir camino a la dictadura del general Pinochet después del golpe.

Desde antes de que asumiera la presidencia, Chile sufrió una guerra encubierta diplomática y económica, y Estados Unidos financió a la prensa opositora y a los partidos opositores

Mario Amorós — Autor de la biografía de Salvador Allende

La izquierda gobierna Chile con Boric, un presidente de 36 años que nació después del golpe. ¿Qué significado simbólico puede tener eso para el país ahora, más aún con el crecimiento de la extrema derecha?

La expectación aquí está en el acto de este lunes en La Moneda, pues se espera un discurso del presidente que debería quedar marcado para la historia. Por ejemplo, el del presidente Ricardo Lagos el 11 de septiembre de 2003 se tituló No hay mañana sin ayer, y esa es una parte del recuerdo que ha dejado la presidencia de Lagos. Así que, bueno, se espera el discurso del lunes en La Moneda con expectación en este momento en el que va a haber un aluvión de actividades para recordar a Allende, con la gran sorpresa de que la derecha se ha logrado apropiar del relato en esta conmemoración para instalar tesis que recuerdan mucho a la propaganda de la dictadura.

Y a pesar de esa apropiación, la figura de Allende resiste.

Resiste fuera de Chile, porque Chile es el único país del mundo donde una parte de la sociedad no reconoce a Allende como un demócrata. Es increíble, pero es así. No hay debate fuera de Chile. Siempre cuento que en Madrid hay una calle a Salvador Allende que se puso durante la alcaldía de Alberto Ruiz-Gallardón con mayoría absoluta, un alcalde de derechas que reconoce a Allende como un demócrata. Pero aún la derecha chilena no lo reconoce, porque hacerlo significaría obligatoriamente tener que revisar el papel decisivo que esa derecha chilena jugó en la preparación de las condiciones sociales y políticas que condujeron al golpe de Estado.

¿Qué nos sigue enseñando Allende a día de hoy?

'Salvador Allende. Biografía política, semblanza humana'

'Salvador Allende. Biografía política, semblanza humana'

Yo creo que Allende nos trae lo mejor de la izquierda del siglo XX. Nos trae la unidad del movimiento popular, que en Chile era principalmente la unidad de los partidos socialista y comunista, nos trae la consecuencia con unos principios políticos. También la comprensión muy temprana y muy meritoria en su caso de que cualquier proyecto revolucionario tenía, si es posible, y en Chile lo era, que desarrollarse en un marco democrático y de reconocimiento de todas las libertades políticas y el respeto absoluto de los derechos humanos. Hoy, en el siglo XXI, en países como España, ese horizonte tiene todo el sentido. Es una figura que inspira a muchas personas, a las organizaciones de izquierda. En lo sustancial, los valores de Allende tienen mucho sentido sentido en nuestro mundo de hoy. Un mundo completamente diferente, pero él, en su discurso por ejemplo en las Naciones Unidas, tiene un discurso que hoy llamaríamos altermundialista. Y tiene una concepción humanista de la política y no dogmática del marxismo, así como un respeto por el pueblo al que se dirigía, ya que era un pedagogo y explicaba muy bien sus propuestas. Era una persona solidaria con otros pueblos, internacionalista... un conjunto de cualidades y una larguísima trayectoria política que avalan su comportamiento, además de su muerte en el palacio de La Moneda. En el recuerdo queda un presidente digno, un revolucionario, un socialista chileno del siglo XX. Allende es una de las figuras del siglo XX que inspira profundamente a la izquierda del siglo XXI. Su figura inspira no solo a la izquierda chilena sino a demócratas de otros países.

¿Cuáles fueron los errores más graves de Allende?

Evidentemente el presidente Allende no era un semidiós y hubo fallos importantes en su Gobierno. Como por ejemplo la falta de unidad en la coalición de gobierno, o la política militar que se sustentaba en el apego a la democracia de las Fuerzas Armadas y que se desmorona cuando al frente de ellas hay oficiales golpistas que te traicionan. Además, yo creo que ni Allende ni los dirigentes de la izquierda chilena tuvieron conciencia entonces de la dimensión de la agresión encubierta de Estados Unidos. Eso hoy, con los papeles desclasificados, se sabe prácticamente día a día lo que Nixon y Kissinger dijeron y ordenaron. Tampoco tuvieron una convicción clara de la dimensión del peligro que la vía chilena al socialismo representaba para Estados Unidos, un país para el que era una experiencia política muy peligrosa, ya que si tenía un éxito relativo era un espejo para países como Italia, Francia o España cuando acabara la dictadura franquista. Eso es lo que explica esa agresión feroz de Nixon y Kissinger contra el Chile de Allende. Él planteó públicamente que su gobierno quería tener relaciones de amistad con todos los gobiernos de la Tierra al margen de las fronteras ideológicas pero, desde antes de que asumiera la presidencia, Chile sufrió una guerra encubierta diplomática y económica, y la potencia continental financió a la prensa opositora y a los partidos opositores. 

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