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2024, el sueño de Donald Trump y la pesadilla de todo un país

Donald Trump anunciando su próxima candidatura para el 2024, el 16 de noviembre de 2022.

Alexis Buisson (Mediapart)

New York, Estados Unidos —

Definitivamente, su ego es demasiado fuerte. Donald Trump se ha convertido, el martes por la noche, en el primer expresidente de Estados Unidos que se presenta por tercera vez a la Casa Blanca.

En su suntuosa residencia de Mar-a-Lago, en Florida, donde había convocado a la prensa para "un gran anuncio" cuyo contenido no era un secreto para nadie, declaró que quería "devolver a América su gloria y su grandeza". Antes de lanzarse a un discurso interminable de más de una hora, describió un país en decadencia y peligroso, con calles "bañadas en sangre" y drogas traídas por inmigrantes indocumentados. "Los dos últimos años no han sido más que dolor, penurias y desesperación económica.” Difícil ponerlo más oscuro.

Este momento ha sido largamente esperado. Y temido. Desde que dejó la Casa Blanca en desgracia para exiliarse en Florida, el neoyorquino no ha dejado de preparar su regreso. Tenía la intención de anunciar su candidatura en un mitin en Ohio el 7 de noviembre, un día antes de las elecciones de mitad de mandato. Cambió de opinión ante la insistencia de sus asesores, que no querían dar más razones a los votantes que le odian para votar contra los republicanos en las elecciones intermedias. A la vista de los inesperados resultados de los demócratas, que han conservado e incluso pueden aumentar en un escaño su mayoría en el Senado, no es seguro que eso haya cambiado mucho.

En cualquier caso, el regreso de Donald Trump a la carrera electoral, precipitado por los múltiples casos que le señalan con el dedo y la visibilidad de sus potenciales rivales (como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, o el ex vicepresidente Mike Pence) no se está produciendo en las condiciones que él esperaba. Cuando bromeó con su "gran anuncio" la semana pasada, el partido republicano aún hablaba de una "ola roja" (¡del color del partido, no de los comunistas!) en las elecciones de mitad de mandato. El martes por la noche, seguían luchando por alcanzar la mayoría (218 escaños) en la Cámara de Representantes.

Aquellos que Donald Trump apoyó en los swing states (donde puede oscilar el sentido del voto, ndt), los únicos que cuentan en la política americana, fueron casi todos derrotados. El lunes, el multimillonario sufrió otro revés con la anunciada derrota de Kari Lake, candidata a gobernadora de Arizona. El ex periodista estrella había repetido sin embargo todos los golpes favoritos de Trump: demonización de los inmigrantes y de los medios de comunicación, no reconocimiento de la victoria de Joe Biden en 2020...

Culpado por ese pésimo resultado, Trump se ha convertido en el hombre a batir para los cuadros republicanos y muchos comentaristas de los medios conservadores. Candace Owens, una activista negra ultra-conservadora muy popular en la derecha, cree que el hombre al que una vez llamó "salvador" del país está "demasiado enfadado" y ahora está atrapado en una "mentalidad revanchista" sin visión para 2024.

Es de destacar que el imperio mediático conservador de los Murdoch también muestra signos de rebelión. El tabloide The New York Post abrió hostilidades poniendo "DeFuture" en su portada, con una bonita foto del gobernador de Florida y posible rival en las primarias Ron DeSantis, con su hija en brazos y el resto de su familia a su lado. El Wall Street Journal dijo en un editorial que Donald Trump fue "el mayor perdedor entre los republicanos" tras estas elecciones intermedias. Incluso en Fox News se oyen críticas. Una de las estrellas de la cadena, Ann Coulter, invitó al multimillonario a "cerrar la boca para siempre".

Entre los cargos electos, antiguos partidarios, como Pete King, excongresista republicano por Nueva York y trumpista desde el comienzo, se atrevieron a desmarcarse públicamente: "Estás despedido: ese es el mensaje que los republicanos deben enviar a Donald Trump cuanto antes", instó King. Otros se están subiendo también al carro. "Tomar una nueva dirección no es una mala cosa", dijo el congresista neoyorquino Mike Lawler, aunque indicó que la elección dependería de los votantes.

"Los cuadros del partido saben que Donald Trump es demasiado polarizador y estigmatizante. Es una máquina perdedora para los republicanos", dijo Tristan Cabello, profesor de Historia y política americana en la Universidad Johns Hopkins de Washington.

Ron DeSantis ha hecho el mismo análisis. Preguntado el martes por los periodistas, se lamentó, sin nombrar a Trump, de que la "actuación de los republicanos haya sido muy decepcionante". La razón, según él, fue la incapacidad de algunos candidatos demasiado extremistas para convencer más allá de su campo. "Los votantes independientes no votan a nuestros candidatos, ni siquiera con Biden en la Casa Blanca y los fracasos que estamos viendo.” A nadie se le escapa que el gobernador ha sido holgadamente reelegido en las elecciones intermedias con una coalición de mujeres, hispanos y votantes independientes, ganando incluso el bastión demócrata del condado de Miami-Dade. Esto es suficiente para que a los líderes republicanos se les haga la boca agua para 2024.

Apoyo de las bases

Como si quisiera enviar una advertencia al ex presidente, el think tank conservador Club for Growth publicó, el martes por la mañana, los resultados de las encuestas en Iowa y New Hampshire, los dos primeros Estados que celebran sus primarias para designar a la persona que competirá bajo la bandera del Grand Old Party para acceder a la Casa Blanca. DeSantis aventaja a Donald Trump por 11 y 15 puntos respectivamente. En Georgia, un Estado clave en el que se decidirá el 6 de diciembre el último escaño del Senado en una segunda vuelta entre el pastor demócrata Raphael Warnock y el ex futbolista trumpista Herschel Walker, le ganan incluso por 20 puntos.

"Los republicanos necesitan unirse detrás de un candidato fuerte y un programa con soluciones reales para vencer a Biden y a los demócratas en 2024", explica en un comunicado el presidente del think tank, David McIntosh.

Sin embargo, una salvedad: los encuestadores del Club for Growth no incluyeron a otros posibles candidatos antiTrump en las primarias, como Mike Pence o como la ex congresista Liz Cheney, que podrían llevarse un trozo del pastel electoral de Ron DeSantis si se presenta.

Pero todos los que, desde su bando, le exhortaban a posponer su entrada en la campaña, o incluso a retirarse, se han llevado este martes un bonito corte de mangas de Trump . "Teflon Don" sabe que aún cuenta con el apoyo de las bases del Partido Republicano (alrededor del 50% de los votantes masculinos y femeninos le apoyarían, según una reciente encuesta de Morning Consult).

Es su arma más eficaz. Desde que entró en campaña en 2015, y contruyó una relación cohesionada con sus seguidores, puede permitirse el lujo de ignorar las críticas del "establishment". Sus fans han demostrado al mundo que están dispuestos a asaltar el Capitolio por su campeón. "Todavía faltan dos años para las elecciones presidenciales. De aquí a entonces, podemos ver la aparición de nuevas figuras", dice Tristán Cabello.” Un año antes de las elecciones de 2008, nadie conocía realmente a Barack Obama, por ejemplo.”

 

Traducción de Miguel López

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