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La obra de la discordia

Varias fotos del barco que viajará a la Bienal de Venecia, que se inaugura el 1 de Junio

Francisco Chacón

Vende Joana Vasconcelos excentricidad de arte pop allá por donde va. Y ahora también provoca la polémica con un proyecto cuyo coste supera los 400.000 euros en pleno hundimiento de la economía portuguesa.

La obra de la discordia es 'Trafaria Praia', un desvencijado barco en el que realiza una intervención estética destinada a llamar la atención en la 55ª edición de la Bienal de Venecia, que abrirá sus puertas el 1 de junio.

El Gobierno ultraconservador de Passos Coelho eligió a la especialista en macroinstalaciones, comparada a menudo con Jeff Koons y Takashi Murakami, como golpe de efecto para aprovechar su tirón internacional, labrado especialmente después de su retrospectiva en el Palacio de Versalles.

Se inspira esta mujer en el tradicional azulejo patrio y pretende convertir el interior del navío en una suerte de gigantesco “útero” que nada tiene que ver con las piezas que actualmente expone en el Palácio Nacional da Ajuda.

Pero no han tardado en alzarse las voces que critican semejante derroche de poderío financiero-artístico justo cuando el Tribunal Constitucional de Lisboa acaba de declarar no ajustada a derecho la anulación de la paga extra navideña de jubilados y funcionarios.

Según el Ministerio de Cultura luso, la aportación oficial es de 175.000 euros. Y la propia interesada perjura que el resto se completa con patrocinios, aunque de momento no ha trascendido cuáles son esas marcas.

El caso es que el barco está siendo sometido a una espectacular transformación, lo que ha llevado a sospechar que el coste real se disparará aún más. Los trabajos se suceden contrarreloj pues debe zarpar de Lisboa a principios de mayo (arrastrado por un carguero, eso sí) para llegar a tiempo a Venecia el día 31 de ese mes, fecha en que se celebrará la fiesta de inauguración. Allí efectuará varios trayectos al día con 75 pasajeros hasta el 24 de noviembre, fecha en la que se clausurará el encuentro de alto nivel.

Lo que no ha aclarado el Gobierno del país vecino es si el acto en el que presentaron el proyecto, celebrado en enero en la localidad costera de Seixal, y todos los gastos adjuntos (como fletar el citado carguero o el combustible que hará falta diariamente) van incluidos en esos 175.000 euros que aseguran haber puesto sobre la mesa. Probablemente no, ya que se trata de una cantidad irrisoria para un proyecto de vocación tan ambiciosa.

Se da la circunstancia de que el excelente escultor portugués Rui Chafes estará también (junto al cineasta Pedro Costa) en la Bienal de Venecia, aunque representando al pabellón de Cuba. La isla apuesta por un plan en el que varios creadores autóctonos dialogan con otros extranjeros.

Lara Almarcegui encarnará el rostro español en la cita artística más importante del mundo, mientras que el disidente chino Ai Weiwei (ahora residente en Berlín) participará en el pabellón alemán junto a otros tres colegas.

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