Las partículas aéreas PM2,5 presentes en ciudades españolas provocan cáncer de pulmón

Circulación en el Km 17 de la autovía A4, a 30 de diciembre de 2022, en Madrid (España)

Las micropartículas de hollín y metales que flotan en el aire de las ciudades son uno de los desencadenantes del cáncer de pulmón en personas no fumadoras, según un informe publicado este miércoles por la revista Nature. Los investigadores establecen una relación clara entre esta enfermedad y la contaminación provocada por el humo de los coches, ya que las partículas inferiores a 2,5 micras (llamadas PM2,5) penetran en el organismo, se instalan en el pulmón y provocan pequeñas inflamaciones que a la larga pueden desencadenar un tumor. Precisamente estos contaminantes microscópicos pasan ampliamente desapercibidos en España porque los protocolos de antiemisiones de las ciudades no actúan cuando se alcanzan umbrales peligrosos. 

"El cáncer de pulmón [en personas no fumadoras] es claramente provocado o impulsado por la contaminación atmosférica, pero lo que más me preocupa es que también impacta sobre los tejidos de todo el cuerpo", según explicó este martes durante una rueda de prensa Charlie Swanton, investigador del Francis Crick Institute de Londres y líder del estudio. 

Además de afectar a los pulmones, estas micropartículas se instalan en los vasos sanguíneos y tejidos de otros órganos, como el corazón, el cerebro o el páncreas, y pueden provocar ateromas, infartos, problemas vasculares, diabetes, enfermedades neurodegenerativas o alzhéimer, según detalló Swanton.

En todo el mundo, la contaminación mata cada año a siete millones de personas y prácticamente nadie se libra de su impacto, ya que el 99% de la población vive en zonas que superan el umbral de partículas PM2,5 recomendado por la Organización Mundial de la Salud de 5 microgramos de media por metro cúbico de aire. En la UE el límite anual de concentración de estas partículas son 25 microgramos al año, cinco veces más de lo marcado por la OMS, aunque los medidores de España suelen registrar valores de entre 5 y 10 microgramos

En todo caso, los autores del informe creen que no hay una concentración inocua de estos pequeños contaminantes, sino que cuanta mayor sea su presencia, mayor será su impacto en el organismo. Sus cálculos apuntan a que por cada microgramo que aumenta la concentración de PM2,5 en una zona, los casos de cáncer de pulmón aumentan aproximadamente en 1 por cada 100.000 habitantes.

Para calcular este coeficiente, los autores compararon los mapas de contaminación atmosférica de Inglaterra, Corea del Sur y Taiwán con la incidencia de tumores pulmonares en 32.000 personas no fumadoras. Los resultados muestran una coincidencia clara entre un mayor impacto de la enfermedad en zonas congestionadas.

Además, han comprobado que no es necesario estar expuesto toda la vida a la polución para desarrollar la enfermedad, sino que los individuos expuestos tres años a las micropartículas ya tienen un riesgo "significativamente mayor" de desarrollar estos cánceres.

En todo caso, Swanton recordó que el tabaco es mucho más mortífero que la contaminación. En Reino Unido hay unos 48.000 casos al año de cáncer de pulmón cada año y solo 6.000 de ellos se dan en personas no fumadoras. Entre quienes no consumen tabaco, los tumores de pulmón los desencadena principalmente la polución de las ciudades, pero también la genética y los virus, las estufas de carbón y madera, la inhalación del humo en la fritura de aceite en la cocina y la exposición al radón. 

Pese a que el peligro de la contaminación sobre la salud se conoce desde hace décadas, la normativa española para reducir las partículas PM 2,5 es muy limitada, ya que las leyes locales sobre polución suelen actuar sobre contaminantes más conocidos, como los óxidos de nitrógeno (NOx), el ozono o el CO₂. 

En julio de 2021 el Gobierno acordó con los grandes ayuntamientos y comunidades fijar un protocolo común contra todos los tipos de contaminantes, pero como publicó infoLibre en enero, el plazo de 18 meses pasó sin que ninguna administración cumpliese. En los ayuntamientos de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, solo se activan las restricciones de tráfico si se superan umbrales de NOx, pero no del resto de partículas. 

Un tumor basado en la inflamación, no en la mutación de ADN 

Desde mediados del siglo pasado se conoce el impacto del hollín en los pulmones, entonces producido por el humo de las fábricas y de las estufas de carbón, pero el equipo liderado por Charlie Swanton ha descubierto ahora cómo surgen estos tumores y en qué se diferencian con los provocados por el tabaco, un avance que permite entender mejor la enfermedad. 

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Tras analizar los tejidos pulmonares de personas no fumadoras expuestas a la contaminación, los investigadores han descubierto que las micropartículas del aire despiertan pequeñas mutaciones que el individuo ya tenía de manera durmiente en el tejido pulmonar y que hasta ahora eran inofensivas.

"Los autores sostienen con datos epidemiológicos y genéticos que las mutaciones asociadas a tumores se producen de manera natural con la edad y que estas pueden encontrarse igualmente en tejidos y pacientes sanos", comenta Victor Briz, investigador del Centro Nacional de Sanidad Ambiental del Instituto de Salud Carlos III.

"Además, sus experimentos en ratones muestran de manera convincente que son las partículas contaminantes las que desencadenan la respuesta inflamatoria responsable de la proliferación celular que origina estos tumores. Por tanto, esto sugiere que cualquier persona expuesta a la polución atmosférica de manera crónica puede desarrollar este tipo de cáncer", añade el experto.

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