El BCE y la Reserva Federal frente a la inflación: cómo enfriar la economía sin congelarla

Un hombre echa gasolina en una estación de servicio, el 1 de julio, primer día de la primera operación salida del verano de 2022.

La respuesta de la FED y del Banco Central Europeo al galopante dato de inflación, que en junio ya ronda el 9% en EEUU y la eurozona, ha sido muy diferente. El banco central norteamericano se arremangó en marzo y puso en marcha una progresiva y contundente subida de tipos que ya ha elevado los tipos a 1,75%. El BCE ha mantenido la calma, hasta este jueves. El organismo ha subido los tipos de interés 0,50 puntos, hasta quedarse en 0,50%.

La diferencia de los tratamientos para contener la inflación desbocada se explica en que la enfermedad, aunque sea la misma, está provocada por diferentes causas. “La diferencia fundamental en el lado estadounidense es que la mayor parte de la inflación es debida a los importantes crecimientos de los salarios”, explica el analista financiero Javier Santacruz. Se refiere al paquete de incentivos fiscales y reparto masivos de cheques que, junto con el ahorro provocado por el confinamiento, conllevó a un aumento sustancial del poder adquisitivo de los estadounidenses: “Esta es una inflación que se transmite por el crecimiento de la demanda, la forma de cortarla de raíz es una subida contundente de los tipos de interés”. Este fuerte aumento de la demanda ha coincidido con las interrupciones en la oferta a nivel global por los cuellos de botella en las cadenas de suministros globales, tras los confinamientos y especialmente por las restricciones consecuentes a la política de cero COVID en China.

En Europa tienen un mayor peso los problemas del lado de la oferta. Además de los cuellos de botella, el principal motivo de inflación son los costes energéticos, industriales y alimentarios desorbitados, provocados por la invasión rusa de Ucrania. “Cuando este fenómeno se convierte en algo endémico, que se extiende al resto de la economía, la receta es la misma: subir los tipos. Pero en el escenario europeo se interpreta que no debe ser tan agresiva, porque no viene por un mayor aumento de los salarios”, explica Santacruz. 

La principal diferencia entre los escenarios estadounidense y europeo es la temporalidad. El aumento de poder adquisitivo de los ciudadanos estadounidenses puede llevar a una espiral inflacionista permanente. De hecho, provocó lo que se conoce como la Gran Dimisión, un abandono masivo de empleos mal remunerados, que obligó a las empresas americanas a mejorar las condiciones salariales. En Europa, el BCE percibía que los problemas sí eran temporales: “Es raro decirlo, cuando llevamos bastante tiempo con la inflación tan alta, pero es que las cuestiones siguen siendo temporales”, señala Antonio Sanabria, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense. “Algo es temporal, no porque dure más o menos. Es que han cambiado unas condiciones que no son permanentes, y mientras duren, van a ejercer su influencia en los precios. En ese sentido, el BCE tenía razón. En eso fallamos todos, nadie pensaba que el alza de precio duraría tanto. Tenía sentido esperar para no perjudicar la recuperación”. España aún no ha logrado el nivel de PIB previo a la pandemia.

El BCE, entre la prudencia y dormirse en los laureles

El analista Javier Santacruz considera que la FED está aplicando una lección que aprendió en la crisis inflacionista de los años 70. “Aquella vez EEUU reaccionó tarde y con poca contundencia. La inflación continuó siendo alta durante varios años. Fue al final del período inflacionista cuando la FED subió mucho los tipos de interés, lo que provocó la recesión de principios de los 80. El señor Powell es un tipo que es especialmente cauteloso ante que se vuelva a repetir los errores de los 70 y aplica con contundencia”.

La eurozona tiene un problema y es que no tiene un mercado con condiciones homogéneas. La subida de tipos puede perjudicar fundamentalmente a los países más endeudados, empezando por Grecia, Italia, Portugal y España. “En España la deuda privada sigue muy alta, agravada en parte con todo el endeudamiento adicional del impacto de la COVID. La duda es qué va a ocurrir con el encarecimiento del dinero con las empresas que necesitan créditos o con los hogares que necesitan hipotecas”, señala Antonio Sanabria. Mientras que, por este motivo, el economista entiende la prudencia del BCE, el analista Javier Santacruz sí lo califica de “error”: “Vamos a ver que en los próximos meses los precios siguen aumentando. El BCE se está quedando atrás. Este jueves probablemente suban el cuarto de punto que se espera, pero lo gordo vendrá en septiembre, cuando vean que si no toman medidas, el problema se les va a ir de las manos”. 

Para evitar que la subida de tipos no haga descarrilar a los países más endeudados, lo que podría disparar sus primas de riesgo como ocurrió en 2011 y 2012, el BCE presentará este jueves un mecanismo "antifragmentación", es decir, va a mantener a un determinado nivel la compra de deuda en estos países. Subir los tipos tendrá el efecto de una aspiradora que absorberá el exceso de dinero líquido que hay en la economía, para tratar de enfriar la demanda. Esta iniciativa supondrá que el BCE, con la otra mano, mantendrá una manguera encendida dirigida a aquellos países que se van a deshidratar más rápido. “Se va a hacer una cuestión más individualizada. Esto tiene sentido hacerlo, cuando hay una divergencia importante en las primas de riesgo, impide la transmisión de la política monetaria”, explica Antonio Sanabria.

Forzar una breve recesión para evitar una gran recesión 

“La probabilidad de que ocurra una recesión es la misma. La única manera de controlar la inflación es enfriar el consumo. Es inevitable llegar a una recesión”, señala Javier Santacruz. Un país entra en recesión técnica cuando la tasa interanual del PIB registra un dato negativo durante dos trimestres consecutivos. Los analistas coinciden en que esto ocurrirá, tanto en Estados Unidos como en Europa. El debate se encuentra en sí la contundencia de la FED va a conseguir enfriar la economía hasta el punto que la congele más trimestres de lo debido, o si la tardanza del BCE va a poner en peligro a las empresas y los hogares. El analista sí ve un problema en esperar demasiado, ya que enfriar una economía ya deteriorada “retrasaría” el proceso de recuperación: “Alemania está por primera vez en déficit comercial desde la reunificación. Esto es preocupante, porque la industria alemana, la gran exportadora y generadora de crecimiento, está gripándose. Actuar con contundencia ahora es susto, para evitar muerte”. 

“En cualquier caso, la política monetaria es importante, pero no lo es todo”, avisa Sanabria. “Por ejemplo, si se subieran los impuestos, se enfriaría la demanda. Otra medida sería que la Unión Europea reformara el sistema de precios del sector eléctrico. Ahora mismo es una de las vías de transmisión del alza de precios en la eurozona, porque es un sistema marginalista que fija los precios a partir de la tecnología de generación más cara –en este momento, el gas–, que contamina a todo el conjunto y eleva artificialmente el precio final”, subraya el economista.

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