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Son microrrelatos de Manuel Longares

Fernando Valls

La escala social

Manuel Longares

Galaxia Gutenberg (Barcelona, 2022)

 

En este libro se recogen sesenta microrrelatos independientes cuyos títulos se componen de una única palabra y de un solo párrafo que ocupa menos de una página. Se divide en cinco partes, con doce historias cada una, que responden a otros tantos momentos del día, de la Aurora a la Madrugada, encabezadas por ripiosos lemas que, en cierta forma, anticipan y dan el tono popular, distendido y caprichoso de los textos que vamos a encontrarnos, como puede observarse –por ejemplo- en el titulado Brindis. He hablado de relatos independientes, aunque el primero se completa con los dos últimos y estos se relacionan entre sí, pudiendo formar una sola narración. Perrito y Despedida, por su parte, comparten historia y personajes, una abuela y un chucho que los protagonizan junto al narrador testigo. Además, la tertulia del bar Carolingio, a la que acude el narrador, aparece en tres microrrelatos (páginas 31, 62 y 79), por lo que podría pensarse que cuenta la misma voz.

Hasta donde yo sé, Longares no había practicado el género, o al menos nada había publicado. No lo denomina como debiera, pero demuestra conocer en la práctica su retórica, sus mecanismos de composición. El caso es que consigue varias narraciones de indudable mérito. Pero lo que sobre todo las singulariza es la estructura y el estilo que adopta, con ecos de La novela del corsé (1979) y Soldaditos de Pavía (1984), sus primeras novelas. Estamos ante un registro diferente de todo lo que habíamos leído hasta ahora en el terreno del microrrelato, otro tipo de fraseo, con el que rompe a menudo la lógica causa/efecto propia del Realismo y del Naturalismo. Así, el tono es grotesco, rozando el esperpento, a caballo entre lo zarzuelero y los aires de verbena (Costumbrismo), el humor disparatado, como ocurre, por ejemplo, en Tampón, o el cultivo del nonsense. En algún caso, el relato aparece dividido en partes que pueden diferenciarse, como ocurre en Precoces y Disimulo. Se vale, además, de unos comienzos y finales atinados, de las frases hechas y de los dichos populares, de la intertextualidad, con fines a menudo desmitificadores. Pero llama la atención, ante todo, el trabajo con el lenguaje que, a veces cincelado, lleva a los límites la creatividad (paronomasias, rimas, reiteraciones, sentencias…), sin llegar a ahogar la historia, ni caer en la prosa sonajero, como la llamaba Juan Marsé, e incluso en algunos casos roza la escritura automática, surrealista.

En Descendientes pone el acento de la historia en una exclamación, ¡ojalá!, tan del gusto de Juan Cruz; o en la palabra arrimarse, en el micro del mismo nombre. Mitología debe entenderse como una relectura del episodio de Adán y Eva; recompone la trayectoria de Larra, en Febrero; se burla de Ortega y Gasset, en Bravata (el ¿no te digo? que aparece en este texto me parece que debe ser exclamativo, no interrogativo); o cuestiona la figura de Franco y del rey –se supone que- emérito, en FascinaciónMonarquía, Dentadura y Magnicidios.

Este tipo de libros, como los de poesía, cuentos o aforismos, deben juzgarse y valorarse en conjunto, pero también me parece imprescindible señalar las piezas más logradas. En este caso, no es fácil elegir porque son muchas, pero me decantaría por los siguientes microrrelatos: Sepulcro, Giratorio, Desdeñosa (en el que la obra literaria prevalece frente al amor, en una historia que cuenta el marqués de Santillana), Piropos, Derrotado (un microQuijote, como los llamó el escritor y profesor chileno Juan Armando Epple), Febrero, Ecuanimidad, Descendientes, Precoces, Enfadados, Galantería, Costumbrismo, Danzantes (arranca con un cantable de El manojo de rosas y acaba con un mambo), Magnicidios, Noticiario (compuesto de breves noticias, empieza con un “Buenos días” y acaba deseándonos “Buenas noches”), Aprendizaje, Uniformes (se cuenta una vida a través de las vestimentas, de los uniformes que ha llevado el narrador protagonista), Perspicacia y Enfermedad (se basa en lo insólito del tema y en la sorpresa final). En otros micros, como Desdeñosa o Muestra, compone una especie de poéticas distendidas que, en el segundo caso, se sustenta en un diálogo burlesco. Sea como fuere, me parece que cualquiera de los micros que hemos destacado podría incluirse en las antologías más exigentes del género.

A Manuel Longares lo conocíamos como un notable novelista (obtuvo el Premio de la Crítica en 2002 por Romanticismo) y autor de cuentos, traductor nada menos que de J.V. Foix, y periodista cultural (fue responsable de los suplementos literarios del El Mundo y El Sol, y de las páginas culturales de Cambio 16, en los que yo escribí a sus benévolas órdenes), pero con este nuevo libro añade su nombre a la lista de los buenos autores que en estas últimas décadas han cultivado el microrrelato, aunque algún crítico demasiado pagado de sí mismo, colaborador de La lectura, no haya sabido ni apreciarlo ni tampoco entenderlo, convirtiendo su reseña es un ejemplo de lo que nunca debe ser la crítica literaria.

En parte, es responsabilidad del autor, quien no ha sabido situar sus narraciones en el género en el que mejor se entienden. Por qué los define como cuentos, o narraciones, un hiperónimo, cuando, de hecho, son microrrelatos, otra cosa. Así, lo que Longares llama Formato debería haberlo llamarlo género. En cambio, en una entrevista anónima de El Cultural (16 de septiembre del 2022, página 57), sí habla de microrrelatos y comenta que fue Luis Mateo Díez quien lo introdujo en el género, con su libro Los males menores (1993 y 2002), ya un clásico contemporáneo que edité en la Austral.

Encerradas y aisladas, quizá libres

En otro orden de cosas, el recuerdo final que entona al amigo y crítico literario Javier Goñi (1952-2022), el discreto homenaje que le tributa, lo comparto. Respecto al título del libro, recuérdese que antes se hablaba de toda la escala social, como un eufemismo del conjunto de la sociedad, de las distintas edades, quizá para evitar referirse a las clases sociales, pues no en vano todas ellas aparecen representadas en este atinado libro que viene a completar con acierto la dedicación del autor a la prosa narrativa durante de más de cuatro décadas.   

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Fernando Valls es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario. 

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