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Toreros con chanclas: "Tenemos repertorio para tres horas, pero ¿por qué humillar a Springsteen?"

Pablo Carbonell y Pepe Begines: Toreros con chanclas.

Los toreros muertos y No me pises que llevo chanclas: dos bandas y un destino. Pablo Carbonell (Cádiz, 1962) y Pepe Begines (Los Palacios y Villafranca, Sevilla, 1967): dos cantantes hermanados que desde hace un par de temporadas están al frente de este experimento llamado Toreros con chanclas y que puede presumir (y presume) de reunir el repertorio más extenso, célebre y contagioso del pop rock humorístico español de los últimos (casi casi) cuarenta años.

Después de un buen número de conciertos y una serie de lanzamientos en los que han fusionado algunos de sus clásicos, la pareja charla con infoLibre mientras prepara nuevas canciones y su regreso a los escenarios con vocación de servicio público entregado a la diversión "sin complejos", tal y como ambos, conversadores tan lúcidos como intrincados, aseguran interrumpiéndose y completándose con envidiable naturalidad (si fuera ensayado, les saldría indudablemente mucho peor el sainete).

¿Qué andan haciendo los Toreros con Chanclas en este frío invierno de 2023?

PABLO CARBONELL: Salimos a dar de comer a las palomas, vamos juntos al cine a compartir palomitas... y poco más.

PEPE BEGINES: También vamos cantando en el coche. Últimamente, dándole vueltas al tema que dará título a la nueva gira de Toreros con chanclas después de dos años que llevamos juntos. La gira se llama Va a faltar hielo, el teléfono está echando humo y hay bastante ambiente por delante, por lo que estamos muy ilusionados.

P.C.: A mí me llama la atención, por cierto, que la palabra concierto tenga algo de cierto, que tenga cierto dentro, porque los conciertos son siempre cosas muy especulativas. Aparte de que nuestros conciertos son muy desconcertantes, los conciertos en general son inciertos, hay muchos elementos que juegan.

P.B.: De momento, nosotros somos dos elementos.

P.C.: También, eso también (risas). Pero pongamos que tenemos que telonear a una banda de reguetón, en un concierto donde podríamos tener al público muy en contra. Porque las nuevas juventudes no valoran el rock, el circo... no valoran las artes puras clásicas que nosotros practicamos. Es preocupante el empobrecimiento moral y de gusto en general al que se somete a nuestra juventud. 

¿Qué es eso que hacen Toreros con chanclas que provocaría tanta hostilidad en el público del reguetón?

P.C.: Básicamente, que no hacemos reguetón y somos personas muy educadas, no tratamos a las mujeres como floreros, no vendemos testosterona... Aunque con nuestras falditas y nuestras pantorrillas al aire posiblemente estamos hablando de los gemelos más bonitos que ha dado el pop español.

¿Los gemelos de Pablo o los de Pepe?

P.B.: ¡Los cuatro!

P.C: Los cuatro gemelos, que son ocho (risas). Posiblemente tenemos las piernas más bonitas del pop español. Eso podemos decirlo.

P.B.: Hombre, si pusiéramos un gritómetro, la verdad es que llega bastante alto. Pero volviendo a la pregunta anterior, en nuestros conciertos ofrecemos, aparte de caos, buena música, buen rollo y diversión. Un concierto sin complejos. Alguien decía que ser puro significa no estar expuesto a influencias externas, y yo creo que nuestro espectáculo tiene muchos grados de pureza, porque somos nosotros mismos los que procuramos que aquello sea una fiesta donde el cincuenta por ciento es el público. Porque sin lector no hay libro, sin espectador no hay película y sin público no hay concierto. Por eso le damos esa importancia del 50% y todo lo aderezamos con buen humor y buena música.

P.C.: De esto que dice Pepe, lo que más me gusta es lo de sin complejos. A pesar de que no tengo complejo de bajito, yo llevo tacones porque me siento mejor.

Nada mejor que disfrutar de la la vida liberado de complejos.

P.C.: La psiquiatría española está bastante sobresaturada, y nosotros dos creo que, gracias a nuestro trabajo...

P.B.: ...vamos descargando la lista de espera.

P.C.: Sí. Por el simple hecho de no estar en la lista de espera y utilizar al público como nuestro diván, estamos haciendo una gran labor por la salud mental española. Eso, aparte de que el público cuando nos ve dice "ah, no soy yo el único que está con la viola un poquito movida" (risas). 

Una sensación, esa que provocan, que se multiplica en este caso por dos, o incluso de manera exponencial.

P.B.: Bueno, es una experiencia de vida. Yo, por ejemplo, estoy poniendo a prueba mi paciencia para no tener problemas de ansiedad con Pablo (risas).

P.C.: Uh, ajá.

P.B.: Yo eso ya lo estoy superando. Y después, lo que está claro es que no es un concierto de dos bandas, sino de una única formación. Estamos juntos y revueltos, activando cada uno nuestros mejores recursos y escogiendo lo mejor de nuestra bodega para ofrecer a la gente lo mejor que tenemos para beber.

¿Y la gente bebe con Toreros con chanclas?

P.B.: La gente brinda con nosotros. A la gente se le ve en la cara que esta unión ha reactivado las ganas de vernos en directo. Tanto los seguidores de Toreros muertos como los de No me pises que llevo chanclas. Porque nosotros nos dedicamos a la comedia musical y hace falta reírse, pisha.

P.C.: Y va a faltar hielo (risas). De hecho, hay muchos empresarios que nos dicen que desde los Hermanos Calatrava no se veía gente arrasando las barras como con nosotros.

P.B.: A mí me consta que nuestra gente acaba con las barras y salen a la mañana siguiente los barriles de cerveza vacíos, lo cual es una alegría para el que organiza. Nuestra gente tiene sed en general. Sed de arte, sed de diversión, sed de sed. Se conoce que la fiesta es lo que ofrecemos, lo que nos acompaña y lo que nos persigue.

Y la gente les lleva acompañando muchos años, prácticamente toda la vida en no pocos casos. ¿Se lo pasa mejor el público o los músicos en estos conciertos? ¿Se lo sabe pasar mejor la gente de más de edad? Igual es algo que estáis comprobando ahora.

P.B.: La verdad es que yo estoy ahora mismo más a gusto que nunca. Había un viejo con 95 años que, ya agonizando, preguntaba 'oye, ¿ahora que me estoy enterando de cómo va esto me tengo que morir?' Eso es lo que nos está pasando a nosotros, que casi estamos cogiéndole el truco a esto de vivir. Y si eso, encima, hace que no contamine, pues gloria bendita.

P.C.: Hay muy pocos artistas, no sé si Sabina y Serrat, que hayan llegado a captar la esencia de la comedia italiana con el payaso blanco y el payaso Augusto. Nosotros, dentro de la música pop, hemos encontrado este filón que ya explotaron grandes hitos de la música como fueron Andrés Pajares, Fernando Esteso... incluso El gordo y el flaco, aunque las películas son mudas, ¿no?

P.B.: Y aquí somos dos flacos (risas).

P.C.: Me encantan El gordo y el flaco bailando, deberíamos hacerles un homenaje (risas).

P.B.: Yo lo hago sin problemas...

P.C.: Bueno, yo creo que, en general, para la desestructuración cerebral del público se realice correctamente hace falta que uno diga una parida y que el otro la supere. Uno puede hacer humor con seriedad y el otro con anarquía, y este papel lo alternamos Pepe y yo en el escenario. A veces él es el Augusto y yo soy el blanco. Y esto ha generado un rock con capas, como las cebollas. Que no sería mal título, se me ocurre, Contigo rock y cebolla.

La dinamitación del 'star system' ha sido una de las constantes de la música humorística, desde Frank Zappa hasta El Gran Wyoming con El Reverendo, que fueron mis grandes maestros

Pablo Carbonell — Cantante de Los toreros muertos y Toreros con chanclas

Encontraron ese filón que, de hecho, parece exclusivamente suyo. Ya no hay en realidad grupos como Los toreros muertos o No me pises que llevo chanclas. 

P.B.: Con todos los respetos, yo tengo la sensación de que hay mucha gente loca por ser señorito y otros muchos locos por ser divos. En ese sentido, sí que es verdad que nuestra anarquía es manifiesta, somos ácratas del star system. Y esto nos hace ser muy cercanos a la gente, que incluso se nos cuela en los camerinos y esas cosas. Creo que esa es una base de nuestra filosofía.

P.C.: Sí, la dinamitación del star system ha sido una de las constantes de la música humorística, desde Frank Zappa hasta El Gran Wyoming con El Reverendo, que fueron mis grandes maestros. Quitarle pomposidad e importancia a la música, desvelar el truco con el que se hacen este tipo de cosas. Que la gente nos vea las costuras cuando lo vea, que vea cómo está hecho todo esto. Y también romper la distancia con el espectador. Son tareas que nos hemos propuesto realizar... ¿ves? Ya me he puesto a hablar en serio y me está entrando sueño (risas).

P.B.: Ya está sufriendo de sí mismo (risas).

Han cambiado un verso de Tu agüita amarilla. En lugar de "tu madre lava la vajilla con mi agüita amarilla", cantan "tu padre lava la vajilla con mi agüita amarilla".

P.C.: Sí, ahora es el padre el que friega la vajilla. Nos estamos acercando a la realidad actual.

P.B.: No es ningún brindis a la galería, es la propia experiencia la que te guía para hacer eso. Yo friego un montón.

P.C.: A mí no me molesta en absoluto fregar platos. Me gusta, de hecho. Con Fairy lo hago, aunque el Fary se quejaba del hombre blandengue y le pusieron su nombre a un lavavajillas. El Fary se refería al hombre que va con las bolsas de la compra por la calle, en fin, unos estereotipos machistas que ya no se estilan. De hecho, nosotros al vestir con falditas también estamos un poco reivindicando que la sexualidad pasa un poco al segundo plano cuando hablamos de follar. Como dice Eusebio Poncela en Martín Hache, 'yo me follo a las mentes', que me parece una frase preciosa. Con nuestras faldas estamos un poco replanteando que los roles de género han dejado de tener tanta importancia.

¿Les llegan ofendiditos, haters y esos personajillos que se quejan de todo por culpa de las letras de estas canciones que en su momento, en los ochenta, no solo no molestaban sino que se hicieron himnos generacionales?

P.C.: Sí nos llegan, pero una gran parte de nuestro presupuesto lo gastamos en cuñaos y primos que se encargan de sacar a estas personas fuera del recinto, darles una paliza y tirarles a las alcantarillas.

De donde no debieron salir nunca

P.C.: Sí, sí (risas). Pero supongo que se correrá la voz y ya dejarán de venir a vernos. Aunque, ojo, porque hay un nuevo elemento casi tan peligroso como el hater, creo que se llama stoker, que viene de cigüeña, que son los aduladores. Los haters nos provocan mucha tristeza porque una persona que odia es una persona que sufre, pero el que adula resulta muy peligroso porque cuando no es correspondido en su fervor hacia la estrella que le gusta se convierte en alguien cargado de rencor.

Después de los conciertos me dicen 'me has quitado veinte años de encima'. Por eso estoy pensando en montar una clínica de rejuvenecimiento

Pepe Begines — Cantante de No me pises que llevo chanclas y Toreros con chanclas

Luchemos contra el odio comentando los planes más inminentes de Toreros con chanclas, que pasan por...

P.B.: Tenemos unos ensayo ahora para cerrar la cosa y Va a faltar hielo es el primer tema original que va a salir del grupo. Estamos firmando bastantes conciertos porque es ahora cuando la banda se está asentando, tenemos cierto recorrido y el año pasado dimos 17 conciertos para miles de personas en los que todo el mundo salió mucho más contento de lo que entró. 

P.C.: Hemos tenido varios temas nuevos que hemos ido incorporando y seguramente en este año abriremos el melón de nuestros repertorios en solitario para aumentar un poco el chou. Aunque el chou ya tiene dos horas, pero es que tendríamos repertorio para hacer tres horas, pero, yo qué sé, ¿por qué tenemos que humillar a Bruce Springsteen? [Egregio, entre otros muchos motivos, por sus conciertos de más de tres horas largas]

P.B.: Todavía hay mucha gente que tiene que ver el show, todavía hay mucho que mostrar de Toreros con chanclas y veo que hay muchas ganas por parte de la gente, las mismas que las nuestras por cantar. Yo tengo muchas ganas de cantar con el grupo y tenemos ya dos conciertos el 17 de febrero en Tenerife, el 19 en la Plaza Mayor de Leganés y el 28 en San Pedro de Alcántara. Cada uno tenemos nuestras bandas, incluso lo hacemos en solitario, pero esta es una experiencia de vida en la que yo me lo paso muy bien con mi hermano y tengo muchas ganas de seguir cantando esto porque de la diversión se contamina todo el mundo. Y yo salgo con el espíritu muy lleno de los bolos.

¿Qué es lo más inesperado que alguien les ha dicho después de un concierto?

P.B.: Yo me voy a quedar con lo que me dicen habitualmente cuando acabamos los conciertos, que es "me has quitado veinte años de encima". Por eso estoy pensando en montar una clínica de rejuvenecimiento.

P.C.: Yo siempre se lo digo a Pepe, porque es verdad. Al escenario se sube un señor de sesenta años y se baja un chaval de veinte. Así lo digo. Es increíble, y eso es lo más bonito que nos dicen, aparte de 'estáis igual'. A mí eso me parece maravilloso y por eso estamos con muchas ganas, porque lo más importante es levantarse por la mañana con ganas. 

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P.B.: Y ser verdadero.

Y dormir ocho horas.

P.B.: Ay, amigo, hasta ahí podíamos llegar (risas).

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