Gabriel Boric queda tocado por el rechazo de Chile a la nueva Constitución

Simpatizantes de la opción 'Rechazo' celebran el resultado del plebiscito constitucional en Chile.

Yasba Mussa (Mediapart)

Santiago de Chile —

La respuesta ha sido contundente: Chile ha dicho "no" a la nueva propuesta constitucional en todas las regiones del país. El rechazo al texto que contemplaba el mayor número de derechos sociales del mundo ganó con el 61,97% de los votos, frente al 38,03% de la opción "Apruebo". Un resultado que ni siquiera las encuestas más audaces podrían haber predicho. Una diferencia indiscutible en una jornada histórica en la que, por primera vez, han votado más de 13 millones de personas, una participación de casi el 86%. A diferencia de la votación inaugural del proceso constituyente, esta vez el voto era obligatorio. Además, por primera vez, las personas encarceladas votaron, y de forma abrumadora, por el rechazo.

"El pueblo chileno no está satisfecho con el proyecto de Constitución y por eso ha decidido rechazarlo claramente en las urnas", declaró el Presidente Gabriel Boric en un mensaje televisado. Claudia Pizarro, líder del movimiento pro-constitución y alcaldesa de La Pintana, un municipio obrero, dijo que "el problema no era con la gente, sino con la parte política". 

La ilusión de votar en el extranjero

La tensión comenzó a primera hora del domingo, día del referéndum, cuando se empezaron a conocer los primeros votos de los chilenos en el extranjero. Se imponía la opción "Apruebo" con un 60,92% de los votos, lo que suscitó la esperanza de quienes estaban convencidos de que la actual Constitución, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, podría ser modificada en este día simbólico para el país: el 4 de septiembre se cumplieron 70 años del primer voto femenino en Chile y el aniversario de la victoria del candidato socialista Salvador Allende en las elecciones presidenciales de 1970.

Sin embargo, a medida que pasaban las horas, la incertidumbre aumentaba debido a un nivel de participación sin precedentes.

Alrededor de las 18:00 horas, el recuento en la región de Magallanes, en la Antártida chilena, de donde es originario Boric y donde se cerraron los primeros colegios electorales del país, mostró que la balanza se inclinaba a favor del "no". Una hora más tarde se conocía el resultado final. Los partidos de la oposición, unidos en la alianza Chile Vamos, se declararon dispuestos a continuar el proceso constituyente.

"Pido al Gobierno y al Presidente Boric menos improvisación. El tiempo y la forma son importantes, por lo tanto Chile Vamos está disponible para continuar nuestro proceso constituyente, pero no de cualquier forma. No podemos volver a equivocarnos con improvisaciones", declararó Francisco Chahuán, presidente del partido de derechas Renovación Nacional.

En su sede del centro de la capital, Santiago, los partidarios del "sí" guardaron silencio, a pesar de las peticiones de los medios de comunicación. Eran más de las 20 horas cuando varios diputados y los portavoces Vlado Mirosevic (Partido Liberal) y Karol Cariola (Partido Comunista) subieron al estrado para reconocer la derrota. 

"Hemos escuchado la voluntad de la mayoría de Chile, y lo hacemos con humildad. La mayoría de los ciudadanos ha hablado y, a pesar del fuerte deseo de tener una nueva Constitución, ha rechazado la propuesta de la Convención Constitucional", dijo Mirosevic, y añadió: "El país merece tener una nueva Constitución que recoja el sentir mayoritario del pueblo chileno."

"Esta voluntad firme y clara que nos ha llevado hasta hoy no se pierde con este resultado. La Constitución de los años 80 no nos une y no nos representa, la decisión de darnos una nueva Constitución sigue siendo válida y ha sido reconocida por los representantes, incluidos los representantes del rechazo. A lo largo de su campaña, prometieron al país que la Constitución, los abusos y la dictadura serían cosa del pasado", declaró Karol Cariola.

Más allá, con una camiseta morada, tres mujeres de la asociación Yo Cuido llevan pancartas y comparten su tristeza. "Es una decepción que nuestro país rechace una Constitución que avanzaba en derechos nunca antes reconocidos, como el derecho a la salud, los derechos de las personas con discapacidad y la paridad. Esto no es normal", dice Paloma Olivares. 

A su lado, Romina Fuentealba dice estar "destrozada". "Fue un proceso maravilloso en una democracia absoluta, donde se reconocían derechos, y no tendremos otra oportunidad como ésta. Esperamos que haya otro proceso, pero no se conseguirá lo que este texto ha logrado para el medio ambiente y la salud en general. Estábamos en primera línea y el mundo nos observaba.”

El resultado ha sido tan sorprendente que aún es difícil interpretar por qué en un municipio como Petorca, con graves problemas de sequía y cuya población depende de los camiones cisterna para tener agua, ganó el "no", a pesar de que la propuesta constitucional reivindicaba el agua como un derecho humano. Lo mismo ocurrió en Quintero y Puchuncaví, dos localidades consideradas "zonas de sacrificio" por la contaminación que afecta gravemente a su población, que tampoco aceptaron sustituir la actual Constitución, a pesar de que el texto proponía artículos que defendían el medio ambiente y una vida libre de contaminación. 

La derecha retoma el control

A una manzana de la sede del "sí", la Alameda, la principal avenida de la capital chilena, está vacía. Sólo tres días antes, había acogido un multitudinario y alegre acto de cierre de campaña que había dado esperanzas a quienes apostaban por un cambio en la Constitución. Las paredes siguen cubiertas de graffitis, carteles y mensajes contra la dictadura, la desigualdad y a favor de las revueltas sociales. 

Tras las protestas sociales de 2019, un acuerdo político había dado lugar a este proceso constituyente. En octubre de 2020, en una votación voluntaria, el 80% de los chilenos lo aprobó, allanando el camino para que la Convención Constituyente trabajara durante un año a partir de julio de 2021.

Sin embargo, la oposición al texto empezó a crecer, especialmente en los últimos meses. Y la derecha, que se puso al frente de la defensa del "no", había prometido, sin embargo, que si éste ganaba, se comprometería a reformar la actual Constitución. 

El domingo, en su mensaje presidencial, Gabriel Boric anunció que pondría en marcha un nuevo proceso constituyente, con el Congreso como protagonista, y aprovechó para confirmar una remodelación ministerial. Tras seis meses en el poder, el índice de popularidad del presidente es bajo y el resultado del domingo lo debilita aún más.

La oposición ha respondido que no acudirá a la invitación a La Moneda, sede de la presidencia, mientras el presidente "no ponga su casa en orden" y no reflexione sobre el resultado del 4 de septiembre. La extrema derecha, liderada por su antiguo rival en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, José Antonio Kast, ha anunciado que no negociará con el Gobierno.

Mientras el presidente se dirigía al pueblo chileno, los partidarios del "Rechazo" celebraban su victoria en una plaza de un barrio de clase alta de la capital. Los del "Apruebo" se reunieron en la Plaza Baquedano, rebautizada como Plaza de la Dignidad durante el movimiento social de 2019. Algunos jóvenes levantaron barricadas mientras, a lo lejos, se oían las sirenas de los coches de policía.

Lee el texto original en francés a continuación:

Après Le Rejet Massif de La Nouvelle Constitution, Le Président Chi... _ Mediapart by infoLibre on Scribd

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