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Francesca Albanese: “Lo que ocurre en Gaza se podría comparar con los genocidios de Ruanda y Bosnia"

Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Palestina.

Zeina Kovacs (Mediapart)

El número de muertos sigue aumentando. Según el Ministerio de Sanidad palestino, 21.110 personas, entre ellas 6.300 mujeres y 8.800 niños, han muerto en la Franja de Gaza desde los mortíferos ataques lanzados por Hamás el 7 de octubre. Cada día mueren cientos de personas como consecuencia de los bombardeos israelíes. Tras el anuncio del primer ministro Benyamin Netanyahu, el 25 de diciembre, de una "intensificación de los combates", es en particular el centro de la Franja la zona que más los sufre. Los hospitales están al límite y los heridos graves no tienen prácticamente ninguna posibilidad de sobrevivir, según las ONG. 

En una entrevista concedida a Mediapart, la abogada italiana Francesca Albanese, relatora especial de la Organización de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados desde 2022, repasa las palabras utilizadas en esta guerra y su historia, en particular la palabra "genocidio", utilizada por numerosas organizaciones palestinas y objeto de una fuerte polémica. Según la jurista, "lo que está ocurriendo en Gaza podría compararse con los genocidios de Ruanda y Bosnia". Pero, sobre todo, ella habla de "limpieza étnica".

Mediapart: ¿Cómo describiría la situación actual en Gaza? 

Está empeorando por momentos. El número de muertos y heridos aumenta junto con la desesperación de la población. Israel está haciendo algo muy cínico que, por lo que conozco, nunca había ocurrido en la historia. Lo que está ocurriendo en Gaza podría compararse con los genocidios de Ruanda y Bosnia [en la región de Srebrenica en 1995: nota del editor], con la diferencia de que en Gaza hoy se bloquea la información y el crimen se invisibiliza. El cinismo es tal que los israelíes saben que lo que hacen es un delito y lo presentan como necesario. Porque no hay ninguna necesidad militar. Están abusando de una población desesperada. 

Entonces, ¿cree que el término "genocidio" es apropiado? 

En mi opinión, la definición de genocidio establecida en el artículo 2 de la Convención sobre el Genocidio es de aplicación a la situación actual en Gaza. Un ejemplo es aniquilar la capacidad de los hospitales para tratar a los heridos y bloquear el suministro de productos de primera necesidad. Además de los violentos bombardeos, los palestinos están muriendo por la falta de medicamentos, de agua y de alimentos, y por las enfermedades que se están extendiendo entre la población. Personalmente, yo denuncio la limpieza étnica. Los israelíes hablan de migración voluntaria, pero, ¿qué libre albedrío hay ahí? Hoy, casi 2 millones de personas se han quedado sin hogar e Israel obliga a la gente a desplazarse. Los matan de hambre y los torturan, incluso a los niños. Se materializa cada vez más el riesgo de genocidio: esto se hace evidente incluso cuando escuchamos los discursos de políticos y militares israelíes que piden la erradicación de los palestinos de Gaza. En su locura por eliminar y matar, los israelíes han perdido todo pudor. Hablan de ello como si fuera normal aspirar a la aniquilación de parte de un pueblo. 

Denuncio la limpieza étnica. Los israelíes hablan de migración voluntaria, pero, ¿qué libre albedrío hay? Casi 2 millones de personas se han quedado sin hogar e Israel obliga a la gente a desplazarse. Los matan de hambre y los torturan, incluso a los niños

¿Comprende que algunos hagan oídos sordos a la palabra "genocidio", dados los paralelismos que pueden establecerse con la Shoah, que condujo a la creación del Estado de Israel? 

Después de toda la deshumanización y discriminación que ha sufrido el pueblo judío a lo largo de su historia, su ADN está íntimamente ligado a la persecución. Así que comprendo la conmoción que debieron sentir el 7 de octubre. Fue un día especialmente violento para ellos. También comprendo el miedo que pueden sentir los israelíes. Crecen sintiéndose en peligro. Yo cito a menudo a la académica israelí Nurit Peled-Elhanan, que explica que los israelíes crecen percibiendo a los palestinos como un peligro existencial para ellos. Esto está incluso escrito en los libros de texto escolares.  Por otra parte, aunque el término genocidio tiene una carga política, su definición jurídica no pertenece únicamente al pueblo judío. Antes que ellos, los alemanes ya habían cometido genocidio contra el pueblo herero en Namibia [entre 1904 y 1908: nota del editor]. Comprendo lo delicado del debate. Pero precisamente porque la lección del genocidio contra los judíos fue tan poderosa, tenemos la responsabilidad colectiva de reconocer cuándo este crimen puede tener lugar en otro lugar. Ningún pueblo debe estar por encima de la ley. Los crímenes de Israel no pueden justificarse por el sufrimiento previo de los judíos. La tragedia europea ha salpicado a los palestinos, que llevan 75 años pagando por crímenes que no cometieron. 

¿Utilizar la palabra genocidio sirve también para alertar a la comunidad internacional y a las instituciones de la ONU para que activen los procesos legales existentes? 

Exactamente. El genocidio, más que cualquier otro crimen contra la humanidad, tiene la obligación de ser prevenido. Sobre todo porque no es necesario demostrar que se está produciendo un genocidio, sólo que existe riesgo de genocidio. Por lo tanto, los Estados tienen la obligación de intervenir de varias maneras. En primer lugar, deben dejar de exportar armas y ayuda militar a Israel. En segundo lugar, la Carta de las Naciones Unidas ofrece medidas diplomáticas y políticas que pueden llevar a la suspensión de las relaciones diplomáticas con los principales socios de Israel. Pienso en particular en la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, que, al no romper sus lazos con el Estado hebreo, apoyan activamente lo que ocurre en los territorios palestinos. 

Los países que acaba de mencionar son también los que se oponen a la investigación que está llevando a cabo la Corte Penal Internacional (CPI) sobre los abusos israelíes en los territorios palestinos... 

Los Estados occidentales tienen influencia a dos niveles. En primer lugar, siempre se han opuesto a cualquier acción legal de los palestinos y a su resistencia pacífica. Las ONG palestinas han intentado utilizar vías legales como el Tribunal Internacional de Justicia y la CPI. Los países occidentales se opusieron, como si las consideraciones políticas pudieran aniquilar o sustituir a la justicia universal y equitativa. Esto ha creado una percepción muy fuerte de doble rasero entre los palestinos. En segundo lugar, este doble rasero se refleja en la propia aplicación del procedimiento penal. En el momento de la investigación de la CPI sobre la guerra en Ucrania, muchos Estados occidentales han contribuido financiera o materialmente al funcionamiento de la CPI. La investigación sobre los territorios palestinos no se abrió hasta 2021, cinco años después de su presentación. No ha sido hasta este año, tras los sucesos del 7 de octubre, cuando el fiscal de la CPI ha visitado Rafah e Israel. Hace años que tenemos pruebas de crímenes de guerra, sobre todo en Cisjordania: hay abundante documentación sobre su anexión, que procede directamente del gobierno israelí. Entonces, ¿a qué estamos esperando para emitir órdenes de detención? Obviamente, sé que hay presiones políticas sobre la CPI, sobre todo americanas. Y recuerdo las amenazas de Estados Unidos contra la anterior fiscal general, Fatou Bensouda, antes de que abriera la investigación sobre los presuntos crímenes de militares americanos en Afganistán. 

La Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, al no romper sus lazos con el Estado hebreo, apoyan activamente lo que ocurre en los territorios palestinos

En la actualidad, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es incapaz de llegar a un acuerdo sobre un alto el fuego permanente en Gaza, en gran parte debido al bloqueo americano. ¿Significa esto que el sistema de la ONU se ha quedado obsoleto? 

Es legítimo cuestionar la utilidad de un Consejo de Seguridad que sólo trabaja en beneficio de los amigos de Estados Unidos. No tengo la respuesta. Me gustaría ver hoy un movimiento valiente en sentido contrario. Pero es difícil entreverlo. Al mismo tiempo, la sociedad israelí no entiende por qué sólo Estados Unidos se opone a un alto el fuego. Aparte del periódico Haaretz y la web +972, no hay medios de comunicación israelíes que informen sobre lo que está ocurriendo realmente en Gaza.

Hace 75 años, la Asamblea General de la ONU votó a favor de la creación del Estado de Israel. Hoy, Israel acusa de antisemitismo a António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, y se niega a cumplir sus mandatos. ¿Cómo describiría hoy la relación entre la ONU y el Estado de Israel? 

Su relación es tensa. Siempre se ha permitido a Israel gobernarse a sí mismo y se le ha eximido de las obligaciones de la ONU con total impunidad. Mis predecesores como relatores de la ONU para los territorios palestinos, Michael Lynk y Richard Falk, fueron, como yo, objeto de insultos e improperios. Los miembros de la Comisión de Investigación sobre Israel y Palestina también fueron objeto de chantaje y abusos. Todo eso ha sido tolerado. La consecuencia de esa política es ahora la agresividad de Israel hacia el Secretario General de la ONU, António Guterres. No hemos puesto límites a este Estado y ha ido demasiado lejos. Tenemos que poner fin urgentemente a esta impunidad antes de que otros Estados sigan su ejemplo. 

No hemos puesto límites al Estado de Israel y ha ido demasiado lejos. Tenemos que poner fin urgentemente a esta impunidad antes de que otros sigan su ejemplo

En cuanto a la resolución del conflicto, ¿qué salida cabe imaginar? ¿Seguirá existiendo Gaza? Y en su caso ¿quién la administrará? 

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La única forma sostenible de salir de esta locura es contar con un plan a largo plazo para restablecer el Estado de derecho y el derecho internacional. No se puede permitir que continúe la ley marcial de Israel en los territorios palestinos ocupados, que está conduciendo a la continua opresión del pueblo palestino. La ocupación militar debe terminar y habrá que evaluar si los colonos de Cisjordania deben marcharse o no. Ante todo, hay que declarar un alto el fuego y desplegar una misión de paz y protección de la ONU en los territorios palestinos, lo que permitirá también la desmilitarización del territorio y la entrada de la ayuda humanitaria necesaria. En los años siguientes, evidentemente habrá que organizar elecciones para decidir quién administrará los territorios palestinos. Desgraciadamente, hoy será mucho más difícil impedir que se vote a favor de Hamás. Además, si el objetivo de esta operación militar israelí es "desradicalizar" a Hamás, en realidad ahora está ocurriendo todo lo contrario. La feroz acción de Israel está allanando el camino para la radicalización de lo que antes era una sociedad muy secular. Les recuerdo que Hamás no existía antes de la década de 1980. Es un producto de la ocupación y la opresión.

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Traducción de Miguel López

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