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Así no, España

Publicada el 07/11/2018 a las 06:00 Actualizada el 07/11/2018 a las 22:56
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La idea de que el fin justifica los medios no es de recibo en una democracia digna de ese nombre. La superioridad moral de la democracia estriba, precisamente, en que considera que no todo vale para enfrentarse a los retos que plantea la vida, por arduos que sean. No valen la tortura, la censura, el abuso de la violencia policial, la parcialidad de los jueces, el aplastamiento de las minorías, el lavado de cerebro y otras prácticas propias del Antiguo Régimen. Los medios que se emplean definen al sujeto, individual o colectivo; si emplea los mismos que los malvados no es otra cosa que un malvado.

La actual democracia española nació con serias carencias, fruto de las condiciones objetivas en que fue alumbrada. No solo el cogollo del poder franquista permaneció en sus puestos, también siguieron siendo dominantes muchos de sus valores. A diferencia de otros países occidentales, no hubo aquí una ruptura con la primacía de conceptos como el orden público, la unidad a toda costa y el respeto debido a la autoridad. Los que defienden que deben prevalecer las libertades y los derechos siguen siendo una minoría, para qué vamos a ocultarlo.

La barbarie de ETA abortó una posible evolución del régimen del 78 hacia un patrón mental más semejante al de los países situados al norte de los Pirineos. Aquí se aceptó con toda naturalidad que el terrorismo de ETA fuera combatido con el cierre de periódicos, la ilegalización de partidos, las torturas policiales y hasta la “guerra sucia” en territorio extranjero que practicaron los GAL. A la derecha autoritaria y nacionalista española –ahora representada por el tridente PP-Ciudadanos-Vox– le pareció de lo más normal, por supuesto. Más triste fue que buena parte de la izquierda asumiera también, aunque solo fuera de facto, la perversión de que el fin justifica los medios.

No habíamos terminado de salir de la pesadilla etarra cuando, el pasado año, el independentismo catalán le presentó a esta democracia un problema bastante espinoso. La respuesta al mismo ha vuelto a dejar mucho que desear, como subrayaba este lunes en este diario Ignacio Sánchez-Cuenca. Es cierto que los tanques no han invadido Las Ramblas, pero también lo es que la Policía española se excedió en la represión del 1-0, que los fiscales y jueces que llevan este caso actúan con notorios prejuicios ideológicos, que las acusaciones de rebelión y sedición son disparatadas, que el encarcelamiento preventivo de políticos catalanes avergüenza a cualquier verdadero liberal y que la exaltación de un nacionalismo alternativo, el rojigualdo, es una peligrosa incursión por la senda de los Trump, Bolsonaro, Orbán, Salvini y compañía. “La indiferencia social hacia el encarcelamiento de los líderes independentistas y la retórica del “golpe de Estado” muestran que nuestra democracia está en un proceso de degradación preocupante”, escribe, con más razón que un santo, Sánchez-Cuenca.

En estas circunstancias, todo aquel que conozca bien los pilares de la construcción europea no se extraña en absoluto de que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo le haya propinado un nuevo coscorrón a la justicia carpetovetónica al sentenciar ayer por unanimidad que, dada la manifiesta falta de imparcialidad de una magistrada de la Audiencia Nacional, Arnaldo Otegi vio vulnerados sus derechos en el juicio que le impuso diez años de prisión. Antes ese Tribunal ya había condenado a España por no investigar las posibles torturas al director del clausurado diario Egunkaria¿Alguien duda de que también vendrán otras condenatorias sobre los abusos en la represión del procés?

Las formas son muy importantes en democracia, aunque al juez Llarena y sus colegas no se lo parezca. Por razones de forma y también de fondo, tribunales y autoridades gubernamentales de Bélgica, Alemania y Suiza ya han rechazado las pretensiones de Llarena respecto a los políticos catalanes que huyeron de su tierra hace un año. Seamos serios, el independentismo catalán no ha dado un golpe de Estado como tantos repiten aquí como loros; un golpe de Estado es el intento de cambiar un régimen por la fuerza de las armas, o sea, lo del 18 de julio, lo de Pinochet en Chile, lo de Tejero y Milans del Bosch el 23F. El independentismo ni tan siquiera ha protagonizado un alzamiento tumultuario y violento que quepa calificar de rebelión o sedición. Si ahora vamos a tildar así cualquier grave discrepancia política, cualquier desobediencia al Gobierno central o al Tribunal Constitucional o cualquier manifestación callejera que termine con cubos de basura incendiados, que Dios nos pille confesados.

En 1786 se produjeron en el recién nacido Estados Unidos unos disturbios graves –de hecho, un levantamiento armado- en Massachusetts, la denominada rebelión de Shays. Thomas Jefferson, el redactor de la Declaración de Independencia, se opuso a que fuera reprimida con saña, señalando que una pequeña rebelión de vez en cuando es una buena cosa para la democracia, así puede ir corrigiendo sus imperfecciones. Poco después, siendo él víctima de graves calumnias en algunos medios de comunicación, se opuso a su cierre. Escribió al respecto: “Castigar estos errores con demasiada severidad sería suprimir la única salvaguardia de la libertad pública. (…) Si dependiese de mí decidir si deberíamos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no vacilaría un instante en preferir lo último”.

Jefferson era un hijo del Siglo de las Luces, un verdadero liberal. Resulta aterrador que, más de dos siglos después, esta especie siga siendo tan escasa en España.
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50 Comentarios
  • Ataio Ataio 11/11/18 21:04

    Hay que ver Javier la manía persecutoria que algunos te tienen, es cuasi patológica. Y todo por discrepar de la oficialidad y haberte liberado ( no como otros ) del yugo felipista.
    No veo tan negra como tú la leyenda española. Y el independentismo adolece de muchos males, más de los que se suelen significar.
    Admiro no obstante tu capacidad analítica y crítica. Enhorabuena y ánimo.
    PD: Adelante, a pesar de las pSSoe.

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  • Arkiloco Arkiloco 09/11/18 00:49

    El señor Valenzuela debe tener grandes problemas de imaginación y creatividad para su columna semanal ya que ha elegido el monocultivo y un discurso que repite una y otra vez sin apenas variantes. El nicho elegido tiene sus seguidores y palmeros que destacan por una ausencia alarmante de sentido crítico respecto a lo que leen y que Valenzuela les proporciona en forma de papilla, batiburrillo y generalidades vacías que solo hay que sorber. Tan críticos con comentaristas de medios de la derecha, su reverso maniqueo, falto de rigor, que maltrata la historia y manipula los hechos para que desagüen plácidamente en un discurso tan falso como bobalicón y lleno de prejuicios, es aceptado si uno escribe en un medio de izquierda y parece tener como objetivo criticar a las derechas y falsas izquierdas. Debe ser lo de que “el fin justifica los medios”. La estética es importante y Valenzuela ha optado por una que tiene cierto aprecio en el mercado de la opinión y hasta algún “glamour” evocador. Consiste en autoubicarse en una minoría llena de lucidez y a la que ignoran hasta otras minorías (“los que defienden que deben prevalecer los derechos y las libertades siguen siendo una minoría”) y situarse en una especie de desgarro y desesperanza que le hace pensar en el exilio (en Marruecos) y nombrarse, sin ningún sentido del ridículo, al lado de exiliados ilustres como Goytisolo o Semprún. Por la parte poética, la de quien se instala como presunta voz crítica ante la España que bosteza y que le hiela el corazón. Y así, con grandilocuencia patriótica, como minoría lucida y sufriente y algo de ese pesimismo que siempre vende más, uno puede ser tan osado como para titular este comentario de una forma tan pretenciosa como peripatética: “Así no, España”.

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    • Arkiloco Arkiloco 09/11/18 00:51

      Uno agradece que existan Tribunales como el de Estrasburgo que corrigen sentencias y condenan a los estados miembros. Y con el que, como se sabe y según las condenas, también se discrepa. Hoy te aplaudo por lo de Otegi y ayer te vilipendiaba por no haber resuelto “como debía” en los casos de la ilegalización de HB o del cierre de “Egin” y que nada tiene que ver con el de Egunkaria. Pero Valenzuela suma todo y dice que “aquí se aceptó con toda naturalidad que el terrorismo de ETA fuera combatido con el cierre de periódicos, la ilegalización de partidos, las torturas policiales y hasta la guerra sucia del GAL”. Todo bien mezcladito, lleno de plurales y omitiendo investigaciones, controversias, sentencias y costes políticos de un periodo que no se puede facturar de esta manera si se tiene un poco de rigor y de honestidad intelectual. La misma falta de rigor y de honestidad intelectual que puede llevar a afirmar que en otros “países occidentales” si hubo “una ruptura con la primacía de conceptos como el orden público, la unidad a toda costa y el respeto debido a la autoridad.” ¿De qué habla el Señor Valenzuela? ¿Sería capaz de desarrollar esto y que rupturas o diferencias establecería con Francia, Alemania, Italia, Reino Unido o USA? ¿Sirve para algo eso de “países occidentales” ejemplares o hay que entrar en detalles y numerosos de falta de ejemplaridad y de comportamientos como estados con pasados imperiales, colonias y tratamientos de fenómenos terroristas en los que ha habido torturas, cárceles de máxima seguridad, fuerzas paramilitares, intervención del ejército, ejecuciones, tramas oscuras…? Y si los síntomas de degradación de nuestra democracia son los que dice (“la indiferencia social hacia el encarcelamiento de los líderes independentistas y la retórica del “golpe de Estado”) habrá que concluir que en los países de Trump, Salvini, Orban, Bolsonaro, Le Pen, Austria, Dinamarca (todos bien mezcladitos para que no distingamos nada y lo igualemos todo) la democracia se ha acabado y que no se sabe muy bien con que hicieron aquella “ruptura” que nos diferencia y que nos hace tener al sur de los Pirineos un “patrón mental” distinto.

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      • Arkiloco Arkiloco 09/11/18 00:59

        De Jesús Maraña se repite esa frase de “me puedo equivocar pero no miento”. Lo de Valenzuela no va por ahí o circula por una superficialidad e ignorancia que le aproxima a los que manipulan o mienten. El batiburrillo, la mezcla, el empaquetado de asuntos diversos y el abuso del plural sobre temas que deben ser analizados de forma separada y singularizados, forma parte de esas maneras de manipular y mentir que algunos creen que es algún mal endémico de la derecha pero que practican columnistas como Valenzuela. En el zarzal que propone este señor para lacerarse y convocar a otros penitentes sobresale esta perla y hablando de que todo se aceptó con “naturalidad” contra ETA: “Más triste fue que buena parte de la izquierda asumiera también, aunque solo fuera de facto, la perversión de que el fin justifica los medios.” Haría bien Valenzuela en desarrollar esto y en concretar a que “buena parte de la izquierda” se refiere o lo que le toque personalmente, pero no estaría mal que se detuviese en algo más turbador, que se pasa por alto y que completaría el panorama: que buena parte de la izquierda también justificó a ETA o que se limitó a condenar sus medios sin entender que medios y fines eran acordes con un nacionalismo excluyente y unos presupuestos antipluralistas y totalitarios. Y que en el blanqueo del pasado sigue echando una mano.
        O blanqueando o siendo acrítico con otros nacionalismos, sus expresiones, efectos en la convivencia y concepciones insolidarias y patrimonialistas del “pueblo”, al detenerse solo en la “exaltación” del nacionalismo “rojigualdo”. El señor Valenzuela nada sabe de la exaltación nacionalista que ha alimentado a ETA y que alienta la confrontación en el País Vasco con las propuestas del “nuevo estatuto” y se manifiesta absolutamente benévolo con los hechos que llevaron al 1-O.

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        • Arkiloco Arkiloco 09/11/18 01:02

          De aquella exaltación, de las mentiras y del nacionalismo calentado al fuego lento durante años por el pujolismo, el victimismo el “somos diferentes” y la creación de los buenos catalanes frente a los catalanes que son menos catalanes o son fachas, se omite todo. La exaltación, los Salvinis y Bolsonaros, es cosa solo propia de “rojigualdos” y otros nacionalismos deben ser comprendidos, dispensados en sus excesos o atendidos o usted no formará parte de esa mini-minoría que defiende la prevalencia de derechos y libertades y tiene la formula correcta para adecuar los medios con los fines.

          Patético, para acabar, que pudiendo discrepar sobre la calificación realizada por el Juez Llarena, la conclusión sea reducirlo todo a una “simple desobediencia” o hacer esta frívola analogía con lo que pasó en Cataluña: “Si ahora vamos a tildar así cualquier grave discrepancia política, cualquier desobediencia al Gobierno central o al Tribunal Constitucional o cualquier manifestación callejera que termine con cubos de basura incendiados, que Dios nos pille confesados.” Es decir, “golpe de estado” le parece excesivo pero no hay exceso en equipararlo con “discrepancia política o cualquier desobediencia”. Cualquier desobediencia o cualquier manifestación… Y traigamos aquí, por qué no, a un liberal como Jefferson que se expresa en el contexto de finales del XVIII y que era un “liberal verdadero”. De aquellos que mientras eran tolerantes con algunas rebeliones y preferían periódicos sin gobierno, eran totalmente intolerantes con las naciones indígenas a las que estaban exterminando y tenían claro lo de los fines y los medios. Es penoso tener que leer estas columnas semana tras semana aunque me lo puedo ahorrar. Pero irrita bastante la mentira y la manipulación y que columnistas que debieran estar algo más informados u opinar con más rigor, se dediquen a pontificar con tanta superficialidad y a largar de temas que les vienen grandes o de los que hablan porque hay que rellenar una columna semanal.

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          • Damas Damas 10/11/18 09:34

            Chapó, Arkiloco, le tienes tomada la medida. Saludos.

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            • Arkiloco Arkiloco 10/11/18 19:34

              Un abrazo Damas.

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          • Orlinda Orlinda 09/11/18 13:00

            Fantástico, Arkiloco. Inmejorable cómo analizas punto por punto el artículo.
            Penosos los artículos y penosa la aceptación de tantos que se duelen de la manipulación en la información, siempre que sea de otro sesgo.

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            • Arkiloco Arkiloco 09/11/18 15:22

              Gracias Orlinda. Creo podría copiar los comentarios y volverlos a repetir todas las semanas, sin cambiar casi nada, en las columnas de Valenzuela. Que cansino es este hombre. Un abrazo.

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  • jorgitopelaez jorgitopelaez 08/11/18 22:46

    En España hay que mejorar muchas cosas, la justicía una de ellas desde luego, pero leyendo el articulo da la impresión de estar a años luz del resto de democracías europeas y aunque todos los años, el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, nos de algún "coscorrón" no debemos perder de vista que con 103 condenas, nuestro país es historicamente uno de los menos sancionados por el TEDH, muy lejos de las 2.988 de Turquía, las 2.127 de Rusia, las 1.819 de Italia, las 958 de Polonia, las 728 de Francia, las 864 de Grecia, las 314 del Reino Unido. Sin ir más lejos todavía el último año las estadisticas dicen que recibimos 6 "coscorrones" quedando por debajo de Suiza con 10 y Alemania con 16. Por tanto un poco de perspectiva que, aunque muchos lo esten deseando, no siempres somos lo peor del mundo mundial.

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    • Ataio Ataio 12/11/18 19:10

      Agradezco mucho su comentario, por ilustrativo y pertinente. No sé como los periodistas no exponen datos tan significativos. Toma nota Javier.

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  • coyanza coyanza 08/11/18 18:04

    Enhorabuena por su valentía, Sr Valenzuela; por decir lo que dice en estos tiempos. Gracias

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  • CarlosP58 CarlosP58 08/11/18 00:55

    Gracias Sr Valenzuela por su claridad ante un tema grave. No soy de los que crea que la Democracia se corrige con injusticias. Y mucho menos con venganza o apariencia de tal, aunque se vista de legalidad.
    La democracia se fortalece en el debate, en el parlamentarismo que confronta y vota y consigue acuerdos o aparca dificultades. Chequia y Eslovaquia, antes Checoslovaquia, siguen estando en el mapa europeo sin que hayamos decrecido ni se hayan enfrentado. Ese es el camino, diálogo e inteligencias. Saludos y Periodismo Libre.

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  • Quintanilla Quintanilla 07/11/18 23:58

    Tengo 63 años, fui un ferviente defensor de la transición hacia la democracia, con el tiempo me fui dando cuenta de que fue una tomadura de pelo, en la que participamos muchos entusiastas, entones jóvenes. Efectivamente tras una dictadura no se puede conseguir democracia sin ruptura, la transición es eso la transformación de los fascistas en demócratas. 
    Salud y republica

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  • Aserejé Aserejé 07/11/18 18:38

    Estupendo articulo, como siempre, Javier Valenzuela. Y si, tengo ganas, y prisa de q llegue la hora de ver cómo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se pronuncia sobre la parcialidad de la prision preventiva tan larguisima de Orion Junqueras y los demas. Si fueran competentes Alemania, Suiza o Belgica ya nos habrian vuelto a sacar los colores por falta de imparcialidad y esceso de 'nacionalusmo rojigualdo".

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  • kneter kneter 07/11/18 16:23

    Perfectamente explicado Javier, más claro agua.......es evidente el sesgo ideológico “ultranacionalista español” de gran parte de las altas instancias de la judicatura de este país; en unos años nuevo tirón de orejas de los Tribunales Europeos, respecto las previsibles condenas a los impulsores del “procés”. Consecuencia evidente de esa transición, tan cacareada, que no ruptura.........saludos

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  • bidebi bidebi 07/11/18 15:55

    Se me olvidaba otra cuestión.
    La violencia armada de ETA no abortó ninguna supuesta evolución democrática del régimen del 78. Eso es una excusa barata. La misma ETA decía a partir de 1975 que seguía luchando porque en España no había una democracia. (Aunque no luchaba por la democracia en España si no por la autodetermianción de su pueblo, pero sin democracia es casi imposible la autodeterminación). Lo que resultó cierto.
    Es la excusa de los defensores del régimen para justificar un estado fallido.
    Y se contradice con las mismas correctas tesis del autor en el sentido de que tal como estaban distribuidas ls fuerzas a partir de 1975, con pacto con lo anterior y sin rotura, era poco probable que resultara una democracia al uso.
    Si es cierto que el hacer de ETA vino siendo la excusa perfecta para que el régimen no evolucionara, una excusa servida en bandeja. El régimen no evolucionó porque era poco probable que lo hiciera heredando el franquismo.

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  • bidebi bidebi 07/11/18 15:44

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    Las mismas democracias al uso se defienden violentamente contra quienes las ponga en cuestión. Hasta tal punto es así que las llamadas democracias conceden a los estados el monopolio de la violencia. Es decir, que también el medio violento justifica los fines supuestamente democráticos. Todo se resume en : Hay derecho a la defensa. O sea : hay derecho a la violencia en determinados supuestos. Pero cada cuál tiene el suyo.
    Vivimos en un sistema económico que justifica, ampara y legitima el capitalismo y la propiedad privada. Es decir, que justifica la violencia para conseguirlos. Por lo tanto, sería un pelín cínico el sermón de que el fin no debe justificar los medios si resulta que sin violencia no se podrían mantener los fines de la propia constitución. Dentro de una educación competitiva como la que disfrutamos es contradictorio que los fines no justifiquen los medios. ¿Cuá es la diferencia fundamental en nuestro entorno?. Pues que unas democracias consolidadas tienen unas reglas de apariencias ante determinados supuestos, pero que pueden ser muy violentas en otros, y unas “democracias” como la española, controladas, conversas y poco creyentes, se muestran muy brutas y muy bárbaras sencillamente porque son muy débiles.

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