2021 se perfila como el año con menos asesinatos machistas de toda la serie histórica

Rosas blancas por Cristina, última víctima de violencia machista en Valencia

Vivía en Granada, era madre de dos niñas menores y tenía 39 años. Es, según ha anunciado este lunes la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, la última mujer asesinada como consecuencia de la violencia machista. Con la confirmación del caso, el número de víctimas mortales en lo que va de año asciende a 39. La mayoría, igual que esta última, tenían entre 31 y 40 años. Y casi ninguna había presentado denuncias previas. Pese a la gravedad de las cifras, lo cierto es que este 2021 va en camino de ser el año con el menor número de asesinatos machistas.

El año de la pandemia, 2020, se cerró con lo que se presentaba como una gran excepción: los asesinatos machistas habían conseguido descender a cifras nunca vistas, con un total de 47 feminicidios. Pero la lectura que se hizo entonces trataba de esquivar celebraciones precipitadas: la coyuntura de la pandemia mundial y esencialmente el confinamiento domiciliario sesgaba el análisis. La caída en el número de crímenes machistas era una realidad, pero el contexto excepcional introducía muchos matices y apuntaba a otras formas de violencia más invisibles, como la de control o la psicológica. Un año después, sin embargo, se confirma que la tendencia sigue a la baja: 2021 se cerrará como el año con menos asesinatos machistas desde que existe recuento.

¿Puede cambiar todavía la situación? Puede. Aunque todos los indicadores parecen apuntar hacia una tregua. Ningún año registró una tasa tan baja de feminicidios a estas alturas del año. Son 39 en lo que va de año y en el mismo periodo del año pasado eran 43. Por meses, según la serie histórica, diciembre ha dejado una media de 4,8 asesinatos. Si lo que resta de año mantiene esa misma dinámica, este año pasaría a la historia como el ejercicio con un menor número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas varones.

Según los datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, un 33,3% de las víctimas tenía entre 31 y 40 años, el grupo de edad más numeroso entre las mujeres que han sido asesinadas en lo que va de año. Le sigue la franja de edad inmediatamente superior, las mujeres de entre 41 y 50 años (25,6%). El 20,5% de las asesinadas tenían entre 51 y 60 años. Tres eran mayores de 71 años. Flora cumplía los 82 cuando su marido le arrebató la vida en Puente de Vallecas (Madrid). Fue la primera víctima mortal del año. La más joven, Rocío, apenas llegaba a la mayoría de edad cuando su exnovio confesó haberla matado.

El 79,5% de las víctimas no había presentado ninguna denuncia previa. Sin embargo, un 20,5% restante sí había dado el paso de denunciar: ocho mujeres que confiaron en las instituciones pero que no encontraron la respuesta debida. Cuatro de ellas contaban con medidas vigentes, pensadas para proteger su vida.

En cuanto a los agresores, el 82,1% de origen español, hasta 18 trataron de suicidarse después de cometer el crimen, doce de ellos lo consiguieron y seis se quedaron en una tentativa no consumada. De acuerdo a los datos actualizados, en 18 de los casos registrados el agresor era pareja de la víctima y en los 21 restantes era su expareja. En un total de 24 casos existía convivencia entre víctima y maltratador.

Si bien la tendencia en cuanto a la violencia de género contra las mujeres parece dibujar un panorama relativamente alentador, no ocurre lo mismo con los menores víctimas mortales en casos de violencia contra sus madres. En lo que va de año, cinco menores perdieron la vida a manos de maltratadores, son dos más que en 2020 y que en 2019. En 2018, los menores a quienes los agresores machistas arrebataron sus vidas, fueron siete. El récord hasta ahora está en 2017, cuando ocho menores fueron asesinados en el marco de la violencia machista. Desde que existe recuento, en 2013, un total de 44 niños y niñas fueron asesinados por agresores machistas. La ONU acaba de lanzar un mensaje a los tribunales españoles, instando a reforzar la protección de los menores víctimas de violencia.

En cuanto a la voz de alarma, hasta el tercer trimestre del año, según los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), se registraron un total de 120.813 denuncias formales. Durante el mismo periodo del año pasado, las denuncias sumaron 113.615. Pero el confinamiento y el estado de alarma tuvieron peso, indudablemente, a la hora de tomar la decisión de acudir a las comisarías y juzgados para presentar una denuncia. ¿Qué hay de las llamadas al 016? Entre enero y octubre de este año, último mes con datos disponibles, se han recibido 72.922 llamadas pertinentes, lo que supone un aumento del 5,77% con respecto al mismo periodo del año anterior.

Políticas públicas y sensibilización

Miguel Lorente, médico forense y exdelegado del Gobierno contra la Violencia de Género, recuerda que el año se abrió con unas cifras de homicidios sorprendentemente bajas. En verano, sin embargo, la tendencia se revirtió: mayo, junio y julio fueron meses especialmente cruentos para las mujeres. Fue entonces cuando el Ministerio de Igualdad activó la alerta y anunció una serie de medidas urgentes contra la violencia machista y la revisión de los protocolos.

Lorente explica que, el año pasado, se reprodujeron tres patrones. El primero quedaba impregnado por la excepcionalidad del confinamiento y se expresó en una disminución de denuncias y homicidios, pero un aumento de las llamadas al 016. El segundo, con el grueso de las restricciones levantadas, tuvo que ver con un aumento de las denuncias, pero también de los crímenes machistas. Y el tercero, caracterizado por la crisis social derivada de la pandemia, se definió por la disminución de las llamadas, las denuncias y los homicidios. Este último factor, entiende el médico forense, es el que ha predominado en el año actual.

También menciona la palabra crisis la magistrada Paz Silveira. A su parecer, la crisis social y económica tiene un peso determinante en la violencia de género. "Una ruptura, si tienes independencia económica, es más fácil", traza la jueza, y la ruptura es precisamente un factor desencadenante de la violencia más explosiva contra las mujeres. "Si no tienes dinero, no rompes", completa, así que la violencia se queda encerrada en las paredes del hogar. En 2020, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las rupturas matrimoniales registraron la mayor caída de los últimos años. El descenso de las rupturas no significa, sin embargo, que la violencia se haya esfumado: al contrario, el maltrato persiste y se prolonga, aunque no sea siempre visible y no termine en homicidio.

Filgueira hace también una lectura positiva: el tratamiento mediático ha cambiado en los últimos años y ha contribuido a consolidar un mensaje contundente contra la violencia de género. Abordarla como un "fenómeno estructural" y no como sucesos aislados contribuye a la sensibilización, pero además situar el foco en el agresor puede funcionar como elemento disuasorio, abunda la experta. Eso, unido a las medidas desplegadas por el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, apuntala un avance que se hace cada año más notorio.

Nerea Novo, periodista y analista de datos, amplía la mirada. Este lunes su organización, Feminicidio, presentará un estudio sobre los crímenes machistas entre 2010 y 2020. Ahí puede observarse una tendencia a la baja generalizada: "Existe una reducción histórica desde hace una década, los asesinatos se vienen reduciendo casi cada año". Las políticas públicas funcionan, dice al otro lado del teléfono, a pesar de que la extrema derecha se esfuerce en afirmar lo contrario. Pero además, la sensibilización y la prevención que ha conseguido introducir el movimiento feminista en la agenda social, también da sus frutos. Y de ahí la bajada que este año se ha acentuado, pero que viene siendo una constante. Feminicidio registra además otras formas de crímenes machistas no contenidos en las estadísticas oficiales. Según sus datos, el número de mujeres víctimas de la violencia patriarcal han sido 72 este año. El año pasado fueron 83 y el anterior 105.

Pero aunque la violencia mortal en el marco de la pareja sí se ha venido reduciendo, quedan otras formas de violencia. "Hay un aumento de casos en los feminicidios familiares, especialmente los perpetrados por los hijos de las víctimas, siendo 2020 el año con más casos", detalla Novo. Abordar estas otras formas de violencia, más desconocidas, más invisibles y por tanto menos abordadas, abriría el camino hacia una disminución palpable de la violencia. "Cuando se invierte en políticas públicas y socialmente se dedica tiempo y esfuerzo a medidas de prevención y sensibilización", diagnostica la experta, "estas cifras se reducen".

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