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Cinco lecciones de una amarga victoria (‘Juego de Tronos’ ha hecho mucho daño)

Siempre he mantenido que el empaque de filosofía política de Juego de Tronos estaba muy sobrevalorado (lo cual me ha costado fuertes regañinas entre conocidos menos viejunos). Me parecían, y me siguen pareciendo, mucho más sugerentes para estos tiempos que corren series como Borgen, Baron Noir, La Voz más alta o Power Play (entre otras), todas basadas en hechos reales y todas empeñadas en reflejar/denunciar las miserias y valores de una complejidad política y mediática no apta para mentes simplonas, belicistas o sectarias. Lo cierto es que en la jornada parlamentaria de infarto de este miércoles se han percibido (desgraciadamente) más huellas de Juego de tronos que de cualquier otra mirada sobre el ejercicio de la política como servicio público. “Lo mío es lo primero, caiga quien caiga, cueste lo que cueste…” Ese parece ser el lema de algunos socios de investidura sumados fácticamente a la estrategia de oposición de las derechas: “sin cuartel y sin descanso”, Feijóo dixit (ver aquí).  

¿Y qué hay de lo que más importa (cabe suponer) a la ciudadanía, al interés común, especialmente al de las capas más castigadas y vulnerables? Podríamos (podrían) extraer algunas lecciones de esta “amarga victoria”

  1. Ha sido en lo fundamental un éxito para el Gobierno de coalición y la mayoría de la investidura. Se ha aprobado la revalorización de las pensiones contributivas al 3,8%; la gratuidad para usuarios frecuentes de Renfe; la bonificación de billetes urbanos e interurbanos; se mantiene la suspensión de los desahucios para hogares vulnerables, la rebaja del IVA para alimentos básicos o la bajada de impuestos de la electricidad y el gas; se refrendan las medidas en materia de servicio público de justicia, régimen local y mecenazgo imprescindibles para que Bruselas desembolse la cuarta entrega de fondos europeos de recuperación por un montante de 10.000 millones de euros que se distribuirán a las comunidades autónomas. Todas estas medidas, y algunas más (conviene no olvidarlo), fueron rechazadas por PP, Vox y UPN. ¿Se imaginan que esta mañana hubiéramos amanecido con todas esas medidas derogadas? Cada pensionista, cada familia, cada usuario de los servicios públicos… debería hacer un examen sobre la trascendencia de la política más allá del ruido mediático y del sectarismo gritón de las redes sociales.
  2. Ha sido un fracaso de la estrategia de negociación del Gobierno de coalición, basada en aprobar grandes decretos con la pretensión de convertirlos en “lentejas” para los socios imprescindibles en esta inédita y complejísima legislatura. Una táctica demasiado prepotente, demasiado arriesgada, demasiado vulnerable a la correspondiente prepotencia de los grupos que se saben (y son) imprescindibles para llevar adelante las políticas del Gobierno de coalición progresista. Si Moncloa, el PSOE y Sumar deben extraer una lección de lo ocurrido, esta es la principal: menos decretos por imposición y más leyes por consenso previo. No sólo se evitarán jornadas de infarto sino también oportunidades para que minorías parlamentarias se dediquen (legítimamente) a buscar un protagonismo a veces desproporcionado y lesivo para los intereses mayoritarios.
  3. Si alguien pensó en Moncloa o en Ferraz que el único escollo en el zapato de la legislatura sería el independentismo, y muy especialmente el Junts de Puigdemont, se equivocaba. Está Podemos, cuya alma intelectual y cuya dirigencia actual han bebido de forma insaciable en los manuales de Juego de Tronos. Su estrategia de futuro (o supervivencia) pasa por diferenciarse y confrontar con Yolanda Díaz y Sumar. Buscaron una palanca sobre la que actuar, y la encontraron en el decreto que reflejaba la reforma en el subsidio por desempleo para mayores de 52 años. En su literalidad, tiene razón Podemos: se reduce del 125% al 100% el porcentaje del Salario Mínimo como base de cotización para la pensión. Pero es también una trampa, porque no tiene en cuenta la subida de casi el 50% del SMI ejecutada por la coalición de izquierdas en los últimos cinco años de gobierno. Es fácil de entender: no es lo mismo el 125% sobre 735 euros que sobre 1.080 euros (aquí lo explica con claridad Javier Ruiz en su pizarra). Se solucionará vía nuevo decreto, seguro, y ahora contando con el consenso de los sindicatos, que ya habían advertido de la inconveniente fórmula del decreto y de su disposición a mejorarlo (ver aquí). Hágase. ¿Alguien piensa, en serio, que percibir 480 euros de ayuda desincentiva la búsqueda de un trabajo en el que se pueda cobrar el salario mínimo? En cualquier caso, lo ocurrido confirma algo que le convendría tener en cuenta a Yolanda Díaz: más concentración en el perfil de ministra de Trabajo (su gran valor político) y no tanta fijación en el de Vicepresidenta, a menudo afectado por el doble rol de líder de Sumar y muleta imprescindible del PSOE. “Le voy a dar un dato”: ahí radica su capital político y el trampolín de su liderazgo a la izquierda del PSOE.
  4. Ya sabíamos que el puzle de la investidura (con aspiración de mayoría de legislatura) era complejo e incierto: fuerzas progresistas en alianza con grupos nacionalistas de derechas y de izquierdas. De por medio, una Proposición de ley de amnistía (ver aquí) que, para el PSOE, suponía “hacer de la necesidad virtud”. Comprensible (con dudas razonables y legítimas) para cualquier demócrata que incluso puede ir más lejos en su comprensión de la realidad de la España de hoy: fue tal el exceso en la respuesta judicial al procés que la aplicación del derecho de gracia es lo mínimo que se puede hacer desde el Gobierno central para dar credibilidad al compromiso de desjudicialización de la política. Pero hasta ahora hay que decir que todo el desgaste político que implica este compromiso lo está asumiendo el Gobierno, y en mayor medida el PSOE. La debilidad mostrada en la inédita jornada parlamentaria de este miércoles conduce a la conclusión (obvia, por otra parte) de que un Parlamento muy fraccionado (que representa la realidad sociológica de este país) no puede sostenerse con el castigo permanente a la fuerza mayoritaria. O se reparten los sacrificios o el proyecto de país fracasará por deserción de sus defensores (sí, ya sé que Junts sostiene que el único país que le interesa es Catalunya, pero tendrá que calibrar cómo le perjudica más).
  5. Por muchos y muy interesantes que fueran los mensajes políticos de Juego de tronos, lo cierto es que el magma que sostenía esta adictiva serie tenía un aliento belicista; alimentaba la identificación del adversario político como enemigo al que batir, con cualquier herramienta al alcance (por sangrienta que fuera). La memoria basada en el rencor. Por ahí anda el pulso entre Podemos y Sumar y viceversa, y por ahí camina la izquierda a la izquierda del PSOE, directa hacia el choque con el muro del hartazgo de sus filas, divididas a escala estatal por una especie de juramento irreconciliable y enfrentadas en Galicia pese a la evidencia de lo que tienen al otro lado: la mentira como sustento del discurso, el desprecio al medio ambiente (y al sentido común) y la táctica de comprar medios (pagados con el dinero de todos) para que hagan la ola al tsunami de las posiciones iliberales.

La memoria basada en el rencor. La izquierda a la izquierda del PSOE, dividida y enfrentada en Galicia pese a la evidencia de lo que tienen al otro lado: la mentira como sustento del discurso y el desprecio al medio ambiente

Lamento ser pesado, pero este primer y muy serio aviso sobre la debilidad parlamentaria del Gobierno de coalición debería (creo) abundar en la conclusión de que a Pedro Sánchez y Yolanda Díaz no les basta con haber conseguido los apoyos suficientes para gobernar: necesitan demostrar el liderazgo suficiente para marcar un objetivo de país. No se trata solo de aplicar un legítimo derecho de gracia en forma de ley de amnistía para aliviar las heridas de un conflicto constitucional, sino que hace falta construir el liderazgo de una hoja de ruta que dibuje la línea de puntos que une amnistía, gobierno progresista, España plurinacional, justicia social… No hay tronos que disputar, sino una idea de país que refleje la realidad social, plural y diversa, que no supone la destrucción de nada sino la construcción de un marco de convivencia más justo.

P.D. Quizás la respuesta más eficaz sea la que en estas mismas páginas da hoy nuestro columnista Luis Arroyo, desde la pura ironía (ver aquí). Por si acaso, resumo: El Salto, un medio al que respeto y consulto, y CanalRed, la plataforma desde la que se expresa Pablo Iglesias, han publicado estos días una historia en la que se acusa a infoLibre (entre otros medios del escaso ámbito progresista) de poco menos que ser cómplice de la masacre del ejército de Israel en Palestina. Sólo unos apuntes: desgraciadamente nadie de esos medios ha llamado a este diario para consultar la información aludida. Si lo hubieran hecho, sabrían que la empresa Outbrain (cuya vinculación con este periódico es estrictamente tecnológica) ha replicado por vía algorítmica en estos meses únicamente las piezas informativas que hemos publicado sobre la masacre ejecutada por Israel sobre el pueblo palestino en Gaza, es decir, lo que es coherente con nuestra línea editorial, que prohíbe ofrecer o rebotar contenidos que fomenten la violación de derechos humanos, el comercio del sexo, la ludopatía o el machismo. Nos comprometemos a vigilar al máximo lo que replican plataformas globales de nuestra modesta aportación informativa, pero se agradecería que cabeceras que presumen de ejercer un periodismo comprometido cumplieran los mínimos éticos exigibles y se hicieran mirar la utilización que ellos mismos hacen de plataformas como Google, Microsoft o Amazon, entre otras, que mantienen acuerdos y contratos con el gobierno de Netanyahu o con el ejército israelí. Transparencia, toda. Bromas, las justas.

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