¿Prohibir los patinetes eléctricos como en París? Madrid los va a regular, Barcelona los veta por ahora

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Los vecinos de París decidieron este domingo por mayoría abrumadora vetar las flotas de patinetes eléctricos en la ciudad, una decisión que ha resonado en el resto de urbes europeas, donde la falta de normas claras y el aparcamiento descontrolado genera asperezas entre los peatones. En España están en una decena de grandes ciudades y su regulación depende de los ayuntamientos: mientras Madrid se prepara para reformar el sistema en mayo, Barcelona mantiene una prohibición temporal para que estas empresas puedan operar en la ciudad. Valladolid destaca sobre el resto porque dijo no desde el principio al patinete compartido. 

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha dejado claro este lunes que no someterá a referéndum el futuro de las flotas de patinetes, sino que apuesta por regular de una vez por todas su uso para acabar con el descontrol que generan en la ciudad. Según las cifras del ayuntamiento, el año pasado se firmaron 94.927 sanciones dirigidas a patinetes compartidos, principalmente por estar mal aparcados. 

Para resolver esta situación, la capital estrenará el 2 de mayo una nueva flota con 3.000 patinetes (ampliable a 6.000) que sustituirán a los 4.800 que hay ahora y que solo podrán estacionarse en zonas habilitadas si el conductor está dentro del distrito Centro. Fuera de ahí, se podrá aparcar en cualquier sitio, a no ser que haya un parquin de motos o bicis a menos de 50 metros. "La consulta pública se podría hacer [sobre vetar los patinetes], pero el ayuntamiento no está en eso. El problema es el aparcamiento indebido y lo vamos a resolver", explican desde el consistorio. 

Las asociaciones en defensa de este medio de transporte rechazan la decisión de París porque solo han votado el 7,46% de los vecinos llamados al referéndum, pese a que el veto ha contado con el del 89% de los votantes. La votación no es vinculante, pero alcaldesa de la ciudad, la socialista Anne Hidalgo, ha prometido cumplir con la voluntad de los parisinos. Aun así, estará permitido circular con un patinete eléctrico personal por la capital francesa. 

La patronal española Smart Mobilty "lamenta" la decisión de Hidalgo y recuerdan que París fue en 2021 la cuarta ciudad con mayor mortalidad atribuida a las partículas NOx, que salen del tubo de escape de los coches. La federación de usuarios de patinetes, FEVEMP, también rechaza hacer este referéndum en ciudades españolas, según su portavoz, Gorka Pradas. "El problema de París es que los políticos no han regulado bien el patinete y el enfado de los usuarios ha terminado acabando con ellos", opina. 

El descontento por la llegada de la ola de patinetes también generó un problema similar en Barcelona y el consistorio terminó por retirarlos por la fuerza en 2019 y prohibir a las empresas desplegarlos en la ciudad hasta que el ayuntamiento fijase una regulación municipal. "Estos nuevos vehículos no pueden crecer tomando el espacio público, tiene que haber normas de uso y un plan para contactarlos con otros medios de transporte", señalan fuentes del consistorio. El problema es que cuatro años después sigue sin haber una legislación para patinetes y, según confirman, no hay a la vista una fecha concreta para su publicación. 

Las dos mayores ciudades españolas están en las antípodas precisamente porque los ayuntamientos tienen la competencia sobre sus vías, aunque la DGT fijó en enero del año pasado unos mínimos comunes para los patinetes en toda España: no deben correr a más de 25 kilómetros por hora, hay que llevar casco y no pueden circular por aceras, zonas peatonales o carreteras, aunque cada municipio puede elegir si circulan por la calzada. 

Según el informe del Observatorio de Movilidad Urbana, elaborado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, en 2021 había al menos otras ocho ciudades españolas con flotas de patinetes compartidos, sin embargo, la experiencia en ellas ha sido mejor porque llegaron más tarde y los ayuntamientos corrigieron los problemas que se habían dado en las capitales europeas. 

Valladolid recorrió el camino contrario tras ver el descontrol que generaban estos vehículos. Allí, el ayuntamiento se ha reunido con multitud de empresas que quieren instalar flotas de patinetes, pero ninguna ha convencido a las autoridades. "Cuando aparecieron teníamos claro que era un bum sin control y que solo traía problemas", explica Luis Ángel Vélez, concejal de Movilidad. "Las empresas iban más rápido que la administración y con el tiempo nos hemos reafirmado en nuestra decisión", añade. 

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En lugar de apostar por el patín, este ayuntamiento inauguró hace dos meses un sistema de bicicletas eléctricas que, según dicen, ha tenido muy buena acogida. Y Vélez afirma que ahora no tendría sentido incorporar más medios de transporte unipersonales y eléctricos porque se harían competencia entre ellos, sin aportar soluciones a la ciudad. "No creemos que los patinetes vayan a reducir más el uso del coche", asegura. 

Además de las molestias que generan a los viandantes, los vecinos de París también han criticado la inseguridad que tienen los patinetes eléctricos en la ciudad. Según los últimos datos de la capital francesa, el año pasado fallecieron en París cuatro conductores de patinetes, y se registraron en total 459 accidentes. 

En España no hay un registro concreto para este vehículo, pero según un conteo de la fundación Mapfre en 2021 fallecieron 13 personas –cuatro en Cataluña y tres en Madrid. Y entre enero y septiembre de 2022 murieron cinco conductores y hubo en total 224 siniestros. Según este informe, publicado el pasado septiembre, se dio un “preocupante” número de casos de accidentados que habían consumido alcohol o drogas, o donde los conductores no llevaban casco a velocidades de 40 y 50 km/h.

Los vecinos de París decidieron este domingo por mayoría abrumadora vetar las flotas de patinetes eléctricos en la ciudad, una decisión que ha resonado en el resto de urbes europeas, donde la falta de normas claras y el aparcamiento descontrolado genera asperezas entre los peatones. En España están en una decena de grandes ciudades y su regulación depende de los ayuntamientos: mientras Madrid se prepara para reformar el sistema en mayo, Barcelona mantiene una prohibición temporal para que estas empresas puedan operar en la ciudad. Valladolid destaca sobre el resto porque dijo no desde el principio al patinete compartido. 

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