Chipre, el paraíso de los oligarcas rusos

El presidente ruso, Vladimir Putin.

Elisa Perrigueur

Las obras dibujan el horizonte. Los rascacielos vacíos dan sombra a las palmeras de la costa. A lo largo de las amplias avenidas donde los descapotables circulan a toda velocidad por la izquierda, los carteles publicitarios, escritos en inglés y cirílico, instan a invertir en villas de lujo.

En Limasol, el centro financiero de Chipre, una quinta parte de la población es de origen ruso. La ciudad ha heredado el apodo de Limassolgrad por ser el escaparate de los oligarcas: Alexander Ponomarenko, Roman Abramovitch, Alisher Usmanov, Leonid Lebedev... Atraídos por los bajos tipos impositivos de la antigua colonia británica, han construido un imperio de empresas offshore o residencias llamativas. Algunos han amarrado sus yates, han abierto cuentas bancarias y otros incluso han adoptado la nacionalidad chipriota.

Pero los rusos ricos no pasan por su mejor momento. Desde la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, su presencia incomoda. Miembro de la Unión Europea (UE) desde 2004, Chipre está "aplicando seriamente" las sanciones económicas contra sus antiguos socios, insiste el Ministerio de Finanzas de la capital, Nicosia.

"Hemos congelado 60 millones de euros de 15 empresas de inversión con relaciones comerciales con entidades sancionadas; el Banco Central de Chipre congeló varias cuentas rusas por importe de unos diez millones de euros", afirma Avgi Lapathiotis, director general de estabilidad financiera del Ministerio.

A eso hay que añadir que se han interrumpido los vuelos comerciales desde Rusia, lo que supone un golpe para el turismo, el segundo generador económico de la isla después de los bancos, admite Avgi Lapathiotis. Los rusos, que representan el 20% de los visitantes, son un cliente habitual y están vinculados a los negocios. "Os habéis disparado en el pie, los rusos irán a Turquía", espetó el embajador ruso de la isla a las autoridades, asegurándose de mencionar a su eterno enemigo. Ankara ocupa militarmente más de un tercio de la isla desde 1974.

Una pieza clave de las operaciones financieras

Sin embargo, el Ministerio de Hacienda relativiza la importancia de esta presencia. "Los depósitos rusos en los bancos han caído en los últimos años. Sólo suponen el 3,8% de un total de 51.500 millones de euros", precisa Avgi Lapathiotis.

No obstante, el acumulado de inversión directa rusa en Chipre sigue siendo colosal: el Banco de Rusia lo estima en 176.000 millones de euros para el año 2020. El Banco Central de Chipre, por su parte, reconoce "sólo" 97.000 millones de euros de inversión extranjera directa rusa en la pequeña isla, que tien un PIB de 23.000 millones de euros, según estimaciones de la asesoría independiente Sapienta Economics, de Nicosia.

Tenemos una religión común -la ortodoxa- con los rusos y ellos se sienten seguros gracias a nuestra cultura legislativa "anglosajona" heredada del Imperio Británico

Avgi Lapathiotis — Funcionario del Ministerio de Hacienda chipriota

Esta discrepancia se explica por el hecho de que el Banco de Chipre no se centra en los flujos directos "sino en el origen real de las inversiones", dice el Ministerio de Finanzas chipriota. En cambio, el Banco de Rusia contabiliza todos los flujos que transitan por la isla pero que no se quedan y que transitan antes de llegar a... otros centros financieros. Chipre, una referencia para las sociedades offshore, es efectivamente un conducto para las operaciones financieras de los oligarcas.

Para entender el arraigo de este circuito financiero, debemos remontarnos a 1982. Chipre y la URSS firmaron entonces un acuerdo de doble imposición, que fomentaba la instalación de empresas de las repúblicas soviéticas. En 1991, cuando el bloque del Este se derrumbó, la antigua colonia británica estaba preparada para convertirse en refugio de rusos ricos, líderes de antiguas repúblicas soviéticas.

"Tenemos una religión común -la ortodoxa- con los rusos y ellos se sienten seguros gracias a nuestra cultura legislativa "anglosajona" heredada del Imperio Británico", explica Avgi Lapathiotis. Esta famosa cultura legislativa a la que se refiere convierte a Chipre en una puerta de entrada a otros paraísos fiscales anglonormandos o caribeños. En aquella época, la isla también atraía a los inversores por sus bajos tipos impositivos: 4,25% en el caso de las sociedades offshore en 1991, frente al 12,5% actual.

En un afán por proteger sus tesoros de posibles reveses de la fortuna en sus países de origen, los hombres de negocios del antiguo bloque del Este o de los países balcánicos desembarcaron en la isla. Con los años, Chipre pasó a ser paso obligado en sus gestiones financieras. También se ha acusado al país de ser poco cuidadoso con el origen de las fortunas.

En 2001, el descubrimiento de las cuentas secretas del exdictador serbio Slobodan Milošević provocó un escándalo. Los antiguos oficiales del KGB también tenían presencia en los bancos. Uno de ellos, Vladimir Strzhalkovsky, se convirtió en 2013 en vicepresidente del consejo del Banco de Chipre, la mayor institución financiera de la isla.

"Al servicio del Kremlin"

Los enlaces son bidireccionales. De hecho, Chipre es uno de los primeros inversores extranjeros en Rusia. Los inversores rusos en la isla colocan su dinero en cuentas bien remuneradas y luego lo reinyectan en su país de origen. Estas operaciones financieras alimentan las sospechas de blanqueo de dinero ruso, aunque el Gobierno lo niegue.

Panicos Demetriades, exgobernador del Banco Central de Chipre (de 2012 a 2014), no duda en denunciarlo. Junto a la piscina del lujoso hotel Poseidon Beach, el hombre, ataviado con sombrero de paja y bermudas, es menos informal que su atuendo. "Los Estados como Chipre y Malta no luchan contra el blanqueo de dinero. La UE, consciente de esta debilidad, nunca ha puesto en marcha una forma eficaz de combatirla. Incluso la Unión Bancaria [creada en 2014 para garantizar el sector bancario de la eurozona] no ha tenido ningún efecto."

Advierte de que la penetración del capital ruso en Europa ha provocado una "influencia política" del presidente ruso Vladimir Putin. "Todos sabíamos que los oligarcas rusos trabajaban para él. Poco a poco, el Kremlin ha interferido en Europa acercándose a los políticos", denuncia.

En Chipre, estos oligarcas se convirtieron en ciudadanos de la isla mediante la adquisición de "pasaportes dorados": "Las autoridades mejoraron los "pasaportes dorados", era una especie de alternativa al blanqueo de dinero, porque cada vez era más difícil para los extranjeros abrir una cuenta bancaria", explica Panicos Demetriades. El Ministerio de Finanzas cree que fue una forma de "traer dinero después de la crisis". Porque la explosión de este llamado "Programa de Inversión de Chipre" (PIC) tiene sus raíces en el desastre económico de 2013.

El sector bancario, que representaba siete veces el PIB de la isla, estaba entonces en crisis. A cambio de un préstamo, el Eurogrupo impuso un impuesto sobre los depósitos superiores a 100.000 euros, que se utilizó para reestructurar el sistema bancario. Una decisión "injusta, poco profesional y peligrosa", juzgó Vladimir Putin. Los rusos y los oligarcas poseían un tercio de los depósitos bancarios de Chipre.

En represalia, Moscú se negó a conceder un nuevo préstamo a Nicosia. La relación se volvió tensa, pero los "pasaportes dorados" acabaron por seducir a los oligarcas. Creado inicialmente en 2007, el Cyprus Investment Programme (Programa de Inversión en Chipre) permitía obtener la ciudadanía chipriota a cambio de una inversión de 26 millones de euros en la isla. En 2013, el presidente Níkos Anastasiádes, exabogado de empresas del partido conservador Disy (derecha liberal), decidió rebajar la cantidad exigida a 2,5 millones.

Escándalo del pasaporte dorado

En total, se han concedido más de 6.700 pasaportes, en 13 años, a ricos especuladores chinos, indios y ucranianos... Entre ellos, casi mil rusos, según los medios de comunicación locales. Sus identidades han permanecido en secreto. Alrededor de ellos, toda una galaxia local se ha enriquecido: abogados de empresas, promotores inmobiliarios, consultoras...

"Los propios miembros del gobierno estaban personalmente vinculados al sistema", afirma Alexandros Zachariades, especialista en Relaciones Internacionales de la London School of Economics, refiriéndose al propio presidente Anastasiádes, cuyo bufete familiar estaba muy implicado en la concesión de pasaportes. Los pasaportes dorados han aportado oficialmente 7.000 millones de euros. El sector de la construcción en Chipre ha seguido floreciendo, pero los precios de los inmuebles se han disparado. "Todavía hoy, muchos jóvenes chipriotas no pueden permitirse una vivienda y vuelven a vivir con sus padres", denuncia Alexandros Zachariades.

El programa se abandonó en 2020, un año después de que el medio catarí Al Jazeera revelara que el sistema había beneficiado a delincuentes y corruptos. En 2021, una comisión de investigación chipriota sobre el plan de pasaportes dorados reveló que el 50% de los pasaportes concedidos se habían emitido fuera del marco legal.

La guerra en Ucrania está poniendo aún más de manifiesto su dudosa ética. Los organismos europeos piden la retirada de algunos de estos pasaportes que presentan "graves riesgos para la seguridad". El 7 de abril, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky también instó a Chipre a revocar los pasaportes expedidos a los rusos y a impedir que los yates privados atraquen en sus puertos deportivos. Hasta el momento, cuatro ciudadanos rusos con pasaporte chipriota están en el punto de mira de las sanciones, según el Gobierno, que no da nombres.

Traducción: Mariam Azarkan

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