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COP 27: África quiere crear su propio mercado de emisiones para costear los daños del cambio climático

La COP27, en Sharm El-Sheikh, Egipto, este 8 de noviembre de 2022.

Las naciones en desarrollo volvieron a protagonizar este martes la tercera jornada de la cumbre del clima con sus exigencias de una mayor ayuda económica desde los países ricos, las grandes multinacionales y los bancos, los responsables de gran parte de las emisiones de efecto invernadero. 

La mayoría de voces reclaman ayudas directas que no supongan un yugo financiero para los gobiernos con bajos ingresos, aunque paralelamente surgen propuestas para que estos países puedan generar ingresos por sí mismos para hacer frente a la sequía, las inundaciones o la expansión del desierto. 

Un grupo de países africanos presentó una propuesta para crear su propio mercado de emisiones, un sistema parecido al europeo en el que las empresas que operan en ese continente paguen por cada tonelada de CO₂ que emiten a la atmósfera si exceden una cantidad asignada.

"La financiación actual disponible para la transición energética de África no se acerca a lo que se necesita, pero si el mercado de emisiones alcanza su objetivo proporcionará una financiación muy necesaria que será transformadora para el continente", dijo Damilola Ogubbiyi, director de Sustainable Energy for All, una organización que trabaja con la ONU para lograr el acceso universal a energía limpia. 

La iniciativa fue propuesta por un grupo de siete países africanos que agrupan a más de 300 millones de habitantes, como Nigeria, Kenia o Malawi, y prevé que esta venta de permisos de emisión aporte 6.000 millones de dólares al año a partir de 2030 y más de 100.000 millones a mitad de siglo.  

Una parte de ese dinero iría a parar a los gobiernos en forma de impuestos y el resto a las empresas que no consuman sus permisos y los vendan en el mercado de emisiones. Lo recaudado se destinaría, según los promotores del plan, a construir plantas de energía renovable o modernizar la industria, pero también a actividades esenciales en África como reforestar las zonas secas, fomentar agricultura sostenible o gestionar los residuos de las mega ciudades. 

Entre los principales compradores que se esperan que consuman estos derechos, según el informe presentado este martes en Egipto, estarían la aerolínea Delta o conocidas marcas como Gucci, Volkswagen, Netflix o Nespresso. 

Esta iniciativa por sí sola no permitiría a África hacer frente a los daños del cambio climático, pero sí ayudaría a avanzar en esta senda de manera autosuficiente y a poder sufragar parte de la inversión que necesitan en energías renovables, según sus promotores.  

A medida que avanza la cita de Egipto, se hace más evidente la influencia de las naciones africanas en la sexta cumbre climática que se celebra en este continente. Y a falta de grandes anuncios sobre recortes de emisiones por parte de los países ricos, las naciones en desarrollo aprovechan para empujar la COP27 hacia una conferencia centrada en la financiación de los daños y las pérdidas relacionadas con el calentamiento global y la adaptación de las urbes a las condiciones extremas. 

"Los desastres naturales dejan huella durante años o décadas y no podemos dejar que estas comunidades lidien por sí solas con ellos", declaró Teresa Anderson, de la ONG ActionAid, durante una ponencia. "Los países en desarrollo que representan a seis de cada siete humanos en el planeta piden soluciones para hacer frente a estos daños", añadió. 

Según se dio a conocer este martes en la COP, los países en desarrollo necesitarán en 1 billón de dólares anuales en 2030 (medio billón en 2022) para lidiar con las pérdidas ocasionadas por estos desastres, así como para poder reducir sus emisiones de efecto invernadero y restaurar las tierras que año a año son menos fértiles. Este dinero, según el informe a cargo de la delegación de Egipto y Reino Unido, deberá proceder principalmente del sector privado, pero también de gobiernos occidentales y de organizaciones como el FMI. 

Los discursos de los líderes africanos y de otros países con pocos recursos apuntan hacia las grandes empresas y las naciones ricas por ser cómplices de la hambruna que sufren en este momento más de 40 millones de personas en el cuerno de África o del monzón que arrasó la India en el mes de julio. 

"Los países ricos son responsables de la contaminación del planeta y tienen la obligación de alcanzar un pacto para reparar las pérdidas y daños en los países en desarrollo", afirmó Nafkote Dabi, de Oxfam Intermón. El domingo se introdujo por primera vez en la agenda de una cumbre de la ONU la discusión de la reparación de estos daños, un punto que ya se planteó en la Cumbre de París de 2015, pero que hasta ahora no había figurado en las negociaciones oficiales de la COP. 

Dabi, responsable de Cambio Climático Oxfam, reconoció este martes que poner sobre la mesa este problema es un paso importante, pero que hay que acelerar para concretar en los próximos días las pérdidas que se van a cubrir, su cuantía y cuánto aportará cada actor. De esta forma, el año que viene podría empezarse a mover el dinero y en 2024 el fondo estaría operativo. 

En vista de la presión que hay hacia este acuerdo, Europa comienza a mover ficha y varios países ya han anunciado que aportarán dinero para cubrir las pérdidas y daños a través del fondo Global Shield –depende del G7– y la Red Santiago –creada durante la COP de Madrid de 2019–. Alemania es hasta ahora el principal benefactor con 150 millones de euros, mientras que España anunció el lunes una contribución de 2 millones. 

Los portavoces de los países subdesarrollados han dejado claro que estos fondos no deben ser considerados caridad, sino una forma de impulsar la economía y la transición energética de estas naciones. 

En su discurso inaugural, William Ruto, presidente de Kenia y cabeza del grupo africano de la COP27, recordó que más del 90% de su generación eléctrica es renovable pese a contar con enormes reservas de carbón y petróleo, lo que según él demuestra el compromiso de su continente con el cambio climático. 

"En lugar de alimentar la industrialización con energía sucia, que es costosa y está destruyendo nuestro planeta, queremos defender que las economías desarrolladas descarbonicen su producción y dirijan las inversiones industriales a África y hagan uso de nuestra energía limpia para fabricar para el resto del mundo", sentenció Ruto. 

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