Lo que no dice la etiqueta: el cuerpo roto de las mujeres hondureñas que cosen para Nike, Adidas y Calvin Klein

Rosario Marina / Célia Pousset

Choloma, Honduras —

Reina Isabel Tejada toma el expediente y lee: "Diagnóstico de síndrome de hombro doloroso derecho secundario a ruptura parcial del supraespinoso e infraespinoso y tendinitis glenohumeral".

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Levanta la mirada y traduce: “Esta obrera tiene una discapacidad parcial permanente del 32%”. 

Éste es tan solo uno de los 900 expedientes médicos con 900 historias de trabajadoras de empresas internacionales en Honduras que fabrican ropa para exportar. Lo que en ese país llaman maquilas. Reina está en una pequeña oficina en un barrio de Choloma, una ciudad de unos 300.000 habitantes, donde la industria textil es la principal actividad económica: todos tienen algún familiar trabajando ahí. 

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Es la oficina de la Colectiva de Mujeres Hondureñas, la CODEMUH, liderada por María Luisa Regalado desde 1989, una mujer que aprendió a leer y escribir a los 22 años, y unas décadas después recibió el premio Lideresa de Derechos Humanos otorgado por la embajada de Canadá en Costa Rica, Nicaragua y Honduras. La CODEMUH no es la primera organización que lidera María Luisa. Incluso siendo analfabeta, creó una de mujeres campesinas. Con los años, ayudó a que obreras con discapacidad adquirida por el trabajo ganaran juicios laborales y percibieran una idemnización o incluso una pensión. 

Pero el mayor de los logros de la organización y de María Luisa es que las mujeres sepan cuáles son sus derechos, que reclamarlos no es de “haragana” (vaga), ni de loca, que las pueden reubicar en otros puestos para que las enfermedades que les genera ese tipo de trabajo no empeoren. “Fue muy duro escuchar a mujeres que trabajaban en maquilas. Cómo podían trabajar 12 o hasta 24 horas. Eran mujeres del campo, eso me conectaba mucho a mí”, dice hoy la dirigente, que a pesar de no haber trabajado nunca en la maquila, sintió que ahí estaba su lucha.

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Ropa for export a Estados Unidos y Europa

La ropa que se produce en Honduras se exporta al mundo, sobre todo a Estados Unidos, y las empresas que contratan a estas mujeres son gigantes de la industria de otros países, como Canadá y también Estados Unidos. Se instalan en Choloma, en San Pedro Sula, en Villanueva, con beneficios por parte del Estado, no pagan impuestos, y emplean a jóvenes durante años hasta que dejan de ser productivas.

Según el informe del Instituto Nacional de Estadística de Honduras sobre comercio exterior, casi la mitad de lo que Honduras exporta va a Estados Unidos. Europa, por su parte, representa en promedio el 15,5% (449,1 millones de dólares) del total de las exportaciones hondureñas. Los principales productos son el café, el banano y los textiles. 

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En el caso particular de España, según datos del Observatorio de Complejidad Económica (OEC), entre 2018 y 2024 cerca del 6% de lo que exportó Honduras a este país fue ropa.

Esta industria tiene un impacto masivo en la economía nacional: representa el 25% del PIB si se suma el consumo intermedio de bienes y servicios locales.

Choloma concentra casi el 80% de la actividad maquiladora del país. La empresa más nombrada por trabajadoras y especialistas en esa ciudad, y que tiene gran parte de la producción textil, es Gildan Activewear, de Canadá, que produce 18 marcas como Gildan, American Apparel, Comfort Colors, GOLDTOE y Peds, y emplea a unas 50.000 personas en 12 países. 

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Nike, Adidas, Calvin Klein: todas tienen empresas proveedoras en Honduras

Las marcas que se producen van desde American Apparel, Fruit of the Loom o Calvin Klein a Nike y Adidas, que incluso lo comunican en sus propias páginas web de transparencia. 

Nike, por ejemplo, publica un mapa interactivo donde se puede ver por país cuáles son las empresas proveedoras. En Honduras son cuatro, de las cuales dos están en Choloma: Gildan Hosiery Rio Nance S. de R. L, y Gildan Textiles de Sula S de R L.

Adidas tiene una lista de sus proveedores principales y subcontratistas, donde aparecen muchos países, entre ellos Honduras, con la maquila Pinehurst Manufacturing GMBH. 

En el mismo documento figuran los proveedores de procesos húmedos que, según explican, son aquellos que requieren un uso intensivo de agua, como el teñido y el acabado de materiales. En ese listado aparece, de nuevo, Gildan Textiles de Sula, S. de R.L., ubicada en Choloma.

La organización Maquila Solidarity Network publica listados de las marcas y sus proveedores, donde se puede buscar por marca qué empresas son las que producen sus prendas. 

En las maquilas se trabaja en “celdas de producción”

“Nosotras siempre dejamos claro, no estamos en contra de la fuente de empleo, no estamos en contra de la maquila, sino de la forma en que se implantan estas transnacionales en nuestro país. Pensando más en fortalecer sus capitales, sus ganancias a costa de la destrucción del cuerpo y la vida de las mujeres y también de los hombres que trabajan en esta industria maquiladora”, dice Reina Tejada, que luego de conocer a la CODEMUH estudió abogacía para defender los derechos de sus compañeras. 

¿Cuál es esa forma que menciona la abogada? En la maquila se trabaja en "celdas de producción", un término que remite más a lo carcelario que a una empresa textil. Así, unas deben presionar a las otras, hay rivalidad. “A esta haragana quítemela, no quiere producir”; “Haragana, muévase como se movía anoche”; “No ves que por vos vamos a perder la meta”. 

La producción se organiza en módulos: grupos de trabajadoras y trabajadores que comparten una meta colectiva y donde cada una realiza una operación muy específica dentro de la cadena de ensamblaje de una prenda. “La meta que nosotras teníamos que hacer era 479 docenas de prendas por día. En total son más de 1900 docenas a la semana. Trabajamos de lunes a jueves”, dice Fanny Mejía.

En la entrevista en la oficina de la CODEMUH, Fanny, de tan sólo 33 años, se para y muestra las secuelas, los daños de este modo de trabajo, y cuando habla siente que es como una terapia, que se desahoga. Lleva 15 trabajando, y ya cuenta con un largo historial de enfermedades laborales: “Padezco de tendinitis crónica con inflamación en el acromio en el hombro derecho y tengo una leve tendinitis en el hombro izquierdo. Y también tengo una rectificación cervical y una lumbalgia crónica”. Dice, ahora, que si Dios le diera la oportunidad de volver a nacer, la maquila sería lo último que buscaría. Pero también piensa que, con su padre que sólo hizo primer grado, y su madre cuarto grado, con bajos recursos económicos, quizá no le quedaría otra opción.

Fanny explica que en los últimos meses, su módulo –su grupo de trabajo– pasó de ser de 19 a 16 personas, pero la meta de producción sigue siendo la misma. Para compensar, le asignaron a las trabajadoras que quedaron dos operaciones en lugar de una. Por ejemplo, dice, una compañera que antes solo cerraba manga ahora también cierra cuellito: en 40 minutos tiene que completar 48 docenas de una operación y en 20 minutos, 10 docenas de la otra. Esto ocurre incluso con trabajadoras que ya tienen problemas musculoesqueléticos. 

Estudios internacionales confirman las enfermedades que produce la maquila

Para el doctor mexicano Luis Manuel Pérez H. Pantoja, especialista en salud laboral de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, México, la explicación es estructural. El modelo maquilador, dice, surge a nivel mundial como una forma de aumentar la tasa de ganancia, y lo logra con bajos salarios y jornadas prolongadas. La jornada 4x4 –cuatro días de trabajo, cuatro de descanso– que se presentó como un beneficio, en la práctica significó mantener la misma meta de producción en menos días. “Ahora los equipos tienen que producir lo mismo con un día menos de trabajo”, explica. Y lo que enferma no es el movimiento en sí: “Es la cantidad de movimiento y la intensidad con la que se hace”. 

Según el informe Negociando colectivamente por el trabajo decente y digno de mayo de 2022, realizado por el Dr. Mark Anner, publicado por el Centro de los Derechos Laborales Globales de Penn State y el Center for Global Workers’ Rights (CGWR), el 56% de los trabajadores de la maquila hondureña están empleados en una jornada de trabajo 4x4 o 4x3. Bajo tal horario, trabajan de 11 a 12 horas por día. “Durante los días que no están trabajando, otro turno de trabajadores ingresa a la fábrica. Esto permite a los propietarios de las fábricas mantenerlas funcionando las 24 horas del día sin tener que pagar horas extras”, explica el informe.

Ese documento a su vez menciona las enfermedades: “La intensidad del trabajo impulsada por este sistema de metas de producción, junto con los turnos largos, son las principales causas de los problemas relacionados con la salud ocupacional”. 

Pero no siempre existió el reconocimiento de lo que generaba esta forma de trabajo en el cuerpo de las mujeres. El primer hito fue en 2012, cuando la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, de México, llevó adelante un estudio sobre la salud de las trabajadoras de la maquila hondureña. El informe final vino a validar desde el ámbito científico lo que las obreras y la CODEMUH venían diciendo hace tiempo: que más del 60% tienen trastornos musculoesqueléticos ocupacionales. Estos se definían como “enfermedades o lesiones que afectan al aparato locomotor: músculos, tendones, esqueleto, bursas, cartílago, sistema vascular, ligamentos y nervios que son causadas o agravadas por la exposición laboral a factores de riesgo”.

También recogía el informe que casi el 50% tiene ansiedad, depresión, y distrés –un estado de estrés prolongado tanto en su duración diaria como a través del tiempo–. Y que a más años en la maquila, más daño: quienes llevan más de 13 años tienen una tasa de trastornos musculoesqueléticos de 70%.

Además, el informe habla de que el 87% realiza movimientos repetitivos de manos o abre excesivamente los dedos, y la espalda y los hombros son las zonas más afectadas, y que el 76% está encorvada o con el cuello flexionado. Que más de 8 de cada 10 repiten el mismo movimiento cada 30 segundos o menos, lo que se considera alta repetitividad. Y que solo el 8% trabaja jornadas de 8 horas.

El estudio se hizo en conjunto con la CODEMUH, se capacitó a las trabajadoras para hacer las encuestas a sus compañeras afuera de los parques industriales de Choloma, San Pedro Sula, Villanueva y La Lima. Lo llevaron a cabo mediante un estándar utilizado a nivel internacional para salud laboral: el cuestionario nórdico escandinavo de molestias musculoesqueléticas Kuorinka. ¿Ha tenido molestias en el cuello, en los hombros, en la dorsal o lumbar, en el codo? ¿Cuánto tiempo estas molestias le han impedido hacer su trabajo en los últimos 12 meses? ¿A qué atribuye estas molestias? Con estas y otras preguntas, las propias trabajadoras relevaron a más de 520 compañeras de 49 empresas en cinco parques industriales, indagando sobre calidad de vida y trabajo doméstico, condiciones de trabajo, riesgos y exigencias laborales y niveles de depresión ansiedad y estrés.

Las respuestas confirmaron que el 78% no se levanta de su lugar de trabajo durante toda la jornada, que el 72% llega antes del horario para adelantar producción, que el 58% no habla con sus compañeras, que el 45% acorta el tiempo del almuerzo, y que el 40% no toma agua para no ir al baño. “Las condiciones de trabajo no han mejorado. Al contrario, han empeorado”, dice hoy el doctor Luis Manuel Pérez H. Pantoja, uno de los autores del estudio de la universidad mexicana.

Gildan Activewear reconoce las lesiones laborales

Antes de 2012, sin el documento en sus manos como respaldo, María Luisa Regalado debía convencer personalmente a los médicos de que estos problemas no eran mentales, y que las trabajadoras estaban sufriendo. "Las máquinas viejas se dañan y se enferman" –le dijo un médico de un hospital de Choloma, hablando de los padecimientos de las trabajadoras. "No estamos hablando ni de máquinas ni de viejas. Estamos hablando de mujeres y jóvenes" –respondió ella.

Fanny Mejía lo sabe: es joven y ya tiene el cuerpo dañado: “Ellos ahora lo mandan a uno con el psicólogo y lo mandan con el psiquiatra, ya que ellos dicen de que nuestros padecimientos son mentales, que es algo que nosotras como que nos imaginamos porque nos estresamos demasiado, nos preguntan que si tenemos problemas personales”.

Pero no, no son problemas personales. En 2024, en su informe de sostenibilidad, Gildan Activewear reconoce que hubo un aumento en las lesiones laborales en Honduras. La compañía reporta un aumento de “lesiones de manos en nuestras instalaciones textiles en Rio Nance, Honduras, relacionadas con el manejo de equipos y herramientas”.

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Sobre los problemas de salud de las trabajadoras, Guillermo Matamoros, gerente de la Asociación Hondureña de la Maquila, en una llamada desde Ginebra, Suiza, en la OIT (Organización Internacional del Trabajo), participando de una reunión técnica sobre inteligencia artificial en la manufactura, dice: "Bueno, es un trabajo que sí tiene algunos factores de repetitivo, pero no es algo que sea crucial, no, no creo que ése sea el tema, algunas organizaciones dicen que sí hay, pero la industria aborda eso de manera muy seria y responsable".

Ser vieja a los 30

Las maquilas emplean a trabajadoras cuando tienen de 18 a 25 años, máximo: “Y estas personas le dieron toda una vida, 20, 25 años de laborar, a empresas que después los dejan con discapacidades –dice Reina Tejada–, porque no nacieron con esas discapacidades, sino que las adquirieron producto del trabajo que realizan en la maquila por la forma en que se organiza el trabajo”.

Tener 30 años para una obrera de la maquila es ser vieja. “Por tener ya arriba de 30 años, arriba de 25 años hoy en día ya uno no lo contratan. O sea, si yo me salgo de la maquila, yo ya no puedo trabajar”, dice Fanny, y es el único momento de la entrevista en que llora.

Reina Isabel Tejada toma el expediente y lee: "Diagnóstico de síndrome de hombro doloroso derecho secundario a ruptura parcial del supraespinoso e infraespinoso y tendinitis glenohumeral".

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