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Terrorismo

Europa sufrió el 1% de las víctimas mortales en ataques terroristas en 2016

Concentración contra el terrorismo celebrada en Barcelona.

La virulencia del terrorismo hace del fenómeno una amenaza global en constante crecimiento. Los ataques, sin embargo, presentan importantes desequilibrios a nivel geográfico y tienden a concentrarse de forma acusada en territorios específicos. Así lo evidencian los datos publicados por el Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo y las Respuestas al Terrorismo –START, por su siglas en inglés–, un centro de investigación perteneciente a la Universidad de Maryland. En su informe [consultar en este enlace] sobre la actividad terrorista en el año 2016, el organismo trata de ofrecer una visión panorámica respecto a los efectos del terrorismo en diferentes puntos del globo. Los resultados revelan que, durante el pasado año, las víctimas mortales causadas por ataques terroristas en suelo europeo supusieron el 1% del total. Esta cifra incluye a las 238 personas asesinadas en Europa Occidental a lo largo del año y a las 112 de Europa del Este.

El conjunto de muertes en territorio europeo proviene de los 269 ataques perpetrados en Europa Occidental –el 2% del total– y los 132 en Europa del Este –1%–. Ambas zonas experimentaron importantes descensos en el número de atentados sufridos en 2016 respecto a los del año anterior: un 20% menos en el caso de Europa Occidental, mientras que en Europa del Este la cifra se redujo un 81%.

El documento puntualiza que, en el año 2015, Europa "experimentó un fuerte aumento de la violencia terrorista" a raíz de una serie de ataques coordinados llevados a cabo por Dáesh, que en el mes de noviembre de aquel año arrebató la vida de 130 personas en París. Aunque esta tendencia continuó en 2016 con los ataques masivos en Niza, Bruselas y Berlín, el terrorismo dentro de las fronteras europeas "comprende una proporción muy pequeña del terrorismo global".

En el otro lado de la balanza, las áreas que más ataques terroristas concentraron en 2016 fueron aquellas ubicadas en África y Asia –concretamente Oriente Medio, Norte de África, Asia del Sur, África Subsahariana y el Sudeste Asiático–, donde se ejecutó el 95% de los atentados, dejando a su paso 34.121 muertes. El 5% restante se repartió entre América Latina –1%–, América del Norte –1%– y el ya mencionado 3% de Europa. De forma menos notoria, el terrorismo también actuó un total de 16 veces en Asia Central, diez en Australia y Oceanía, ocho en Asia Oriental y tres en América Central.

Los grandes perjudicados

"La región de Oriente Medio y África del Norte ha experimentado más violencia terrorista que cualquier otra región". Aunque el informe matiza que el terrorismo disminuyó en todo el mundo entre 2015 y 2016, los ataques en este territorio aumentaron un 2% –hasta 6.088– y las muertes totales se incrementaron un 8% –19.121–. Dentro de la zona, más de la mitad de los ataques –55%– se produjeron en Irak, con un crecimiento del 22% respecto a 2015. En sintonía con esta cifra, el número de asesinatos debidos a ataques terroristas también aumentó en Irak un 38%, lo que representa "cerca de dos terceras partes –64%– de todas las muertes generadas por ataques terroristas en Oriente Medio y África del Norte en 2016".

Precisamente son los países con mayor presencia de Dáesh donde tuvieron lugar los ataques más mortíferos en 2016: nueve en Irak y uno en Siria, oscilando el número de víctimas mortales entre el centenar y las más de 380. Tres de estos ataques terroristas "excepcionalmente mortales" fueron bombardeos, mientras que el resto se produjeron como consecuencia de las tomas de rehenes en las que Dáesh realizó ejecuciones masivas de civiles y activistas, tal y como indica el estudio.

En total, el 73% de los ataques en Oriente Medio y África del Norte fueron bombardeos; los secuestros significaron el 14%; los asaltos armados el 6%; los asesinatos un 3% y los ataques en instalaciones e infraestructuras concretas también un 3%. El 1% restante se corresponde con lo que el informe identifica con "otras técnicas", como asaltos desarmados.

Respecto a Asia del Sur, la cifra de atentados perpetrados supuso un 27% del total, mientras que en África Subsahariana fue del 15%, con especial incidencia en Nigeria y Somalia. En cuanto al Sudeste asiático, el porcentaje fue del 8%.

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Aunque el estudio contempla el impacto de todo tipo de organizaciones terroristas, subraya que en 2016 Dáesh seguía siendo la "más mortífera del mundo". Las cifras expuestas por el centro de investigación revelan un aumento del 19% en los ataques totales del grupo terrorista, y un aumento del 39% en el total de víctimas mortales. Dáesh, además, "sigue siendo capaz de obtener la lealtad de las organizaciones establecidas y emergentes en todo el mundo" y continúa "inspirando a terroristas individuales no afiliados" que actúan de forma independiente.

El número de ataques terroristas perpetrados por Dáesh, continúa el estudio, "aumentó de manera constante desde la expansión del grupo a Siria a mediados de 2013", y el número total de muertes resultantes creció también de forma gradual a lo largo de 2015 y 2016. 

Finalmente, el informe diferencia entre el propio Dáesh –Siria e Irak–, sus afiliados –grupos que le han declarado fidelidad y que proceden de países como Yemen o Pakistán–, y los ataques aislados cuya autoría responde a actores motivados por Dáesh. En conjunto, los ataques terroristas relacionados con la organización terrorista tuvieron lugar en 42 países entre 2013 y 2016, incluidos siete nuevos en el último año: Georgia, Alemania, Italia, Kenia, Malasia, Suecia y Tanzania.

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