Las mujeres de Lara Moreno

Begoña Curiel (El Libro Durmiente)

El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.

La ciudad

Lara Moreno

Lumen (2022)

La violencia no necesita de puñetazos. El autoengaño aliado con el silencio y la indiferencia arrasan igual. Las tres mujeres de Lara Moreno son un ejemplo que duele en La ciudad que podría ser cualquiera. Donde los yugos asfixian y se ocultan tras las puertas. Sólo hace falta querer verlos. Lara Moreno obliga a mirar a quienes se tapan los ojos y eso me gusta.

El saco de la enorme Madrid engulle las historias personales, pero esta novela ha puesto el foco en tres ramas enlazadas que no llegan a conocerse pese a habitar el mismo edificio. Hay tanto que ocultar (cada una con sus motivos), tanta angustia y miedo que Oliva, Damaris y Horía viven su quinario por separado y sin embargo... unidas.

Es uno de los aspectos que más he disfrutado: cómo maneja Lara Moreno la narración para conseguir que "se esquiven". Nos tienen acostumbrados a los lectores —no es una crítica sino lo habitual— a que confluyan personajes y tramas y estas excepciones siempre se agradecen.

Nada tienen que ver una con otra pero la novela dice que sí. "Desmenuzadas" darían para muchos párrafos, pero resumo: Oliva es la prisionera de una relación tóxica. Damaris dejó Colombia tras un terremoto que desbarató su existencia. Ahora cuida de dos niños. Horía es marroquí, fue a Huelva a trabajar de temporera y termina en la portería del edificio donde están sus compañeras.

A priori la situación más precaria es la de Horía. Tiene que ocultarse por obligación. No tiene papeles pero no va dejar España hasta saber qué ha sido de su hijo: desconoce cómo ha terminado su viaje por el Estrecho hacia el supuesto sueño europeo.

Damaris no sabe, o no quiere saber, que sus patrones van de estupendos pero son explotadores de manual. No tiene más remedio que seguir adelante sí o sí lamiéndose las heridas de la desgracia en su tierra natal.

Oliva es... ¿la privilegiada con respecto a Horía y Damaris? (cada lector llegará a sus propias conclusiones). En principio "nada" le ata al demonio del que no puede separarse. Qué bien relata Lara Moreno la angustia de Oliva, el maltrato que todavía cuesta comprender a parte de la sociedad si no hay hematomas ni partes médicos por medio. Si una mujer es económicamente independiente, «¿por qué aguanta», mantienen con firmeza l@s que "no entienden"...

La ciudad es una estupenda oportunidad para descreíd@s, cieg@s y cínic@s incapaces de calzar otros zapatos que no sean los suyos. Y no sólo me refiero a Oliva. Por supuesto, los de Horía y Damaris. Esta novela dibuja rostros contra la enfermedad del individualismo, tira de las solapas del clasista y del que asegura convencido que no es racista.

No le hace falta regodearse ni adorno alguno. La narración de Lara Moreno utiliza un tono austero pero efectivo. Sin estridencias y excesos narrativos que serían muy recurrentes en determinadas situaciones que encienden la sangre, inquietan y hasta asfixian. Lara Moreno, otro descubrimiento del que buscar trabajos anteriores y esperar los nuevos. A por ellos.

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