Palabras gruesas y demostración de fuerza de Pekín ante la "provocación" de Nancy Pelosi

La gente mira hacia el lugar donde se cree que los militares chinos realizan un simulacro de fuego real desde la costa de la ciudad de Nuevo Taipei.

François Bougon (Mediapart)

El miércoles en Taipei, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, entregó a la presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, la más alta condecoración civil de la isla: el Gran Cordón especial de la Orden de las Nubes Propicias. En la medalla que acompaña a la banda, aparecen nubes blancas sobre un cielo azul y se supone que son de buenos augurios. 

Es una imagen tranquilizadora que dista mucho de la atmósfera tensa provocada por el viaje de Nancy Pelosi, el de mayor importancia a este nivel desde hace un cuarto de siglo. Pelosi llegó a la capital taiwanesa el martes por la noche, desafiando las amenazas reiteradas por Pekín en los días anteriores, en particular durante la conversación telefónica de la semana pasada entre el presidente estadounidense Joe Biden y su homólogo Xi Jinping: "Los que juegan con fuego perecerán por el fuego", había dicho el líder chino, alimentando así los comentarios de inquietud. 

Desde la llegada de Pelosi a Taiwán -cuya soberanía reclama la China comunista en nombre del principio de una sola China-, los medios de comunicación oficiales están desatados. Los presentadores repiten en bucle las numerosas declaraciones oficiales que condenan una violación de la política tradicional de Estados Unidos y un ataque a la soberanía y la integridad territorial de China. Para referirse al viaje de Nancy Pelosi, los textos utilizan una expresión peyorativa que suele aplicarse a los delincuentes que huyen después de cometer sus fechorías.

Alborotadores

El miércoles, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, desde Phnom Penh (Camboya), donde asistió a una reunión de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), citado por la nueva Agencia Oficial de Noticias china, resumió el enfado de Pekín. Denunció una "flagrante provocación política", juzgando "que algunos políticos estadounidenses se han convertido en 'alborotadores' en las relaciones chino-americanas y que Estados Unidos se ha convertido en el 'mayor aguafiestas' de la paz en el estrecho de Taiwán y la estabilidad regional". 

Incluso entre los aliados de Washington en la región, algunos están avergonzados por la visita de Nancy Pelosi, diciendo que era innecesaria en un momento de gran tensión entre las dos principales potencias mundiales. La ministra de Asuntos Exteriores australiana, Penny Wong, entrevistada por la radio australiana ABC, pidió a todas las partes "que hagan lo posible para ayudar a rebajar las tensiones actuales". "Estamos en una situación en la que vemos que la retórica se intensifica y las armas se despliegan", dijo. 

El ex primer ministro australiano Kevin Rudd, experto en China, declaró a la BBC que la decisión de Nancy Pelosi de ir a Taiwán "echa más leña al fuego", ya que la rivalidad entre Pekín y Washington en la región ha crecido y ahora está en tensión el statu quo que ha prevalecido en el estrecho de Taiwán desde 1979. 

Pekín hace valer cada vez más su fuerza en los mares que le rodean, convencido de que Washington pretende "utilizar la carta de Taiwán" para debilitarlo, mientras que los estadounidenses están preocupados por una posible invasión militar de la isla, similar a la agresión rusa a Ucrania. 

Tanto en el encuentro con Tsai Ing-wen, enfrentada a China desde su elección en 2016, como al recibirla en el parlamento -fuera del cual se enfrentaban los pro chinos y los pro Pelosi-, la presidenta de la Cámara explicó que había venido a apoyar la democracia de Taiwán y a reafirmar el apoyo de Estados Unidos. "Hoy, el mundo se enfrenta a una elección entre la democracia y la autocracia", dijo, y añadió: "La determinación de Estados Unidos de preservar la democracia aquí en Taiwán y en todo el mundo sigue siendo inquebrantable". 

Antes de continuar su gira regional por Corea del Sur, se reunió con activistas de derechos humanos. También se reunió con Mark Liu, presidente de la empresa taiwanesa TSMC, líder mundial de semiconductores. Habló con él de la recientemente aprobada ley "Chip y Ciencia", que prevé la asignación de 280.000 millones de dólares para dotar al país de fábricas y de centros de actividad  tecnológica regionales. TSMC está construyendo actualmente una planta de producción en Arizona, pero podría reforzar ya este proyecto, señala el Washington Post.  

Una vez que Pelosi se haya marchado, no se espera que Pekín afloje la presión sobre Taiwán. Están previstas importantes maniobras militares chinas en toda la isla y ya han comenzado las represalias comerciales, con la suspensión de las licencias de exportación de un centenar de empresas taiwanesas. Sin embargo, la mayoría de los expertos no creen que esto sea el comienzo de un conflicto militar. Las nubes son oscuras y amenazadoras, pero no van a dejar que se escape un rayo.

Aquí puedes leer el texto en francés:

Nancy Pelosi à Taïwan _ Guerre Des Mots Et Démonstration de Force d... _ Mediapart by infoLibre on Scribd

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