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Qué ven mis ojos

Si no tiene salida por ninguno de los dos lados, no es un callejón, es una cárcel

Publicada 24/04/2018 a las 06:00 Actualizada 23/04/2018 a las 23:13    
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“Lo peligroso no son las ideologías, sino la falta de ideas”.

La política está tan desprestigiada en España y en medio mundo que, desde hace un tiempo, el reclamo que utilizan los partidos para intentar que los votantes muerdan su anzuelo es el de presentar candidatos que sean otra cosa y parezcan venir de otro sitio. En definitiva, que no se les parezcan. Lo que antes era un mérito, llevar toda la vida con la misma bandera en la mano y un carnet de afiliación en el bolsillo con un número añejo, ahora se ha vuelto un lastre, se ve como una mancha en el expediente. Será porque la corrupción, aparte de tóxica es contagiosa o porque en determinadas organizaciones no puede ascender quien no se hunde, quien no desciende al sótano y visita la sala de máquinas, las alcantarillas del palacio, los dobles fondos y las contabilidades en b. La única manera de ser uno de los nuestros es ser igual que nosotros.

Hemos pasado una época —que a algunos nos ha parecido, más bien, una era— durante la cual los líderes jugaban a no serlo ni parecerlo: mírenme, soy una persona gris, sin carisma, encanto, aura o magnetismo algunos, no hay en mí nada sospechoso, ni especial, de manera que pueden confiar en mí. Para resumir todo eso, los medios de comunicación pusieron de moda la palabra tecnócrata, aunque no está muy claro si a modo de piropo o de sambenito. El experimento salió mal para los de siempre, los ciudadanos, porque la solución escondía una trampa: como esos profesionales no tenían, según ellos, ninguna ideología más allá de la moderación recurrente y ese ser de un centro que, a efectos prácticos, define un territorio inaccesible, prohibido para la gente normal y sus problemas, tampoco estaban obligados a tener principios y su único argumento eran los números. Las cifras sustituyeron a las razones y los porcentajes a los derechos: había empezado la dictadura del neoliberalismo.

A estas alturas, es evidente que no eran de fiar, entre otras causas porque lo que contaban no se lo creían ni ellos, y seguramente ése es el motivo de que se inventen estudios y titulaciones que no tienen: lo que son, les parece, sin duda, poca cosa.

Hoy en día, la situación económica y el desafío del independentismo han aparecido como problemas y también como sistemas de medida; y la crueldad e ineficacia con la que se han enfrentado a una cosa y la otra nuestros dirigentes ha puesto al descubierto su nivel intelectual y su talla de gobernantes: están bajo mínimos, saben cortar, porque eso lo sabe cualquiera, pero no saben coser; no es que no tengan ideología, lo que no tienen son ideas; serían incapaces de encontrar un griego en La Ilíada.

Pronto habrá unas elecciones, o varias, y los partidos empiezan a ocupar sus puestos en la línea de salida, excepto el PP, donde es sabido que la inmovilidad es el abc del presidente Rajoy. El PSOE trata de pescar en barril ajeno y tienta a Manuela Carmena para Madrid. Ciudadanos presenta el fichaje de relumbrón de Manuel Valls, para Barcelona. Y en Podemos se habla de un ejecutivo formado por independientes, para tratar de sacar a Cataluña de este callejón sin salida en el que la han metido y que lo es doblemente, porque no la tiene por ninguno de los dos extremos: o sea, que no es tal callejón, sino una cárcel. ¿Prosperará alguna de esas iniciativas? No lo parece. Y tampoco está muy claro cuál es su fin, si abrir nuevas puertas y ventanas en el búnker de los partidos o nada más que un intento de vencer a cualquier precio. Si nos hace ganar, da lo mismo quién sea, e incluso lo que sea, parecen pensar las ejecutivas, y en el pecado llevan la penitencia, porque si algo nos han enseñado la literatura y también la experiencia es que no existe monstruo de Frankenstein que no acabe por atacar al médico que lo ha construido. A lo mejor es lo que necesitan para darse cuenta de que no se trata de encontrar la solución fuera, sino el problema dentro: no se trata de los que quieren traer, sino de los que tienen que irse.


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26 Comentarios
  • pescador pescador 29/04/18 09:28

    Tienes toda la razón en calificar de carcel la situación de Cataluña ya que se da la realidad carcelaria efectiva y la intelectual social del enfrentamiento del binomio constitucionalistas-separatistas, fuera de esto no se contempla nada, olvidando que no existirá solución al problema que no pase por el diálogo y las únicas fuerzas que defienden esta solución son atacadas con la misma violencia por los dos permítaseme la licencia bandas, así que olvidamos los intereses electorales o cada vez será más difícil la solución.

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  • El chipionero El chipionero 25/04/18 18:20

    Señor Prado, aquí en este País, se ha manipulado mucho a partidos y a políticos sinceros, que habían demostrado (siendo encarcelados, torturados e incluso asesinados) entregarse a la causa por la libertad de España. Se les trató de "dogmáticos, demagogos y otras lindezas" por parte de los políticos de "la nueva ola" que, en los tiempos difíciles estaban escondidos debajo de la mata, cuando no, colaborando con el propio dictador. Los medios, o sobre todo los que tenían los medios en sus manos, arremetían durante todo el día contra aquellos politicos  que pretendían hacer la "ruptura" del franquismo. Se les empezó a "dar cancha" y dinero, por parte de la banca y de poderes extranjeros, a "los nuevos políticos" cuya postura machacona era atacar precisamente a aquellos políticos que habían luchado contra la dictadura. Y "de aquellos polvos estos lodos", Benjamín.

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  • Janubio Janubio 25/04/18 17:53

    Estoy de acuerdo con la mayor parte de lo escrito en el artículo y en muchos de los comentarios. No me extraña que la mayor parte de los ciudadanos tengamos tan grandes dificultades para asimilar ese deseable principio de la " presunción de inocencia" puesto que lo que vemos y vivimos día tras día, mes tras mes, año tras año, no nos permite acabar de erradicar de nuestras mentes la detestable idea de la "presunción de indecencia".

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 25/04/18 11:04

    El problema de los españoles es que "tenemos una frontera mental" que nos impide progresar adecuadamente......

    Actuamos con criterios futbolísticos, como no podía ser otra manera en éste país, aunque esperemos que con el tiempo consigamos cambiar "en algo"....

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  • Silk Road Silk Road 24/04/18 12:52

    Totalmente de acuerdo con el artículo pero es que la democracia representativa tiene sus límites. Sólo es representativa hasta cierto punto y sólo es democracia hasta cierto punto. Hay que ir pensando en dar algún paso más hacia la democracia directa. Para eso será necesario que la gente se convenza de que el fin de la política es el bien común, no el poder ni el enriquecimiento, ni, en el mejor de los casos, la implantación de una ideología por parte de los más votados.

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    • AisK AisK 26/04/18 04:52

      Ardo en deseos de saber que parte no comparte del comentario el voto negativo ¿podría explicarlo dicha “Persona”?

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    • AisK AisK 26/04/18 04:49

      Pues si asilo, la situación sólo podrá regenerarse al estilo suizo, donde cada 3meses se votan tanto propuestas de gobierno con las q una parte no está de acuerdo, como iniciativas presentados x un número de ciudadanos y vinculantes los resultados. Probablemente la educación su falta más bien- nos daria al principio algunos sustos, pero empezaríamos a responsabilizarnos y dejar de estar a verlas venir

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  • HEREJE HEREJE 24/04/18 12:27

    La progresiva corrupción de la democracia ha degenerado el sistema de forma, aparentemente, definitiva. Ya no nos escandaliza contemplar cómo la práctica totalidad de los partidos no hablan de los intereses de los ciudadanos, sino de lo que pueden hacer o no, en función de las encuestas y de los votos que les va a rentar una u otra postura. Es indecente escuchar cómo no tienen el menor empacho en reconocerlo. De hecho, cuando la posición de los Comunes les pasó factura en las últimas elecciones catalanas, dada la radicalización de las posturas generada por los dos frentes, todos los "analistas" coincidieron en que había sido un fracaso porque habían bajado en nº de votos. Sin embargo, el partido que pidió más mano dura,en vez de hablar de consenso o diálogo (es decir, el menos civilizado), se llevó todos los votos constitucionalistas. Es innegable que la postura del PP con Catalunya no ha buscado el bien nacional, sino los votos en el resto de España a cambio de destrozar Catalunya. La prostitución de la democracia está servida y los encargados de rematarla son un grupo de mediocres que harán lo que sea para darles el poder a sus amos y enriquecerse.

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  • luzin luzin 24/04/18 12:07

    Vayamos por partes:
    ¿Debe ser el poder limitado, enfrentado y controlado? ¿En caso afirmativo, cómo se realiza ese control? ¿Debe existir representación de los ciudadanos mediante sistemas electorales democráticos? ¿Quién o qué debe ostentar esa representación? ¿Cómo se participa cuando no estamos en periodos electorales?
    1º En España no existe separación de poderes. No hay separación entre legislativo y ejecutivo. Este problema es fundamental.
    2º La representación política está en manos de los partidos políticos. Los ciudadanos no eligen a sus representantes, eligen a partidos políticos. Los diputados (concejales, ...) obedecen a las directrices de las diferentes oligarquías de los partidos y no existe mandato imperativo por parte de los electores hacia su representante.
    3º Los partidos políticos no son organizaciones civiles, forman parte del Estado al estar completamente financiados por éste y parasitan toda la estructura pública al tener el control del ejecutivo y el legislativo, amén del control del legislativo.
    4º Los partidos políticos deben ser organizaciones civiles y no pueden financiarse con dinero del Estado. Los ciudadanos deben elegir directamente a los gobernantes (alcaldes, presidentes de comunidad, presidentes del gobierno, ...) y a sus representantes (concejales, diputados, ...) y tener la posibilidad de un control efectivo de sus agendas y poder revocatorio. Deben ser elegidos en elecciones separadas y por sistema mayoritario a doble vuelta.
    5º El sistema electoral proporcional no es democrático, garantiza a las distintas facciones que parasitan el Estado su trozo de pastel, siendo el consenso la forma de que las élites estractiva mantengan el robo como forma de gobierno. El Teorema de Imposiblidad de Arrow demuestra que sólo es posible determinar las preferencias mayoritarias (elección democrática) cuando elegimos entre dos opciones. Por lo tanto un sistema electoral de referencia es el francés, al que añadiría establecer controles y un gasto máximo equitativo durante las campañas.
    6º. Todo gasto público (incluidas las contrataciones y concursos) deben ser completamente transparentes y estar a la vista de todos los ciudadanos.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 24/04/18 10:47

    El tipo de críticas que se hacen en este artículo se olvida de un detalle importantísimo, crucial: los ciudadanos son libres para elegir entre lo que hay y, si lo que hay no les gusta, son libres de crear nuevos partidos. En España tenemos la experiencia bien reciente de la creación de dos partidos nuevos, Cs y Podemos, que desde muy distintos puntos de vista han llegado para disputar el terreno conquistado por PP y PSOE. Ahora bien, ¿son estos nuevos partidos realmente tan distintos de los anteriores? ¿Están libres de sus rencillas, insuficiencias y corruptelas? Por lo que vamos viendo, no o no lo suficiente. A medida que van ocupando el poder real, su parecido con los veteranos se acentúa. El poder tiene sus propias leyes que no pueden eludirse. La ventaja de una democracia sana (la nuestra lo es solo a medias) es que limita en el tiempo y en la intensidad el poder de los distintos protagonistas: por eso son tan importantes la limitación de mandatos en el tiempo y la división real de poderes que sí hay, aunque sea a trancas y barrancas, en una democracia pero, recuerdo a los que se suelen olvidar de ello, brillan por su ausencia en países como China, Rusia o Cuba. En la sociedad actual, los ambiciosos tienen probablemente más oportunidad de medrar en la empresa privada que en la política. Además, los problemas se complican técnicamente cada vez más, lo que dificulta o incluso hace imposible su solución por los medios de la política tradicional. Esos dos factores, entre otros, convierten los partidos en un refugio de ambiciosos mediocres y los malos resultados de esa "selección de personal" están a la vista. Pero, como dije al principio, en el artículo se olvida que hay libertad de crear nuevos partidos y, de hecho, se crean. Me parece saludable porque los partidos antiguos no tendrán más remedio que mejorar ante la llegada de competidores potentes, pero me parece también obvio que la experiencia demuestra que ningún partido político, nuevo o viejo, es la panacea y que la pelea por el poder, hoy y siempre, aquí y en todas partes, impone sus propias leyes a quienes participan en ella.

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    • Irenepaz Irenepaz 25/04/18 12:31

      Mi pregunta a su argumentación es vivimos en un país mediocre, dentro de una unión europea mediocre.?. Tampoco somos un país con grandes logros en educación, y si no solo hay que ver la TV para darse cuenta como todo lo hortera y cutre ocupa mayor espacio.

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  • hayundi hayundi 24/04/18 10:40

    Hace falta que algunos se vayan si, pero adonde van a ir con lo que bien que están aquí trincando. Como no les echemos estos no se van ni locos.

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  • aguililla aguililla 24/04/18 09:15

    Te he leido.Salud Benja y cuidate

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