CPAC y NatCon, las fábricas ideológicas del trumpismo que exportan al mundo su guerra cultural

Maya Kandel (Mediapart)

Para algunos partidos de extrema derecha europeos, como en Alemania o Francia, las amenazas de anexión de Groenlandia han puesto de manifiesto los límites de la adhesión al trumpismo. Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional (RN), incluso ha hecho un llamamiento a la Unión Europea (UE) ante las pretensiones de Donald Trump: “La UE no tiene derecho a permanecer en silencio”, declaró, condenando incluso una “lógica de vasallaje” en marcha.

Pero en Europa Central, los mismos partidos llamados “patriotas”, en Polonia y Hungría en particular, no tienen nada que objetar. Por parte rumana, George Simion, candidato presidencial derrotado, apoyado por el bando MAGA (Make America Great Again), se encontraba incluso en Washington con congresistas republicanos cortando un pastel con forma de Groenlandia cubierto con la bandera estadounidense. Se observaron complicidades similares en América Latina tras el secuestro del presidente venezolano en Caracas, el 3 de enero, aplaudido por las derechas radicales de Chile y Argentina.

La solidaridad con la Administración Trump de numerosas fuerzas políticas de todo el mundo no cae del cielo. Del mismo modo que la Casa Blanca se ha convertido en un centro autónomo de producción de propaganda, sus redes promueven su proyecto político y exportan sus conocimientos fuera de Estados Unidos.

Prueba de ello es el coloquio sobre la “libertad de expresión” organizado por el grupo del parlamentario europeo Patriotas por Europa el martes 3 de febrero en Bruselas. Allí estuvieron presentes representantes de The Heritage Foundation, el think tank que está detrás del programa de Donald Trump, pero también el nuevo presidente de extrema derecha de Chile, José Antonio Kast, muy alineado con las posiciones del presidente estadounidense, sin olvidar a los fundamentalistas cristianos antiabortistas.

Ya habíamos visto cómo el clan Trump y la esfera MAGA habían exportado su influencia antidemocrática a Brasilia, en enero de 2023. Mientras tanto, el presidente argentino, Javier Milei, ha cultivado su proximidad ideológica y personal con el círculo más cercano a Trump. No ha perdido tiempo en organizar una versión de los grandes eventos republicanos, las conferencias CPAC (Conservative Political Action Conference), en Buenos Aires.

En Europa, Viktor Orbán ha sacado partido de la misma manera de su alineamiento desde hace tiempo con Donald Trump. En 2025, durante su visita a Washington, consiguió directamente el cierre de la emisión de Radio Free Europe-Radio Liberty en Hungría, por dar voz a su oposición política. Hungría ya ha organizado cinco conferencias CPAC y se ha anunciado una sexta para 2026.

Cruzada ideológica mundial

Y eso no es todo. Aunque la extrema derecha alemana y francesa han puesto mala cara por lo de Groenlandia, los vínculos con el movimiento trumpista están ahí. Alternativa para Alemania (AfD) recibió el apoyo de Elon Musk e incluso del vicepresidente de los Estados Unidos, J. D. Vance, durante su discurso en Múnich en febrero de 2025. La copresidenta de la AfD, Beatrix von Storch, fue recibida en la Casa Blanca en septiembre de 2025, mientras que varios diputados del partido fueron recibidos en el Departamento de Estado.

En Francia, la magistrada Magali Fourcade relató recientemente cómo unos emisarios de Washington se habían puesto en contacto con ella “para buscar elementos que pudieran acreditar la idea de un juicio puramente político [contra Marine Le Pen, ndr] para impedir que se presentara como candidata”, el mismo tipo de manipulación que permitió a Trump volver al poder.

Todos esos partidos se unen bajo la bandera común de la defensa de la "civilización occidental", lema del Instituto Claremont y de la Administración Trump II. Esta cruzada ideológica mundial es reivindicada por el presidente y organizador de la CPAC, Matt Schlapp: “Creemos que la lucha por la libertad y los valores conservadores no se detiene en las fronteras estadounidenses. Por eso hemos exportado las conferencias CPAC al extranjero, para unirnos a los líderes y ciudadanos valientes que se resisten a la peligrosa propagación globalista del autoritarismo, la apertura de fronteras y el marxismo”.

Desde hace algunos años se vienen exportando estas conferencias del Partido Republicano, creadas en 1974. La última tuvo lugar en Polonia en mayo de 2025, entre las dos vueltas de las elecciones presidenciales. Kristi Noem, responsable de Seguridad Interior (DHS) de la Administración Trump II, acudió a ella para apoyar al candidato ultraconservador Karol Nawrocki.

Otra estructura importante de exportación activa del trumpismo es la del movimiento nacional-conservador (NatCon). Este movimiento, creado por el ideólogo estadounidense-israelí Yoram Hazony, se extendió desde sus inicios por Europa. Sus conferencias son “CPAC para gente inteligente”, dijo Curt Mills, figura destacada del aislacionismo y redactor jefe de la revista The American Conservative, durante la última reunión celebrada en Washington en septiembre de 2025.

Las conferencias CPAC reúnen a activistas, políticos e influencers del Partido Republicano. El movimiento NatCon nació oficialmente en 2019 y fue fundado por Hazony, que acababa de obtener el premio al libro conservador otorgado por la CPAC por su obra La virtud del nacionalismo. Desde entonces, se reúne cada año en Estados Unidos y se ha extendido varias veces por Europa, en Londres, Roma y Bruselas.

El conector húngaro

Desde la primera reunión del movimiento NatCon, Hungría ocupa un lugar destacado, y Viktor Orbán es el invitado de honor de la primera conferencia en Europa. Los húngaros también están muy presentes en cada conferencia en Estados Unidos, donde destaca especialmente el Instituto del Danubio.

Este instituto acoge desde hace tiempo a investigadores ultraconservadores de Estados Unidos, generosamente remunerados con fondos del Gobierno húngaro, como el ideólogo reaccionario Rod Dreher, investigador residente desde 2021 y cercano a J. D. Vance. Otro tránsfuga estadounidense, el intelectual reaccionario y católico iliberal Gladden Pappin, es presidente del Instituto Húngaro de Asuntos Internacionales.

La Fundación Heritage se sumó al movimiento nacional-conservador en 2022, con la llegada de su nuevo presidente, Kevin Roberts, que desarrolló e institucionalizó los vínculos de su organización con Hungría, en particular a través del Instituto del Danubio, fundamental en el dispositivo de influencia húngaro. Investigadores de ambas instituciones se reunieron cada tres meses durante la Administración Biden. En la Fundación Heritage se considera que Hungría es crucial para amplificar este nuevo “conservadurismo global” que actúa especialmente contra la UE.

Hungría no deja de intensificar los medios e instrumentos para la penetración en Europa de las ideas trumpistas, vinculadas desde el principio a la concepción orbaniana de la "democracia iliberal". En 2022 abrió una delegación en Bruselas del Mathias Corvinus Collegium (MCC), una institución basada en Budapest que acumula las funciones de universidad, editorial y centro de investigación, y sobre todo de diplomacia de influencia. El MCC Bruselas está dirigido por el militante nacionalista británico Frank Furedi, quien reconoce que está financiado por el Estado húngaro.

Furedi reivindica, al igual que Viktor Orbán, llevar a cabo una “guerra cultural” contra lo que él denomina “élites dominantes”. El MCC Bruselas participó, entre otras cosas, en la organización de la conferencia NatCon de Bruselas en abril de 2024 y también colabora con la Fundación Heritage. A su lado se encuentran otras organizaciones europeas vinculadas a la extrema derecha, como el think tank Disenso, vinculado al partido español Vox, o Nazione Futura, cercano al partido Fratelli d'Italia de Giorgia Meloni.

En diciembre, todos esos personajes se reunieron en Bruselas durante dos días para librar una "batalla por el alma de Europa", con ponentes como Balász Orbán, exasesor de Orbán (sin relación familiar) y habitual de las NatCons en Estados Unidos; Patrick Deneen, líder de los católicos iliberales; o Matthieu Bock-Côté. Por parte francesa, entre los participantes se encontraban los dirigentes de la Agrupación Nacional (RN) Thierry Mariani y Fabrice Leggeri.

Las conferencias CPAC forman ahora parte de la estrategia de comunicación del movimiento Maga

A diferencia de las conferencias NatCons, la exportación de las CPAC se basa en un modelo de franquicia. Las CPAC organizadas en Hungría, pero también en México, Brasil, Argentina, Japón, Corea y Australia tienen cada una su propia dinámica, organizador y plataformas de difusión. Su internacionalización es un fenómeno más reciente y responde sobre todo a las demandas de gobiernos o partidos extranjeros.

Al igual que el trumpismo, se caracterizan por su voluntad de producir espectáculo con el lanzamiento de eslóganes (Make the World Great Again en la CPAC de Buenos Aires de diciembre de 2024) o la creación de efectos mediáticos (el saludo nazi de Bannon durante la CPAC 2025 en Washington). Ahora forman parte de la estrategia de comunicación del movimiento MAGA: producir contenidos impactantes con la esperanza de que sean retomados y comentados por los medios de comunicación tradicionales, y así ocupar el espacio informativo.

Los NatCons, por su parte, se inscriben en la tradición estadounidense de debate entre intelectuales, académicos, think tanks y asesores políticos, a los que ahora se suma la categoría más reciente de influencers. Se supone que aportan un barniz intelectual o, en cualquier caso, una ideología más construida, capaz de cimentar movimientos políticos dispares e incluso contradictorios reunidos en torno a algunas luchas comunes: la lucha contra el “wokismo”, la “defensa de la civilización occidental” o la “libertad de expresión”.

Ideología, reacción y trumpismo

Ver más

Detrás de esta doble internacionalización se esconde la voluntad de exportar las guerras culturales estadounidenses al espacio occidental y a Europa en particular. Para la Administración Trump, estrechamente vinculada a ellas, se trata de compartir una “receta”, una teoría de la victoria electoral que ha tenido tanto éxito en Estados Unidos, pero a costa del deterioro del debate público, de un modelo que premia el extremismo y de una guerra civil informativa permanente sobre la realidad misma.

 

Traducción de Miguel López

Para algunos partidos de extrema derecha europeos, como en Alemania o Francia, las amenazas de anexión de Groenlandia han puesto de manifiesto los límites de la adhesión al trumpismo. Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional (RN), incluso ha hecho un llamamiento a la Unión Europea (UE) ante las pretensiones de Donald Trump: “La UE no tiene derecho a permanecer en silencio”, declaró, condenando incluso una “lógica de vasallaje” en marcha.

Más sobre este tema