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Qué han de demostrar las izquierdas si quieren co-gobernar

Publicada el 14/01/2019 a las 06:00 Actualizada el 13/01/2019 a las 19:15
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Encarando la recta final de primarias con más o menos entusiasmo, completando listas y empezando a elaborar programas, las diferentes fuerzas políticas inician un año decisivo —sí, también este es decisivo—, en la mutación que está viviendo nuestro sistema de partidos. Aunque es imposible aventurar los resultados de las próximas citas con las urnas, una cosa parece clara: será difícil que nadie pueda gobernar en solitario o sin apoyos, así que toca aprender a "co-gobernar" en sus diferentes versiones, que pueden ir desde pactos para conformar ejecutivos mixtos hasta apoyos previamente acordados en parlamentos autonómicos o ayuntamientos.

En su reciente Izquierdas del mundo, ¡uníos! (Icaria, 2018), el sociólogo Boaventura de Sousa Santos extrae una serie de lecciones de la experiencia de "innovación política" —según él mismo la denomina— que ha supuesto en Portugal el gobierno del Partido Socialista gracias a los apoyos parlamentarios del Bloco de Esquerda y del Partido Comunista. Conviene tenerlas en cuenta por si pueden dar algunas pistas para lo que estamos viviendo en España y para lo que se avecina.

Parte el sociólogo de la necesidad de encontrar puntos de encuentro entre partidos y plataformas progresistas que permitan parar la ofensiva neoliberal y antidemocrática, y afirma que esto será más sencillo en la medida en que se comparta un criterio básico: que es necesaria una estrategia defensiva para hacer frente a un momento en el que incluso "la democracia de baja intensidad corre un serio riesgo de ser duramente secuestrada por fuerzas antidemocráticas y fascistizantes". Es un planteamiento razonable, pero mucho me temo que en estos momentos una estrategia defensiva ya no es suficiente, y las organizaciones que comparten valores democráticos y de izquierdas necesitarán pasar a la ofensiva. La disposición a los acuerdos puede ser el inicio.

Sousa Santos recomienda optar por pactos poselectorales y de incidencia parlamentaria que dejen ver el detalle de los compromisos sin obviar las diferencias entre los distintos socios. Este punto encierra dos ideas claves a mi entender. En primer lugar que "la voluntad de converger nunca puede neutralizar la posibilidad de divergir". Es decir, el acuerdo, en lo concreto y hasta donde sea necesario, no debe impedir la opción ni la visibilización de las diferencias: vamos juntos en lo que acordemos… y continuamos trabajando en los desacuerdos. Esto supone asumir que los puntos de encuentro tienen límites, y respetarlos como tales. No consiste en jurar fidelidad eterna, sino en acotar bien proyectos compartidos. Es más, se podrían incluso acordar objetivos y no tener por qué coincidir en los medios para alcanzarlos.

Por otro lado, según la afirmación de Sousa Santos, los pactos poselectorales, que parece van a ser imprescindibles, deberían ser esbozados ya en la campaña, de manera que cada elector sepa de antemano en qué mesa de negociación deposita su voto. Todo un ejercicio de madurez democrática para el que el conjunto de la sociedad posiblemente necesite prepararse también.

Estos procesos no son fáciles y necesitan de varios aspectos críticos. A esto dedica Sousa Santos varias de sus conclusiones. En primer lugar, que "las soluciones políticas de riesgo presuponen liderazgos con visión política y capacidad para negociar", y por otro lado, que "las soluciones innovadoras y de riesgo no pueden salir sólo de las cabezas de los líderes políticos. Es necesario consultar a las 'bases' del partido y dejarse movilizar por las inquietudes y aspiraciones que manifiestan". Es decir, según analiza Sousa Santos de la experiencia portuguesa, es fundamental que las organizaciones políticas en su conjunto compartan los riesgos para que estos se puedan asumir. Cabría preguntarse, no obstante, si en las condiciones actuales el rechazo de las fuerzas de izquierda a asumir esos riesgos que supone todo acuerdo no es también un riesgo en sí.

En otra de sus conclusiones nos adentra Sousa Santos en un terreno pantanoso, como es el de la definición de qué organizaciones son de izquierda y cuáles no. Así, afirma, "sin una fuerte identidad de izquierda, el partido o fuerza de izquierda en que dicha identidad sea débil siempre será un socio vacilante". Siendo este punto importante, también es verdad que suele conducir a un debate que acaba pronto en un callejón sin salida. Pero esta dificultad puede solventarse con otra de sus afirmaciones: superar la discusión sobre si una fuerza es más o menos de izquierdas con la valoración de si los acuerdos alcanzados pueden considerarse progresistas.

De todas la lecciones aprendidas que Sousa Santos señala, una de las más interesantes, a mi juicio, es la última: "En el contexto actual de asfixiante adoctrinamiento neoliberal, la construcción y la implementación de alternativas, por más limitadas que sean, tienen, cuando se realizan con éxito, además del impacto concreto y beneficioso en la vida de los ciudadanos, un efecto simbólico decisivo que consiste en deshacer el mito de que los partidos de izquierda—izquierda solo sirven para protestar y no saben negociar y mucho menos asumir las complejas responsabilidades de gobernar". En este terreno existen ya experiencias de colaboración y acuerdo entre fuerzas de la izquierda, tanto en ayuntamientos como en gobiernos autonómicos o en lo derivado de la propia moción de censura, que sus protagonistas harían bien en poner en valor, compartiendo los éxitos y demostrando que tienen alternativas y son capaces de llevarlas a cabo.

En definitiva, y volviendo la mirada hacia el año recién comenzado, todos los indicios apuntan a resultados electorales que van a necesitar de acuerdos para poder "co-gobernar" ayuntamientos, comunidades autónomas y —sea cuando fuere— el próximo Gobierno de España. Aprendiendo de experiencias de otros países, las izquierdas que quieran dirigir las instituciones tendrán que demostrar que son capaces de encontrarse con otros en lo concreto, que pueden llegar a acuerdos y pactar los desacuerdos, que conjugan liderazgos con voluntad de diálogo junto a procesos de democracia interna, y sobre todo que tienen alternativas que ofrecer. Esto último es imprescindible si las izquierdas quieren recuperar la iniciativa, salir de las posiciones defensivas en las que se sitúan en buen número de ocasiones, y pasar a la ofensiva.

Con este horizonte, y para que los electores puedan valorar bien su voto, no estaría mal empezar por diseñar una campaña centrada en dos elementos: la visibilización por parte de todos los implicados de lo que los acuerdos concretos han supuesto ya para el conjunto de la sociedad, y el establecimiento de "líneas verdes" —que no rojas—, que nos indiquen el perímetro de lo que cada cual está dispuesto a acordar.
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31 Comentarios
  • Alfonso J. Vázquez Alfonso J. Vázquez 18/01/19 20:47

    Mas interesante que plantear la unión entre las izquierdas sería interesante plantear la unión entre partiods progresistas, es decir democráticos .Hay personas en la izquierda que son verdaderos reaccionarios y nada democráticos hay personas en la derecha, pero sobre todo en el centro que son progresistas a fuer de democráticos. Un demócrata tiene como fundamento de su ética la proteccion de la LIBERTAD que debe llevarse hasta el infinito si fuera posibel; la protección de IGUALDAD, que prohibe la discriminación por cualquier condicion personal o social, que sólo admite la seleccion de los funcionarios del Estado por su "mérito y capacidad" sin que ningun caro pueda ser hereditario, y la selecciòn de los políticos por aoyo de los votos de las personas en las que "reside la soberania de donde emanan los poderes del Estado" (art. 1.2 CE78) que se ejerce por el pueblo en sus distintos ámbitos, municipal, autonòmico, estatal y europeo , y todo ello culminado por la FRATERNIDAD que hoy se denoina SOIDARIDAD. Quien no defienda estos tres puntos en su proyecto electoral no merece su voto. Por no haberlo hecho la izquierda, que demostó no ser progresista, perdió las elecciones en Andalucía cuando los votantes, despues de años de espera, ivo que nunca abanderarían este proyecto, el único que puede, por ello, denominarse democrático.

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  • igur2606 igur2606 18/01/19 16:22

    Espléndido artículo de Sousa Santos. Mi duda es, lo leerán los lideres de esta izquierda, pacata, cainita y estupida que tenemos?. Por el bien de España y de los progresistas de este país, que no somos pocos, espero que se atengan a esos criterios del artículo, y dejen la soberbia y el continuo mirarse al ombligo.

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    Espléndido artículo de Sousa Santos. Mi duda es, lo leerán los lideres de esta izquierda, pacata, cainita y estupida que tenemos?. Por el bien de España y de los progresistas de este país, que no somos pocos, espero que se atengan a esos criterios del artículo, y dejen la soberbia y el continuo mirarse al ombligo.

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  • igur2606 igur2606 18/01/19 16:22

    Espléndido artículo de Sousa Santos. Mi duda es, lo leerán los lideres de esta izquierda, pacata, cainita y estupida que tenemos?. Por el bien de España y de los progresistas de este país, que no somos pocos, espero que se atengan a esos criterios del artículo, y dejen la soberbia y el continuo mirarse al ombligo.

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  • Arkiloco Arkiloco 15/01/19 16:56

    Hay escaparates a los que echas una ojeada y, a veces, hasta te llama la atención algún monigote de porcelana. Pero pasas de largo y no entras. Pero como ya te llaman la atención algunas de las bisuterías y reclamos entras y vas viendo lo que intuías. La cantidad de mercancía falsa envuelta en chirigotas que allí se almacena y el aparente Salón del Conservador y Reaccionario que se aloja en la entreplanta. Algunos confunden su personal decadencia con la del “todo”, acarician viejas fotos, bien retocadas por el paso del tiempo y la muy flexible memoria, y se dan a la añoranza y a pulir o desechar todo lo que ya no cabe en su limitado salón o no tiene lugar en vitrinas donde se guardan en formol, recuerdos y mucha materia muerta. Pero estos salones dan para muchas divagaciones y mejor centrarse en lo que se exhibe y venden bien barato. Pongamos que hablo de JotaPé y otro día, si me apetece, hablaré sobre las turbiedades del agua y de aguas que no son nada claras. Estos salones sirven para la justificación, venden el cinismo en garrafón y parecen actuar como conservadores de una “izquierda de verdad” o “autentica”. Han hecho doctrina de su estado vital o fase terminal y te lo venden embotellado como “desencanto”, “decepción” y “escepticismo”con etiqueta de “conformismo desesperanzado”. Ciertas preocupaciones necesitan otros talleres, herramientas y miradas nuevas pero nada de eso tiene que ver con la alquimia que también se practica en estos salones. Casi todos llevamos algo de demagogia y palabrería en el bolsillo y no hay nada como, en vez de mejores palabras y teorías, oponer a aquello palabrería y demagogia de baja calidad pero fácil digestión. Nada como unir sociología, psicoanálisis y psicopedagogía para igualar y desprestigiarlo todo pero que bien me vendrá otro día un sociólogo, sin palabrería, para cargar contra las derivas de la “izquierda falsa o reaccionaria”. Hay sociólogos que, previamente manipulados, sirven a estos Salones y otros que son de palabrería aunque no se opongan ni palabras ni mejores teorías.

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    • Arkiloco Arkiloco 15/01/19 16:59

      Una pregunta sería ¿cuál y dónde se ubicaría, en el pasado, la “izquierda de verdad”? Una discusión así, en abstracto, sobre la izquierda, es imposible o no lleva a ninguna parte, así que creemos caricaturas, tan coincidentes con las que hace la derecha, sobre la izquierda y montemos la teoría de que la atención, acogimiento o discusión de ciertos problemas con distintas respuestas dentro la izquierda, es lo que le hace perder votos. Y así no habría que hablar de los toros, de la caza, de nuevas relaciones con los animales, de los microplásticos o las macroballenas porque son preocupaciones minoritarias y sustituyen a los objetivos principales para conseguir vivir decentemente. Es decir, no opinemos, seamos neutros y dejemos que, sobre esto, solo hablen los taurinos, los cazadores y los que lo de la contaminación, el problema de los residuos o el cambio climático piensan que es una pamema. Sobre feminismo también discretos o compremos el discurso de la derecha y de la ultra, negando “la violencia de género” o equiparando asesinatos de mujeres con víctimas por atragantamiento. Y si los ultras avanzan con mensajes simples entre privilegiados y desesperanzados, opongamos simplezas y, casi, compremos el discurso que ya tiene la derecha o ¿izquierda para qué si ya hemos asumido que la derecha vende y a la izquierda le cuesta? Es la impotencia de la “izquierda” y la impotencia de cualquiera que viva en los problemas y la complejidad de cualquier sociedad y se plantee las enormes dificultades que siempre ha tenido cambiar el orden de las cosas, conseguir una mejora u obtener un pequeño avance. Y que muchas veces ni siquiera es avanzar y solo se trata de respirar o plantar pequeños diques de resistencia.

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      • Arkiloco Arkiloco 15/01/19 17:01

        Pero como el naufragio se pretende universal, desde el cómodo y distante sofá del desencantado izquierdista “auténtico” occidental, vamos a ver si frenamos la llegada de náufragos de verdad y la impotencia de la izquierda la combatimos con afirmaciones, teorías y prácticas en las que no te sigue nadie. Y es que, si eres de la “izquierda de verdad”, aún te votan menos o no te vota nadie. Y por eso, la izquierda, la derecha, su sentido en la actualidad, sus políticas y las finas fronteras entre ellas, no se puede abordar con tanta palabrería y demagogia. Ni con tanta superioridad moral ni con tanto desprecio hacia la ética, la razón y la complejidad de la política. Que algunos entienden plana y con programas que no hay nada como escribirlos para que se hagan realidad. En este salón siempre hay una vitrina para los nacionalismos que más detestamos y que puede titularse “contra todos los nacionalismos” pero que, curiosamente, te señalaran a unos y te pasarán por alto el nacionalismo más detestable y que es el que ha permitido un Gobierno en Andalucía de PP y Ciudadanos. En los nacionalismos hay muchas cosas en común pero decir que todos son iguales y todos los nacionalistas lo mismo, es otra gran mentira u otra demagogia del “buen nacionalista” y conservador. Vamos a darnos al formol y a la decepción. Mientras la izquierda “de verdad” amanece, vamos a pasear por el Salón del Conservador y Reaccionario. Alguien que ya tiene en la derecha casi todo pero al que le gustan las monsergas sobre la izquierda aparente. E, igual, el aparente es él y la monserga lo que queda de vete a saber qué.

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  • senenoa senenoa 15/01/19 09:39

    Es el eterno problema: Los partidos de derechas siempre terminan entendiéndose (véase PP, C's y Vox) y los de izquierdas suelen terminar peleándose por un quítame allá esas pajas. Y es fácil entender el por qué; el objetivo único de las derechas es el poder y la pasta (para ellos y los suyos) a costa de todos los demás, y el objetivo de las izquierdas es lo de todos, aumentar el Estado de Bienestar, aumentar en cantidad y calidad lo público, la educación, la sanidad... Y eso es bastante más complicado.
    La asignatura pendiente de las izquierdas de nuestro país es, como bien dice Sousa Santos en su libro, aplicar el arte de lo posible: Pactar todo lo posible con los afines y no olvidar quien y quienes son los enemigos comunes: La banca, las multinacionales, las grandes empresas de la energía, la oligarquía financiera y todos sus adláteres.

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  • Ataio Ataio 14/01/19 21:58

    Excelente y necesario artículo. Creo que es aquí, en la unidad de acción, donde habría que volcar toda la energía, imaginación y rebeldía posible. Lo de menos, dadas las circunstancias, son las etiquetas.
    La aritmética es infalible, solo la acción conjunta de Psoe y Unidos Podemos posibilita la aspiración de recuperar y mejorar el estado de bienestar, objetivo primordial e irrenunciable, nítido, viable y justo.
    Todo lo demás es marear la perdiz.
    Si se suman más fuerzas pues mejor, y para ello hay que saber negociar.
    Con voluntad de entendimiento y ante un objetivo común, todo es posible. Hay que demostrar ( cada día ) que es la gente y sus problemas lo que mueve a estos partidos. Y la mejor demostración, es su unidad de acción.
    PD: ojalá hubiese lluvia de artículos como este. Gracias.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 14/01/19 18:59

    Palabrería. Con perdón, pero casi todo palabrería.

    Los sociólogos son tan poco de fiar como los psicólogos aunque más que los psicopedagogos, que creo yo que son lo que decía MAFO de la CAM: lo peor de lo peor. Lo que agradecerían los electores a los partidos de izquierda es que les mejoraran las condiciones de vida: más y mejor empleo; salarios más altos; pensiones aseguradas; recuperación de la depauperada sanidad pública; vivienda asequible, sea en alquiler o en propiedad. Si no son capaces los partidos de izquierda de moverse de una manera creíble en esa dirección, seguirán perdiendo votos, que sobre todo se irán a la abstención como en Andalucía. Ninguno de los objetivos citados, menos aún todos ellos en conjunto, se pueden sustituir con otros muy respetables pero muy minoritarios por mucho ruido que hagan: defensa apasionada de personas estrambóticas que no pasan de unos pocos miles en toda España; heroicas luchas contra los microplásticos o a favor de los animalitos desvalidos, incluyendo gazapos y toros de lidia; y todo ese tipo de historietas que --estoy siendo sarcástico, ya sé que algunas de esas cosas tienen importancia real-- no le resuelven a la inmensa mayoría de las personas el desagradable problema de conseguir vivir decentemente.

    No confío nada en que las izquierdas puedan ni sepan avanzar de manera significativa en la dirección que he señalado y creo también que, precisamente porque saben de su impotencia, hace muchos años que se inventan una tras otra plataformas, mareas (que viene de marear) y divagaciones varias del tipo de las que acabo de caricaturizar con las que pretenden sustituir los objetivos esenciales de una política de izquierdas de verdad. No es un problema exclusivo de España ni de ahora, sino mundial y de muchos años atrás: de ahí mi escepticismo. Hay que subrayar que, además del naufragio universal, en España tenemos algunas variedades autóctonas muy preocupantes, como esos sedicentes partidos de izquierda --Bildu, la CUP o ERC-- que sostienen en el gobierno a racistas confesos como Torra o, peor aún, apoyaron sin fisuras los asesinatos de ETA.

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    • Atea Atea 14/01/19 22:45

      Podía usted haber criticado la inoperancia del gobierno a la hora de solucionar ciertos problemas sin necesidad de ridiculizar otros que también son muy importantes aunque usted esté incapacitado para verlo. Le sale la vena cosa mala.
      Y tiene razón quien me dijo que a través de los comentarios se conoce bastante a la gente, aquí no hay que profundizar mucho para ver lo irrespetuoso que usted es.

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    • Damas Damas 14/01/19 21:11

      ¿Qué te habrá hecho sociólogos, sicólogos y sicopedagogos ....?

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      • Damas Damas 14/01/19 21:12

        Perdón, perdó, *habráN*

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        • Damas Damas 14/01/19 21:37

          ¿perdó? .... :-(

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          • jorgeplaza jorgeplaza 14/01/19 22:05

            (Son los teclados del móvil, que están diseñados en contra de los derechos humanos y la Convención de Ginebra, Damas).

            Será deformación profesional por haber estudiado en mi lejana juventud una ciencia de verdad --solo con regular aprovechamiento, lo confieso--, pero considero que los psicopedagogos están entre las mayores plagas que sufren los países ricos. Estos señores (género no marcado, abundan las féminas en el gremio) practican una pseudociencia similar al psicoanálisis. Pero los padres del psicoanálisis, aunque largaban unas milongas tremendas, escribían muy bien. Los ensayos de Freud no tienen nada que ver con la psicología científica, pero son entretenidísimos. En "La interpretación de los sueños", por ejemplo, es todo mentira, ¡pero qué culturaza, oiga! En cambio, la prosa de los psicopedagogos está en la misma línea de excelencia que los libros de autoayuda o de gestión de empresas: una prosa delictiva que debería estar incluida en el Código Penal. Los psicólogos ya tienen mucho peligro, pero los psicopedagogos, encima de farsantes al mismo nivel de astrólogos, homeópatas y demás charlatanes en boga, son prepotentes, utilizan una jerga infumable y carente de significado empírico alguno y encima hay políticos que les hacen caso o, al menos, los toman como excusa para sus constantes modificaciones de las leyes educativas: una plaga bíblica, ya digo. Caiga la maldición eterna sobre ellos.

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            • secondlife secondlife 14/01/19 23:59

              Tendría que quemar sus libros en la plaza de su pueblo, como escarmiento y aviso a librepensadores y adoradores de Satán.

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            • Damas Damas 14/01/19 22:59

              Ja,ja,ja por la ocurrencia sobre los teclados inhumanos, jorgeplaza, pero tus lejanos estudios de juventud (sé cuáles, porque te leo muchas veces) no han dado con la respuesta exacta, igual por ese regular aprovechamie to o quién sabe por tu desdén hacia los astrólogos, el caso es que no has acertado, lo he escrito en una tablet, o tableta, que lo mismo me llevo un toque por eso.
              Sicología .... durante tiempo fue lo que pensé que me hubiera gustado estudiar. Y luego está lo de Sociología, ¡Vaya, vaya! sí resulta que es la facultad que comparte nombre con lo que no acabé. ¿Estarán los hados en nuestra contra? seguro que de habernos mirado hadas, incluso brujas (me gustan más) nos iría mejor, aunque solo fuera por el año y lugar.

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              • jorgeplaza jorgeplaza 15/01/19 00:24

                Como en la última frase de "Con faldas y a lo loco", Damas: nadie es perfecto.

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                • Damas Damas 15/01/19 00:41

                  Buenísimas frase y escena: esa gorra de capitán de barco, esa flor en la boca y esas miradas ........ Estupenda imagen para irme a cerrar los ojos.

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            • M.T M.T 14/01/19 22:37

              ¡ Qué razón tiene usted y qué bien lo expresa! Así, tal cual. Sr. Jorgeplaza: a las claras y sin tapujos.

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    • luzin luzin 14/01/19 20:05

      Más claro el agua ...

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  • secondlife secondlife 14/01/19 17:48

    Habría que responder a la pregunta de si es posible considerar de izquierdas a aquellos que van hombro con hombro con los de Vox, PP y Cs, tras la pancarta de la unidad de españa y contra los nacionalismos periféricos. Si son de izquierdas los que apoyan la monarquía impuesta por Franco. Y si son de izquierdas los de la España del pelotazo.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 14/01/19 19:03

      No diga usted sandeces. Salvo que crea usted en espíritus (que tampoco me extrañaría, llamándose segunda vida) la Monarquía difícilmente la pudo imponer Franco porque se había muerto por fin tres años antes de aprobarse la Constitución. Al revés de lo que dice (usted es de los que se equivoca prácticamente en cada comentario) los que tienen una tarea imposible en justificar su izquierdismo son los separatistas (esa es su verdadera ideología: el separatismo racista) de Bildu, ERC o la CUP.

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      • secondlife secondlife 17/01/19 09:39

        Por no hablar del GAL

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  • cexar cexar 14/01/19 14:44

    En eso de ver más las coincidencias que las diferencias la derecha nos saca mucha ventaja.

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